martes, 19 de enero de 2016

LAS CARACTERÍSTICA DEL AMOR DE DIOS CON NOSOTROS SUS HIJOS.

LAS CARACTERÍSTICA DEL AMOR DE DIOS CON NOSOTROS SUS HIJOS.
CARACTERÍSTICAS DEL AMOR DE DIOS.
NOSOTROS TAMBIÉN DEBEMOS AMAR.
Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más.
QUE ABUNDE Y ALCANCE PARA TODOS. Filipenses 1:9
HAGA SUYA CADA CARACTERÍSTICA.
El verdadero amor a Dios tiene muchas características. He aquí una lista de las más importantes:
REFLEXIONE Y APLÍQUELAS A SU VIDA.
•           Desea la comunión personal con Dios (Sal. 42:1-2; 73:25).
•           Confía en que el poder de Dios proteja a los suyos (Sal. 31:23).
•           Se caracteriza por la paz que solo Dios puede dar (Sal. 119:165; Jn. 14:27).
•           Es sensible a la voluntad de Dios y a su honra (Sal. 69:9).
•           Ama a las personas que Dios ama (1 Jn. 4:7-8, 20-21).
•           Aborrece lo que Dios aborrece (1 Jn. 2:15).
•           Espera la segunda venida de Cristo (2 Ti. 4:8).
ENSÉÑELES A SUS AMIGOS Y HERMANOS.
Por último, y lo más importante, se caracteriza por la obediencia a Dios (Jn. 14:21; 1 Jn. 5:1-2).
EN DIOS HAY MUCHO AMOR, AHORA TAMBIÉN LO HAY EN NOSOTROS.
Podemos amar a Dios y manifestar esas características solo porque Él primero nos amó a nosotros (1 Jn. 4:7, 10, 19). ¿Ama usted a Dios?
1.     ¿QUIÉN TIENE MAYOR AMOR Y QUE DICE LA ESCRITURA? Juan 15: 10- 13.
15:10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
15:11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
15:12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.
15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
2.     ¿AMAR A TODOS, INCLUYENDO NUESTROS ENEMIGOS? Lucas 6: 35- 36.
6:35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.
6:36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
3.     ¿DEBE SER EL AMOR SOLO INDIVIDUAL? 1ª Corintios 16: 22- 24.
16:22 El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene.
16:23 La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros.
16:24 Mi amor en Cristo Jesús esté con todos vosotros. Amén.
4.     ¿CÓMO HACE USTED LAS COSAS PARA CON LOS HERMANOS? 1ª Corintios 16: 14.
16:14 Todas vuestras cosas sean hechas con amor.
5.     ¿CÓMO PUEDES DEFINIR EL AMOR? 1ª Corintios 13: 4- 7.
13:4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
13:5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
13:6 no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad.
13:7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
6.     ¿CUÁL ES LA MAYOR DE LAS VIRTUDES? 1ª Corintios 13: 13.
13:13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.
7.     ¿CÓMO DEBE SER EL AMOR? Romanos 12: 9- 10.
12:9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.
12:10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
8.     ¿QUÉ PIDE DIOS ACERCA DEL AMOR? Efesios 5: 1- 2.
5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.
5:2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
9.     ¿QUÉ TIPO DE ESPÍRITU NOS HA DADO DIOS? 2ª Timoteo 1: 7.
1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
10.                       ¿CUÁL ES EL AMOR MALO? 1ª Timoteo 6: 10- 11.
6:10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
6:11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.
11.                       ¿QUIÉN NOS ENSEÑA A AMAR? 1ª Tesalonicenses 4: 9.
4:9 Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;
12.                       ¿EN QUÉ CONSISTE EL VERDADERO AMOR? 1ª Juan3: 16.
3:16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
 1ª Juan 4: 9.
4:9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.


SOMOS NUEVAS CRIATURAS EN CRISTO TODO ES HECHO NUEVO PARA LOS HIJOS DE DIOS.

SOMOS NUEVAS CRIATURAS EN CRISTO TODO ES HECHO NUEVO PARA LOS HIJOS DE DIOS.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
Durante el otoño, el pastor Rogers y su esposa disfrutaban mirar la caída de las hojas, puesto que tenían varios árboles en el patio trasero de su casa, pero hay algunos árboles que mantienen sus hojas hasta la primavera. Sus hojas se secan y se tornan cafés, pero no se desprenden de las ramas. Y en la primavera, estos árboles pierden esas hojas, cuando las nuevas hojas reclaman su lugar. Eso es exactamente lo que sucede con nuestros viejos hábitos y vida, cuando encontramos al Señor Jesús. La nueva vida empuja hacia fuera a la vida antigua. No es un asunto de ir arrancando hojas. La vida cristiana no se forja de esa manera. Nuestra vida nueva reemplaza nuestra vida vieja, cuando nacemos de nuevo.
¿Sabe usted que es imposible vivir la vida cristiana? Quiero decir, es imposible vivir la vida cristiana apartados del Espíritu Santo. Pídale a Dios que le muestre dónde usted está tratando de vivir la vida cristiana en su propia fortaleza. Ruegue Su perdón, y rinda su voluntad a Él, hoy.
SI USTED QUIERE EL PERDÓN, DEBE PEDIR PERDÓN A JESUCRISTO.
“Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” - (Mateo 26:28).
En 1829, George Wilson fue encontrado culpable de asesinato, y condenado a la pena de muerte. Pero algunos amigos de Wilson solicitaron al entonces presidente Andrew Jackson que le perdonara. Jackson otorgó el perdón, y el documento fue entregado en la prisión a Wilson. Para sorpresa de todos, Wilson dijo: “Yo voy a ser colgado.” Nunca antes nadie había rechazado el perdón, por lo tanto las Cortes de justicia no sabían qué hacer. Las discusiones llegaron hasta la Corte Suprema, y el Juez John Marshall dictaminó lo siguiente: “El perdón es un pedazo de papel, el valor del cual depende de la aceptación por la persona implicada. Si él no acepta el perdón, entonces debe ser ejecutado.”
Amigo (a), Dios le ama y desea perdonarle, pero si usted le rechaza a Él y su perdón, entonces morirá y se irá al infierno. Entréguese por completo a Él, y reciba hoy mismo el regalo gratuito de Su perdón.
¿Se ha arrepentido usted de sus pecados y creído en la obra expiatoria de Cristo, al Él derramar su sangre en la cruz? El ser “bueno” no lo llevará al cielo, solamente Jesús lo hará.
HOY Y SOLO HOY ES EL DÍA DE PEDIR PERDÓN.
“No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día” (Proverbios 27:1).
Leí una investigación realizada por el psicólogo William Morris, quien informa que el 94% de las 3.000 personas que entrevistó, estaban “soportando el día de hoy”, a fin de poder llegar “a mañana”. ¿Conoce usted a alguien así? Tal vez usted mismo es una de esas personas. Mañana saldrá de vacaciones. Mañana limpiará y arreglará la casa. Mañana comenzará una nueva dieta. Mañana va a poner al día su chequera. ¡Mañana, mañana, mañana! El único problema es que el mañana nunca llega, porque cuando llega, entonces es hoy. Y hoy es el mañana que le preocupó ayer. ¡Siempre es hoy!
¿Qué es lo que le tiene preocupado? Es tiempo de pedir perdón a Dios, y entregarle sus preocupaciones. Él está más que listo para manejarlas. La preocupación es el cubrir con las nubes de mañana, el brillante sol de hoy. ¡No lo haga!
NO PODEMOS PRESENTAR NUESTRO CUERPO, NUESTROS MIEMBROS AL PECADO.
“Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13).
¿Sabe que si el diablo hace lo que hace en su vida, es porque usted mismo se lo ha permitido? Antes de ser salvo, no tenía opción. Usted era esclavo del pecado (lea Juan 8:34). Y mucho más que eso, usted estaba muerto en sus delitos y pecados (vea Efesios 2:1-3). ¿Puede un hombre muerto escoger ser justo? Por supuesto que no. Pero si usted es salvo, Dios le ha dado vida en Cristo (vea Efesios 1:4-5). Ahora, usted no tiene que dejar que el pecado tenga autoridad en su vida. No hay absolutamente ningún poder que diga que usted debe pecar. Cuando Dios le salvó, le dio poder para vencer al pecado. Cuando Jesús es Señor, usted quita del trono al pecado y pone en el trono a Jesús. Necesitamos ser como el hombre que oraba: “Señor, ayúdame a cooperar contigo; así no tendrás que operarme.”
Pídale a Dios que le revele si usted consciente o inconscientemente ha cedido para ser un instrumento de injusticia. Pídale a Dios que le dé convicción de pecado y lo traiga al arrepentimiento. Pida Su perdón y Su poder para poder ser un vencedor.
¡Alabe a Dios porque Él hace nuevas todas las cosas!
EL PERDÓN DE DIOS, ME PRODUCE HOY TODO EL GOZO QUE NECESITO.
“Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré tu nombre para siempre” (Salmos 86:12).
¿Qué es lo que le proporciona gozo hoy? Usted dirá: “El Señor me hace feliz.” Bueno, pero ¿cómo sabe usted que no es el bonito carro que tiene? ¿O su novia o novio? ¿O su buena apariencia física? ¿O su cuenta bancaria? ¿O su popularidad?
Le diremos cómo puede saberlo: por el proceso de eliminación. Si Dios le quitara su salud, su hogar, su trabajo, y aún así usted tiene gozo, entonces sabe que es Jesús. Si usted pierde el gozo cuando pierde cualquiera de las cosas mencionadas, usted es un idólatra porque de ahí es de donde obtiene su gozo. No queremos decir que no esté temporalmente triste y disgustado cuando pierde algunas de esas cosas, pero si el gozo desaparece de su vida, usted no estaba obteniendo su gozo del Señor. Usted nunca sabrá que Jesús es todo lo que necesita, hasta que Jesús sea todo lo que tiene.
Es tiempo de chequear su corazón: ¿en verdad ama a Dios con todo su corazón? Vuelva a dedicar su vida a Él, hoy. Rinda cada milímetro de quién es usted y de lo que tiene, a Él. Si es necesario, pídale perdón por haber cometido idolatría.
JUSTIFICACIÓN Y PERDÓN RECIBIMOS DE DIOS.
“Más al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4:5).
Justificación es el acto de Dios por medio del cual Él declara a los que han confiado en Cristo, que son justos, así como su Hijo es justo. La salvación no se basa en nuestras obras.
¿Sabe qué es lo que Dios ve cuando mira a uno de sus hijos (as)? Él ve a Jesucristo. Algunos dirán: “¡Eso es arrogancia!” No. No lo es. Está en la Biblia. Un hijo (a) está en Cristo y, por lo tanto, Dios no puede ver sus pecados (lea 1 Corintios 1:30). Él sólo ve la justicia de su Hijo.
Justificación es mucho más que sólo un perdón. ¡Es una promoción! Dios no sólo perdona nuestros pecados. Él nos hace justos. Sólo Dios puede tomar a alguien que es culpable y declarar a esa persona justa. Es el trabajo salvador de Dios. ¿Cuál es la base de nuestra justificación? ¡Su gracia!
La próxima vez que pase frente a un espejo y alguien está con usted, comience una conversación evangelizadora: “El otro día Dios me enseñó algo acerca de mi reflejo. Cuando miramos al espejo, nos vemos a nosotros mismos. Pero cuando Dios me mira, Él ve a su Hijo.” Vea cómo la otra persona reacciona y responde.
DUDAR, NO CREER EN DIOS Y NO CONFIAR EN ÉL TAMBIÉN ES PECADO.
“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así” - (Mateo 24:45-46).
Es un pecado pedirle a Dios que nos pruebe que es Dios, realizando milagros y señales. Quizás todos hemos hecho eso.
Cuando el pastor Rogers era un jovencito y estuvo en la Universidad Stetson, tenía su tiempo devocional en la capilla de oración, y le pedía a Dios que moviera una silla de un lado de la sala hacia el otro. Le decía: “Yo creo en Ti y no quiero ofenderte, pero ¡qué tremenda confirmación sería para mi corazón y mi vida si Tú haces ese pequeño milagro!”
¡Qué solemne tontería! Nos alegramos que Dios no permitió que el diablo moviera esa silla de allá para acá, y lo envolviera en alguna clase de actividad tipo “abra-cadabra”.
Jesús dijo que pedir a Dios una señal, es evidencia de un corazón malo y adúltero (lea Mateo 12:39).
¡Oh!, que Dios nos encuentre fieles y sin avergonzarnos de lo que hacemos en Su nombre.
¿Le ha pedido a Dios que realice algo sobrenatural para confirmar en su corazón que Él le está escuchando o que Él es, en verdad, Dios? Confiese esto como incredulidad, y pida perdón a Dios, y que le dé una fe que le ama a Él, porque Él es digno de su lealtad.
PERDER LA FE Y NO CONFIAR EN CRISTO, ES PECADO.
“Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).
El pastor Rogers testificó: “Creo con todo mi corazón que el llamado a los creyentes a mantener la fe debe ser proclamado hoy más claramente que nunca.”
William Booth, fundador del Ejército de Salvación dijo: “El mayor peligro del siglo 20 será una religión sin el Espíritu Santo, cristianismo sin Cristo, perdón sin arrepentimiento, salvación sin regeneración, política sin Dios y un cielo sin el infierno.”
Estamos tan sólo a una generación del paganismo. Si esta generación no guarda la fe y la pasa a la siguiente, no habrá fe.
¿Puede discernir algunas formas en que usted o su iglesia no han guardado la fe? Si es así, ¿cuáles son esas formas? Pídale a Dios que le dé una visión y traiga avivamiento a su vida y a su iglesia.
ANDAR CON DIOSY OBEDECER A DIOS, ES LO QUE ÉL PIDE.
“En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a Él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a Él serviréis, y a Él seguiréis” (Deuteronomio 13:4).
Cuando leemos un mandamiento en la Biblia, sea que lo entendamos o no, debemos obedecerlo. La Biblia no es principalmente un libro que debe ser explicado; más bien es un libro que debe ser creído y obedecido. Cuántas veces nosotros queremos decirle a Dios cómo Él debe hacer las cosas. Puedo imaginarme a esos primeros apóstoles cuando por primera vez conocieron a Pablo, perseguidor de los creyentes. Esos bien intencionados creyentes podían haber estado orando a Dios para que elimine a Pablo. Pero, ¿qué es lo que Dios hizo? ¡Le dio a Pablo una nueva vida! ¿No se alegra usted de que así lo haya hecho? Amigo, no substituya razonamiento humano por obediencia.
Lea Isaías55:8-9 y Proverbios3:5-6. Busque el perdón de Dios si es que usted está confiando en su propia manera de hacer las cosas, en lugar de hacerlas a Su manera. Pídale fortaleza para confiar por completo en Él.
LA IDOLATRÍA ES PECADO.
“Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” (Éxodo 34:14).
 El pastor Rogers afirmó: “Dios es un Dios celoso. Ahora, para usted y para mí eso puede sonar como un mal atributo. No obstante, para Dios es un atributo santo. Verá, yo no tengo que estar celoso de ningún otro predicador, porque yo no soy el único predicador en el mundo. El predicar no es mi propiedad. Por el contrario, sí existe sólo Dios.”
En Éxodo 20:2 y 3 leemos: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de Mí.” Y cuando a Jesús le preguntaron cuál era el más grande mandamiento, contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento” (Mateo 22:37). Cuando usted muere a sí mismo, comenzará a experimentar la llenura de Dios, de una forma que transformará su vida.
¿Qué es un ídolo? Es cualquier cosa que usted ame, sirva o desee más que a Dios. Pídale a Dios que le redarguya acerca de los ídolos que puede tener en su vida. Luego, pídale perdón, y que le ayude a amarle a Él con todo su corazón, alma y mente.
SIN FE HAY PECADO.
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” - (Hebreos 11:1).
El hijo de un hombre noble se enfermó, así que ese padre buscó a Jesús para que sanara a su hijo. Cuando encontró a Jesús, le pidió que viniera a ver a su hijo. Pero Jesús, en vez de ir, lo sanó con su Palabra. En Juan 4:50 leemos: “Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.” No una cosa extraordinaria, no una señal, no una visión, ni ángeles haciéndole cosquillas, ni escalofríos en su espina dorsal. El hombre creyó la Palabra de Jesús, y se fue. La fe ve lo invisible, cree lo increíble, y recibe lo imposible. La duda ve los obstáculos; la fe ve el camino. La duda ve la noche oscura; la fe ve el claro día. La duda teme dar un paso; la fe se eleva a las alturas. La duda cuestiona quién cree; la fe responde: Yo creo. La vida sigue a la fe como la noche sigue al día. No hay vida si no hay fe.
Pídale perdón a Dios por las ocasiones que usted ha dudado de Él. Por las veces en que no ha confiado en Él, cuando ha escogido creer en algo más, que en lo que Él dice. Pídale a Dios que le ayude a creer.
NO CRER EN SU SEGUNDA VENIDA ES PECADO.
“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria” (Marcos 13:26).
Cuando llegamos a un momento en el cual no entendemos lo que está sucediendo. Cuando todo parece que se desmorona y se viene abajo…tenemos a Jesús. Siempre tenemos el perdón de la cruz, la victoria de la tumba vacía, y la esperanza del inminente regreso de Cristo. Cuando vamos donde el doctor y nos dice que tenemos cierta enfermedad; cuando escuchamos que, como pareja, somos estériles y no podemos tener hijos; cuando nos tenemos que declarar en bancarrota; cuando nos despiden del trabajo; cuando leemos una carta de nuestro cónyuge diciéndonos que nos abandona; cuando un ser amado muere debido a un acto terrorista…¡Tenemos un Salvador!, y es nuestra la opción de creer o no creer. En esos momentos podemos murmurar, criticar, refunfuñar o desesperarnos. O podemos ceder ante el Salvador y escucharle decir: “Hijo mío, no importa lo que está sucediendo, quiero que sepas que te amo. Mira a la cruz. Mira la tumba vacía. Espérame. Regresaré nuevamente.”
Póngase en una posición de humildad. Si puede, arrodíllese. Si no puede, incline su cabeza y cierre sus ojos. Imagínese la cruz de Cristo. Medite en la vergüenza que Él experimentó, el dolor que soportó y la victoria que aseguró con Su muerte.
CONFESEMOS HOY TODOS NUESTROS PECADOS.
“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
¿Qué significa “confesar sus pecados”? No significa el que usted simplemente admita su pecado. Hay mucha gente que admite sus pecados, pero nunca han confesado sus pecados. Si le pregunta a la gente: “¿Sabe que usted es un pecador (o pecadora)?” Mucha gente responde: “Sí, lo sé. Todos hemos pecado.” Pero esas personas no están confesando sus pecados; todo lo que están haciendo en solamente admitiéndolos. Y hay una diferencia. La palabra “confesar” en una amalgamación de dos palabras que quieren decir: “estar de acuerdo”. El confesar sus pecados es estar de acuerdo con Dios en lo que Él dice que es el pecado.
Lea Proverbios 28:13: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. Pídale a Dios que le revele su pecado. Confiéselo, arrepiéntase y reciba su perdón.
LO QUE APRENDEMOS DEL PECADO.
“JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en Ti hay perdón, para que seas reverenciado” (Salmos 130:3-4).
Sansón, el poderosos hombre del Antiguo Testamento aprendió tres cosas acerca del pecado que compartiremos con usted hoy. Primero, el pecado le llevará más lejos de lo que quiere ir. Segundó, el pecado lo mantendrá por más tiempo del que quiere quedarse y, tercero, el pecado le costará mucho más de lo que quiere pagar. Nunca ha habido un fracasado tan grande como Sansón, pero en su remordimiento, él empezó a pensar en el gran Dios que le amaba. Y pensó en el hecho de que Dios siempre está dispuesto a perdonar. No importa cuán grande, ni cuán horrible sea el pecado, Dios es mayor.
¿Tiene usted algún pecado al que no quiere renunciar? ¿Quiere tener victoria? ¿Desea perdón? Pídale a Dios que perdone su espíritu de rebeldía. Pídale fortaleza para arrepentirse. Deje que su Santo Espíritu trabaje su convicción, y entonces busque su perdón. Usted puede reconciliarse con Dios hoy. Hágalo ahora mismo.
PEDIR PERDÓN Y PERDONAR.
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” - (Mateo 6:14-15).
Un padre llegó a su casa un día, y encontró a sus dos pequeños hijos en medio de una gran pelea. Cuando la niña vio a su padre, supo que estaba en problemas. Así que de inmediato vertió unas lágrimas de cocodrilo, se abrazó al cuello de su papá y le dijo: “Papi, lo siento mucho. No debíamos haber estado peleando. Perdóname. Te amo mucho.” Ella estaba en los brazos de su padre, y él pensaba: “Ella en realidad tiene una buena actitud sobre esto.” Pero entonces, con el rabillo de su ojo, él vio que su hija le estaba mostrando la lengua a su pequeño hermano. El papá le dijo: “No puedes estar abrazándome y mostrándole la lengua a tu hermano, al mismo tiempo.” ¿Tiene usted esa clase de corazón? ¿Está usted jugando a amar a Dios, pero guarda resentimientos contra alguien? ¿Piensa que Dios recibirá su adoración? Amigo, es tiempo de hacer lo correcto. Su espíritu no perdonador le hará más daño a usted que a la persona a la cual usted no quiere perdonar.
Si hay alguien que ha pecado contra usted, perdone. Si hay alguien que tiene algo en contra suya, vaya a esa persona y reconcíliese. Y entonces, invierta tiempo en adoración.
NUESTRO DIOS ES FUERTE.
“No temas, porque Yo estoy contigo; no desmayes, porque Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).
Muchas personas quieren saber qué es la vida victoriosa. Primero le diremos lo que no es la vida victoriosa. No es una vida sin jamás cometer un pecado. No es una vida sin tener ningún fracaso. No es una vida sin tener nunca una duda. No es una vida sin experimentar desánimo. Por el contrario, la vida victoriosa esuna vida que trae nuestros fracasos al Señor Jesús, permitiéndole a Él darnos un nuevo comienzo. Día tras día debemos decirle al Señor Jesús que necesitamos un nuevo comienzo, que necesitamos ser ungidos con aceite fresco diariamente, y que necesitamos perdón. Agradezca a Dios que Él es un Dios de gracia, un Dios de gloria, un Dios de segundas oportunidades. Usted probablemente estará mejor preparado para servir a Dios después de un fracaso y restauración, que quizás en ningún otro momento de su vida.
¿Ha fallado usted en algo recientemente? NO hay mejor tiempo que ahora para pedir su perdón (si es que tiene pecados no confesados) y pedirle que le dé un nuevo comienzo.
PIDE PERDÓN POR DEJAR TÚ PRIMER AMOR JESUCRISTO.
“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” - (Apocalipsis 2:4-5).
La década de los sesenta trajo la revolución sexual. Ahora, explíquenos una vez más, ¿cómo el “amor libre” iba a traer paz y armonía a nuestro mundo? La gente está siendo absorbida en turbulentas cloacas de pecado. Los cimientos de los hogares se desmoronan. Preciosos bebecitos en el vientre son condenados a muerte. Las enfermedades transmitidas sexualmente están fuera de control. Parece que fuera demasiado tarde, y debemos regresar “a nuestro primer amor”. Es tiempo de amar al Señor con todo nuestro corazón, nuestra alma, nuestra mente, y amar al prójimo como nos amamos nosotros mismos (ver Mateo 22:36-39). Es tiempo de hacer conocer a la gente del “amor libre” ofrecido por nuestro Salvador, cuando Él murió para perdonar nuestros pecados y comprar nuestra salvación por la eternidad.
¿Cómo sabe que ha dejado “su primer amor”? Pregúntese: “¿Hay algo o alguien a lo que sirvo más que a Dios? ¿Hay alguien o algo a lo que amo más que a Dios?” Si lo hay, entonces confiese ese pecado, y arrepiéntase de su pecado de idolatría.
¿Vivir una vida moral me llevará al cielo?
© Copyright 2009 Más de la Vida con Jorge Cota

Mateo 5:20

¿Sabía usted que el 53% de las personas creen que se pueden ganar el cielo haciendo buenas obras? Ven a Dios como un gran contable que está encorvado escribiendo en una hoja todas las buenas y las malas obras que determinarán nuestro destino eterno.

Este tipo de pensamiento está lleno de problemas. Piénselo, ¿Dónde exactamente la línea de las buenas obras y las malas se traza? ¿Cuántas buenas obras son necesarias para aprobar? ¿Cuántas buenas obras son necesarias para borrar una mala? ¿Diez palabras amables remplazarán un mal pensamiento? ¿Y qué si usted pierde el corte por una? Imagínese usted a Dios diciéndole, "Lo siento mucho José pero has perdido por una de manera que te tendrás que ir al infierno".

Aun cuando este concepto es fundamentalmente falible; es la razón principal del porqué las personas no siguen a Jesús. Porque es muy difícil para ellos ver su necesidad. Es por eso que es imprescindible que usted vea su necesidad.
Lo que sucede es que tendemos a sobrestimar la justicia relativa y subestimar la santidad absoluta de Dios. De hecho, siempre ha sido difícil para los más sabios e inteligentes ver su necesidad. Cuando usted está en el fondo del montón es más fácil mirar hacia arriba. Cuando está en la cárcel es más fácil admitir su necesidad. Cuando ha destruido a su familia a causa del alcoholismo, es más fácil buscar a Dios. Pero cuando usted está entre los mejores y los más sabios es muy difícil ver su necesidad. El problema es que todos pensamos que estamos ahí.

Así que permítame ver si puedo aumentar el nivel de nuestra necesidad. Necesitamos ir más allá de la justicia relativa pero si usted necesita compararse con la justicia relativa. Si usted quiere creer que con tan solo vivir una vida moral se irá al cielo. Vea lo que dijo Jesús en Mateo 5:20,

"Porque les digo a ustedes que si no superan a los maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo ante Dios, nunca entrarán en el reino de los cielos".

Yo le puedo asegurar que las personas que escucharon esas palabras dijeron "¡Ay Caray!" Esta fue una declaración asombrosa porque los fariseos eran los superestrellas espirituales de aquella época. Se memorizaban todo el Antiguo Testamento. Iban al templo o la sinagoga tres veces al día. Se detenían a orar siete veces al día. Diezmaban fielmente al tesoro del templo y sin embargo, Jesús dijo, "Si quieren irse al cielo, tendrán que ser mejores que ellos."

Quizás esté pensando; entonces ¿Qué es lo que Dios espera de mí? Dios espera que usted sea perfecto.  Jesús dijo, "Sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto." (Mateo 5:48)

Como puede ver, el estándar es la perfección, no las buenas obras que uno haga. De manera que si el estándar es la perfección ¿Cómo haría delante de Dios? ¿Ve usted un problema? ¿Ve su necesidad?

Es por eso que es absurdo pensar que con tan solo vivir una vida moral, y no hacerle daño a nadie, hacer obras de caridad le garantizará un lugar en el cielo. Las personas que piensan así, están sinceramente equivocadas. La salvación es un regalo, no la puede comprar ni mantenerla haciendo buenas obras, yendo a la iglesia todos los domingos, o portándose bien.

Dios no perdona pretextos, perdona pecados. No importa que tan moral viva su vida, si no tiene a Jesús en su corazón; las buenas intenciones por más buenas que sean son buenas para nada.



ES HORA DE ACUDIR AL DIOS DE LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES. DIOS SIEMPRE QUIERE Y ESTÁ DISPUESTO A PERDONAR NUESTROS PECADOS.

ES HORA DE ACUDIR AL DIOS DE LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES.
DIOS SIEMPRE QUIERE Y ESTÁ DISPUESTO A PERDONAR NUESTROS PECADOS.
UN AÑO PARA VIVIR CON EL PERDÓN Y EN EL PERDÓN.
“Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” - (Hebreos 8:12).
¿Alguna vez ha sentido como si ya hubiese usado todas las reservas del perdón de Dios? Tal vez ha pensado: “No tengo el derecho de venir y pedir que me perdone otra vez.” Amigo, no importa cuántas veces haya pecado. Suponga que viene a Dios por la milésima vez con el mismo pecado. ¿Le perdonará Él? ¡Sí, por supuesto que lo hará! En lo que a Dios concierne, es como si viniera a Él la primera vez. ¿Por qué? Porque Él ha enterrado en el olvido todas las otras veces. Dios castiga el pecado, pero no guarda resentimientos. El Dios de Jonás, David, Marcos, Pedro y Jacob es su Dios y nuestro Dios. Nos hemos acercado a Él tantas veces, pidiéndole una segunda oportunidad, ¿y sabe qué? ¡Él nos la ha dado! Y sé que si Él puede darnos una segunda oportunidad, de seguro que le dará a usted otra oportunidad. ¡El fracaso no es final!
¿Ha estado usted indeciso de ir a Dios y pedirle su perdón acerca de algo? Amigo, ¡corra hacia Él ahora mismo!
DIOS NOS PERDONA Y NOS ENSEÑA A PERDONAR A NUESTROS HERMANOS ENEMIGOS Y AMIGOS.
Mateo 19:26: “Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible.”
El Señor Jesús enseñó: “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele” (Mateo 18:15). Usted se dirá: “Él fue quien me hizo mal; si quiere perdón que venga y me lo pida.” Con todo, Jesús dijo: “No, tú ve a él.” Sea usted el culpable o no, como hijo de Dios, debe ir a hablar con ese individuo. ¿No fue eso lo que Dios hizo en el Huerto del Edén? Eva y Adán pecaron contra Dios y la Biblia nos dice que Dios fue quien los buscó: “Adán, ¿dónde estás tú?” Esa no es la voz de un detective. Es la voz de Dios que nos busca para perdonarnos.
Haga una pausa ahora mismo y ruéguele a Dios que Él le muestre si usted guarda algo contra alguien que aún no ha perdonado. Luego, con el poder y la fuerza del Señor, llame a esa persona y pídale perdón. En sus propias fuerzas será imposible, más recuerde que para Dios todo es posible.
SANIDAD Y SALVACIÓN PARA TODOS OFRECE DIOS.
Jeremías 17:14: “SÁNAME, oh Jehová, y seré SANO; SÁLVAME, y seré SALVO; porque Tú eres mi alabanza.”
La mente humana puede ser herida con dos tipos de lesiones. Una es el DOLOR y la otra es la CULPA. El dolor es una herida limpia. De alguna manera, su corazón se repondrá al Espíritu Santo aplicar su bálsamo SANADOR. Él derramará el “óleo de alegría”. El tiempo y la gracia de Dios le sanarán. Por el contrario, la CULPA es una herida sucia y nunca sanará hasta no ser confesada y limpiada con el antiséptico del Calvario. Un esclavo sólo le teme al látigo de su amo, sin embargo el hijo teme desagradar a su PADRE.
¿Está sufriendo bajo una carga de CULPA? Permita que el Espíritu Santo le muestre su pecado. Luego, CONFIÉSELO y obtenga el GOZO del PERDÓN de Cristo.
HUMILLAOS DELANTE DE DIOS Y PIDAMOS PERDÓN.
Santiago 4:10: “Humillaos delante del Señor y Él os exaltará.”
¿Alguna vez se ha preguntado qué es la humildad? La verdadera humildad no es pensar negativamente acerca de sí mismo. Es estar de acuerdo con lo que Dios dice acerca de usted. La gracia de Dios exalta a una persona sin envanecerla, y humilla a una persona sin rebajarla. Somos lo que somos por Cristo.
En esta vida, usted no estará sin pecado, más cuando se encargue de éste, usted se acercará a poder liberarse del pecado. Sin pecado no vivirá, pero sí sin culpa. Si usted confiesa su pecado y ora a Dios pidiendo perdón, vivirá libre de culpa.
¿Posee una Biblia con concordancia? Haga un estudio acerca del tema de la humildad. Comience con Filipenses 2:5-11.
2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
2:7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
2:8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
2:9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
2:10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
ES TIEMPO DE PONERNOS EN PAZ CON TODOS, ES TIEMPO DE PERDONAR.
Job 22:27: “Orarás a Él, y Él te oirá; y tu pagarás tus votos.”
¿Alguna vez ha estado en desacuerdo con alguien y piensa que usted tiene la razón? Lo que empezó como una conversación terminó en una confrontación. La tensión aumenta a tal grado que es difícil de tolerar. Cuando las cosas llegan a este punto, es tiempo de separarse antes que todo empiece a desintegrarse. Y cuando usted se separa, es tiempo de comunicarse con el Señor. Es cuando usted está a solas con Dios que la comunión de la convicción llega y lo que parecía ser confuso queda evidente bajo Su luz. En estos casos el pastor Rogers admitía que por lo general el Espíritu Santo le mostraba que él era el que estaba equivocado y que necesitaba pedir perdón.
¿Ha tenido algún desacuerdo con alguien últimamente? Es tiempo de retirarse, reflexionar y recibir lo que el Señor quiere decirle. Entre en su aposento hoy.
BIENAVENTURADOS LOS PERDONADOS.
Romanos 4:7: “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.”
Había un rey que le preguntó a los esclavos en un buque: “¿Por qué están encadenados?” Uno respondió: “No sé. Estaba en medio de una multitud cuando se cometió un crimen. Soy inocente.” Le preguntó a otro quien contestó: “No soy culpable, soy víctima de falso testimonio.” El rey procedió a preguntarle a cada hombre lo mismo y cada uno tenía una explicación del porqué era inocente. Hasta que al preguntarle a un hombre, éste respondió: “Yo estoy aquí porque merezco estar aquí. He pecado contra mi Dios y contra mi rey. Y ahora estoy pagando mi sentencia.” El rey quedó admirado y exclamó: “¿Que estás haciendo aquí entre tantos hombres honestos? Guardias, ¡suéltenlo!”
Hasta que no admitamos nuestro pecado, no conoceremos la misericordia y el perdón de nuestro Rey. Arrodíllese ante Él hoy y admita que está perdido sin Él.
JESUCRISTO ES EL HÉROE DEL PERDÓN.
Apocalipsis 4:8: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.”
Nunca ha existido un hombre como el Señor Jesús. John Phillips escribió estas palabras acerca de Jesús que impactan profundamente. Él dijo: “Él nunca pronunció una palabra impulsiva, cruel, falsa, o trivial. Nunca contempló un pensamiento impuro. Nunca degradó sus talentos con fines egoístas. Su influencia, nunca fue mala. Su juicio, nunca equivocado. Él nunca tuvo que pedir perdón por algo que hizo o retractarse de ninguna palabra que pronunció. Nunca llegó demasiado tarde, ni temprano, nunca acongojado, ni insípido, ni superficial, ni temeroso... Él tuvo victoria absoluta desde el momento que tomó su primer aliento en aquel establo de Belén hasta el momento que cerró sus ojos al morir en la cruz del Calvario.”
Si usted está buscando un héroe, permítame sugerirle el nuestro, si no tiene uno. Su nombre es Jesús.
NUESTRO PECADO ES UN PUÑO CONTRA DIOS, DIOS NOS HA PERDONADO.
Primera Pedro 3:18: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.”
¡Suponga que alguien le da un puñetazo en la nariz! E imagínese que en un acto de compasión, usted le dice a esa persona que le pegó: “Le perdono.” Y suponga que le responde: “No hay necesidad de que usted me perdone. Yo ya me he perdonado.” Usted se sentiría un poco estafado. Sólo el que fue golpeado puede perdonar al golpeador. El pecado es un puño ante Dios, y sólo Dios puede perdonar el pecado. Primera Pedro 3:18 contiene suficiente dinamita del Evangelio para apagar el pecado, el odio, el dolor, y la enfermedad en la vida de alguien, más esa dinamita debe encenderse con la chispa de la fe.
¿Hay alguien en su vida que usted necesita perdonar? ¿Quizá alguien a quien usted necesita pedirle perdón? Hágalo ahora mismo. Mañana quizás nunca llegue.
EL QUE NO CONOCIÓ PECADO, PAGÓ POR TODOS LOS PECADOS.
Segunda Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.”
Dios nunca pasará por alto el pecado. Él no puede. Dios es santo, y por su santidad ha jurado que el pecado se castigará. Si Dios permitiera que la mitad de un pecado quedara impune, Dios ya no sería santo. El atributo principal de Dios no es el amor, sino la santidad. La cruz es la manera en que Dios castiga el pecado y perdona al pecador a la vez. “Al que no conoció pecado, por nosotros [Dios] lo hizo pecado. ”El precio que Jesús pagó sólo el condenado en el infierno puede empezar a comprenderlo, más éste nunca lo sabrá en su totalidad porque sólo paga por su propio pecado. El Señor Jesús pagó por todo el pecado de todas las personas de todos los siglos.
Le invito a leer Apocalipsis 4:8. Permita que su himno a lo largo del día sea: “Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.”
EL PERDÓN DE JESUCRISTO, ES UN PERDÓN SIN LÍMITES.
Job 33:28: - “Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.”
La noche que Jesús fue arrestado, Pedro lo negó ¡tres veces! A pesar de su falta de lealtad, Jesús le extendió a Pedro una invitación de misericordia y le animó: “Venid, comed.”
Allí en las orillas del mar de Galilea, después de su resurrección, Jesús vino a Pedro y preparó una mesa de restauración.
¿Puede imaginarse lo que estaba pasando por la mente de Pedro? La culpa y la alegría, el miedo y la fascinación, la maravilla y la adoración: ¡un calidoscopio de emociones! Él no podía creer que se le invitara a la mesa de aquel a quien él había abandonado sólo días antes. ¡Y no sólo lo invitó, sino que lo restauró! La profundidad del pacto de amor de Jesús no se agota cuando pecamos. Hay perdón y restauración.
Le invito a leer este relato de restauración en Juan 21:4-19. Regocíjese en el plan de Dios de restauración en su vida.
JESÚS NO CONOCIÓ PECADO Y MURIÓ POR TODO PECADO.
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él” - (2 Corintios 5:21).
¿Alguna vez se ha acostado al final de un largo día y satisfecho se dice: “Bien, hoy fui una buena persona, así que si muero esta noche iré al cielo?” Si lo ha hecho, no está solo. Me atrevo a afirmar que la mayoría de personas creen que si van a la iglesia, diezman su dinero y hacen bien a otros, que Dios les permitirá entrar al cielo. Con todo, si ser religioso nos puede llevar al cielo, por qué fue un hombre tan religioso como Pablo confrontado cuando viajaba camino a Damasco y el Señor le preguntó: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 9:4b). Aún más importante, si pudiésemos salvarnos a nosotros mismos realizando buenas obras Dios no tenía necesidad de enviar a su Unigénito al mundo como sacrificio substituto por usted y por mí. No, es la justicia de Jesús lo que nos salva.
No es hasta que admitamos nuestro pecado que vamos a conocer la misericordia y el perdón del Rey. Póstrese ante Él hoy y admita que está perdido sin Él y que su salvación fue comprada exclusivamente con la sangre de Cristo.
SIN PERDÓN, NO HAY CIELO, SIN PERDÓN, NO HAY REINO.
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” - (1 Corintios 6:9-10).
La gente posee la idea que está bien vivir inmoralmente y que Dios pasará por alto sus indiscreciones. “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas6:7). A Dios no se le pasa por alto nada de nuestras vidas. Él es un Dios justo y juzgará (véase Hebreos 13:4). “Bueno Pastor, ¿significa esto que si he hecho alguna de estas cosas no podré ser salvo?” ¡No! Primera Corintios 6:11 promete: “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.” ¡Aleluya! No existe pecado tan atroz que la sangre de Cristo no pueda lavar. Él limpia al pecador más vil.
¿Ha pensado alguna vez que Dios no puede perdonarle un pecado o pecados cometidos? Entonces, pídale perdón por elevar su pecado más allá de la sangre de Cristo. Satanás no quiere que usted sepa que el pecado más vil puede ser limpiado por la sangre de Jesucristo cuando acudimos a Él en arrepentimiento y fe.
UNA DE LAS GRANDES BENDICIONES DEL CREYENTE ES LA CRUZ, LA SEPULTURA Y LA RESURRECCIÓN DE CRISTO.
“Y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:4).
Una de las más grandes bendiciones en la Biblia pasa frecuentemente inapercibida entre creyentes. ¡Es la sepultura de Jesucristo! Me escuchó bien, la sepultura de Jesús es una bendición para usted. Porque no sólo murió usted con Él, sino que ha sido sepultado con Él. En tiempos bíblicos cuando la gente judía fallecía, eran inmediatamente embalsamados con aceites especiales y envueltos en lino. El cuerpo era ocultado y sepultado en una tumba. Eso es lo que Jesús ha hecho con su cuerpo viejo del pecado. No sólo ha sido usted crucificado con Cristo, sino también ha sido sepultado con Cristo. ¿Por qué el énfasis? Para que usted nos sea acosado por el fantasma de la culpabilidad. El diablo tratará de recordarle lo que usted fue. No se lo permita. No ande merodeando entre los huesos muertos de su vida vieja. ¡Ésta desapareció por la gracia de Dios!
¿Los demonios del infierno le acosan con acusaciones de culpabilidad de pecados pasados? Es hora de hacerlos correr de regreso a su fosa. ¿Cómo lo hace? ¡Con la Palabra! Si usted es acusado de algo ahora mismo y sabe que lo ha confesado, se ha arrepentido y le ha rogado a Dios perdón, apodérese de la autoridad que Dios le dio y declárele a esos demonios su Palabra: 1 Timoteo 1:12-14 y Romanos 8:1.