sábado, 22 de abril de 2017

HOY MÁS QUE NUNCA TODOS NECESITAMOS ATESORAR Y APLICAR LA PALABRA DE DIOS. EL PUEBLO DE DIOS Y LA PALABRA DE DIOS.

HOY MÁS QUE NUNCA TODOS NECESITAMOS ATESORAR Y APLICAR LA PALABRA DE DIOS.
EL PUEBLO DE DIOS Y LA PALABRA DE DIOS.
Si Dios va a trabajar en y por medio de su pueblo, pero para eso los creyentes debemos entonces responder positivamente a Su Palabra. Entender la Palabra (8:1-8), regocijarse en la palabra (vv. 9-12), y obedecer la Palabra (vv. 13-18). Todo nuestro ser debe responder, la mente (entendimiento), corazón (sentimientos), y voluntad (en obediencia), Toda nuestra vida debe estar cautivada por la verdad de Dios. Este capítulo describe tres respuestas básicas. Hoy observamos la primera respuesta.
1- Debemos entender la Palabra de Dios (Neh. 8:1-8)
La Biblia no es un "libro mágico" que cambia a la persona o las circunstancias simplemente por leerla o recitarla. La Palabra debe ser entendida antes de que pueda entrar en el corazón y liberar su poder transformador de la vida. Note cómo aparece mencionado "entender" seis veces en este capítulo (vs. 2, 3, 7, 8, 12, 13)
Esdras era el hombre ideal para llevar a cabo esta conferencia bíblica al aire libre. El era un sacerdote y un escriba que "había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel" (Esd. 7:10). Llegó a Jerusalén unos catorce años antes que Nehemías y ya había procurado llevar al pueblo por los caminos de Dios (Esd. 7-10).
a. Llevó el libro (Neh. 8:1-4). Este era el primer día del mes séptimo, que era el equivalente judío para nuestro primer día del Año Nuevo. Era el momento más oportuno para que la nación se reconciliara con el Señor y tuviera un nuevo y refrescante comienzo. Jamás nos avergoncemos de la Biblia y busquemos llevar en nuestros corazones la Palabra de Dios.
b. Abrió el libro (Neh. 8:5, 6). Cuando Esdras levantó el rollo y lo desenrolló hasta el pasaje que iba a leer, el pueblo que estaba sentado en la plaza honró la Palabra de Dios poniéndose en pie. Sabían que no iban a estar escuchando solamente a un hombre que expresaba sus propias ideas; sino que estarían escuchando la misma Palabra de Dios (1 Ts. 2:13). El pueblo permaneció de pie mientras que se leía y se explicaba la Ley (Neh. 8:7). Esdras empezó la lectura y enseñanza temprano en la mañana y continuó hasta el mediodía (v. 3), lo que significa que la congregación permaneció escuchando durante cinco o seis horas; y eso siguió así durante una semana (v. 18). Sin duda alguna que de vez en cuando les dio oportunidad para descansar; pero las personas estaban allí para escuchar a Dios hablar y se mantuvieron dispuestas a estar de pie y prestar atención. Nuestras iglesias tienen hoy una gran necesidad de mostrar en los servicios públicos más respeto por la Palabra de Dios.
c. Leyó y explicó el libro (Neh. 8:7, 8). La gente común no poseía copias de las Escrituras en aquel tiempo, de forma que los oyentes estaban emocionados con la posibilidad de escuchar la Palabra de Dios. La expresión "ponían el sentido" en el versículo 8 quiere decir que explicaban la Ley de forma que los oyentes pudieran comprenderla. La Palabra era leída y explicada de manera tal que las personas podían aplicarla a su propia vida. Tenemos aquí un equilibrio entre la proclamación pública de la Palabra en la asamblea y la aplicación personal de la misma. Ambas son importantes.
La Palabra de Dios produce entre muchas cosas convicción y lleva al arrepentimiento, pero también nos trae gozo; porque la misma Palabra que hiere también sana. Dice el profeta: "Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón, porque tu nombre se invocó sobre mí" (Jer. 15:16). El salmista agrega: "Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón" (Sal. 19:8). "Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, porque son el gozo de mi corazón" (119:111).
Autor: W. Wiersbe
DEBEMOS MOLDEAR EL PENSAMIENTO.
“Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…” (Ro. 12: 2).
En esta era digital, se cumple la frase acuñada por el visionario Marshall McLuhan en 1964: «El mensaje está en los medios». Cuando las computadoras y los teléfonos celulares eran aún ciencia ficción, él predijo cómo influirían las comunicaciones en nuestra manera de pensar. Nicholas Carr explica que Internet está modelando el proceso de pensamiento y reduciendo la capacidad de concentración y reflexión. La información en línea penetra lentamente como una corriente de partículas.
El mensaje de Pablo a los creyentes en Roma transmite un concepto sumamente práctico ante la realidad de los medios de comunicación actuales: «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12:2). ¡Qué importante es aplicar esta verdad para procesar el material que llega de nuestro alrededor y afecta a nuestra mente y manera de pensar!
No podemos detener la carga de información que nos bombardea, pero sí podemos pedirle diariamente a Dios que nos ayude a enfocarnos en Él y a moldear nuestro pensamiento con Su presencia. ¡Es vital para nuestra vida!
Deja que el Espíritu de Dios, no el mundo, moldee tu mente.
Escritores: Nuestro Pan Diario.
HAZ TU TRABAJO Y CUMPLE TU MINISTERIO.
¿Estás cumpliendo con tu trabajo? El apóstol Pablo dio esta instrucción: «Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina…cumple tu ministerio» (2 Timoteo 4:2,4). Generalmente pensamos que la palabra “predicar” es para los predicadores o pastores, pero de hecho significa «proclamar públicamente, anunciar,» y es la labor de todo seguidor de Jesús. Lo que tu pastor hace cuando predica el Evangelio de Cristo es aquello que todos debemos hacer cada día del año.
 Pablo dijo que pongamos la predicación al inicio de nuestra lista. También dijo: « ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?» (Romanos 10:14). « ¡Ay de mí si no predico el evangelio!» (1 Corintios 9:16). Pablo estaba cumpliendo la comisión que Cristo nos dejó. Estaba cumpliendo con su trabajo en su generación. Buscó siempre alcanzar a otros. Esto le da todo el derecho para desafiarnos a proclamar las buenas nuevas de Jesús a nuestros vecinos, colegas, familiares, y amigos. Comienza por ponerte en tu posición de «listo» (2 Timoteo 4:2).
Así como un entrenador de básquetbol enseña a sus jugadores a pararse bien, con las piernas flexionadas, con las manos extendidas para lanzar la pelota y embocarla, para que el jugador esté listo para el partido.  Los creyentes debemos estar listos a tiempo y fuera de tiempo; cuando ya sea un buen momento o no, para predicar la Palabra de Dios.
Si no estás transmitiéndoles la Palabra a los demás de alguna manera, no estás haciendo el trabajo que Dios te llama a hacer. Cumplir con este ministerio te ejercitará para estar listo, entrenado y dispuesto a compartir las buenas nuevas. Después de todo, ¿quién quiere estar  por ejemplo en la NBA (la Asociación Nacional de Básquetbol Norteamericano) si jamás puede entrar en la cancha? ¿Qué clase de chef cocina para nadie? Ser un piloto se vuelve algo realmente aburrido si jamás se llega a volar un avión.
¿Estás estancado en la rutina? Ponte de rodillas y ruega al Señor que te ayude y avive la pasión por sus cosas y las personas. ¿Estás desanimado en tu fe? Vuelve a Dios y pídele que renueve sus fuerzas en tí. (Ef. 6:10)
Recuerda que Dios te llama a contar a otros acerca de cuán precioso es Jesús y proclamar que Él es el Salvador del mundo.
Pídele a Dios: Sostenme, Señor Jesucristo. Dame coraje, amor, valor, y compasión para predicar a los perdidos. Apodérate de mi corazón con estas verdades que me has encomendado y dame una oportunidad para llevárselas a otra persona.
Escritores: Nuestro Pan Diario.
APRENDER A CONTAR.
¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!… (Sal. 139: 17).
Leer: Salmo 139:14-18
Mi hijo está aprendiendo a contar hasta diez. Cuenta todo, desde juguetes hasta árboles. Incluso, cosas que yo tiendo a pasar por alto, como las flores silvestres camino a la escuela o los dedos de los pies. Así, me está enseñando a volver a contar.  A veces, estoy tan inmerso en cosas que no he terminado o que no tengo, que dejo de ver todo lo bueno que me rodea. Olvido contar las amistades nuevas que hice este año y las respuestas de oración que he recibido, las lágrimas de gozo derramadas y los momentos de risa con amigos.
Mis diez dedos no son suficientes para contar todo lo que Dios me da cada día. «Has aumentado, oh Señor Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados» (Salmo 40:5). ¡Ni siquiera podríamos llegar a contar todas las bendiciones de la salvación, la reconciliación y la vida eterna!
Junto con David, alabemos a Dios por todos sus preciosos pensamientos sobre nosotros y lo que ha hecho a nuestro favor: «¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena» (Salmo 139:17-18). ¡Aprendamos a contar!
Oremos así: Señor, aunque no puedo contar todas las cosas buenas que haces, te doy gracias por cada una de ellas.
Demos gracias a Dios por sus innumerables bendiciones.
ALGUNOS MOTIVOS PARA ESTAR AGRADECIDOS.
Como alguien dijo: “La gratitud es un buena actitud que se ha descuidado”. Estos son algunos poquitos motivos por los cuales podemos estar agradecidos:
- Gracias por la Biblia, su Palabra.
- Gracias por los padres, hermanos e hijos.
- Gracias por los hermanos en Cristo y la iglesia.
- Gracias por las luchas, pruebas que nos acercan a Dios y nos hacen cambiar.
- Gracias por los hombres de Dios: pastores, maestros y ancianos que nos guían.
- Gracias por el trabajo que tenemos.
- Gracias por la seguridad de vida eterna en Cristo.
- Gracias porque puedo servir a Cristo.
- Gracias porque tengo un lugar donde dormir y vivir.
- Gracias por la restauración espiritual y física.
- Gracias porque soy salvo y por la protección de Dios.
- Gracias por mi esposo/a.
- Gracias a Dios por su Gracia.
- Gracias porque pude guiar personas a Cristo.
- Gracias por los tiempos de buena y mala economía.
- Gracias por los tiempo de salud y de enfermedad, porque me enseñaron a depender de Dios.
- Gracias por los amigos.
- Gracias por todas las bendiciones inmerecidas que Dios nos da.
- Gracias a Dios por la esperanza que tenemos en Jesucristo.
NO HEMOS SIDO OLVIDADOS.
Pasadas estas cosas, sosegada ya la ira del rey Asuero, se acordó de Vasti y de lo que ella había hecho, y de la sentencia contra ella. Y dijeron los criados del rey, sus cortesanos: Busquen para el rey jóvenes vírgenes de buen parecer; y ponga el rey personas en todas las provincias de su reino, que lleven a todas las jóvenes vírgenes de buen parecer a Susa, residencia real, a la casa de las mujeres, al cuidado de Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres, y que les den sus atavíos; y la doncella que agrade a los ojos del rey, reine en lugar de Vasti. Esto agradó a los ojos del rey, y lo hizo así. Había en Susa residencia real un varón judío cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamín; el cual había sido transportado de Jerusalén con los cautivos que fueron llevados con Jeconías rey de Judá, a quien hizo transportar Nabucodonosor rey de Babilonia. Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya. (Ester 2:1-7)
- El Silencio de Dios
La presencia de Dios no es tan misteriosa como su ausencia. Su voz no es tan elocuente como su silencio. ¿Quién de nosotros no ha anhelado recibir una palabra de Dios, buscado un destello de su poder, o suspirado por la seguridad de su presencia, solo para sentir que Él parece estar ausente en ese momento? Que está distante. Que está distraído. Que quizás no tenga interés. Pero después nos damos cuenta de lo presente que estuvo todo ese tiempo.
Aunque Dios puede parecer distante a veces y aunque es invisible para nosotros, Él siempre es invencible. Esta es la principal lección del libro de Ester. Aunque su nombre está ausente de las páginas de este especial libro de la historia judía, Dios está presente en cada escena y en la evolución de cada acontecimiento, hasta que finalmente trae todo a un maravilloso clímax al demostrar que Él es el Señor de su pueblo, los judíos.
Mardoqueo era descendiente de uno de los judíos exilados. Era un hombre temeroso de Dios y su papel más importante era su relación con Ester. Ester, que es el nombre persa de esta joven, significa “estrella”. Este nombre parece acertado, ya que ella es verdaderamente la estrella del espectáculo, la heroína de la historia.
La sabia, inmortal e invisible mano de Dios estaba actuando entre bastidores, oculta de los ojos humanos.
- La Misericordia de Dios
Solo un ser como Dios que es misericordioso y omnisciente habría puesto su mano sobre una huérfana olvidada, una pequeña niña que había perdido a su madre y padre, y que había quedado sola, siendo criada por su primo Mardoqueo. Aquí hay un hermoso mensaje para cualquiera que haya pasado alguna vez por angustias; para cualquiera que alguna vez haya sido golpeado por la vida; para cualquiera que haya sentido alguna vez que su pasado ha sido tan opaco, desordenado, que no hay manera en el mundo de que Dios pueda encontrarle una razón o significado. Vamos a aprender de Ester algunas lecciones inolvidables. Aquí tenemos a una pequeña niña, huérfana y desamparada, que debió haber llorado amargamente la muerte de sus padres, pero que, años más tarde vendría a ser clave para la supervivencia misma de su pueblo, los judíos. Dios y solamente Dios puede hacer tales cosas, Él en realidad, las hace, actuando de manera silenciosa e invisible detrás de los acontecimientos de la historia. Él también está trabajando calladamente en su vida entre bastidores.
Recuerde: La presencia de Dios no es tan misteriosa como su ausencia.
Autor: Pastor Charles R. Swindoll
PEDIR Y CONFIAR.
Leer: Ester 2:12-18
Dios no se burla de nosotros con las cosas que dice en su Palabra. Él no se dedica a humillar a su pueblo con falsas expectativas que nunca podrá alcanzar, o con algo que es totalmente exclusivo de una persona, pero que es un reto frustrante e inalcanzable para todos los demás. Pero debo apresurarme a añadir que uno no podrá lograr esas expectativas si es guiado por el mundo, esto solo produce derrota y frustración. Usted, como individuo, tiene sus presiones, dificultades y circunstancias especiales, pero Dios le ofrece la manera de manejarlas para que usted llegue a ser su persona especial. La pregunta es: ¿cómo?
En primer lugar, pídale a Dios. Pídale que cultive su carácter. Pídale que le dé satisfacción con lo superficial y un deseo más profundo por lo espiritual. Póngase a disposición de su poder, de su corrección. Busque su dirección para las cosas que necesita. Permita que Él le ayude a fijar metas razonables. Escríbalas para que lleve un registro escrito de sus oraciones y su contestación.
Pídale a Dios que le dé esa clase de autenticidad. Que le ayude a poner más énfasis en lo que está sucediendo en lo más íntimo de su corazón y menos énfasis en las cosas externas, en lo superficial, en lo temporal.
En segundo lugar, confíe en Dios. Confíe el control de las circunstancias que le rodean, esas que usted quizás está utilizando como excusa para no ser la persona que quiere ser. No espere hasta que sus circunstancias sean perfectas. Recuerde a Ester. En el punto crítico de la competencia, rodeada de mujeres sensuales, ambiciosas y superficiales, ella se mantuvo sola en la brecha y, asombrosamente ¡Dios le dio favor a los ojos de los demás!
Pídale a Dios. Confíe en Dios. Dependemos totalmente de Él en cuanto a vida eterna, perdón, carácter y seguridad. Su luz en nuestras vidas nos da un aborrecimiento por las cosas que simplemente satisfacen nuestro egoísmo, nuestra carnalidad. Esa luz nos muestra la importancia del carácter, el cambio increíble que se pude tener cuando uno se mantiene solo en la brecha por las cosas de Dios. Solo Él puede darnos la gracia y la afabilidad que impide que nos convirtamos en cristianos virulentos e irritables. Es la actividad de Dios en nuestras vidas lo que nos utiliza aún en los “harenes” de la vida para marcar una diferencia y ser modelo de encanto y hermosura, de dignidad y elegancia que no puede evitar que la atención de las personas se vuelva a Dios y a su poder. Recuerde, pida y confíe.
Confíe en Dios el control de las circunstancias que le rodean.
Autor: Pastor Charles R. Swindoll
DAR PARA LA GLORIA DE DIOS.
“Así se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto. Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan. Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere. Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto. Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre”. Génesis 41:53-57
Si leo correctamente estos versículos, había un hambre generalizada como el mundo nunca antes había conocido, porque dice: “Había hambre en todos los países.”¿Qué hizo José en estas circunstancias?
José: No acaparó, no fue avaro con la abundancia de comida para él y su familia, o para la casa real, ni siquiera para la tierra de Egipto. Él abrió esas grandes bodegas e hizo accesible su contenido a todos los que necesitaban comida. “De todos los países venían a Egipto para comprar provisiones a José.”
José: No se aprovechó. Este fue un hombre que nunca se aprovechó de sus privilegios, de su autoridad, o de sus recursos financieros. Mantuvo su humildad honrando a Dios y a su autoridad.
José: Siguió andando humildemente delante de su Señor. Tiene poder terrenal, pero su integridad sigue siendo la misma, y comparte liberalmente su abundancia con los demás que tienen necesidad. Eso nos ayuda en nuestra evaluación, ¿no le parece? No podemos sino admirar a quienes cosechan las recompensas que da la rectitud, porque Dios los prospera cuando ellos, a su vez, hacen provisión para los demás que tienen necesidades. Quiero dejar constancia aquí, que personalmente creo que algunos de los más excelentes santos de la familia de Dios son aquellos que han anclado en integridad cuando Dios los ha bendecido con riquezas por su gracia, y que las utilizan para la gloria de Dios. Ministerios de los que he sido parte se han beneficiado inmensamente, no sólo de quienes tienen pocas posesiones materiales en este mundo, sino también de los Josés de esta generación y de las anteriores.
A los José ricos que Dios está levantando en esta generación y en las siguientes, que continúen andando con él. Que usen generosamente su influencia, posesiones y autoridad para su gloria, y su éxito para dar a conocer su Palabra y su verdad.
Dios puede usar nuestra vida, autoridad, nuestra abundancia y nuestra posición más elevada, como lo hizo con José. Pero antes que pueda hacerlo, necesitamos humillarnos delante de la poderosa mano de Dios y decir: “Jesucristo, te necesito. Tendré que dar cuenta de todo esto, y no podré llevarme nada conmigo. Úsame, por favor, como tengas a bien.” Con la autoridad viene la necesidad de responsabilidad. Con la popularidad viene la necesidad de humildad. Con la prosperidad viene la necesidad de integridad. José salió airoso de las tres pruebas. Quienes son ejemplo de la misma solidez de carácter mezclada con sabiduría merecen nuestro respeto y aprobación.
Autor: Pastor Charles Swindoll
JOSÉ Y SUS DECISIONES.
Leer: Mateo 1:18-25 - Levítico 20:10
Para José, el embarazo sorpresivo de María debió haberle causado un impacto muy grande. La mujer que amaba— aquélla que había desposado en un compromiso ante Dios y los hombres, aquélla que lo había hecho mantenerse puro a pesar de sus propios deseos— desapareció por tres meses y luego regresó embarazada. ¿Qué se suponía que iba a pensar?
José no le creyó. Se desmoronó porque no podía aceptar lo que María le decía. Él necesitaba un plan. Por ley podía romper su compromiso matrimonial. Por ley también, pudo haber hecho que la apedrearan hasta morir por adúltera. Pero él la amaba así que buscó la forma de preservar la dignidad de María y “la dejó ir secretamente”. Nadie pensaba en acabar el embarazo de María. Simplemente se alejaría. . . y criaría a su hijo sola.
Al menos, eso es lo que José había decidido hacer al irse a dormir en una noche difícil. Pero: Dios intervino mandando al ángel Gabriel para que visitara a José en sueños y le dijera: "No temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo".
José le creyó a Dios. Su fe hizo que sus planes cambiarán. Desde ese momento sería el apoyo y la fortaleza de María durante esta maravillosa, y a la vez, dolorosa experiencia.
Desde ese día en adelante, vemos un hombre humilde y fiel protegiendo a María y a un hijo que no era suyo. Proveyendo para ellos. Obedeciendo a Dios. Con el simple acto de llamar al niño Jesús (y no ponerle su propio nombre, la cual era una tradición para los primogénitos), José le decía al mundo que ese hijo no era suyo. Durante ese sueño, se dio cuenta cual iba a ser su función en esta magnífica misión, lo cual le daba energía y también le llenaba de humildad. Cuando se dio cuenta del desafío, él aceptó seguir adelante.
José ocupó la función del padre adoptivo— enseñándole a Jesús cómo trabajar, criándolo en la Ley y los profetas de la misma forma que cualquier buen padre judío lo hubiera hecho. ¿En qué manera la vida de José fue impactada por el tiempo que paso con su "Hijo"? No lo sabemos.
Lo que sí sabemos es esto— que el poder de la elección de José de creer que la promesa de Dios se estaba cumpliendo cambió el curso de su vida. En la actualidad, enfrentamos grandes y pequeñas decisiones de fe como esas-- decisiones que una vez que las tomamos, cambian la dirección de nuestras vidas.
Autor: Pastor Charles R. Swindoll
DIOS ADMIRABLE.
ADMIRABLE
“Y se llamará su nombre Admirable” (Is. 9:6).
Muy pocas cosas causan una impactante admiración que deja a un lado todo cuanto nos rodea y centra nuestra atención solo en aquello que nos ha cautivado. Estamos acostumbrados a ver cosas nuevas y prodigiosas cada día, por lo que es difícil encontrar algo que absorba nuestra atención por mucho tiempo. Esto ocurre también con la Persona de nuestro Salvador. Hay muchas cosas en la vida que nos impactan y cautivan nuestra atención desviándola de Él. La visión de Jesús queda difuminada por la niebla de las circunstancias y el impacto de su gloria se nubla en nuestro pensamiento. De ahí que el versículo llame nuestra atención hacia Él. Los nombres expresan lo que Él es. Son cuatro como deben leerse en el texto: Admirable Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Tomemos cada uno de ellos durante las próximas semanas. El primero lo dividiremos en dos.
Jesús es Admirable. El término tiene un amplio sentido, maravilloso, sublime, glorioso, y procede de una raíz que significa, incomparable o inefable. Es el título que corresponde a la manifestación propia de Dios. Jesús es la revelación suprema de Dios. Cuando irrumpe en nuestro mundo tiene como misión revelar a Dios en forma que podamos comprenderlo ya que “nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Mt. 11:27). Ese impactante y glorioso Dios se manifiesta en Cristo, ya que en Él “habita corporalmente toda la plenitud de la deidad” (Col. 2:9). Fue proclamado por los ángeles, adorado por los hombres, reconocido por los suyos. Ahora mismo podemos ver la gloria de Su majestad, en sus “ojos como llama de fuego... su voz como estruendo de muchas aguas... su rostro como el sol cuando resplandece en su fuerza” (Ap. 1:14-16). Cuando tenemos clara la visión de esa gloria, no podemos sino entender que es Admirable.
Lo es también por Su obra. Aquel “Verbo fue hecho carne”, el Eterno revestido de temporalidad, para dar Su vida por nosotros en una cruz. Su vida fue tocada con la experiencia de nuestras enfermedades y de nuestros dolores. Nuestras lágrimas fueron también las suyas. Nuestros conflictos y tristezas alcanzaron en Él la dimensión de la agonía. Nuestra muerte fue la suya, para que por Su vida tengamos nosotros vida. Cuando por la fe subimos al Gólgota y preguntamos al crucificado: ¿Por qué mueres Señor? Recibimos como respuesta: te amé y me entregué por ti. Entonces solo puede haber para nosotros un título que darle: Admirable.
En el presente Su gracia se manifiesta de mil maneras. Ni un momento permite que transitemos solos en la vida. No está a nuestro lado solo para alumbrar el camino, y para darnos el poder que precisamos, lo hace para “compadecerse”. ¿Me doy cuenta? Compadecer, padecer conmigo. En el sufrimiento está a mi lado. En la lucha me alienta y vigoriza. En la enfermedad me da fuerzas y acomoda mi cama para hacerla confortable (Sal. 41:3). En mis caídas me restaura. En el desánimo me señala al final del camino donde me espera la morada que prepara para mí.
Sí, no tengo otro nombre que defina a mi Señor: Él es Admirable. Así necesito verlo, para que Su gloria eclipse cualquier gloria mía y mis nieblas se disipen al efecto poderoso de la suya. Señor, permíteme descubrirte hoy como Admirable.
Autor: Pastor Samuel Pérez Millos
JESUCRISTO UN REY ÚNICO.
Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado; con vara herirán en la mejilla al juez de Israel. Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus
hermanos se volverá con los hijos de Israel. Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra. Y éste será nuestra paz. Cuando el asirio viniere a nuestra tierra, y cuando hollare nuestros palacios, entonces levantaremos contra él siete pastores, y ocho hombres principales”. (Miqueas 5:1-5)
1- Él es el Rey de su Pueblo: será Señor en Israel (Miqueas 5:2)
Nosotros no somos Israel, pero somos el pueblo de Dios por ser hijos adoptivos. Cristo debe ser rey y dueño de todo en nuestra vida, porque le pertenecemos.
2- Él es un Rey Eterno: “sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. (Miqueas 5:2)
Cuando Él vino decidió venir y existir en forma humana para que viéramos a Dios hecho hombre,y para mostrarnos un ejemplo de vida, bondad, amor, compasión y aún un ejemplo y modelo en el sufrimiento y dolor. Cristo siempre ha existido y siempre existirá…eso nos da la seguridad que conoce todo,y está en el control de todo.
3- Él es el Rey Omnipresente: “Y él estará” (Miqueas 5:4)
Siempre ha estado y está con nosotros como dice su nombre “Emanuel” (Mt. 1:23) Cristo no abandona a sus hijos.
4- Él es un Rey Compasivo: “apacentará con poder de Jehová “(Miqueas 5:3)
Nos pastorea,nos levanta, conforta nuestra alma, y nos apacienta en lugares de delicados pastos. (Sal. 23) Él es nuestro Pastor.
5- Él es un Rey Omnipotente: “apacentará con poder de Jehová, con grandeza” (Miqueas 5:3)
No es un rey débil, es Todopoderoso. Cristo nos fortalece en toda circunstancia.
6- Él es un Rey de Paz: “Y éste será nuestra paz. Cuando el asirio viniere”(Miqueas 5:5)
Cristo nos permite tener y disfrutar Su maravillosa paz en medio de los conflictos (Jn. 14:27)
¡Celebremos y disfrutemos tener a Cristo Jesús en nuestros corazones y además pongámosle a Él en el trono del corazón diariamente!
CAMINAR A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS.
Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. — Salmo 119:105
Siempre he pensado que podría superar casi cualquier situación si el Señor me anticipará el resultado. No dudo de que «todas las cosas […] ayudan a bien» (Romanos 8:28), pero me iría mucho mejor durante los tiempos difíciles si supiera exactamente qué aspecto tiene el «bien».
Sin embargo, por lo general, Dios no nos muestra adónde nos está llevando, sino que solo nos pide que confiemos en Él. Es como conducir un automóvil durante la noche. Las luces nunca alumbran el trayecto completo hasta nuestro destino, sino que iluminan solo unos 50 metros al frente. Pero esto no nos desamina a continuar avanzando, ya que confiamos en ellas. Lo único que en realidad necesitamos es suficiente luz para seguir adelante.
La Palabra de Dios es como las luces delanteras en momentos oscuros. Está llena de promesas necesarias para que nuestra vida no caiga en la zanja de la amargura y la desesperación.
- Su Palabra promete que Él nunca nos dejará ni nos desamparará (Hebreos 13:5).
- Su Palabra nos asegura que Dios sabe lo que tiene pensado para nuestra vida: planes de paz y no de mal, para darnos el fin que esperamos (Jeremías 29:11).
- Su Palabra también nos dice que el objetivo de las pruebas es convertirnos en personas mejores, no amargadas (Santiago 1:2-4).
La próxima vez que te parezca que estás conduciendo en la oscuridad, recuerda que debes confiar en tu luz delantera: la Palabra de Dios te iluminará el camino.
No tropezarás en la oscuridad si caminas a la luz de la Palabra de Dios.
Autor: Escritores de Nuestro Pan Diario.
¿ESTÁS LISTO PARA UN CAMBIO?
Leer: Gálatas 5:16-25
“Más el fruto del Espíritu es…dominio propio” (vv. 22-23 LBLA).
El dominio propio es tal vez una de las cosas más difíciles de lograr. ¿Cuántas veces hemos sido derrotados por un mal hábito, una pésima actitud o una perspectiva equivocada? Hacemos promesas de mejorar. Le pedimos a alguien que nos ayude, rindiéndole cuentas. Pero, en el fondo, sabemos que no tenemos la voluntad ni la capacidad de cambiar. Podemos hablar, hacer planes, leer libros de autoayuda, ¡pero nos resulta difícil vencer y controlar muchas de las cosas de nuestro interior!
¡Felizmente, Dios conoce nuestra debilidad, y también el remedio! La Biblia dice: «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio…» (Gálatas 5:22-23 LBLA). La única manera de tener dominio propio es dejar que el Espíritu Santo nos controle.
Es decir, nuestro enfoque no debe ser el esfuerzo, sino la consagración: vivir cada momento en sumisión al Señor, confiando en Él y no en nosotros mismos. Pablo señala que este es el significado de «andad en el Espíritu» (v. 16).
¿Estás listo para un cambio? Puedes cambiar porque Dios está en ti. Al entregarle el control, el Señor te ayudará a producir el fruto de su semejanza.
Oremos así: Señor, necesito tu poder  y tu Palabra para poder cambiar y crecer. Me entrego a ti. Ayúdame a entender cómo ser sumiso para ser lleno de tu Espíritu.
“A Dios le interesa más nuestra consagración a Él que nuestras habilidades.”
 Autor: Escritores de Nuestro Pan Diario.
EL DIOS DE LOS IMPOSIBLES.
“Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá…Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca”.  1 Reyes 17:14,24
En todo este mundo, y a nuestro alrededor cada día, hay personas que están buscando ver en la vida de otros la verdad que ellos dicen tener. Así como la viuda observaba a Elías, hay quienes le están observando a usted. Escuchan lo que usted dice que cree, pero están observando para ver lo que usted hace.
Recuerde que usted está en este mundo por disposición divina, bajo su protección, bajo su preparación y en el tiempo de Dios. Dele al Señor el cadáver de su vida, y pídale que reavive esas áreas que necesitan ser revividas. Y si la situación lo exige, pídale un milagro en el momento de Él, si es Su voluntad para su vida.
Ponga en la cama de su vida los restos de su pasado doloroso y lleno de cicatrices; el vacío de los deficientes rasgos de su carácter; los hábitos, incluso las adicciones que por tanto tiempo le han controlado; la limitada visión que sigue caracterizándose; esa pequeña irritación que le molesta con insistencia, o la grande que se asoma en forma vaga; la ira de la violencia, los apetitos, la codicia, el descontento, el egoísmo o la fealdad del orgullo. Deje todas estas cosas por delante del Padre, tiéndase cómodamente bajo Su sombra y pídale que haga cambios extraordinarios, incluso milagrosos, en su vida.
¿Puede Él hacerlos? ¡Por favor! Me estoy refiriendo a "el Dios de los imposibles"; a Aquél que tiene un poder ilimitado; a Aquél que nunca ha encontrado, y que jamás encontrará, un obstáculo amedrentador que Él no pueda vencer, un agresivo enemigo que no pueda aplastar, una decisión final que no pueda anular, una persona poderosa que no pueda eclipsar.
Porque Elías creyó en "el Dios de los imposibles," ni siquiera la muerte lo llevó a dudar. Él aprendió la teología de la fe en el secreto escondite de Querit. Le fue dada la oportunidad de desarrollarla durante la capacitación avanzada que tuvo en Sarepta. Pero no fue sino hasta que vio la muerte muy de cerca, que personificó esa fe. Y todo lo hizo estando bajo la sombra de Dios.
Lo mismo debo hacer yo. Lo mismo debe hacer usted. ¡Podemos confiar en el Dios de los imposibles!
 Autor: Pastor. C. Swindoll
TU VIDA ES UN REGALO DE DIOS.
Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. —1 Corintios 12:18
En su fiesta de cumpleaños, la invitada de honor invirtió las cosas al darle un regalo a todos los presentes. Cristina le entregó a cada uno una nota donde expresaba lo que esa persona significaba para ella, junto con palabras alentadoras sobre lo que Dios había planeado para sus vidas. Además de la nota, incluyó una pieza de rompecabezas, como un recordatorio de que cada uno es único e importante en el plan divino.
Esa experiencia me ayudó a leer 1 Corintios 12 con una nueva perspectiva. Pablo comparó la Iglesia, el cuerpo de Cristo, con un cuerpo humano. Así como nuestro cuerpo físico tiene manos, pies, ojos y oídos, y todos son parte de un mismo cuerpo, ningún seguidor de Cristo puede declararse independiente del cuerpo ni ninguna parte puede decirle a otra que es innecesaria (vv. 12-17). «Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso» (v. 18).
Es fácil sentirse más insignificante que otros cuyos dones son diferentes o quizá más visibles. No obstante, el Señor desea que nos veamos como Él lo hace: creados en forma exclusiva y altamente valorados por Él.
Eres una pieza del cuadro que sin ti está incompleto. Dios te ha dotado para que seas una parte importante del cuerpo de Cristo, para honrarlo.
Tu vida es un regalo de Dios; conviértela en un regalo para Él.
¿CÓMO ES TU CORAZÓN?
Leer: 1 Samuel 13:1-14
Cuando Dios escudriña la tierra en busca de líderes potenciales, no busca ángeles de carne y hueso. Definitivamente no está buscando personas perfectas, puesto que Él sabe que no las hay. Lo que Él está buscando son hombres y mujeres como usted y como yo, personas normales y hechos de carne, hueso y sangre. Pero también busca ciertas cualidades en esas personas, como las cualidades que encontró en David.
La primera cualidad que Dios vió en David es que tenía un corazón según Dios.
"El Señor se ha buscado a un hombre según su corazón." ¿Qué significa ser una persona según el corazón de Dios? Me parece que significa que su vida está en armonía con el Señor. Que lo que es importante para Dios, lo es también para usted. Que lo que lo aflige a Dios, lo aflige a usted también. Que cuando Dios dice: "Ve a la derecha", usted va a la derecha. Que cuando Dios dice: "Ponle fin a eso en tu vida", usted le pone fin. Que cuando Dios dice: "Esto es algo que quiero que cambies", usted lo acepta porque tiene un corazón según Dios. En eso consiste el cristianismo bíblico.
Cuando la persona es profundamente espiritual, tiene un corazón sensible a las cosas de Dios. El versículo en 2 Crónicas lo confirma: "Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen un corazón íntegro para con Él" (2 Crónicas 16:9).
¿Qué está buscando Dios? Está buscando hombres y mujeres cuyos corazones sean completamente suyos, íntegramente suyos. Esto significa que no ocultan nada. Que no hay basura alguna, por pequeña que esta sea. Significa que cuando usted hace algo malo, lo reconoce y acepta la responsabilidad de inmediato. Usted se siente mal por el mal acto cometido. Lo afectan las cosas que desagradan a su Padre celestial. Usted desea agradarlo con sus acciones. Le importa la motivación que hay detrás de sus acciones. Eso es tener un corazón según Dios, y esa es la primera cualidad que tenía David. ¿Tiene usted un corazón según Dios?
Recuerde: Si usted es profundamente espiritual, su corazón es sensible a las cosas de Dios—
Autor: Pastor Charles Swindoll
NECESITAMOS ATESORAR DIARIAMENTE LA PALABRA DE DIOS.
“Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios”. (Mt. 22:29)
Debemos reconocer que muchas de las dificultades que se nos presentan no sabemos resolverlas por la ignorancia de las Escrituras. Muchas veces también no sabemos qué decisiones tomar por  falta de sabiduría. La ignorancia nos limita y es un gran enemigo. Nos lleva a la necedad, a malas decisiones y nos conduce al error.
Por eso en la vida cristiana no debemos limitarnos a una lectura superficial de la Biblia para acallar la voz de la conciencia. Necesitamos atesorar diariamente la Palabra de Dios y meditar en ella. Una porción breve y bien digerida vale mucho más que largos capítulos leídos superficial y velozmente.
Cuando estudiamos o leemos la Biblia puede ser que no entendamos todo, pero eso no debe desanimarnos. Necesitamos esa disciplina diaria y practicar aquello que entendemos.
Corrie ten Boom escribió: “No te preocupes por lo que no entiendas de la Biblia. Preocúpate por aquello que entiendes y no aplicas en tu vida.”
Además deseo decirte que buscar la sabiduría de Dios, requiere esfuerzo, tiempo y constancia en la meditación y estudio de la Escritura. Pero el esfuerzo vale la pena y tiene réditos o beneficios eternos. Dios no acapara la sabiduría, ni la almacena sino que Él “da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Él provee de sana sabiduría a los rectos. (Pr. 2:6,7) Podemos diariamente adquirir conocimiento, pero la sabiduría sólo viene de Dios por medio de la Biblia.
Por otro lado la Palabra de Dios provee todos los ingredientes que necesitamos para desarrollarnos espiritualmente:
  • Una conexión directa con el Sustentador de nuestra alma.
  • Alimento para nuestro corazón que nos hace sabios y nos da discernimiento.
  • Un chequeo diario en el espejo divino que revela nuestra condición.
  • Medicina preventiva que nos impide pecar, cura las heridas y previene la enfermedad grave del pecado.
  • Un refrigerio y una renovación espiritual que produce: paz, esperanza y consuelo.
Recuerda: La ignorancia nos limita y es un gran enemigo. Nos lleva a la necedad, a malas decisiones y nos conduce al error. Debemos evitarla y constantemente crecer en Cristo.
Oremos así: Señor Jesús, que la iluminación de las riquezas de tu Palabra penetre profundamente en mi alma.
PARA SUS TIEMPOS DIFÍCILES.
En tu mano están mis tiempos… (Salmo 31:15).
Cuando el pastor sudafricano Andrew Murray visitaba Inglaterra en 1895, empezó a sentir dolores de una antigua lesión en la espalda. Mientras se recuperaba, su anfitriona le comentó sobre una mujer que estaba atravesando un gran problema, y quería saber si él la podía aconsejar. Murray respondió: «Entréguele este papel que he estado escribiendo para alentarme a mí mismo. Quizá le resulte útil».
 Esto es lo que escribió: En los momentos difíciles, di primero: “Dios me trajo aquí. Es por su voluntad que estoy en este aprieto. Descanso en esto.”
Luego di: “Él me sostendrá en su amor y me dará gracia para comportarme como su hijo.”
Después di: “Él convertirá la prueba en una bendición, enseñándome lecciones. Quiere que aprenda y que experimente su gracia.”
Por último: A su tiempo y manera, me sacará de esta situación. Estoy aquí: por designación de Dios, bajo su cuidado, su guía y para su tiempo».
Nuestro deseo es la solución instantánea, la reparación inmediata, pero algunas cosas requieren cierto tiempo; solo podemos aceptarlas. Dios nos sostendrá en su amor, y podemos descansar en su gracia.
Oremos así: Querido Señor, no es fácil soportar los momentos de enfermedad y sufrimiento. Consuélame y ayúdame a confiar en ti.
Autor: Escritores de Nuestro Pan Diario..
GRACIA SUFICIENTE.
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;  respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:7-10
Deshágase de la idea que el contentamiento requiere bienestar. El contentamiento es posible, no importa lo terrible que puedan ser nuestras circunstancias. Cuando estuvo bajo arresto domiciliario, Pablo escribió: “He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias, he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” (Filipenses 4:11-13).
De nuevo nos encontramos con lo mismo. ¿Se dio cuenta? El secreto del contentamiento de Pablo era saber que la fortaleza de Cristo se perfeccionaba en su debilidad. Lo entendió de verdad. . . ¡y qué liberador se le volvió este concepto!
El tema del sufrimiento es delicado. No es fácil tratarlo, porque sé que estoy escribiendo a personas que lo han conocido con una profundidad que yo nunca he experimentado. Tampoco quiero dar la impresión de que soy un modelo en cuanto a cómo enfrentarlo. Para ser sincero con usted, son incontables las veces que no sé cómo responder adecuadamente a la adversidad. Es mucho más fácil escribir un capítulo sobre la adversidad, que modelar esas cosas que se ven tan bien por escrito. A veces caigo en la auto conmiseración, tengo un quebrantamiento de corazón y mi espíritu decae. Por tanto, si esa es su experiencia en este momento, puedo identificarme con usted.
Mi deseo es que usted y yo nos aferremos a la gracia y que cultivemos la firmeza en medio de nuestro sufrimiento, al igual que Pablo. Y, de paso, que nos independicemos de la frenética búsqueda de la felicidad tan generalizada en nuestra cultura. La felicidad es un subproducto del contentamiento. Después que Pablo descubrió eso, vivió de esa manera. Yo todavía no he llegado completamente a eso; y lo más probable es que usted tampoco. Por eso, seguimos adelante, creciendo y aprendiendo, recordando que el Señor debe crecer, y nosotros menguar.
La próxima vez que usted escuche que tocan a su puerta la queja porque piensa que tiene poco, la autocompasión, la insatisfacción, los anhelos de tener más o poseer otra posición   antes de abrirla repita estas palabras para usted mismo: “Su gracia es suficiente para mí”.
Escrito por el Pastor Charles R. Swindoll.
NO REBAJEMOS EL CONCEPTO DE DIOS, MEJOR ELEVEMOS  NUESTRA FE.
Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle. Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande. Job 2:11-13

Puesto que nuestra vida está llena de problemas, necesitamos recordar que siempre habrá más. Job lo reconoce: "El hombre nace para el sufrimiento, así como las chispas vuelan hacia arriba" (Job 5:7) y tiene toda la razón. Los problemas son inevitables y por eso usted no debe sorprenderse. Esté consciente que nuestro adversario, Satanás, anda suelto.

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Por vivir en un mundo caído, puede ser que quienes nos aman nos den consejos equivocados. En los muchos años que he vivido, he recibido, en varias ocasiones, consejos errados de personas bien intencionadas y que me aman realmente. Eran sinceras, pero estaban equivocadas. No es que quisieran actuar mal, pero lo hicieron.
Ya que Dios es soberano, debemos estar preparados para la bendición como para la adversidad. ¿Quiere que le dé un consejo? No se desilusione. Debemos estar preparados para la bendición y también para la adversidad, porque Dios es soberano.

Nuestro Dios no tiene la obligación de dar explicaciones de lo que hace. Él no tiene que entrar en la habitación de un hospital, y decir: “Déjame darte cinco razones por lo que le sucedió esto a tu hijo”. Entiéndame bien: Dios está lleno de compasión, pero su divino plan a largo plazo está más allá de nuestra comprensión humana a corto plazo.

Por eso, digamos como Job: “Oh, Señor, confío en ti. No sé por qué me está sucediendo esto. Si es algo que debo aprender, excelente. Si es algo que otra persona debe aprender, maravilloso. Sólo te pido que estés conmigo hasta el final. Mantenme cerca de ti. Sostenme. Ensánchame. Transfórmame”.

“Es más fácil rebajar nuestro concepto de Dios, que elevar nuestra fe a tal altura” escribe un agudo autor, y luego añade: “Observaremos la lucha a medida que la fe de Job es puesta a prueba de todas las formas con toda tentación, para ver que la causa de su desgracia es algo que no se puede comparar con Dios”. El Señor tiene el control de manera total, completa y absoluta. Acepte, por favor, y sométase a esta enseñanza. ¡Qué magnífico es encontrar a personas que confíen en Él hasta el final del valle de lágrimas que atraviesan, y que digan: “Alabado sea su nombre!” No soy capaz de entenderlo. No sé cómo explicarlo. Sin embargo, alabado sea su nombre. Eso es adoración a su más alto nivel.

En los momentos difíciles, de prueba, o dificultad, que el Señor le permita elevar su fe a esas alturas, en vez de rebajar su concepto de Él.
Autor: Pastor Charles Swindoll
DIOS Y YO.
DIOS Y YO
“Tu eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abraham, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham” (Neh. 9:7).
Es bueno al principio de un año saber qué relación tengo con Dios, porque de eso dependen las bendiciones que deseo recibir en los días que transcurran. El versículo tiene que ver con un creyente, el padre de los creyentes; quiere decir que lo que Dios hizo con él, es lo que yo debo esperar también.
Necesito conocer que Dios me ha escogido. Esta es una verdad incuestionable. El apóstol enseña que “nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo” (Ef. 1:4). Cuando no había sido creado nada, Dios pensaba en mí. Me escogió para que “fuese santo y sin mancha delante de Él”. Quiere decir que fui objeto de Su amor personal. Para llevar a cabo esto tendría que enviar a su Hijo para que ocupando mi lugar, pudiese perdonar mis pecados y adoptarme en su familia, haciéndome objeto de su gracia. No podré entender jamás una obra semejante, pero puedo sentirla y decir como el apóstol: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”.
Necesito conocer que Dios me ha sacado del lugar donde estaba. Así hizo antes con Abraham, sacándolo de Ur para llevarlo a otro lugar y hacerle promesas de bendiciones que incluían la ciudad celestial. Miro atrás y me doy cuenta de una obra admirable, que la Biblia describe así: “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Col. 1:13). De una situación de esclavitud me ha trasladado a una de libertad. De la desesperanza a la certeza de una herencia eterna. De no tener nada a poseerlo todo. El mundo me desprecia porque no soy del mundo. Cada día procurará generar para mi una nueva aflicción y un profundo conflicto, pero oigo al que me ha sacado de ese lugar y que dice a su Padre: “no es del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Jn. 17:14). Todavía algo más, el admirable Intercesor, que conoce las dificultades y riesgos de mi camino, ha pedido también por mí: “No ruego que lo quites del mundo, sino que lo guardes del mal” (Jn. 17:15). El maligno no podrá obtener victoria en mi vida, porque estoy rodeado del escudo protector de Dios. Ante esto sólo puedo decir: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”.
Necesito recordar que Dios me ha dado una nueva identidad en Él. Dios cambió el nombre de Abraham: “le pusiste nombre”. Esta es la seguridad absoluta de mi salvación: “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos” (2 Ti. 2:19). Soy pequeño, pobre, débil, transito por un valle de lágrimas, muchas veces soy desconocido e ignorado, pero ¡que gloriosa bendición! Dios me conoce, porque me puso nombre. Como Padre sabe mi nombre de hijo. En cada circunstancia gozosa o adversa, el amor paterno está orientado hacia mí. Puedo avanzar con confianza porque Él me dice: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jer. 31:3). Mis miserias no le son indiferentes porque las siente en su mismo corazón. Tal vez sufra el abandono de los más queridos, y sienta la indiferencia de los más próximos, pero Él, que me conoce, estará siempre a mi lado, porque ese es el compromiso de su amor. Por eso saludando de lejos las glorias venideras, comienzo el año diciendo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”
Autor: Pastor Samuel Pérez Millos.
CUANDO OBEDECEMOS, EL RESULTADO ES ASOMBROSO.
Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Mateo 1:24
La historia de la Navidad, registrada en Mateo y en Lucas, se ha vuelto tan conocida que me pregunto si llegamos a captar la importancia de lo que realmente sucedió:
- Un ángel le dijo a una muchacha virgen que ella “concebiría un hijo por el poder del Espíritu Santo” (Lucas 1:26-38).
- El mismo ángel le dijo al novio de la joven que se casara con ella y que le pusiera al niño porl nombre; Jesús, “porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).
- Los pastores vieron ángeles en el cielo, que les comunicaban que un Salvador nacería en Belén (Lucas 2:11).
- Unos hombres sabios viajaron miles de kilómetros para adorar a quien ellos denominaron; “el rey de los judíos, que ha nacido” (Mateo 2:2).
¡Todos siguieron los planes y designios de Dios! porque la obediencia es uno de los mejores regalos de adoración y alabanza que podemos ofrecer a Dios que nos dio su precioso Hijo.
Así de sorprendente es también que María, José, los pastores y los sabios hicieran exactamente lo que se les había dicho. María se sometió a Dios; José la tomó por esposa y la llevó a su casa; los pastores fueron a Belén a buscar al bebé que estaba en un pesebre; y los sabios siguieron la estrella. Sin tener idea de lo que sucedería, todos ellos dieron el paso siguiente por fe en el Señor. ¡Asombroso!
¿Qué haremos nosotros a partir de esta Navidad? ¿Confiaremos en Dios y seguiremos Su guía, aunque enfrentemos incertidumbres y circunstancias abrumadoras?
¡Cuando tú y yo obedecemos al Señor, el resultado es realmente asombroso!
Reflexionemos: “La fe nunca sabe hacia dónde va, pero cree y ama al Guía”.
Autor: Escritores de Nuestro Pan Diario.




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