LOS
ACONTECIMIENTOS VIVIDOS POR JESÚS: SU MUERTE Y SU VICTORIA.
DÍA 1.
Preparativos
en la semana de pasión de Jesús.
¿Qué
buscan?.
La Biblia
guarda silencio en cuanto a lo que sucedió el miércoles de la semana final de
Jesús. Sin embargo, este hito a media semana distó mucho de ser pacífico. La
expectativa, incluso el terror, flotaba pesadamente en el aire alrededor de la
vieja ciudad.
Durante esta
conmovedora semana festiva, todos buscaban algo. Los religiosos miraban a la
Pascua para recordar su liberación de Egipto. Los zelotes buscaban al
revolucionario que los dirigiría a la libertad de Roma. Las legiones romanas
buscaban a cualquier alborotador entre la multitud. Y todo judío buscaba al
Mesías.
Justo pocos
días antes, por la entrada que escogió para llegar a la ciudad, Jesús había
hecho la declaración clara, intencional, de que Él era el Mesías; en efecto, el
prometido, profetizado, ya estaba allí. Sin embargo, a pesar de las señales,
pocos entendieron las implicaciones de Su anuncio, y los pocos que las
entendieron, rechazaron Su afirmación.
La tensión
debe haber sido muy pesada en las calles. Conspiración, susurros penetrantes,
ojos que se mueven, enemigos en las sombras . . . se habla de dinero de sangre;
y mientras los discípulos se cuidaban las espaldas, los fariseos buscaban una
apertura entre la multitud a fin de atrapar a Jesús.
Sólo Jesús
entendía los sucesos que tendrían lugar este fin de semana, esperados desde
antes de la fundación del mundo, profetizados por videntes y profetas. A pesar
de las miles de oportunidades para escapar de Jerusalén, Jesús afirmó Su
corazón en lo que se lograría allí en los días venideros.
Y todo
empezaría mañana.
Véase Lucas
9:51; 19:47; y Apocalipsis 13:8.
* Lucas
9:51; 19:47:9:51 Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido
arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.
19:47 Y
enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y
los principales del pueblo procuraban matarle.
*
Apocalipsis 13:8:
13:8 Y la
adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en
el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo
IGLESIA LA
CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR:
RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 2.
¿ Qué hizo
Jesús en su última semana de vida?.
Una semana
de vida.
Si usted
supiera que le queda apenas una semana de vida, ¿cómo la invertiría? Si el
lunes supiera que para la noche del sábado su cuerpo estará en una caja y su
alma habrá dejado la tierra, ¿qué diferencia determinaría en lo que hará los
próximos cinco días?
Esta fue una
pregunta que Jesús tuvo que contestar. Como ningún otro, Él sabía que esa era
Su última semana, así que dedicó este tiempo a dos aspectos que consideraba de
primordial importancia.
En esta
semana final, Jesús estuvo ligado al templo. Pasó dentro de sus paredes todos
los días, celoso de su pureza y protegiendo lo que tenía lugar en sus atrios.
Pasó Sus días finales enseñando, defendiendo la verdad eterna, exponiendo el
error e inspirando fe.
En esta
semana final Jesús también demostró Su prioridad por los que amó al máximo: Sus
discípulos. Se envolvió de humildad y les sirvió. Les lavó los pies. Habló y
anduvo con ellos. Les dio instrucción que ellos tendrían que llevar adelante
sin Él. Escuchó y recibió amor de aquellos que sentirían el aguijonazo
inmediato de su muerte más que cualquier otro.
Jesús vivió
Su semana final bajo el aplastante peso de que Su hora había llegado. Su
largamente profetizado sacrificio era inminente, así que estos minutos finales
eran preciosos y pocos.
El conteo
descendente había empezado.
Véase Lucas
19:47-48 y Juan 13:1, 5, 31-35.
* Lucas
19:47-48: 19:47 Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales
sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.
19:48 Y no
hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso
oyéndole.
* Juan 13:1,
5, 31-35:
13:1 Antes
de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que
pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el
mundo, los amó hasta el fin.
13:5 Luego
puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a
enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido
13:31
Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del
Hombre, y Dios es glorificado en él.
13:32 Si
Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en
seguida le glorificará.
13:33
Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los
judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.
13:34 Un
mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que
también os améis unos a otros.
13:35 En
esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con
los otros.
IGLESIA LA
CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR:
RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 3.
El día
triunfante en Jerusalén.
Este es el
Día.
Cada año de
Su vida Jesús iba a Jerusalén para la Pascua. Cada vuelta del camino era
familiar para Él como ir a casa.
Hasta ese
año Jesús había evitado la publicidad y se había negado a hacerse un nombre.
Nunca había llevado una gran pancarta o coreografiado una entrada. Pero hoy era
diferente.
Por primera
y única vez, este domingo, Jesús aceptó las alabanzas del público en general.
Pidió un burro para montar, cumpliendo la predicción que el profeta Zacarías
dijo quinientos años atrás, de que el Rey vendría, humilde y montado en un
borrico. Jesús sabía bien la declaración que estaba haciendo. Estaba
revelándose como el Mesías, el largamente esperado Rey de Israel.
Así que dejó
que la multitud eleve palmas y entone Sus alabanzas. Les dejó anunciar:
"¡Hosanna en las alturas!" En cumplimiento del Salmo 118:26:
"¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!" Les dejó decirlo. Les
dejó gritarlo. Era casi una muchedumbre.
Sin embargo,
en algún punto en el camino, a Jesús lo impactó la realidad del inminente
cambio de corazón de ellos. Él había venido para salvarlos, respondiendo a sus
gritos: "Hosanna: ¡Sálvanos ahora!" pero sabía que dentro de pocos
días ellos finalizarían su rechazo del Mesías. El viernes ellos darían un
portazo a Su oferta de salvación.
Jesús sabía
exactamente qué día era.
La línea el
profeta Daniel había escrito una predicción meticulosa del día exacto cuando el
Mesías aparecería en Jerusalén. Exactamente 483 años calendario judío desde la
reconstrucción de Jerusalén en marzo de 444 a. C.: "el Mesías
Príncipe" (Daniel 9:25) aparecería. Si los líderes judíos hubieran tomado
en serio el reto de Daniel para "saber y discernir" el tiempo, Jesús
habría remontado la colina ese día para ver una pancarta proclamando
"¡Bienvenido, Mesías!" cubriendo las murallas de Jerusalén. En lugar
de eso, los líderes judíos reprocharon la noción que el pueblo con tanta
facilidad abrazó. No querían tener nada que ver con Jesús como el "Hijo de
David." Querían un rey como todas las otras naciones tenían.
Difícilmente
parecía una "entrada triunfal" después de todo.
Véase Salmo
118:25-26; Daniel 9:25; Zacarías 9:9-10; y Mateo 21:1-9.
* Salmo
118:25-26:118:25 Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego;
Te ruego, oh
Jehová, que nos hagas prosperar ahora.
118:26
Bendito el que viene en el nombre de Jehová;
* Daniel
9:25:
9:25 Sabe,
pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a
Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos
semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
* Zacarías
9:9-10;:9:9 Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de
Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando
sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
* Mateo
21:1-9.:21:1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de
los Olivos, Jesús envió dos discípulos,
21:2
diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una
asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.
21:3 Y si
alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará.
21:4 Todo
esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:
21:5 Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu
Rey viene a ti,
Manso, y
sentado sobre una asna,
Sobre un
pollino, hijo de animal de carga.
21:6 Y los
discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó;
21:7 y
trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó
encima.
21:8 Y la
multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros
cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.
21:9 Y la
gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo
de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las
alturas!
IGLESIA LA
CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR:
RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 4.
Jesús es
Obediente hasta la muerte.
El sendero a
la obediencia.
Era martes.
Dos días
antes Jesús había entrado en Jerusalén montado en un burro, aclamado por los
gritos de "¡Hosanna!"
Dos días más
tarde Jesús sería "capturado," juzgado absurdamente, torturado y
luego sacrificado al día siguiente ante los gritos de "¡Crucifícale!"
Era un
tiempo confuso.
Pero no para
Jesús. Él estaba resuelto en Su misión como nunca. Había venido para morir como
pago santo por el pecado de la humanidad; y nada lo detendría.
Los
discípulos escucharon con pánico aturdido a Jesús hablar de su muerte próxima.
¿Qué? Ellos habían esperado reinar junto a este Rey que venía, que ya había
llegado. Pensaban que serían los que servirían en Su reino. Por eso dejaron sus
redes para seguirlo. Incluso dejaron oficinas jurídicas exitosas y negocios de
impuestos. Él era el que conquistaría al enemigo. Pero ahora Él decía que sería
entregado al enemigo; y después de que lo flagelaran, Jesús dijo, le matarían.
Luego al tercer día, Jesús dijo, resucitaría.
Los
discípulos no entendían nada de esto.
El plan
simplemente no estaba desenvolviéndose como ellos habían esperado. Oyeron Sus
palabras, conocían al Verbo, pero simplemente no podían unirlo todo. Sabían
quién era Él. Su búsqueda había terminado. Habían hallado a Aquél. Pero ahora
Sus palabras no tenían sentido.
Los funcionarios
religiosos también estaban confusos. Por tres años y medio Jesús había sido una
espina en su zapato. ¿Él, Mesías? Ni en sueños. ¡No queremos que este hombre
gobierne sobre nosotros!
Desde su
perspectiva, era necesario eliminar permanentemente a Jesús antes de que incite
al pueblo a rebelarse. Pero hoy, martes, retrocedieron, por miedo a la
multitud. Las acciones de Jesús el domingo y el lunes no les habían dejado otra
salida. La conspiración entró en la recta final; necesitaban atraparlo antes de
que tratara de escaparse.
Pero Jesús
no intentaría escapar de Jerusalén. Valientemente se puso en el camino de
ellos. Era Su senda de obediencia.
Véase Lucas
18:31-34; 19:45-48: 18:31 Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a
Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del
Hijo del Hombre.
18:32 Pues
será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido.
18:33 Y
después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará.
18:34 Pero
ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y
no entendían lo que se les decía.
19:45 Y
entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y
compraban en él,
19:46
diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis
hecho cueva de ladrones.
19:47 Y
enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y
los principales del pueblo procuraban matarle.
19:48 Y no
hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso
oyéndole.
IGLESIA LA
CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR:
RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 5.
La Pascua
Máxima
Imagínese a
Jesús y a Sus discípulos ese jueves por la noche reclinados en un círculo al
azar alrededor de una mesa baja. Estarían con la cara del uno frente a la del
otro mientras comían la cena pascual ceremonial, tal como los fieles judíos lo
habían hecho por siglos. Puesto que los discípulos habían estado con Jesús por
tres años, habían celebrado tres pascuas con Él. Pero esta era diferente. Nunca
habían oído el mensaje que les dio Jesús esa noche, ni tuvieron ninguna idea de
lo significativa que sería esa reunión.
De acuerdo a
la tradición religiosa judía, habrían estado citando de las Escrituras
antiguas, recordando los días cuando sus antepasados estuvieron como esclavos
en Egipto y Dios los libró por Su siervo Moisés. De repente, notaron que Jesús
ya no participaba en la conversación. Se veía sombrío; tal vez más sombrío de
lo que había estado en algún momento durante sus tres años juntos.
Mientras
observaban con curiosidad, Jesús tomó un pedazo de pan sin levadura y lo
partió. Luego levantó Sus ojos y elevó una oración. Los discípulos no sabían
que era la última noche que estarían con Jesús, pero que Él sí lo sabía.
"Tomen,
coman; este es mi cuerpo."
¿Qué? ¿De
qué está hablando? Deben haberse mirado el uno al otro con miradas interrogantes.
El Maestro nunca había dicho algo como esto antes. Sus palabras de repente
rompieron la tradición, y se quedaron completamente confusos. Les dijo a Sus
desorientados discípulos que comieran del pan crujiente, sin levadura,
recordándoles que era un símbolo, un cuadro tangible, de Su cuerpo que pronto
sería entregado por ellos.
Imagínese el
aturdido silencio. Imagínese las preguntas que se agolpaban en la mente de los
discípulos: ¿En realidad va a morir? ¿Cuándo? ¿Qué nos va a suceder a nosotros?
¿Vamos nosotros también a morir? ¿Qué del reino que prometió? ¿No han servido
de nada todos estos años? Sus estómagos estaban hechos nudo. Los Evangelios no
dan indicación de que se haya dicho ni una sola palabra en respuesta. Para
cambio, el grupo de hombres se quedó sentado en silencio total y absoluto.
Véase Éxodo
12; Mateo 26:20-30; Lucas 22:14-20; y 1 Corintios 11:23-26.
* . Éxodo 12
12:1 Habló
Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
12:2 Este
mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los
meses del año.
12:3 Hablad
a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada
uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.
12:4 Mas si
la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y
su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas;
conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.
12:5 El animal
será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.
12:6 Y lo
guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación
del pueblo de Israel entre las dos tardes.
12:7 Y
tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las
casas en que lo han de comer.
12:8 Y
aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con
hierbas amargas lo comerán.
12:9 Ninguna
cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza
con sus pies y sus entrañas.
12:10
Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana,
lo quemaréis en el fuego.
12:11 Y lo
comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y
vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de
Jehová.
12:12 Pues
yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en
la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis
juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.
12:13 Y la
sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y
pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la
tierra de Egipto.
12:14 Y este
día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová
durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.
12:15 Siete
días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya
levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el
primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.
12:16 El
primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una
santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que
preparéis lo que cada cual haya de comer.
12:17 Y
guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué
vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento
en vuestras generaciones por costumbre perpetua.
* Mateo
26:17-30:26:17 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron
los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que
comas la pascua?
26:18 Y él
dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo
está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos.
26:19 Y los
discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua.
26:20 Cuando
llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce.
26:21 Y
mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.
26:22 Y
entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo,
Señor?
26:23
Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me
va a entregar.
26:24 A la
verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre
por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber
nacido.
26:25
Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Le
dijo: Tú lo has dicho.
26:26 Y mientras
comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y
dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.
26:27 Y
tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella
todos;
26:28 porque
esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de
los pecados.
26:29 Y os
digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en
que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.30 Y cuando hubieron
cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.
* 1 Corintios 11:23-26:11:23 Porque yo recibí
del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue
entregado, tomó pan;
11:24 y
habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que
por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
11:25
Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es
el nuevo pacto en mi sangre; haced esto
todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
11:26 Así,
pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte
del Señor anunciáis hasta que él venga.
IGLESIA LA
CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR:
RIGOBERTO GÓMEZ.
DÍA 6.
Jesucristo
cumple su Misión.
Misión
Cumplida.
En las
primeras tres horas en la cruz, con los clavos perforando Sus manos y Sus pies
y el pus supurando por las abiertas inflamaciones en la espalda, las únicas
palabras de Jesús revelaron preocupación por otros. Perdonó a un criminal que
moría junto a Él, encargó a Su madre al cuidado de Juan, y miró a Sus asesinos
con compasión: "Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen."
Sus
palabras, sin embargo, revelaron diferentes corazones. "Veamos si este
Cristo, el Rey de Israel, desciende de la cruz," se burlaron los
principales sacerdotes y los escribas, "¡a fin de que veamos y podamos
creer!" "Salvó a otros; no puede salvarse a sí mismo,"
cacarearon.
La oscuridad
cubrió a Jerusalén durante las tres horas finales de la vida de Jesús. Los
Evangelios no anotan absolutamente nada que se haya dicho durante ese tiempo;
sino hasta el mismo fin. La oscuridad reflejaba la inimaginable agonía
espiritual que Jesús atravesaba.
"Dios
mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" En ese momento Jesús entró en
la muerte espiritual; es decir, separación del Padre. Nunca en toda la
eternidad Jesús había soportado esa incomprensible separación. Pero de buen
grado la abrazó, sabiendo que la pena por los pecados de toda la humanidad
recibían su expiación entonces y allí.
Allí mismo
empezó el nuevo pacto, el universo fue redimido, y todo pecado que jamás se ha
cometido quedó pagado.
"¡Consumado
es!" gritó Jesús. Se levantó apoyándose en los clavos para exhalar un
último suspiro. "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu." Incluso
en la nebulosidad de Su dolor y en la agonía de la muerte espiritual, Jesús
confió Su destino a la voluntad del Padre.
El cuerpo de
Jesús se desmadejó, quedó inmóvil y en silencio.
En ese
instante, apenas a unos como trescientos metros al oriente, el templo
experimentó cualquier cosa excepto silencio. Un rasgón ensordecedor llenó los
atrios mientras el velo que separaba a la humanidad del Lugar Santísimo se
rasgaba en dos de alto abajo. Como el cielo que se "abrió" en el
bautismo de Jesús, así la ruptura del velo reveló la aceptación del Padre de la
muerte de Jesús por nosotros. Siglos de sacrificios, holocaustos enviando hacia
el cielo su aroma agradable, hallaron su cumplimiento máximo en el sacrificio
sin defecto de Jesús.
Véase 1
Samuel 16:7; Marcos 11:12-14, 19-22; y Lucas 16:15.
* 1 Samuel
16:7:16:7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de
su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre;
pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el
corazón.
* Marcos 11:12-14, 19-22;:11:12 Al día
siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.
11:13 Y
viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en
ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo
de higos.
11:14
Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo
oyeron sus discípulos.
11:19 Pero
al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.
11:20 Y
pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
11:21
Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste
se ha secado.
11:22
Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
* Lucas
16:15:
16:15
Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos
delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los
hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación
IGLESIA
CONFRATERNIDAD CRISTIANA SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR:
RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 7.
El día más
extraordinario.
La Resurrección
Fue el
amanecer que lo cambió todo.
Aunque ese
domingo el sol salió sobre el horizonte al noreste de Jerusalén como toda otra
mañana antes y después, ese amanecer marcó un nuevo día en la historia. Y
mientras ese cementerio pudiera haber parecido como cualquier otro cementerio
judío de su día, fue terreno asombroso, santo, de resurrección.
El plan que
Dios Padre había puesto en su lugar desde antes de la fundación del mundo, el
plan de rescatar a la humanidad de su espiral descendente, estaba plenamente en
marcha. En caída libre desde ese día en el huerto cuando Adán y Eva escogieron
el pecado en vez de vivir con Dios, hemos andado a tropezones en la oscuridad,
distanciados de Dios. Pero el plan de Dios era traernos de regreso; y el Domingo
de Resurrección marca el suceso que lo hizo posible.
La señal de
que todo había cambiado fue cuando Jesucristo, el Mesías, volvió a respirar el
aire de la tierra. El prometido Salvador del mundo estuvo al otro lado de la
tumba. Su sufrimiento y la muerte en la cruz absorbió la ira santa de Dios, que
había sido derramada por completo sobre Jesús, y la deuda justa que el pecado
había producido quedó satisfecha. Jesús era el único que podía haberla pagado,
y en ese domingo por la mañana Su victoria sobre la muerte demostró que Su
sacrificio había sido aceptado. El pecado ya no tenía secuestrada a la
humanidad. La muerte ya no tenía la última palabra. Jesús estaba vivo.
Sin duda esa
mañana la celebración de todos los tiempos estalló en el cielo mientras los
ángeles se entusiasmaban en aleluyas asombrosos. El infierno se quedó
boquiabierto horrorizado. Irónicamente los únicos lentos para entender lo que
había sucedido fueron los receptores primarios de ese don, el mayor acto de
amor que el mundo jamás ha conocido.
Todavía
estamos recuperando nuestro aliento.
Véase Juan
20:1-18; Romanos 1:4; 5:8; 1 Corintios 15:53-55; y 1 Pedro 1:23
* Juan
20:1-18: 20:1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo
aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.
20:2
Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba
Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le
han puesto.
20:3 Y
salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.
20:4 Corrían
los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó
primero al sepulcro.
20:5 Y
bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.
20:6 Luego
llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos
allí,
20:7 y el
sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos,
sino enrollado en un lugar aparte.
20:8
Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro;
y vio, y creyó.
20:9 Porque
aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de
los muertos.
20:10 Y
volvieron los discípulos a los suyos.
20:11 Pero
María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó
para mirar dentro del sepulcro;
20:12 y vio
a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la
cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
20:13 Y le
dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y
no sé dónde le han puesto.
20:14 Cuando
había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que
era Jesús.
20:15 Jesús
le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el
hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo
lo llevaré.
20:16 Jesús
le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Rabino! (que quiere decir,
Maestro).
20:17 Jesús
le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis
hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro
Dios.
20:18 Fue
entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había
visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
* Romanos
1:3-4; 5:6-8;: 1:3 acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del
linaje de David según la carne,
1:4 que fue
declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la
resurrección de entre los muertos,
5:6 Porque
Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
5:7
Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que
alguno osara morir por el bueno.
5:8 Mas Dios
muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió
por nosotros.
* 1
Corintios 15:53-55;:
15:53 Porque
es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se
vista de inmortalidad.
15:54 Y
cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya
vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita:
Sorbida es la muerte en victoria.
15:55 ¿Dónde
está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
* 1 Pedro
1:23:
1:23 siendo
renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de
Dios que vive y permanece para siempre.
IGLESIA LA
CONFRATERNIDAD CRISTIANA DE SANTA ROSA DE OSOS MARZO 2013
PASTOR:
RIGOBERTO GÓMEZ E.
DÍA 8.
EL CAMINO A EMAÚS: UN ENCUENTRO CON EL SEÑOR.
Lucas 24: 13- 34
Los dos
discípulos que caminaban a Emaús arrastraban sus sandalias en el polvo, la
tristeza se dibujaba en sus rostros mientras se preguntaban:
Qué clase de
Dios es ese, que nos ha dejado acá solos sin esperanza. Y estaban tan absortos
en sus tristes pensamientos que no se daban cuenta de aquel que caminaba cerca
de ellos
En ese
camino me he encontrado carente de fe y carente de visión. Los discípulos de Emaús esperaban un reino de terrenal y perdieron de
vista el reino espiritual. Yo no quiero hoy ir rumbo a Emaús en busca de
un reino terrenal, porque podría perder
de vista el reino espiritual.
El
problema es que dejo de soñar y de mirar
los secretos escondidos en cada detalle de Dios y circunstancia de la vida.
Hoy necesito
aprender a esperar en las promesas de Dios.
La esperanza no es un deseo otorgado o un favor que me llega, es mucho
más que eso. La esperanza es una
dependencia total de Dios quien a veces nos sorprende fuera de nuestros calcetines
para ver nuestra reacción.
Dos hombres
que por alguna razón ya sea necesidad o gusto, tenían que ir a ese pueblo, pero
nunca pensaron que recibirían una tremenda bendición en ese lugar, una
experiencia que cambiaría sus vidas, sin embargo mientras iban por el camino,
no les pasaba por la mente lo que sucedería, estaban absortos en la
problemática de la vida diaria. Dice el V.14 E iban hablando entre sí de todas
aquellas cosas que habían acontecido.
V. 15
Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y
caminaba con ellos. 16 Mas los ojos de ellos estaban velados, Estaban
totalmente inmersos en su problemática que dejaron pasar lo más importante.
Cuantas
veces en nuestra vida nos hemos perdido de ver que Jesús esta junto a nosotros
porque estamos demasiado preocupados por nuestra situación, demasiado
deprimidos, demasiado enojados, tristes o aun alegres, estamos muy inmersos en
nuestra vida y no vemos que el dador de la vida, el que puede solucionar
nuestra situación está con nosotros.
Como le
diría Cleofas V.18 ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido
las cosas que en ella han acontecido en estos días? Aunque lo que leemos es una pregunta que le
hace este hombre, la actitud es sarcástica y refleja que hoy en día nosotros
hacemos al decirle imaginariamente “Jesús tú no sabes exactamente lo que me
pasa”
Así que
necesitamos que haga esto y esto y aquello, eso es lo que dice Cleofas cuando
dice V. 22 Nosotros esperábamos… Eso es lo que nosotros pensamos, que él
debería de hacer lo que nosotros pensamos que debería hacer, estamos
convencidos que tenemos la razón en lo que creemos que es lo que Jesús debería
hacer y esa es la actitud que tenemos y que interpretamos como que “le estamos dando lugar a Jesús en nuestra
vida”.
Todo buen
creyente que lucha y se esfuerza por la causa de Cristo puede desalentarse.
Satanás puede meter el desaliento dentro de él y abrir la puerta para que entre
el resto de su equipo. Él puede romper la vida del mejor con la cuña del desaliento.
Por eso todo
creyente debe ser capaz de vencer el desánimo, la crítica, el rechazo, la
ingratitud o, de lo contrario, el diablo se aprovechara de esas circunstancias.
El
Desaliento.
24:17 Y les
dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y
por qué estáis tristes?
El
desaliento es el sentimiento más poderoso para detener nuestro avance en la
vida. No hay nada peor que una persona que ha perdido totalmente las esperanzas
y no encuentra consuelo ni salida a su problema.
En la Biblia
encontramos varios ejemplos de personas desalentadas por las circunstancias que
le tocaron vivir.
Moisés.
Nm. 11:15
"Y si así lo haces tú conmigo, yo t ruego que me des muerte, si he hallado
gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal."
Josué.
Jos. 7:7
"Y Josué dijo: Ah, Señor Jehová ¿Por qué nos hiciste pasar a este pueblo
el Jordán, para que nos destruyan? Ojala nos hubiéramos quedado al otro lado
del Jordán."
Elías.
1R. 19:4
"Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de
un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues
no soy yo mejor que mis padres."
Job.
Job 10:1
"Esta mi alma hastiada de mi vida; daré libre curso a mi queja, hablare
con amargura de mi alma
David
El
desaliento puede paralizarnos y dejarnos inmóviles ante las mejores
oportunidades. El desaliento no les dejo ver que era Jesús quien caminaba con
ellos. El desaliento no nos deja ver las buenas cosas que suceden a nuestro
alrededor.
El factor
dominante que encontramos en la mayoría de estos textos es "la
queja". Y podríamos decir que la queja es el primer síntoma del
desaliento.
Inmediatamente
que nos desalentamos comenzamos a quejarnos, como los israelitas en el
desierto. Cansados de caminar, dar vueltas y vueltas, pasar hambre cansancio,
etc. Comenzaron a quejarse en contra de Moisés y de Dios.
Números 21:4
Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra
de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino.
21:5 Y habló
el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto
para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma
tiene fastidio de este pan tan liviano.
Números 32:5
Por tanto, dijeron, si hallamos gracia en tus ojos, dese esta tierra a tus
siervos en heredad, y no nos hagas pasar el Jordán.
32:6 Y
respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros
hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí?
32:7 ¿Y por
qué desanimáis a los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha
dado Jehová?
El
desaliento también es contagioso, podemos contaminar al que tenemos al lado
cuando empezamos a hablar "la realidad" de las cosas. Esto es
aceptable para los que no creen en Cristo, que su única esperanza está basada
en las cosas que suceden en este mundo. Pero para los que creemos en Cristo hay
factor que no podemos dejar afuera y es el factor sobrenatural.
Los
discípulos pensaron que todo ya había terminado y esa era la realidad; Cristo
había muerto y todas las esperanzas con El, pero dejaron de lado el factor
sobrenatural; Jesús les había dicho que iba a resucitar y ellos no le creyeron.
Pero de todas maneras Jesús cumplió, él no podía condicionarse por lo que sus
discípulos pensaran o creyeran, él lo había prometido y cumplió.
Es por esto
que tenemos que fijarnos bien lo que hablamos para no contaminarnos nosotros ni
contaminar a los demás.
Santiago
3:5-6 "Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de
grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
Y la lengua
es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros,
y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es
inflamada por el infierno."
Jesús en más
de una oportunidad les declaro que era necesario que Cristo muriese pero que
resucitaría al tercer día. Pero es como que ellos se olvidaron de lo que Jesús
les había dicho y en vez de proclamar Resurrección estaban proclamando muerte.
Muchas veces, nosotros somos nuestros peores enemigos. Salimos y hablamos
pobreza y nos quejamos porque no tenemos riquezas.
Confesamos
la enfermedad todo el tiempo y nos preguntamos porque no tenemos salud.
Confesamos
la derrota todo el tiempo y luego nos preguntamos por qué no tenemos la
victoria.
Confesamos
la debilidad y luego nos quejamos porque no tenemos fortaleza.
Debemos
hablar fortaleza y la fortaleza vendrá, debemos hablar victoria y la victoria
vendrá. Debemos hablar salud y la salud vendrá. Riqueza y las riquezas vendrá.
Gracias a Dios debemos decirlo con nuestra boca. La Biblia dice que Dios creaba
en Génesis, el espíritu de Dios se movía y Dios dijo, que fuese y fue. El crea
el fruto de los labios. Nosotros creamos el mundo que nos rodea. Por las
palabras que hablamos. Pero no podemos elegir cualquier palabra.
Tenemos que
decir con nuestra boca las palabras que Dios habló.
¿Qué es lo
que estás hablando con tu hermano mientras vamos por el camino? La Biblia no
exhorta a que hablemos entre nosotros con salmos e himnos y cánticos
espirituales. (Ef. 5:19).
Lo que
hablamos entre nosotros puede desalentarnos o alentarnos. (Prov. 18:21)La
Biblia dice, la muerte y la vida están en el poder de la lengua, yo sabía decir
que: el poder de la vida y de la muerte está en la lengua. El énfasis está en
el poder de la lengua. Usted puede crear en la tierra el cielo o el infierno
con su boca.
Usted debe
cambiar su mundo cambiando sus palabras!
Yo elijo la
vida y le digo que no a la muerte cuando hablo lo que Dios habla y renuncio a
hablar lo que destruye.
La Palabra
lo cambia todo.
24:25
Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo
que los profetas han dicho!
24:26 ¿No
era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
24:27 Y
comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en
todas las Escrituras lo que de él decían.
24:32 Y se
decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos
hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
Conclusión.
No dejemos
que el desánimo tome lugar en nuestras vidas.
Hablemos lo
que la palabra dice y digámosle a las circunstancias lo que Dios dice. En vez
de proclamar lo malo de "la realidad".
La palabra
puede traer sanidad cuando es proclamada con fe. El salmo 107:20 dice: Envió su
palabra y los sano. El estudio y el discipulado pueden traer alivio al dolor,
esperanza ante la pérdida, animo ante el desaliento.
No dejemos
de ninguna manera, por más difícil que sean las circunstancias que estemos
viviendo, de proclamar la verdad de la palabra de Dios.
Puede que
Jesús este caminando a nuestro lado y por ver las circunstancias negativas no
lo veamos a Él.
PASTOR:
Rigoberto Gómez E.
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