POR POCO ME
PERSUADES A SER CRISTIANO. Hechos 26: 28- 29.
INTENTANDO
ALCANZAR AL HOMBRE PARA CRISTO.
Continuamos
hoy estudiando el capítulo 26 de los Hechos de los Apóstoles. Y en nuestro
programa anterior, dejamos al apóstol Pablo en el salón del trono, frente a
Festo el gobernador, y al rey Agripa y su esposa Berenice. Y vimos que Agripa
dio a Pablo permiso para hablar. Y entonces, Pablo extendiendo la mano, comenzó
su defensa. Ahora, notamos que Pablo comenzó con una introducción muy cortés,
diciéndole a Agripa cuánto se alegraba de tener esta oportunidad. Luego siguió
dando al rey Agripa una reseña de su juventud y de sus antecedentes. Le contó
después acerca de su conversión. Y dijimos que Pablo luego intentó alcanzar a
este hombre para Cristo. Al terminar, dijimos también que pensábamos hacer hoy
algo que nunca antes habíamos hecho. Creemos que este testimonio de Pablo aquí,
es tan excelente que vamos a leerlo todo de una vez. Es algo largo, pero
esperamos que usted estimado oyente, lo escuche porque en verdad habla por sí
mismo. Éste es un mensaje que vale la pena escuchar. Luego volveremos sobre el
texto para hacer algunos comentarios. Comencemos pues, leyendo a partir del
versículo 2 y leeremos hasta el versículo 23:
PABLO
EMPIEZA DANDO SU TESTIMONIO DE VIDA, USTED PUEDE HACER LO MISMO, CUENTE SU
HISTORIA DE VIDA.
Hemos leído
este discurso de San Pablo de forma ininterrumpida porque creemos que presenta
un impacto único. En verdad está demasiado bien articulado como para
interrumpirlo con algún comentario de nuestra parte. Ahora, notará usted que
este discurso comenzó con una referencia a la juventud del apóstol Pablo, en el
versículo 4 donde él dijo: "Mi vida, . . . desde mi juventud..."
Luego, llegó casi enseguida al tema de la resurrección de Jesucristo. Es que lo
más importante de todo, estimado oyente, es la resurrección. Si uno quita toda
mención a la resurrección de los mensajes de los apóstoles, estos perderían su
significado. Y en consecuencia, no habría tampoco ningún mensaje del evangelio.
Y tampoco habría ningún apóstol. No se puede explicar a Pablo, ni a los otros
apóstoles sin la resurrección. Se le quita todo significado y poder al
evangelio, si se trata de eliminar la resurrección. Es por eso que tantas
Iglesias en la actualidad se encuentran en un estado de impotencia ante los
valores del mundo, porque no toman lo suficientemente en serio el hecho central
del cristianismo, que es la resurrección de Jesucristo.
LA
RESURRECCIÓN DE CRISTO ADQUIERE TODA LA RELEVANCIA.
La muerte de
Cristo y la cruz de Cristo de por sí, constituirían una tragedia. Si no hubiera
tenido lugar la resurrección, siempre estaríamos en duda en cuanto a la bondad
de Dios. El evangelio que Pablo predicó fue el de la cruz, interpretada a la
luz y el poder de la resurrección. Nunca predicó la cruz aparte de la
resurrección. Dijo él mismo escribiendo su carta a los Romanos, capítulo 4,
versículo 25: "El cual - es decir, Jesucristo - fue entregado por nuestras
transgresiones, y resucitado para nuestra justificación."
PABLO HACE
ÉNFASIS EN EL CRISTO RESUCITADO.
Pablo
escribió también a los Corintios, en su primera carta a los Corintios, capítulo
2, versículo 2 diciendo: "Pues me propuse no saber entre vosotros cosa
alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado". Más tarde en esta misma
carta, explicó lo que era el evangelio. Y dijo en esa primera carta a los
Corintios, capítulo 15, versículo 6, que el evangelio esta resumido en las
siguientes palabras: "Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las
Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las
Escrituras".
EL CRISTO
QUE ANTES ODIÓ PABLO, ES AHORA EL CRISTO RESUCITADO Y GLORIOSO.
Ahora,
siguiendo nuestro estudio de este mensaje de Pablo ante el rey Agripa, vemos
que después de dar una explicación de su previa conducta, la cual era el
resultado natural de sus antecedentes, Pablo contó su vida como fariseo, y su
experiencia en el camino de Damasco. Y admitió en el versículo 9 lo siguiente:
"Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre
de Jesús de Nazaret". Estimado oyente, no creemos que el Señor Jesús jamás
haya tenido otro enemigo tan cruel y tan brutal como Saulo de Tarso. Él tenía
un odio crónico e intenso contra Jesucristo y el evangelio. Y contó como asoló
a la Iglesia en Jerusalén y como encerró en cárceles a muchos de los creyentes.
Y creemos que fue precisamente por esto, que le fue posible a Pablo soportar la
cárcel por dos años. Le fue posible sufrir tal abuso de parte de los líderes
religiosos, porque antes él también había sido uno de ellos. Y sabía
exactamente cómo se sentían ellos, pues, él también había perseguido a los
creyentes aun hasta en las ciudades extranjeras.
EL CRISTO
QUE PABLO PERSIGUE, ES AHORA EL CRISTO QUE PERSIGUE A PABLO.
Luego, en el
versículo 13, Pablo relató aquella experiencia que tuvo en el camino hacia
Damasco. Contó acerca de su visión y de su conversión: cómo el Señor Jesucristo
le detuvo en el camino a Damasco, le hizo caer en tierra y entonces le habló y
de cómo por fin se dio cuenta de que estaba viviendo en contra de la voluntad
de Dios.
CRISTO ES AHORA EL TODO PARA PABLO Y EL TODO PARA
TODOS LOS HOMBRES.
Más tarde
Pablo escribiría a los Filipenses sobre esta experiencia, en el capítulo 3 de
aquella carta, versículos 7 y 8, diciendo: "Pero cuantas cosas eran para
mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente,
aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de
Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a Él lo he perdido todo, y lo tengo por
basura, para ganar a Cristo". Una revolución en verdad había tenido lugar
en la vida de Pablo. Hasta entonces él había confiado en la religión y era muy
religioso; pero cuando se encontró con Jesús, se libró de todo aquella
religiosidad. Las cosas que para él habían constituido una ganancia, ahora las
consideraba como una pérdida. Y Jesucristo, a quien había aborrecido más que a
cualquiera otra cosa, se convirtió para Pablo en la persona más maravilloso de
su vida.
Y así fue
como Pablo les describió aquí a estos personajes, a Festo y al rey Agripa, la
realidad de la visión que había tenido. Luego les cuenta que el Señor le había
encargado predicar a los no judíos y le había prometido librarle de ellos. Y
ésa fue una afirmación impactante, porque allí se encontraba él ante estos dos
poderosos personajes que no eran judíos, predicándoles el Evangelio, y no le
podían hacer ningún daño porque, como ciudadano romano, había apelado al César.
Fue exactamente como el Señor le había dicho que sucedería. El Señor había
prometido librarle de aquellos ante quienes sería enviado.
UN
EMOCIONANTE RELATO HISTÓRICO QUE HACE PABLO DE SU CRISTO RESUCITADO.
Pablo contó
ahora acerca de su respuesta a la visión, comenzando por el versículo 19, que
dice: "Así que, rey Agripa, no desobedecí a la visión del cielo". Y
la implicación era: ¿Qué otra cosa podía haber hecho? ¿No habrías hecho tú lo
mismo?
CRISTO ES EL
CUMPLIMIENTO DE TODAS LAS PROMESAS DE DIOS.
Desde el
principio Pablo afirmó con claridad total que el nuevo "Camino" era
un desarrollo y un cumplimiento del Antiguo Testamento. Dice el versículo 22:
"Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy,
dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas
que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder."
CRISTO ES
AHORA EL SEÑOR DE LOS GENTILES.
Entonces
Pablo presentó el evangelio al rey Agripa y a todos en aquella multitud allí
presentes en aquel día, lo oyeron. Y dijo en el versículo 23: "Que el
Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos,
para anunciar luz al pueblo y a todos los Gentiles". La palabra
"gentiles" hace referencia a las demás naciones no judías y creemos
que Pablo la enfatizó porque el rey no era judío, o sea, que era un gentil.
Observemos que el presentó el evangelio de esta manera: Cristo murió por
nuestros pecados, fue sepultado, y resucitó de los muertos. Como hemos señalado
con frecuencia, Pablo siempre enfatizó la resurrección, así como hicieron los
demás apóstoles. Nunca debiéramos predicar la muerte de Cristo sin proclamar
también Su resurrección. Pablo confrontó a esa augusta audiencia con el hecho
de que Dios se introdujo en la historia del hombre, y que Dios había hecho algo
por el ser humano. Dios le había demostrado Su amor y de tal manera, que había
entregado a Su Hijo. Como dijo el Señor Jesucristo mismo, en el evangelio según
San Juan, capítulo 3, versículo 16: "Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se
pierda, mas tenga vida eterna."
EL PODER DEL
ESPÍRITU SANTO EN PABLO PRODUCE REACCIONES PROFUNDAS.
En ese
momento se produjo una interrupción. Evidentemente, el gobernador Festo fue
consciente de que estaba en una situación difícil e interrumpió pues a Pablo a
gran voz. Dicen los versículos 24 y 25:
UN GRITÓ,
PABLO ESTÁS LOCO.
"Diciendo
él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: ¡Estás loco, Pablo! ¡Las
muchas letras te vuelven loco! Pero él dijo: No estoy loco, excelentísimo
Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura."
PABLO RESPONDE
COMO LO DEBEMOS HACER HOY LOS CRISTIANOS, CON LOS ARGUMENTOS BÍBLICOS.
Francamente,
creemos que fue una lástima que Festo hubiera interrumpido a Pablo en ese
momento. Pero veamos cuán cortésmente Pablo le contestó. Ciertamente, su
respuesta tranquila demostró que no estaba loco, y que tampoco era un fanático.
HOY TAMBIÉN
PIENSAN QUE ESTAMOS LOCOS, CUANDO HABLAMOS DE JESUCRISTO EL SEÑOR Y DIOS.
Estimado
oyente, hoy en día, hay muchos que tratan de testificar, especialmente
predicadores o dirigentes de iglesias, que tienen tanto miedo de no parecer
intelectuales, y de ser considerados fanáticos, que no proclaman las grandes
verdades del evangelio. Debemos estar dispuestos a soportar que se nos compare
con los locos, en la consideración de la gente, actuando como personas cuerdas
que somos, presentando el evangelio con sobriedad, como Pablo lo proclamaba.
PABLO
TAMBIÉN TIENE UN MENSAJE PARA EL REY AGRIPA.
Habiendo
respondido al gobernador Festo, Pablo se dirigió nuevamente al rey Agripa para
formularle una pregunta, como relatan los versículos 26 y 27, diciendo:
PABLO LO
CONFRONTA CON SU PROPIO CONOCIMIENTO.
"El
rey, delante de quien también hablo con toda confianza, sabe estas cosas, pues
no pienso que ignora nada de esto, porque no se ha hecho esto en algún rincón.
¿Crees, rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees."
CONFRONTEMOS
A LA SOCIEDAD ACTUAL CON LO QUE DICEN SABER.
Es que
resulta posible creer en los hechos, sin que éstos sean significativos para el
que escucha. Uno puede conocer los hechos del evangelio ?que Jesús murió por
nuestros pecados y resucitó? pero lo esencial es la relación de uno con esos
hechos.
AGRIPA
TAMBIÉN VA A REACCIONAR PROFUNDAMENTE.
Veamos pues
la respuesta de Agripa y la reacción de Pablo, leyendo los versículos 28 y 29
de Hechos 26:
POR POCO, ME
CONVENCES; ¿ QUÉ LE FALTÓ A PABLO? O ¿QUÉ LE FALTÓ A AGRIPA PARA ACEPTAR A JESUCRISTO COMO SU
SALVADOR?
"Entonces
Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a hacerme cristiano. Y Pablo dijo:
¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos
los que hoy me oyen, fuerais hechos tales cual yo soy, excepto estas
cadenas!"
Agripa era un
hombre inteligente. Y lo vemos en su respuesta, aquí en el versículo 28:
"Por poco me persuades a hacerme cristiano". Estimado oyente, ¿sabe
usted que es posible ser casi cristiano, y luego estar perdido para toda la
eternidad? ¡Cuán trágico es eso! El casi, simplemente no sirve para nada. O
bien usted acepta a Cristo, o bien no le acepta. En realidad, a ningún teólogo
le es posible examinar las profundidades de la salvación, ni su significado.
Porque resulta una cuestión tan simple que la mayoría podría comprender. O
usted tiene a Cristo, o no lo tiene. O, confía usted en Cristo, o no. O
Jesucristo es su Salvador, o no lo es. Se trata de elegir una de las dos
opciones. No hay tal cosa como una posición intermedia. En ningún caso puede
ser la opción de un "casi". Se trata de aceptar o rechazar la
totalidad que significa la persona del Señor Jesucristo.
TODOS
QUISIÉRAMOS QUE AL PRESENTAR EL EVANGELIO, MUCHOS SEAN PERSUADIDOS Y NO DIGAN
QUE POR POCO, QUE CASI LO LOGRAN.
Pablo
contestó entonces aquí en el versículo 29, que acabamos de leer: "Quisiera
Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy
me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas". Pablo
estaba diciendo que desearía que ellos que le estaban escuchando llegaran a ser
como él en su relación con Cristo, aunque sin esas cadenas, que el no querría
poner a nadie. Éste era el hombre que había sido un fariseo orgulloso y celoso
y que, unos pocos años antes, había encarcelado a los cristianos y les había
conducido a la muerte. En ese momento, su actitud era totalmente diferente.
Quiere que todos llegaran a ser cristianos y que tuvieran una relación vital y
personal con Jesucristo. Uno no puede menos que admirarse de la poderosa
transformación que se había operado en la vida de Saulo de Tarso. Ahora, ¿cómo
se explicaba ese cambio? La respuesta era que Jesús vivía. Había resucitado de
los muertos, y se había revelado. Es por eso que Pablo dijo en el versículo 8,
muy al principio en su testimonio ante Agripa: ¿se juzga entre vosotros cosa
increíble que Dios resucite de los muertos? No había nada irrazonable en cuanto
a ello. Más de dos mil años de desarrollo humano y de conocimiento en muchas
áreas han hecho a la resurrección aun más creíble en nuestro tiempo. En
realidad, estimado oyente, tendría que ser más fácil para usted creer en la
resurrección que lo que debió serlo para las personas del tiempo de Pablo.
YA
ESCUCHAMOS EL EVANGELIO, AHORA NOS TOCA TOMAR LA DECISIÓN DE ACEPTAR, O
RECHAZAR Y UN DÍA ESTAR EN SU PRESENCIA.
Nuestra
escena estaba transcurriendo en una sala de juicios en la cual había un trono.
Ahora, puesto que Jesús había sido levantado de los muertos, también es verdad
que habrá otro juicio futuro. Habrá otro trono y Jesús estará sentado sobre él.
Y en esa ocasión habrá otro prisionero, que podría ser usted o yo. O usted se
ha postrado ante Él y le ha aceptado como su Señor y Salvador, o algún día
tendrá que rendirle cuentas en aquel día futuro. Y estimado oyente, la resurrección
es muy importante para él no creyente, así como lo es para el creyente. Para el
inconverso, el Cristo resucitado se aparecerá como Juez. Leamos ahora los
versículos 30 hasta el 32 de este capítulo 26 de los Hechos:
PABLO ENTREGÓ
EL EVANGELIO DE CRISTO Y NO OBTUVO LA LIBERTAD, USTED, TAMBIÉN LO PROCLAMA Y
PUEDE QUE NO OBTENGA LOS RESULTADOS, PERO LO HIZO Y CUMPLIÓ.
"Cuando
dijo estas cosas, se levantaron el rey, el gobernador, Berenice y los que se
habían sentado con ellos; y cuando se retiraron aparte, hablaban entre sí,
diciendo: Ninguna cosa digna de muerte ni de prisión ha hecho este hombre. Y
Agripa dijo a Festo: Este hombre podría ser puesto en libertad, si no hubiera
apelado a César."
EL VIAJE
PARA PABLO SIGUE, Y EL VIAJE EN ESTE MUNDO TAMBIÉN SIGUE PARA USTED.
Es obvio
entonces que Pablo tendría que ir a Roma. Hemos mencionado en un programa
anterior que había quienes dudaban que Pablo hiciera lo correcto cuando apeló a
César. Algunos creen que se equivocó. Pero, insistimos en que Pablo no se
equivocó de ninguna manera.
En su carta
a los Romanos, Pablo expresó su anhelo de ir a Roma y les pidió a los creyentes
que oraran que pudiera ir. Escuchemos lo que dijo en su carta a los romanos,
capítulo 1, versículos 10 y 11: "Rogando que de alguna manera, si es la
voluntad de Dios, tenga al fin un próspero viaje para ir a vosotros porque
deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis
fortalecidos."
ES LA
VOLUNTAD DE DIOS SEGUIR A OTROS LUGARES Y PREDICAR EL EVANGELIO.
No había
duda pues, que Pablo iría a Roma. Ahora, usted quizás dude que Pablo tuviera un
próspero viaje. Creemos que sí, que lo tuvo porque era la voluntad de Dios que
él fuera a Roma.
AHORA COMO
PABLO, NOSOTROS TAMBIÉN ESTAMOS EN UNA VIDA NUEVA EN CRISTO JESÚS, SEÑOR
NUESTRO.
¿Qué
relación tiene usted, estimado oyente, con los hechos de la muerte y la
resurrección de Cristo? ¿Se los ha apropiado usted personalmente y ha
depositado su fe en Cristo Jesús? Si se ha apropiado de ellos, ¿entiende usted
que Dios le acepta como justo? Dios le ve a usted como si usted hubiera muerto,
hubiera sido sepultado, y resucitado a una nueva vida en Cristo. Estos
entonces, no son solamente unos hechos históricos, objetivos, sino la
sustancia, la esencia de una nueva relación. Esto es lo que Pablo escribió a los
Gálatas, cuando les dijo en el capítulo 2 de su carta a los Gálatas, versículo
20: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive
Cristo en mí; y lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo en la fe del Hijo de
Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."
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