sábado, 31 de mayo de 2014

JESUCRISTO COMO PASTOR: EL ES EL ALFA Y OMEGA.

JESUCRISTO COMO PASTOR: EL ES EL ALFA Y OMEGA.
Los Nombres de Tu Pastor: EL ALFA Y LA OMEGA

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.  – Ap. 22:13
 “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8).
Un muchacho estaba leyendo un día una novela de crimen y misterio, y se puso ansioso por saber si la heroína sobreviviría. Para calmar su ansiedad, leyó el último capítulo y descubrió que ella sobrevivió. Después, cuando leyó que el villano estaba planeando algo malvado, se sonrió y pensó: “Si tú supieras lo que yo sé, no estarías tan seguro y confiado.”
Los cristianos conocemos lo que dice “el último capítulo”, y eso nos ayuda a enfrentar el presente. Por cierto, las glorias del futuro pueden ayudar a diluir las penas del presente. El oscuro destino de Satanás se lo describe en Génesis, y es ejecutado en Apocalipsis.
MI ETERNO PASTOR JESÚS.

Mientras más reflexiono en tus diferentes nombres, más asombrado estoy.  Como un diamante de infinito valor, Tu carácter con muchas facetas muestra Tu belleza y gloria.  Me doy cuenta lo poco que Te conozco.  Con cada nuevo nombre que me muestras, anhelo conocerte más.   

Me dices que eres el Alfa y la Omega (la primera y última letra del alfabeto griego).  Comenzaste todo (Col. 1:16). Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.
  Tu estarás por siembre (He. 7:3). Sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
  Y cada nuevo día Tú me rodeas con Tu presencia.  Siempre trabajando, estás perfeccionando cada buena obra que alguna vez comenzaste en mi (Fil. 1:6).  Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
En Escocia, algunos hombres estaban sentados, tomando té e intercambiando historias de pescadores. Un hombre, con un descuidado gesto de su mano, golpeó la mano del hombre que estaba a su lado y ocasionó que él derramara su té sobre la blanca pared de yeso, creando una fea mancha café. El hombre quedó asustado, pero él otro le dijo: “No te preocupes.” Y con lápices de colores, empezó a dibujar alrededor de la mancha. De pronto, como emergiendo de la mancha, apareció un hermoso venado, con sus cuernos separados. El artista era Sir Edwin Lancier, el más famoso pintor inglés de animales. Él supo utilizar es fea mancha para transformarla en algo hermoso. Jesucristo es esa clase de artista. Él puede tomar una vida que ha sido manchada por el pecado, y, con su poder transformador, hacer de esa vida algo realmente hermoso.
¿Tal vez usted ―o alguien a quien usted conoce―tuvo que soportar una trágica niñez, y ahora es salvo?. Compártale a Jesucristo y su amor.
Antes de que hubiera tiempo, Tú existías.  Como Tu Padre, eres el gran Yo Soy (Jn. 8:38). Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.
  Y aún más sorprendente: Tú fuiste el regalo del Padre para nosotros, incluso antes de que comenzara el mundo.  Eres como un Cordero – inmolado – antes de que el mundo fuera formado (Ap. 13:8). Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.
  ¡Qué increíble es Tu amor sacrificial anticipando nuestra necesidad de redención!

Hoy Tú estás edificando Tu Iglesia, una persona a la vez (Mt. 16:18). Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
 Les das libertad a los prisioneros, le das vista al ciego, liberas al oprimido, y proclamas Tu favor sobre nosotros (Lc. 4:18-19). El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
4:19  A predicar el año agradable del Señor.

Algún día toda rodilla se doblará ante Ti (Fil. 2:9-11). Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
2:10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
 Te llevarás toda tristeza y lamento (Ap. 7:17). Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ello
  Las naciones se regocijarán.  Cada parte de Tu creación sabrá que Tú eres el Rey de gloria.  ¡Por siempre!
 
Así que hoy mi mente estará llena de Ti – que vives desde la eternidad hasta la eternidad.  Penetraste el tiempo y el espacio con Vida divina, vida encontrada sólo en Ti.  Recuérdame, Pastor Jesús, cada vez que veo una brizna de hierba, cada vez que tomo otro respiro, cada vez que un bebé sonríe, que Tú y sólo Tú eres el dador de toda buena dádiva (Stg. 1:17). Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
 Tú eres el mismo hoy, ayer y por siempre (He. 13:8). Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
  Tú eres el Autor y el Consumador de mi fe (He. 12:2). Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
 Y por siempre Te agradeceré, eterno Pastor del rebaño. Amén.
   
Medita acerca de los nombres de Jesús.  Serás refrescado y renovado. 
Ora a los nombres de Jesús.  Hay poder en Sus nombres. 

Predica los nombres de Jesús.  ¡Observa cómo los demás son transformados!

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