lunes, 3 de octubre de 2016

TENEMOS TODAS LAS BENDICIONES DE DIOS PARA RESISTIR LAS PRUEBAS Y PELEAR LA BATALLA.

TENEMOS TODAS LAS BENDICIONES DE DIOS PARA RESISTIR LAS PRUEBAS Y PELEAR LA BATALLA.
“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos” (1 Timoteo 6:12).
VICTORIAS Y FRACASOS ESPIRITUALES EN LA VIDA CRISTIANA.
Algunos de los mayores fracasos espirituales que sufrirá se presentarán después de algunas de sus mayores victorias espirituales. Jonás, Moisés y Elías lo aprendieron. ¿Por qué sucede esto? Porque estamos cansados y sentimos que podemos deslizarnos cuesta abajo sin motor. Pensamos:“¿Acaso Dios no me bendijo y me dio una gran victoria?”
ES NECESARIO VIVIR UN DÍA  A LA VEZ CON JESUCRISTO Y DESCUBRIR AL ENEMIGO.
Nos olvidamos que el diablo es astuto. Él sabe exactamente cuándo hacernos una zancadilla. Permítanos darle un consejo: Aunque el efecto residual de las bendiciones de ayer le bendecirá, no puede viajar con las bendiciones pasadas. Dios le creó de tal forma que no puede vivir por medio de experiencias; usted debe vivir a través de Jesucristo un día a la vez.
VIVAMOS UNA VIDA DIGNA DE LA BENDICIÓN DE DIOS.
 ¿Le ha bendecido Dios con una victoria extraordinaria? ¿Qué va ha hacer hoy para vivir una vida digna de esa bendición y en lealtad a Aquel que le bendijo?
EL APÓSTOL PABLO NOS HABLA DE SUS BENDICIONES Y DE SUS BATALLAS.
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7).
EL APÓSTOL PABLO NUNCA QUITÓ SUS OJO DE JESÚS.
¿Sabe cuál es el camino para acabar la carrera? Continúe fijando su mirada en Jesús.
DIOS ESTÁ ALLÍ CON NOSOTROS EN MEDIO DE LAS BATALLAS.
El pastor Rogers predicó el Evangelio por más de 50 años, y en una ocasión afirmó: “Dios sabe que tengo mis defectos y pecados. Él asimismo sabe que me he arrepentido y mi meta es estar en paz con Él todos los días. Me falta mucho para ser perfecto, pero puedo testificar que este mismo Dios me ha mantenido en curso. Él me ha mantenido predicando el Evangelio.”
¿QUIÉN DIJO QUE ERA FÁCIL? CORRER ES LA CONSIGNA, DIOS DA LAS BENDICIONES.
Acabar la carrera que Dios ha planeado para nosotros nunca es fácil. Toma disciplina y arduo trabajo. Requiere que nos levantemos al caer, nos sacudamos el polvo y volvamos a comenzar. Uno de estos días usted tendrá que mirar hacia atrás y espero pueda ser capaz de decir que luchó como un guerrero y acabó como un atleta.
HOY DEBEMOS DECIDIR LA CARRERA QUE VAMOS A HACER.
¿Qué carrera está usted corriendo? ¿La carrera para lograr el éxito mundano cuéstele lo que le cueste o la carrera real? Tome uno tiempo para escribir algunas metas que le ayudarán a mantenerse en curso para la gloria de Dios. Use Isaías 61:1-3 como guía.
61:1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
61:2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;
61:3 a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.
NECESITAMOS DESARROLLAR LA CONFIANZA EN DIOS Y PREPARARNOS PARA LA BATALLA.
CÓMO DESARROLLAR LA CONFIANZA (Éxodo 2).
A Moisés le fue necesario aprender que Dios obra incluso cuando se halla en silencio, o cuando no podemos detectar sus movimientos. Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre y clamaron: "y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre" (Éxodo 2:23). Dios comenzó a obrar durante el transcurso de muchos días: i14.600 para ser precisos! Fueron necesarios 40 años, pero Dios empezó a responder a la oración de su pueblo. Leemos: "Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios" (Éxodo 1:24-25). Tres verbos describen lo que Dios hacía mientras Moisés esperaba en el desierto:
1- DIOS OYÓ EL GEMIDO DE SU PUEBLO. Después de todo no era sordo, ni es sordo. Dios siempre escucha. Aunque no respondió inmediatamente al llanto de ellos, los estaba escuchando. Dios actúa a Su tiempo.
2- DIOS TAMBIÉN RECORDÓ SU PACTO. Aunque es posible que olvidemos nuestras promesas o incluso no cumplamos las que recordemos, Dios nunca descuida sus compromisos. Para Él, el tiempo no borra los detalles; todo está fresco en su memoria. Recuerda el tiempo de hace 1000 años con la misma claridad con que recuerda el de ayer.
Una de las razones por las cuales podemos olvidar las injusticias que han cometido contra nosotros es porque Dios las recuerda; siendo el juez no tiene sentido que nosotros también las recordemos. Moisés estaba aprendiendo que aunque el transcurso de la vida es lento y Dios estaba en silencio, Él organiza los acontecimientos según Su calendario.
3- DIOS VIO LA NECESIDAD DE SU PUEBLO. Sintió su dolor. Sus caminos no le eran ocultos, aunque la liberación tomaría tiempo. Para ese entonces, Moisés tenía que aprender a confiar en Dios aunque pareciera indiferente a las necesidades de su pueblo.
Claro está, que es fácil confiar en Dios cuando la zarza arde, las aguas se separan y las montañas tiemblan, lo desalentador son esos años de silencio. Pero dichoso aquel que no interpreta el silencio de Dios como indiferencia.

Sí, es cierto, que es muy fácil hablar de fe cuando uno tiene salud y el jefe acaba de ascenderlo. Cuando uno se siente feliz en el trabajo y los hijos siguen en el camino del Señor, en esos momentos la confianza viene con facilidad. Pero la confianza significa más para Dios cuando uno ha sido malinterpretado, se encuentra en un trabajo que no es acorde con sus capacidades o la educación, recibe cuentas por servicios médicos o tiene un cónyuge difícil. Es en el desierto y no en el palacio donde Dios encuentra la profundidad de nuestro sometimiento. Nuestra fe es preciosa a sus ojos cuando Él permanece en silencio y no solo cuando habla. Moisés estaba aprendiendo entonces, que podemos acercarnos a Dios aunque Él esté en silencio. Recordemos que la fe en Él abre la puerta a Su presencia. - Autor: Erwin Lutzer.

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