miércoles, 15 de enero de 2014

FORMACIÓN: LIDERAZGO CRISTIANO. LECCIÓN 2.

Liderazgo Cristiano Clase 2


LECCION N.- 2

**ORIENTACIONES BÁSICAS**

Tal como se expresó en la Lección N.-1, la persona que aspira a ser formada como Líder; debe someterse a la disciplina, de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; comenzando, por el estudio de las verdades básicas o doctrinas; que son el verdadero fundamento, de un Líder en formación. 

También se hace necesario, el aprender un versículo, que se la clave de crecimiento, en su desarrollo personal y ministerial; en la medida que lo realice, se sorprenderá, cuando comience a recitarlos en momentos específicos; sea en la predicación, en la evangelización o en la enseñanza.

Un versículo para memorizar:


Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. 2 Corintios 3.18. 


En esta lección, el tema a enseñar, es:

**LA BIBLIA, ES LA PALABRA DE DIOS**

Se requiere entonces, para formar a los Líderes; iniciar una formación desde “cero”, hasta alcanzar la medida del Líder perfecto, en la persona de nuestro Señor Jesucristo. Así que se parte del mismo fundamento bíblico, atendiendo de manera sistemática, las doctrinas presentes en las Sagradas Escrituras y en especial de esta primera doctrina.

INTRODUCCIÓN
Para algunas personas, la Biblia parece que es el Libro de Dios y para otros, es una simple colección de historias llenas de ficción. Otros se deleitan, en hacer alarde de sus "conocimientos bíblicos"; pero éstos, resultan ser de escaso provecho espiritual. También se manifiesta en muchos, que solo se especializan en un aprendizaje, de los detalles mecánicos de la Escritura y en una familiaridad amplia, con sus datos curiosos. 

Pero, si se debe conocer, los nombres de los sesenta y seis libros de la Biblia; aprender el orden en que aparecen; como también, conocer los contenidos de los mismos. Esto conduce a cada discípulo o futuro Líder, saber que Marcos, no era uno de los doce apóstoles; que Dan y Beerseba, no eran esposos. Además, es interesante aprender, que el capítulo más largo de la Biblia, es el Salmo 119 y que el más corto, es el Salmo 117. 

Ahora, se debe tener bien claro, que si aprende los contenidos de Biblia y no se tiene una vida, de íntima comunión con el Señor Jesucristo, nada vengo a ser.

  1. LA IMPORTANCIA DE LA BIBLIA.

Para muchas personas, parece que la Biblia es más bien un almacén de parque. La leen a través de gruesos lentes de polemista, buscando siempre algo, con qué combatir las opiniones ajenas. No cabe duda, de que la polémica tiene su lugar y que cada creyente, debe saber defenderse de los estragos del error. No obstante esto, el propósito principal con que se debe estudiar la Palabra de Dios, debe ser el de buscar pan y no piedras.

La Biblia, es uno de los libros más antiguos del mundo. Las porciones más antiguas de la Biblia datan desde hace aproximadamente unos 4.000 años atrás. Con todo, sigue siendo el libro más moderno en el mundo de hoy, pues en él, encontramos las respuestas a las preguntas más importantes de la vida: 

• “¿De dónde vengo?”
• “¿Por qué estoy aquí?”
• “¿Adónde iré después de la muerte?”

  1. ¿De dónde vengo? 
Dios ha colocado Su imagen, en el hombre. El ser humano, no surge accidentalmente; como gotas anónimas, de un caldo primitivo. Al recibir a Cristo (Juan 3.3) y ser bautizarnos en agua y por el Espíritu Santo (Juan 3.5); llegamos a ser hijos e hijas de Dios (Juan 1.12), del poderoso Rey del universo (Gálatas 3.26). El ser humano, es tan valioso para Dios (Isaías 13.12), que cuando Adán y Eva pecaron, Él ofreció a su Hijo unigénito; para morir y pagar la culpa de los pecados de toda la humanidad (pasada, presente y futura) y que pudiera ser libre. El desea restaurarnos a Su imagen, para luego llevarnos de vuelta al Edén, el hogar perdido de Adán y Eva. 

  1. ¿Por qué estoy aquí? 
El objetivo de la vida humana, debería ser: descubrir las maravillosas respuestas de la Biblia, a los problemas más desafiantes de la vida y aceptar la oferta del Señor Jesucristo, de restaurarnos a su imagen (Romanos 8.29).

  1. ¿A dónde iré después de la muerte? 
No se requiere de la adivinación, para conocer el futuro del hombre. La Biblia enseña, que el Señor Jesucristo, vendrá pronto; para llevar a su iglesia, al fabuloso hogar que ha preparado en el cielo. Allí vivirá con Él para siempre, disfrutando Su infinito gozo y una suprema felicidad (Juan 14.3; Apocalipsis 21.3-4).

Ahora, a pesar de que la Biblia está compuesta de 66 libros pequeños, el tema central, es uno solo: “El plan amoroso de Dios para rescatar a la humanidad perdida.”

La Biblia, es el libro que más se vende en todo el mundo. Su venta sobrepasa, a la de cualquier otro libro, jamás publicado. La Biblia ha sido traducida en más idiomas, que cualquier otro libro en el mundo. Fue escrita originalmente en tres idiomas: hebreoarameo y griego. La Biblia que usted posee, ha sido traducida por personas muy dedicadas a fin de que usted pueda tener la palabra, pensamientos y planes de Dios a la mano. La Biblia está dividida en dos secciones:

• El Antiguo Testamento (AT).
• El Nuevo Testamento (NT).
  1. DESCRIPCIÓN GENERAL. 

Ahora bien, si se desea obtener de la Biblia el alimento espiritual; habrá que estudiarla, con mucha regularidad. Se dice que un perro, puede sobrevivir sin comida por 20 días; una tortuga, por 500 días y cierta especie de pez, por 1000 días. ¡Pero no se debe caer, en la condición cristiana, tipo: can, tortuga o pez! Más bien se debe estimular, la práctica realizó el pueblo de Israel en el desierto; recoger el maná cada día (Éxodo 16.4) y arreglar el horario de estudio, para que de esa manera, usted pueda seguir ese ejemplo. "Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré". (Sal 5.3)

En la portada interior de la Biblia usted puede hallar los títulos de los 66 libros que forman parte de ésta. En sus dos secciones principales, se puede resumir su contenido, de la siguiente manera:

  1. El Antiguo Testamento, presenta la obra de Dios con Su pueblo, antes del nacimiento del Señor Jesús.

  1. El Nuevo Testamento, describe el nacimiento del Señor Jesús, Su vida, Su gran ministerio de sanidad a los enfermos y perdón de pecados para los inicuos, Su muerte sobre la cruz, Su resurrección de los muertos y Su ascensión al cielo (Su regreso). 

Las enseñanzas, de los que le vieron después de que se levantó de los muertos, están registradas en los Hechos de los Apóstoles y en las Epístolas (Cartas). La continuidad del ministerio del Señor Jesucristo, se ha manifestado a través de las señales, maravillas y prodigios; dándose las sanidades, las liberaciones, etc.; por medio de aquellos, que le vieron después de Su resurrección y los que les siguieron a ellos. Aquellos que siguieron las enseñanzas de Jesús, realizaron más obras milagrosas de las que Él mismo hizo, como lo predijera antes de ascender al cielo (Juan 14.12). 

Estos libros fueron escritos dentro del período de los primeros cincuenta años después de la resurrección de Cristo. Estos componen aproximadamente la mitad del contenido del Nuevo Testamento.

C. ¿QUÉ ENSEÑA LA BIBLIA, ACERCA DE SI MISMA?

La Biblia enseña, que: “Toda la Escritura es inspirada y por Dios…” (2 Timoteo 3.16). “…porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios, hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo,” (2 Pedro 1.21). “(Y la Escritura no puede ser quebrantada)”. (Juan 10.35)
Por estas razones bíblicas, se llega a concluir, que la relación más importante que usted puede tener en este mundo, es la que mantiene con Dios. Usted puede llegar a comprender como es Dios: Sus pensamientos, Sus planes y Sus promesas para usted, por medio del estudio de la Biblia.

Si usted no tiene la habilidad, para encontrar una cita bíblica; mientras se familiariza con la Biblia, usted puede acudir a las primeras hojas de ella y ahí encontrará una lista o índice, que le ayudará a encontrar el número de la página donde está el libro y su correspondiente cita. Para encontrar partes específicas en la Biblia, los traductores organizaron el texto de la siguiente manera: 

•  En libros.
•  Dentro de los libros, los Capítulos.
•  Y dentro de los Capítulos, se encuentran los Versículos. 

Por ejemplo; si usted ve una referencia tal como, “Génesis 3.15”, la búsqueda sería de la siguiente manera:

•  El nombre del libro es: Génesis,
  • El número del Capítulo, es el número: tres. Este número, generalmente es de mayor tamaño, en texto de la página.
•  Y el versículo, es el número: quince. Este número, es más pequeño, que el de los Capítulos y se encuentra al comienzo o en medio del texto bíblico.

D. JESÚS, DEMOSTRÓ SU CONFIANZA, A LAS ESCRITURAS.

El Señor Jesús respondió y dijo: Escrito está: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." “…Escrito está:…" “Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.” (Mat 4.4, 7, 10). “…tu palabra es verdad.” (Jn 17.17).

La Biblia enseña: "Yo Jehová; este es mi nombre... y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias." (Isaías 42.8-9). “porque yo soy Dios,... que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho;…” (Isaías 46.9-10).

E. HE AQUÍ LA PROMESA, MÁS GRANDE DEL MUNDO.

Ciertamente, no porque el hombre lo haya ganado o lo mereciera. Ningún ser humano, tiene derecho a nada, ya que la paga por el pecado, es la muerte (Romanos 6.23). El amor de Dios, es incondicional. El ama a los ladrones, a los adúlteros y a los asesinos. El también ama a los egoístas, a los hipócritas y los blasfemadores profanos. ¡Pero lo más grandioso de todo, es que Él te ama a ti y a mí! Ya que Él sabe, que mis pecados me conducen a la miseria y a la muerte; pero, quiere salvarte a ti y a mí, de ellos. Esa es la razón por la cual, Dios hizo esta magna promesa: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3.16).

Cristo ha muerto, en mi lugar; para satisfacer la pena de muerte, que pesaba sobre mí. Él nació como un ser humano, para poder sufrir la clase de muerte, que tú y yo merecemos. Luego ofrece este beneficio, a todo el que le recibe, como Señor y Salvador. En otras palabras, su vida impecable es acreditada a mi cuenta, cuando le recibo en mi vida; para así, poder tú y yo, ser contados como justos. Su muerte ha sido recibida por Dios, como pago total, por todos mis y tus pecados, como también por las malas acciones del pasado. Al recibir este regalo, que Él hizo por ti y por mí; somos insertados, dentro la familia de Dios, como hijos suyos. ¡Esto es algo, que abruma la mente carnal!

F. EL PROPÓSITO DE LA PALABRA DE DIOS.

La vida moderna, puede ser muy confusa. Cada día surgen nuevas cosas e ideas y a veces, es difícil ver el camino en que uno debe andar. Por esta razón, Dios nos ha dado la Biblia para que tengamos una guía en la vida. El apóstol Pablo lo expresa así: "Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza." (Romanos 15.4)

La Biblia nos da un propósito en la vida y nos enseña cómo vivir correctamente. Nos revela, cómo podemos encontrar paz y tranquilidad en un mundo agitado. Pero más importante aún, la Biblia nos enseña, cómo podemos acercarnos a Dios y así lograr la vida eterna. Algunas personas opinan, que la Biblia ya pasó de moda. Sin embargo, vemos que mientras la gente hace caso omiso de la Biblia, los problemas en el mundo siguen aumentando. Problemas tales como: la violencia, la inmoralidad y las drogas; demuestran que el mundo necesita más de la Biblia, ¡no menos!

…las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3.15-16). “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;...” (2 Pedro 1.3-4).

G. LA PALABRA DE DIOS, PRODUCE VIDA.

Desde la creación, el mundo ha sido trastornado por crímenes, guerras, asesinatos y asaltos. Cada día parece más violento. Si no se han experimentado estos males personalmente, se pueden apreciar en los noticieros todos los días. Los políticos intentan resolver los problemas, que enfrenta la sociedad; pero, por más honestas que sean sus intenciones, no tienen la capacidad para hallar una solución. Esto es porque la raíz de los problemas no está en los sistemas políticos.

Cada persona natural, tiende a hacer lo que más le agrada, sin importarle las consecuencias para los otros. Un ejemplo de esto, es el narcotráfico. Los que producen y venden las drogas, sólo se preocupan por enriquecerse y no les importa el tremendo daño que causen con sus acciones. El estado del mundo actual, testifica cuán graves son las consecuencias de la maldad humana, es decir: del pecado.

Así como el mundo está trastornado por el pecado, así también ocurrirá con cada persona, si el pecado le domina. Si las gentes, se dejan llevar por: el odio, la envidia, el enojo y demás emociones destructivas; entonces sus vidas, serán una verdadera pesadilla. Esto lo enseña el libro del profeta Isaías: "Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos." (Isaías 57.20-21) 

¿Acaso se ha sentido usted deprimido algunas veces, por las cosas malas que ha hecho en su vida? ¿No siente usted de vez en cuando angustia, por su propia forma de vida? Toda la humanidad está cargada de pecado y las amargas consecuencias de él. Aun el apóstol Pablo dijo: "¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?" (Romanos 7.24) Ni el mismo apóstol Pablo, podía vencer el pecado y era el apóstol de Dios. El necesitaba ayuda, tanto como nosotros la necesitamos.

Por estas razones, cada ser humano necesita de la Palabra de Dios; ya que en ella, es que podemos encontrar la vida y no en otro lugar. “…las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6.63).

De esta manera la Palabra de Dios: Es creativa. “Por la PALABRA DE JEHOVÁ fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca… Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió” (Salmos 33.6, 9). “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.” (Hebreos 11.3).

H. LA PALABRA DE DIOS, ES COMO EL AGUA.

El agua, es un elemento natural que tiene múltiples aplicaciones o usos; entre una de las aplicaciones más frecuentes, es que se emplea para lavar lo que se encuentra sucio; por lo tanto la Palabra de Dios, es comparada con el agua, porque:

  1. Limpia.- Por la Palabra de Dios, es que se inicia la vida en el Reino de Dios; ya que es la única, que puede “lavarnos o purificarnos” totalmente. “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15.3). “…así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.” (Efesios 5.25-27).

  1. Mantiene limpio.- La Palabra de Dios, plantada en el corazón del hombre, es lo que le mantiene libre de pecado. “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra…En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmos 119:9, 11).

I. LA PALABRA DE DIOS, ES LUZ PARA NUESTRAS VIDAS.

Desde que Adán y Eva, fueron expulsados del paraíso; los hombres han buscado afanosamente la paz, que los primeros padres perdieron por pecar. Las personas han experimentado con la meditación, disciplina estricta, ayunos, dietas especiales y soledad, pensando encontrar la paz, por medio de estas cosas. Pero estos métodos han fracasado, porque no resuelven el verdadero problema: el pecado que está arraigado en el corazón humano. Los que han luchado contra el pecado, siempre han sido vencidos. Esto es, porque la tendencia a pecar que llevamos dentro, es muy fuerte. El pecado sigue dominando a los hombres, causando mucho sufrimiento y la muerte de todos: "…como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron." (Romanos 5.12)

Se está destinado a sufrir, mientras se siga en el pecado. Y el hombre no se puede liberar de él, por sus propios esfuerzos. Ya que "…la paga del pecado es muerte…" (Romanos 6.23). Tampoco, se puede evitar la muerte. Pero hay una buena noticia y es que sí existe una solución al problema: el evangelio

Aunque el hombre no pueda salvarse, Dios sí puede. Él envió a su Hijo al mundo, para este mismo propósito. Aunque el ser humano es pecador, Dios perdonará esos pecados, si se cree en el Señor Jesucristo y comienza a servirle. Él, es la única solución divina, al problema del pecado y el sufrimiento. El Señor Jesucristo, puede librar al hombre, de la muerte eterna y darle el descanso a su vida actual. El mismo dijo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11.28)

Y todos estos argumentos, se encuentran en un solo lugar; en la Biblia y en ella: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Pedro 1.19). Además ella:

Otorga entendimiento en un mundo de tinieblas.- “Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos” (Salmo 19.8). “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino…La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples” (Salmo 119.105, 130). 

J. LA PALABRA DE DIOS, ES ALIMENTO ESPIRITUAL.

El cuerpo necesita del alimento físico, la mente necesita del sueño y el alma de la Palabra de Dios. Por lo que se hace necesario, alimentar al alma humana. “Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4.4). Además, es a través de la Palabra de Dios, que se produce:

El crecimiento Espiritual.- El objetivo de Dios, para cada persona, se enseña en Efesios 4.12-15: “…a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,…” 

Este proceso de crecimiento, es progresivo y no sucede de la noche a la mañana; se compara, con las etapas biológicas, que se produce en los seres vivos. “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,…” (1 Corintios 3.1-2). 

Este proceso de crecimiento espiritual, debe ser un anhelo, en cada persona. “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,…” (1 Pedro 2.2).

  1. LA PALABRA DE DIOS, ES COMO UNA SEMILLA.

En el Evangelio según Lucas 8.4-15, el Señor Jesús narró a sus discípulos, la parábola del sembrador. En el v.11, Él dijo: “…La semilla es la Palabra de Dios”. La voluntad de Dios para cada persona, es que sea fructífera: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.” (Salmo 1.3).

Es de igual manera, una consecuencia de algo, que se ha dado previamente. “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,…” (2 Corintios 9.10).

L. LA PALABRA DE DIOS, ES COMO UNA ESPADA.

La Biblia enseña, de manera de como el Señor Jesús, usó “la espada” (La Palabra de Dios) contra Satanás, en la tentación, estando en el desierto (Lucas 4.1-14). El apóstol Pablo, asegura, que la Palabra de Dios, es la espada del Espíritu Santo. “Tomad…la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios” (Efesios 6.17). También, el escritor de la carta a los Hebreos; realiza una descripción magistral, acerca del poder de la Palabra de Dios. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” (Hebreos 4.12)

M. LA PALABRA DE DIOS, NOS AYUDA A ORAR.

Entre los interrogantes relacionados con la oración, se analizarán dos: ¿Por qué orar, si Dios sabe lo que sus hijos necesitan, antes de que se lo pidan y si ya Él tiene un plan para cada uno? ¿Por qué no se producen, estas cosas espontáneamente? 

La Biblia enseña, que se debe orar porque, aun cuando Dios sabe todas las cosas, Él ha establecido intervenir en ellas generalmente, en respuesta a la oración. Además, de esta manera, se le impone al hombre, cierto grado de responsabilidad; que le permite desarrollarse y establecer un orden de prioridades.

La expresión: “Pedid todo lo que queréis”; literalmente significa: ‘Pedir como alguien, que tiene el derecho; con autoridad (para mandar)’. Así que cada hombre o mujer, que ha hecho declaración de fe y ha sido bautizado(a)  en agua y en el Espíritu Santo; posee la palabra creadora, en su boca. “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15.7).

N. LA PALABRA DE DIOS, ES FIRME EN EL SIERVO DE DIOS.

En la actualidad se ha vuelto muy popular, dudar de la enseñanza de la Biblia. Esto ha causado mucha confusión, en la teología y en la iglesia cristiana. Pero la duda, no es nueva. Es la más fundamental y original de todas las dudas. La pregunta es: ¿Se puede confiar en Dios? ¿Es la Biblia verdaderamente, Su Palabra? ¿Si se cree esto, sin ninguna reserva mental? 

Si se cuestiona la Palabra de Dios o si se tiene alguna reserva mental, respecto a su autoridad; nunca se podría visualizar un verdadero interés, sobre el estudio de la Biblia; ni tampoco, se podría alcanzar la plenitud, de la sabiduría sobre Dios y sobre el hombre mismo; que es, lo que Él desea, para nosotros. Por otro lado, si se aceptaran estas verdades, las personas desearían estudiar la Biblia y aumentarían en conocimiento y devoción. El estudio de las Escrituras, entonces bendecirá a las personas.

La Biblia, es la Palabra de Dios, es su exactitud inusual. Por otro lado, si la exactitud de la Biblia, implica también su infalibilidad; entonces, esto sí sería una prueba directa de su divinidad. Porque, si bien el error es humano, la infalibilidad, es divina.

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7.24-27).

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