HOY MÁS QUE
NUNCA TODOS NECESITAMOS ATESORAR Y APLICAR LA PALABRA DE DIOS.
EL PUEBLO DE
DIOS Y LA PALABRA DE DIOS.
Si Dios va a
trabajar en y por medio de su pueblo, pero para eso los creyentes debemos
entonces responder positivamente a Su Palabra. Entender la Palabra (8:1-8),
regocijarse en la palabra (vv. 9-12), y obedecer la Palabra (vv. 13-18). Todo
nuestro ser debe responder, la mente (entendimiento), corazón (sentimientos), y
voluntad (en obediencia), Toda nuestra vida debe estar cautivada por la verdad
de Dios. Este capítulo describe tres respuestas básicas. Hoy observamos la
primera respuesta.
1- Debemos
entender la Palabra de Dios (Neh. 8:1-8)
La Biblia no
es un "libro mágico" que cambia a la persona o las circunstancias
simplemente por leerla o recitarla. La Palabra debe ser entendida antes de que
pueda entrar en el corazón y liberar su poder transformador de la vida. Note
cómo aparece mencionado "entender" seis veces en este capítulo (vs.
2, 3, 7, 8, 12, 13)
Esdras era
el hombre ideal para llevar a cabo esta conferencia bíblica al aire libre. El
era un sacerdote y un escriba que "había preparado su corazón para
inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel"
(Esd. 7:10). Llegó a Jerusalén unos catorce años antes que Nehemías y ya había
procurado llevar al pueblo por los caminos de Dios (Esd. 7-10).
a. Llevó el
libro (Neh. 8:1-4). Este era el primer día del mes séptimo, que era el
equivalente judío para nuestro primer día del Año Nuevo. Era el momento más
oportuno para que la nación se reconciliara con el Señor y tuviera un nuevo y
refrescante comienzo. Jamás nos avergoncemos de la Biblia y busquemos llevar en
nuestros corazones la Palabra de Dios.
b. Abrió el
libro (Neh. 8:5, 6). Cuando Esdras levantó el rollo y lo desenrolló hasta el
pasaje que iba a leer, el pueblo que estaba sentado en la plaza honró la
Palabra de Dios poniéndose en pie. Sabían que no iban a estar escuchando
solamente a un hombre que expresaba sus propias ideas; sino que estarían
escuchando la misma Palabra de Dios (1 Ts. 2:13). El pueblo permaneció de pie
mientras que se leía y se explicaba la Ley (Neh. 8:7). Esdras empezó la lectura
y enseñanza temprano en la mañana y continuó hasta el mediodía (v. 3), lo que
significa que la congregación permaneció escuchando durante cinco o seis horas;
y eso siguió así durante una semana (v. 18). Sin duda alguna que de vez en
cuando les dio oportunidad para descansar; pero las personas estaban allí para
escuchar a Dios hablar y se mantuvieron dispuestas a estar de pie y prestar
atención. Nuestras iglesias tienen hoy una gran necesidad de mostrar en los
servicios públicos más respeto por la Palabra de Dios.
c. Leyó y
explicó el libro (Neh. 8:7, 8). La gente común no poseía copias de las
Escrituras en aquel tiempo, de forma que los oyentes estaban emocionados con la
posibilidad de escuchar la Palabra de Dios. La expresión "ponían el
sentido" en el versículo 8 quiere decir que explicaban la Ley de forma que
los oyentes pudieran comprenderla. La Palabra era leída y explicada de manera
tal que las personas podían aplicarla a su propia vida. Tenemos aquí un
equilibrio entre la proclamación pública de la Palabra en la asamblea y la
aplicación personal de la misma. Ambas son importantes.
La Palabra
de Dios produce entre muchas cosas convicción y lleva al arrepentimiento, pero
también nos trae gozo; porque la misma Palabra que hiere también sana. Dice el
profeta: "Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue
por gozo y por alegría de mi corazón, porque tu nombre se invocó sobre mí"
(Jer. 15:16). El salmista agrega: "Los mandamientos de Jehová son rectos,
que alegran el corazón" (Sal. 19:8). "Por heredad he tomado tus
testimonios para siempre, porque son el gozo de mi corazón" (119:111).
Autor: W.
Wiersbe
DEBEMOS
MOLDEAR EL PENSAMIENTO.
“Transformaos
por medio de la renovación de vuestro entendimiento…” (Ro. 12: 2).
En esta era
digital, se cumple la frase acuñada por el visionario Marshall McLuhan en 1964:
«El mensaje está en los medios». Cuando las computadoras y los teléfonos
celulares eran aún ciencia ficción, él predijo cómo influirían las
comunicaciones en nuestra manera de pensar. Nicholas Carr explica que Internet
está modelando el proceso de pensamiento y reduciendo la capacidad de
concentración y reflexión. La información en línea penetra lentamente como una
corriente de partículas.
El mensaje
de Pablo a los creyentes en Roma transmite un concepto sumamente práctico ante
la realidad de los medios de comunicación actuales: «No os conforméis a este
siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,
para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta»
(Romanos 12:2). ¡Qué importante es aplicar esta verdad para procesar el
material que llega de nuestro alrededor y afecta a nuestra mente y manera de
pensar!
No podemos
detener la carga de información que nos bombardea, pero sí podemos pedirle
diariamente a Dios que nos ayude a enfocarnos en Él y a moldear nuestro
pensamiento con Su presencia. ¡Es vital para nuestra vida!
Deja que el
Espíritu de Dios, no el mundo, moldee tu mente.
Escritores:
Nuestro Pan Diario.
HAZ TU
TRABAJO Y CUMPLE TU MINISTERIO.
¿Estás
cumpliendo con tu trabajo? El apóstol Pablo dio esta instrucción: «Que
prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye,
reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina…cumple tu ministerio» (2
Timoteo 4:2,4). Generalmente pensamos que la palabra “predicar” es para los
predicadores o pastores, pero de hecho significa «proclamar públicamente,
anunciar,» y es la labor de todo seguidor de Jesús. Lo que tu pastor hace
cuando predica el Evangelio de Cristo es aquello que todos debemos hacer cada
día del año.
Pablo dijo que pongamos la predicación al
inicio de nuestra lista. También dijo: « ¿Y cómo oirán sin haber quien les
predique?» (Romanos 10:14). « ¡Ay de mí si no predico el evangelio!» (1
Corintios 9:16). Pablo estaba cumpliendo la comisión que Cristo nos dejó.
Estaba cumpliendo con su trabajo en su generación. Buscó siempre alcanzar a
otros. Esto le da todo el derecho para desafiarnos a proclamar las buenas
nuevas de Jesús a nuestros vecinos, colegas, familiares, y amigos. Comienza por
ponerte en tu posición de «listo» (2 Timoteo 4:2).
Así como un
entrenador de básquetbol enseña a sus jugadores a pararse bien, con las piernas
flexionadas, con las manos extendidas para lanzar la pelota y embocarla, para
que el jugador esté listo para el partido.
Los creyentes debemos estar listos a tiempo y fuera de tiempo; cuando ya
sea un buen momento o no, para predicar la Palabra de Dios.
Si no estás
transmitiéndoles la Palabra a los demás de alguna manera, no estás haciendo el
trabajo que Dios te llama a hacer. Cumplir con este ministerio te ejercitará
para estar listo, entrenado y dispuesto a compartir las buenas nuevas. Después
de todo, ¿quién quiere estar por ejemplo
en la NBA (la Asociación Nacional de Básquetbol Norteamericano) si jamás puede
entrar en la cancha? ¿Qué clase de chef cocina para nadie? Ser un piloto se
vuelve algo realmente aburrido si jamás se llega a volar un avión.
¿Estás
estancado en la rutina? Ponte de rodillas y ruega al Señor que te ayude y avive
la pasión por sus cosas y las personas. ¿Estás desanimado en tu fe? Vuelve a Dios
y pídele que renueve sus fuerzas en tí. (Ef. 6:10)
Recuerda que
Dios te llama a contar a otros acerca de cuán precioso es Jesús y proclamar que
Él es el Salvador del mundo.
Pídele a
Dios: Sostenme, Señor Jesucristo. Dame coraje, amor, valor, y compasión para
predicar a los perdidos. Apodérate de mi corazón con estas verdades que me has
encomendado y dame una oportunidad para llevárselas a otra persona.
Escritores:
Nuestro Pan Diario.
APRENDER A
CONTAR.
¡Cuán
preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!… (Sal. 139: 17).
Leer: Salmo
139:14-18
Mi hijo está
aprendiendo a contar hasta diez. Cuenta todo, desde juguetes hasta árboles.
Incluso, cosas que yo tiendo a pasar por alto, como las flores silvestres
camino a la escuela o los dedos de los pies. Así, me está enseñando a volver a
contar. A veces, estoy tan inmerso en
cosas que no he terminado o que no tengo, que dejo de ver todo lo bueno que me
rodea. Olvido contar las amistades nuevas que hice este año y las respuestas de
oración que he recibido, las lágrimas de gozo derramadas y los momentos de risa
con amigos.
Mis diez
dedos no son suficientes para contar todo lo que Dios me da cada día. «Has
aumentado, oh Señor Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con
nosotros, no es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos,
no pueden ser enumerados» (Salmo 40:5). ¡Ni siquiera podríamos llegar a contar
todas las bendiciones de la salvación, la reconciliación y la vida eterna!
Junto con
David, alabemos a Dios por todos sus preciosos pensamientos sobre nosotros y lo
que ha hecho a nuestro favor: «¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus
pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican
más que la arena» (Salmo 139:17-18). ¡Aprendamos a contar!
Oremos así:
Señor, aunque no puedo contar todas las cosas buenas que haces, te doy gracias
por cada una de ellas.
Demos
gracias a Dios por sus innumerables bendiciones.
ALGUNOS
MOTIVOS PARA ESTAR AGRADECIDOS.
Como alguien
dijo: “La gratitud es un buena actitud que se ha descuidado”. Estos son algunos
poquitos motivos por los cuales podemos estar agradecidos:
- Gracias
por la Biblia, su Palabra.
- Gracias
por los padres, hermanos e hijos.
- Gracias
por los hermanos en Cristo y la iglesia.
- Gracias
por las luchas, pruebas que nos acercan a Dios y nos hacen cambiar.
- Gracias
por los hombres de Dios: pastores, maestros y ancianos que nos guían.
- Gracias
por el trabajo que tenemos.
- Gracias
por la seguridad de vida eterna en Cristo.
- Gracias
porque puedo servir a Cristo.
- Gracias
porque tengo un lugar donde dormir y vivir.
- Gracias
por la restauración espiritual y física.
- Gracias
porque soy salvo y por la protección de Dios.
- Gracias
por mi esposo/a.
- Gracias a
Dios por su Gracia.
- Gracias
porque pude guiar personas a Cristo.
- Gracias
por los tiempos de buena y mala economía.
- Gracias
por los tiempo de salud y de enfermedad, porque me enseñaron a depender de
Dios.
- Gracias
por los amigos.
- Gracias
por todas las bendiciones inmerecidas que Dios nos da.
- Gracias a
Dios por la esperanza que tenemos en Jesucristo.
NO HEMOS
SIDO OLVIDADOS.
Pasadas
estas cosas, sosegada ya la ira del rey Asuero, se acordó de Vasti y de lo que
ella había hecho, y de la sentencia contra ella. Y dijeron los criados del rey,
sus cortesanos: Busquen para el rey jóvenes vírgenes de buen parecer; y ponga
el rey personas en todas las provincias de su reino, que lleven a todas las
jóvenes vírgenes de buen parecer a Susa, residencia real, a la casa de las
mujeres, al cuidado de Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres, y que les
den sus atavíos; y la doncella que agrade a los ojos del rey, reine en lugar de
Vasti. Esto agradó a los ojos del rey, y lo hizo así. Había en Susa residencia
real un varón judío cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo
de Cis, del linaje de Benjamín; el cual había sido transportado de Jerusalén
con los cautivos que fueron llevados con Jeconías rey de Judá, a quien hizo
transportar Nabucodonosor rey de Babilonia. Y había criado a Hadasa, es decir,
Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y
de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como
hija suya. (Ester 2:1-7)
- El
Silencio de Dios
La presencia
de Dios no es tan misteriosa como su ausencia. Su voz no es tan elocuente como
su silencio. ¿Quién de nosotros no ha anhelado recibir una palabra de Dios, buscado
un destello de su poder, o suspirado por la seguridad de su presencia, solo
para sentir que Él parece estar ausente en ese momento? Que está distante. Que
está distraído. Que quizás no tenga interés. Pero después nos damos cuenta de
lo presente que estuvo todo ese tiempo.
Aunque Dios
puede parecer distante a veces y aunque es invisible para nosotros, Él siempre
es invencible. Esta es la principal lección del libro de Ester. Aunque su
nombre está ausente de las páginas de este especial libro de la historia judía,
Dios está presente en cada escena y en la evolución de cada acontecimiento,
hasta que finalmente trae todo a un maravilloso clímax al demostrar que Él es
el Señor de su pueblo, los judíos.
Mardoqueo
era descendiente de uno de los judíos exilados. Era un hombre temeroso de Dios
y su papel más importante era su relación con Ester. Ester, que es el nombre
persa de esta joven, significa “estrella”. Este nombre parece acertado, ya que
ella es verdaderamente la estrella del espectáculo, la heroína de la historia.
La sabia,
inmortal e invisible mano de Dios estaba actuando entre bastidores, oculta de
los ojos humanos.
- La
Misericordia de Dios
Solo un ser
como Dios que es misericordioso y omnisciente habría puesto su mano sobre una
huérfana olvidada, una pequeña niña que había perdido a su madre y padre, y que
había quedado sola, siendo criada por su primo Mardoqueo. Aquí hay un hermoso
mensaje para cualquiera que haya pasado alguna vez por angustias; para
cualquiera que alguna vez haya sido golpeado por la vida; para cualquiera que
haya sentido alguna vez que su pasado ha sido tan opaco, desordenado, que no
hay manera en el mundo de que Dios pueda encontrarle una razón o significado.
Vamos a aprender de Ester algunas lecciones inolvidables. Aquí tenemos a una
pequeña niña, huérfana y desamparada, que debió haber llorado amargamente la
muerte de sus padres, pero que, años más tarde vendría a ser clave para la
supervivencia misma de su pueblo, los judíos. Dios y solamente Dios puede hacer
tales cosas, Él en realidad, las hace, actuando de manera silenciosa e
invisible detrás de los acontecimientos de la historia. Él también está
trabajando calladamente en su vida entre bastidores.
Recuerde: La
presencia de Dios no es tan misteriosa como su ausencia.
Autor:
Pastor Charles R. Swindoll
PEDIR Y
CONFIAR.
Leer: Ester
2:12-18
Dios no se
burla de nosotros con las cosas que dice en su Palabra. Él no se dedica a
humillar a su pueblo con falsas expectativas que nunca podrá alcanzar, o con
algo que es totalmente exclusivo de una persona, pero que es un reto frustrante
e inalcanzable para todos los demás. Pero debo apresurarme a añadir que uno no
podrá lograr esas expectativas si es guiado por el mundo, esto solo produce
derrota y frustración. Usted, como individuo, tiene sus presiones, dificultades
y circunstancias especiales, pero Dios le ofrece la manera de manejarlas para
que usted llegue a ser su persona especial. La pregunta es: ¿cómo?
En primer
lugar, pídale a Dios. Pídale que cultive su carácter. Pídale que le dé
satisfacción con lo superficial y un deseo más profundo por lo espiritual.
Póngase a disposición de su poder, de su corrección. Busque su dirección para
las cosas que necesita. Permita que Él le ayude a fijar metas razonables.
Escríbalas para que lleve un registro escrito de sus oraciones y su
contestación.
Pídale a
Dios que le dé esa clase de autenticidad. Que le ayude a poner más énfasis en
lo que está sucediendo en lo más íntimo de su corazón y menos énfasis en las
cosas externas, en lo superficial, en lo temporal.
En segundo
lugar, confíe en Dios. Confíe el control de las circunstancias que le rodean,
esas que usted quizás está utilizando como excusa para no ser la persona que
quiere ser. No espere hasta que sus circunstancias sean perfectas. Recuerde a
Ester. En el punto crítico de la competencia, rodeada de mujeres sensuales,
ambiciosas y superficiales, ella se mantuvo sola en la brecha y, asombrosamente
¡Dios le dio favor a los ojos de los demás!
Pídale a
Dios. Confíe en Dios. Dependemos totalmente de Él en cuanto a vida eterna,
perdón, carácter y seguridad. Su luz en nuestras vidas nos da un aborrecimiento
por las cosas que simplemente satisfacen nuestro egoísmo, nuestra carnalidad.
Esa luz nos muestra la importancia del carácter, el cambio increíble que se
pude tener cuando uno se mantiene solo en la brecha por las cosas de Dios. Solo
Él puede darnos la gracia y la afabilidad que impide que nos convirtamos en cristianos
virulentos e irritables. Es la actividad de Dios en nuestras vidas lo que nos
utiliza aún en los “harenes” de la vida para marcar una diferencia y ser modelo
de encanto y hermosura, de dignidad y elegancia que no puede evitar que la
atención de las personas se vuelva a Dios y a su poder. Recuerde, pida y
confíe.
Confíe en
Dios el control de las circunstancias que le rodean.
Autor:
Pastor Charles R. Swindoll
DAR PARA LA
GLORIA DE DIOS.
“Así se
cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto. Y
comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo
hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan. Cuando
se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por
pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os
dijere. Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José
todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el
hambre en la tierra de Egipto. Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar
de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre”. Génesis 41:53-57
Si leo
correctamente estos versículos, había un hambre generalizada como el mundo
nunca antes había conocido, porque dice: “Había hambre en todos los
países.”¿Qué hizo José en estas circunstancias?
José: No
acaparó, no fue avaro con la abundancia de comida para él y su familia, o para
la casa real, ni siquiera para la tierra de Egipto. Él abrió esas grandes
bodegas e hizo accesible su contenido a todos los que necesitaban comida. “De
todos los países venían a Egipto para comprar provisiones a José.”
José: No se
aprovechó. Este fue un hombre que nunca se aprovechó de sus privilegios, de su
autoridad, o de sus recursos financieros. Mantuvo su humildad honrando a Dios y
a su autoridad.
José: Siguió
andando humildemente delante de su Señor. Tiene poder terrenal, pero su
integridad sigue siendo la misma, y comparte liberalmente su abundancia con los
demás que tienen necesidad. Eso nos ayuda en nuestra evaluación, ¿no le parece?
No podemos sino admirar a quienes cosechan las recompensas que da la rectitud,
porque Dios los prospera cuando ellos, a su vez, hacen provisión para los demás
que tienen necesidades. Quiero dejar constancia aquí, que personalmente creo
que algunos de los más excelentes santos de la familia de Dios son aquellos que
han anclado en integridad cuando Dios los ha bendecido con riquezas por su
gracia, y que las utilizan para la gloria de Dios. Ministerios de los que he
sido parte se han beneficiado inmensamente, no sólo de quienes tienen pocas
posesiones materiales en este mundo, sino también de los Josés de esta
generación y de las anteriores.
A los José
ricos que Dios está levantando en esta generación y en las siguientes, que
continúen andando con él. Que usen generosamente su influencia, posesiones y
autoridad para su gloria, y su éxito para dar a conocer su Palabra y su verdad.
Dios puede
usar nuestra vida, autoridad, nuestra abundancia y nuestra posición más
elevada, como lo hizo con José. Pero antes que pueda hacerlo, necesitamos
humillarnos delante de la poderosa mano de Dios y decir: “Jesucristo, te
necesito. Tendré que dar cuenta de todo esto, y no podré llevarme nada conmigo.
Úsame, por favor, como tengas a bien.” Con la autoridad viene la necesidad de
responsabilidad. Con la popularidad viene la necesidad de humildad. Con la
prosperidad viene la necesidad de integridad. José salió airoso de las tres
pruebas. Quienes son ejemplo de la misma solidez de carácter mezclada con
sabiduría merecen nuestro respeto y aprobación.
Autor:
Pastor Charles Swindoll
JOSÉ Y SUS
DECISIONES.
Leer: Mateo
1:18-25 - Levítico 20:10
Para José,
el embarazo sorpresivo de María debió haberle causado un impacto muy grande. La
mujer que amaba— aquélla que había desposado en un compromiso ante Dios y los
hombres, aquélla que lo había hecho mantenerse puro a pesar de sus propios
deseos— desapareció por tres meses y luego regresó embarazada. ¿Qué se suponía
que iba a pensar?
José no le
creyó. Se desmoronó porque no podía aceptar lo que María le decía. Él
necesitaba un plan. Por ley podía romper su compromiso matrimonial. Por ley
también, pudo haber hecho que la apedrearan hasta morir por adúltera. Pero él
la amaba así que buscó la forma de preservar la dignidad de María y “la dejó ir
secretamente”. Nadie pensaba en acabar el embarazo de María. Simplemente se
alejaría. . . y criaría a su hijo sola.
Al menos,
eso es lo que José había decidido hacer al irse a dormir en una noche difícil.
Pero: Dios intervino mandando al ángel Gabriel para que visitara a José en
sueños y le dijera: "No temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que
se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo".
José le
creyó a Dios. Su fe hizo que sus planes cambiarán. Desde ese momento sería el
apoyo y la fortaleza de María durante esta maravillosa, y a la vez, dolorosa
experiencia.
Desde ese
día en adelante, vemos un hombre humilde y fiel protegiendo a María y a un hijo
que no era suyo. Proveyendo para ellos. Obedeciendo a Dios. Con el simple acto
de llamar al niño Jesús (y no ponerle su propio nombre, la cual era una
tradición para los primogénitos), José le decía al mundo que ese hijo no era
suyo. Durante ese sueño, se dio cuenta cual iba a ser su función en esta
magnífica misión, lo cual le daba energía y también le llenaba de humildad.
Cuando se dio cuenta del desafío, él aceptó seguir adelante.
José ocupó
la función del padre adoptivo— enseñándole a Jesús cómo trabajar, criándolo en
la Ley y los profetas de la misma forma que cualquier buen padre judío lo
hubiera hecho. ¿En qué manera la vida de José fue impactada por el tiempo que
paso con su "Hijo"? No lo sabemos.
Lo que sí
sabemos es esto— que el poder de la elección de José de creer que la promesa de
Dios se estaba cumpliendo cambió el curso de su vida. En la actualidad,
enfrentamos grandes y pequeñas decisiones de fe como esas-- decisiones que una
vez que las tomamos, cambian la dirección de nuestras vidas.
Autor:
Pastor Charles R. Swindoll
DIOS
ADMIRABLE.
ADMIRABLE
“Y se
llamará su nombre Admirable” (Is. 9:6).
Muy pocas
cosas causan una impactante admiración que deja a un lado todo cuanto nos rodea
y centra nuestra atención solo en aquello que nos ha cautivado. Estamos
acostumbrados a ver cosas nuevas y prodigiosas cada día, por lo que es difícil
encontrar algo que absorba nuestra atención por mucho tiempo. Esto ocurre
también con la Persona de nuestro Salvador. Hay muchas cosas en la vida que nos
impactan y cautivan nuestra atención desviándola de Él. La visión de Jesús
queda difuminada por la niebla de las circunstancias y el impacto de su gloria
se nubla en nuestro pensamiento. De ahí que el versículo llame nuestra atención
hacia Él. Los nombres expresan lo que Él es. Son cuatro como deben leerse en el
texto: Admirable Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Tomemos
cada uno de ellos durante las próximas semanas. El primero lo dividiremos en
dos.
Jesús es
Admirable. El término tiene un amplio sentido, maravilloso, sublime, glorioso,
y procede de una raíz que significa, incomparable o inefable. Es el título que
corresponde a la manifestación propia de Dios. Jesús es la revelación suprema
de Dios. Cuando irrumpe en nuestro mundo tiene como misión revelar a Dios en
forma que podamos comprenderlo ya que “nadie conoce al Padre sino el Hijo, y
aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Mt. 11:27). Ese impactante y glorioso
Dios se manifiesta en Cristo, ya que en Él “habita corporalmente toda la
plenitud de la deidad” (Col. 2:9). Fue proclamado por los ángeles, adorado por
los hombres, reconocido por los suyos. Ahora mismo podemos ver la gloria de Su
majestad, en sus “ojos como llama de fuego... su voz como estruendo de muchas
aguas... su rostro como el sol cuando resplandece en su fuerza” (Ap. 1:14-16).
Cuando tenemos clara la visión de esa gloria, no podemos sino entender que es
Admirable.
Lo es
también por Su obra. Aquel “Verbo fue hecho carne”, el Eterno revestido de
temporalidad, para dar Su vida por nosotros en una cruz. Su vida fue tocada con
la experiencia de nuestras enfermedades y de nuestros dolores. Nuestras
lágrimas fueron también las suyas. Nuestros conflictos y tristezas alcanzaron
en Él la dimensión de la agonía. Nuestra muerte fue la suya, para que por Su
vida tengamos nosotros vida. Cuando por la fe subimos al Gólgota y preguntamos
al crucificado: ¿Por qué mueres Señor? Recibimos como respuesta: te amé y me
entregué por ti. Entonces solo puede haber para nosotros un título que darle:
Admirable.
En el
presente Su gracia se manifiesta de mil maneras. Ni un momento permite que
transitemos solos en la vida. No está a nuestro lado solo para alumbrar el
camino, y para darnos el poder que precisamos, lo hace para “compadecerse”. ¿Me
doy cuenta? Compadecer, padecer conmigo. En el sufrimiento está a mi lado. En
la lucha me alienta y vigoriza. En la enfermedad me da fuerzas y acomoda mi
cama para hacerla confortable (Sal. 41:3). En mis caídas me restaura. En el
desánimo me señala al final del camino donde me espera la morada que prepara
para mí.
Sí, no tengo
otro nombre que defina a mi Señor: Él es Admirable. Así necesito verlo, para
que Su gloria eclipse cualquier gloria mía y mis nieblas se disipen al efecto
poderoso de la suya. Señor, permíteme descubrirte hoy como Admirable.
Autor:
Pastor Samuel Pérez Millos
JESUCRISTO
UN REY ÚNICO.
Rodéate
ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado; con vara herirán en la
mejilla al juez de Israel. Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las
familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas
son desde el principio, desde los días de la eternidad. Pero los dejará hasta
el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus
hermanos se
volverá con los hijos de Israel. Y él estará, y apacentará con poder de Jehová,
con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será
engrandecido hasta los fines de la tierra. Y éste será nuestra paz. Cuando el
asirio viniere a nuestra tierra, y cuando hollare nuestros palacios, entonces levantaremos
contra él siete pastores, y ocho hombres principales”. (Miqueas 5:1-5)
1- Él es el
Rey de su Pueblo: será Señor en Israel (Miqueas 5:2)
Nosotros no
somos Israel, pero somos el pueblo de Dios por ser hijos adoptivos. Cristo debe
ser rey y dueño de todo en nuestra vida, porque le pertenecemos.
2- Él es un
Rey Eterno: “sus salidas son desde el principio, desde los días de la
eternidad”. (Miqueas 5:2)
Cuando Él
vino decidió venir y existir en forma humana para que viéramos a Dios hecho
hombre,y para mostrarnos un ejemplo de vida, bondad, amor, compasión y aún un
ejemplo y modelo en el sufrimiento y dolor. Cristo siempre ha existido y
siempre existirá…eso nos da la seguridad que conoce todo,y está en el control
de todo.
3- Él es el
Rey Omnipresente: “Y él estará” (Miqueas 5:4)
Siempre ha
estado y está con nosotros como dice su nombre “Emanuel” (Mt. 1:23) Cristo no
abandona a sus hijos.
4- Él es un
Rey Compasivo: “apacentará con poder de Jehová “(Miqueas 5:3)
Nos
pastorea,nos levanta, conforta nuestra alma, y nos apacienta en lugares de
delicados pastos. (Sal. 23) Él es nuestro Pastor.
5- Él es un
Rey Omnipotente: “apacentará con poder de Jehová, con grandeza” (Miqueas 5:3)
No es un rey
débil, es Todopoderoso. Cristo nos fortalece en toda circunstancia.
6- Él es un
Rey de Paz: “Y éste será nuestra paz. Cuando el asirio viniere”(Miqueas 5:5)
Cristo nos
permite tener y disfrutar Su maravillosa paz en medio de los conflictos (Jn.
14:27)
¡Celebremos
y disfrutemos tener a Cristo Jesús en nuestros corazones y además pongámosle a
Él en el trono del corazón diariamente!
CAMINAR A LA
LUZ DE LA PALABRA DE DIOS.
Lámpara es a
mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. — Salmo 119:105
Siempre he
pensado que podría superar casi cualquier situación si el Señor me anticipará
el resultado. No dudo de que «todas las cosas […] ayudan a bien» (Romanos
8:28), pero me iría mucho mejor durante los tiempos difíciles si supiera
exactamente qué aspecto tiene el «bien».
Sin embargo,
por lo general, Dios no nos muestra adónde nos está llevando, sino que solo nos
pide que confiemos en Él. Es como conducir un automóvil durante la noche. Las
luces nunca alumbran el trayecto completo hasta nuestro destino, sino que
iluminan solo unos 50 metros al frente. Pero esto no nos desamina a continuar
avanzando, ya que confiamos en ellas. Lo único que en realidad necesitamos es
suficiente luz para seguir adelante.
La Palabra
de Dios es como las luces delanteras en momentos oscuros. Está llena de
promesas necesarias para que nuestra vida no caiga en la zanja de la amargura y
la desesperación.
- Su Palabra
promete que Él nunca nos dejará ni nos desamparará (Hebreos 13:5).
- Su Palabra
nos asegura que Dios sabe lo que tiene pensado para nuestra vida: planes de paz
y no de mal, para darnos el fin que esperamos (Jeremías 29:11).
- Su Palabra
también nos dice que el objetivo de las pruebas es convertirnos en personas
mejores, no amargadas (Santiago 1:2-4).
La próxima
vez que te parezca que estás conduciendo en la oscuridad, recuerda que debes
confiar en tu luz delantera: la Palabra de Dios te iluminará el camino.
No
tropezarás en la oscuridad si caminas a la luz de la Palabra de Dios.
Autor:
Escritores de Nuestro Pan Diario.
¿ESTÁS LISTO
PARA UN CAMBIO?
Leer:
Gálatas 5:16-25
“Más el
fruto del Espíritu es…dominio propio” (vv. 22-23 LBLA).
El dominio
propio es tal vez una de las cosas más difíciles de lograr. ¿Cuántas veces
hemos sido derrotados por un mal hábito, una pésima actitud o una perspectiva
equivocada? Hacemos promesas de mejorar. Le pedimos a alguien que nos ayude,
rindiéndole cuentas. Pero, en el fondo, sabemos que no tenemos la voluntad ni
la capacidad de cambiar. Podemos hablar, hacer planes, leer libros de
autoayuda, ¡pero nos resulta difícil vencer y controlar muchas de las cosas de
nuestro interior!
¡Felizmente,
Dios conoce nuestra debilidad, y también el remedio! La Biblia dice: «Mas el
fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad,
fidelidad, mansedumbre, dominio propio…» (Gálatas 5:22-23 LBLA). La única
manera de tener dominio propio es dejar que el Espíritu Santo nos controle.
Es decir,
nuestro enfoque no debe ser el esfuerzo, sino la consagración: vivir cada
momento en sumisión al Señor, confiando en Él y no en nosotros mismos. Pablo
señala que este es el significado de «andad en el Espíritu» (v. 16).
¿Estás listo
para un cambio? Puedes cambiar porque Dios está en ti. Al entregarle el
control, el Señor te ayudará a producir el fruto de su semejanza.
Oremos así:
Señor, necesito tu poder y tu Palabra
para poder cambiar y crecer. Me entrego a ti. Ayúdame a entender cómo ser
sumiso para ser lleno de tu Espíritu.
“A Dios le
interesa más nuestra consagración a Él que nuestras habilidades.”
Autor: Escritores de Nuestro Pan Diario.
EL DIOS DE
LOS IMPOSIBLES.
“Porque
Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el
aceite de la vasija disminuirá…Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco
que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu
boca”. 1 Reyes 17:14,24
En todo este
mundo, y a nuestro alrededor cada día, hay personas que están buscando ver en
la vida de otros la verdad que ellos dicen tener. Así como la viuda observaba a
Elías, hay quienes le están observando a usted. Escuchan lo que usted dice que
cree, pero están observando para ver lo que usted hace.
Recuerde que
usted está en este mundo por disposición divina, bajo su protección, bajo su
preparación y en el tiempo de Dios. Dele al Señor el cadáver de su vida, y
pídale que reavive esas áreas que necesitan ser revividas. Y si la situación lo
exige, pídale un milagro en el momento de Él, si es Su voluntad para su vida.
Ponga en la
cama de su vida los restos de su pasado doloroso y lleno de cicatrices; el
vacío de los deficientes rasgos de su carácter; los hábitos, incluso las
adicciones que por tanto tiempo le han controlado; la limitada visión que sigue
caracterizándose; esa pequeña irritación que le molesta con insistencia, o la
grande que se asoma en forma vaga; la ira de la violencia, los apetitos, la
codicia, el descontento, el egoísmo o la fealdad del orgullo. Deje todas estas
cosas por delante del Padre, tiéndase cómodamente bajo Su sombra y pídale que
haga cambios extraordinarios, incluso milagrosos, en su vida.
¿Puede Él
hacerlos? ¡Por favor! Me estoy refiriendo a "el Dios de los
imposibles"; a Aquél que tiene un poder ilimitado; a Aquél que nunca ha
encontrado, y que jamás encontrará, un obstáculo amedrentador que Él no pueda
vencer, un agresivo enemigo que no pueda aplastar, una decisión final que no
pueda anular, una persona poderosa que no pueda eclipsar.
Porque Elías
creyó en "el Dios de los imposibles," ni siquiera la muerte lo llevó
a dudar. Él aprendió la teología de la fe en el secreto escondite de Querit. Le
fue dada la oportunidad de desarrollarla durante la capacitación avanzada que
tuvo en Sarepta. Pero no fue sino hasta que vio la muerte muy de cerca, que
personificó esa fe. Y todo lo hizo estando bajo la sombra de Dios.
Lo mismo
debo hacer yo. Lo mismo debe hacer usted. ¡Podemos confiar en el Dios de los
imposibles!
Autor: Pastor. C. Swindoll
TU VIDA ES
UN REGALO DE DIOS.
Mas ahora
Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. —1
Corintios 12:18
En su fiesta
de cumpleaños, la invitada de honor invirtió las cosas al darle un regalo a
todos los presentes. Cristina le entregó a cada uno una nota donde expresaba lo
que esa persona significaba para ella, junto con palabras alentadoras sobre lo
que Dios había planeado para sus vidas. Además de la nota, incluyó una pieza de
rompecabezas, como un recordatorio de que cada uno es único e importante en el
plan divino.
Esa
experiencia me ayudó a leer 1 Corintios 12 con una nueva perspectiva. Pablo
comparó la Iglesia, el cuerpo de Cristo, con un cuerpo humano. Así como nuestro
cuerpo físico tiene manos, pies, ojos y oídos, y todos son parte de un mismo
cuerpo, ningún seguidor de Cristo puede declararse independiente del cuerpo ni
ninguna parte puede decirle a otra que es innecesaria (vv. 12-17). «Dios ha
colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso» (v. 18).
Es fácil
sentirse más insignificante que otros cuyos dones son diferentes o quizá más
visibles. No obstante, el Señor desea que nos veamos como Él lo hace: creados
en forma exclusiva y altamente valorados por Él.
Eres una
pieza del cuadro que sin ti está incompleto. Dios te ha dotado para que seas
una parte importante del cuerpo de Cristo, para honrarlo.
Tu vida es
un regalo de Dios; conviértela en un regalo para Él.
¿CÓMO ES TU
CORAZÓN?
Leer: 1
Samuel 13:1-14
Cuando Dios
escudriña la tierra en busca de líderes potenciales, no busca ángeles de carne
y hueso. Definitivamente no está buscando personas perfectas, puesto que Él
sabe que no las hay. Lo que Él está buscando son hombres y mujeres como usted y
como yo, personas normales y hechos de carne, hueso y sangre. Pero también
busca ciertas cualidades en esas personas, como las cualidades que encontró en
David.
La primera
cualidad que Dios vió en David es que tenía un corazón según Dios.
"El
Señor se ha buscado a un hombre según su corazón." ¿Qué significa ser una
persona según el corazón de Dios? Me parece que significa que su vida está en
armonía con el Señor. Que lo que es importante para Dios, lo es también para
usted. Que lo que lo aflige a Dios, lo aflige a usted también. Que cuando Dios
dice: "Ve a la derecha", usted va a la derecha. Que cuando Dios dice:
"Ponle fin a eso en tu vida", usted le pone fin. Que cuando Dios
dice: "Esto es algo que quiero que cambies", usted lo acepta porque
tiene un corazón según Dios. En eso consiste el cristianismo bíblico.
Cuando la
persona es profundamente espiritual, tiene un corazón sensible a las cosas de
Dios. El versículo en 2 Crónicas lo confirma: "Porque los ojos del Señor
recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen un corazón íntegro
para con Él" (2 Crónicas 16:9).
¿Qué está
buscando Dios? Está buscando hombres y mujeres cuyos corazones sean
completamente suyos, íntegramente suyos. Esto significa que no ocultan nada.
Que no hay basura alguna, por pequeña que esta sea. Significa que cuando usted
hace algo malo, lo reconoce y acepta la responsabilidad de inmediato. Usted se
siente mal por el mal acto cometido. Lo afectan las cosas que desagradan a su
Padre celestial. Usted desea agradarlo con sus acciones. Le importa la
motivación que hay detrás de sus acciones. Eso es tener un corazón según Dios,
y esa es la primera cualidad que tenía David. ¿Tiene usted un corazón según
Dios?
Recuerde: Si
usted es profundamente espiritual, su corazón es sensible a las cosas de Dios—
Autor:
Pastor Charles Swindoll
NECESITAMOS
ATESORAR DIARIAMENTE LA PALABRA DE DIOS.
“Entonces
respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de
Dios”. (Mt. 22:29)
Debemos
reconocer que muchas de las dificultades que se nos presentan no sabemos
resolverlas por la ignorancia de las Escrituras. Muchas veces también no
sabemos qué decisiones tomar por falta
de sabiduría. La ignorancia nos limita y es un gran enemigo. Nos lleva a la
necedad, a malas decisiones y nos conduce al error.
Por eso en
la vida cristiana no debemos limitarnos a una lectura superficial de la Biblia
para acallar la voz de la conciencia. Necesitamos atesorar diariamente la
Palabra de Dios y meditar en ella. Una porción breve y bien digerida vale mucho
más que largos capítulos leídos superficial y velozmente.
Cuando
estudiamos o leemos la Biblia puede ser que no entendamos todo, pero eso no
debe desanimarnos. Necesitamos esa disciplina diaria y practicar aquello que
entendemos.
Corrie ten
Boom escribió: “No te preocupes por lo que no entiendas de la Biblia.
Preocúpate por aquello que entiendes y no aplicas en tu vida.”
Además deseo
decirte que buscar la sabiduría de Dios, requiere esfuerzo, tiempo y constancia
en la meditación y estudio de la Escritura. Pero el esfuerzo vale la pena y
tiene réditos o beneficios eternos. Dios no acapara la sabiduría, ni la
almacena sino que Él “da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la
inteligencia. Él provee de sana sabiduría a los rectos. (Pr. 2:6,7) Podemos
diariamente adquirir conocimiento, pero la sabiduría sólo viene de Dios por
medio de la Biblia.
Por otro
lado la Palabra de Dios provee todos los ingredientes que necesitamos para
desarrollarnos espiritualmente:
• Una conexión directa con el Sustentador de
nuestra alma.
• Alimento para nuestro corazón que nos hace
sabios y nos da discernimiento.
• Un chequeo diario en el espejo divino que
revela nuestra condición.
• Medicina preventiva que nos impide pecar,
cura las heridas y previene la enfermedad grave del pecado.
• Un refrigerio y una renovación espiritual
que produce: paz, esperanza y consuelo.
Recuerda: La
ignorancia nos limita y es un gran enemigo. Nos lleva a la necedad, a malas
decisiones y nos conduce al error. Debemos evitarla y constantemente crecer en
Cristo.
Oremos así:
Señor Jesús, que la iluminación de las riquezas de tu Palabra penetre
profundamente en mi alma.
PARA SUS
TIEMPOS DIFÍCILES.
En tu mano
están mis tiempos… (Salmo 31:15).
Cuando el
pastor sudafricano Andrew Murray visitaba Inglaterra en 1895, empezó a sentir
dolores de una antigua lesión en la espalda. Mientras se recuperaba, su
anfitriona le comentó sobre una mujer que estaba atravesando un gran problema,
y quería saber si él la podía aconsejar. Murray respondió: «Entréguele este
papel que he estado escribiendo para alentarme a mí mismo. Quizá le resulte
útil».
Esto es lo que escribió: En los momentos
difíciles, di primero: “Dios me trajo aquí. Es por su voluntad que estoy en
este aprieto. Descanso en esto.”
Luego di:
“Él me sostendrá en su amor y me dará gracia para comportarme como su hijo.”
Después di:
“Él convertirá la prueba en una bendición, enseñándome lecciones. Quiere que
aprenda y que experimente su gracia.”
Por último:
A su tiempo y manera, me sacará de esta situación. Estoy aquí: por designación
de Dios, bajo su cuidado, su guía y para su tiempo».
Nuestro
deseo es la solución instantánea, la reparación inmediata, pero algunas cosas
requieren cierto tiempo; solo podemos aceptarlas. Dios nos sostendrá en su
amor, y podemos descansar en su gracia.
Oremos así:
Querido Señor, no es fácil soportar los momentos de enfermedad y sufrimiento.
Consuélame y ayúdame a confiar en ti.
Autor:
Escritores de Nuestro Pan Diario..
GRACIA
SUFICIENTE.
Y para que
la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un
aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me
enaltezca sobremanera; respecto a lo
cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate
mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena
gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder
de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en
afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy
débil, entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:7-10
Deshágase de
la idea que el contentamiento requiere bienestar. El contentamiento es posible,
no importa lo terrible que puedan ser nuestras circunstancias. Cuando estuvo
bajo arresto domiciliario, Pablo escribió: “He aprendido a contentarme con lo
que tengo. Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y
en todas las circunstancias, he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la
hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. ¡Todo lo
puedo en Cristo que me fortalece!” (Filipenses 4:11-13).
De nuevo nos
encontramos con lo mismo. ¿Se dio cuenta? El secreto del contentamiento de
Pablo era saber que la fortaleza de Cristo se perfeccionaba en su debilidad. Lo
entendió de verdad. . . ¡y qué liberador se le volvió este concepto!
El tema del
sufrimiento es delicado. No es fácil tratarlo, porque sé que estoy escribiendo
a personas que lo han conocido con una profundidad que yo nunca he
experimentado. Tampoco quiero dar la impresión de que soy un modelo en cuanto a
cómo enfrentarlo. Para ser sincero con usted, son incontables las veces que no
sé cómo responder adecuadamente a la adversidad. Es mucho más fácil escribir un
capítulo sobre la adversidad, que modelar esas cosas que se ven tan bien por
escrito. A veces caigo en la auto conmiseración, tengo un quebrantamiento de corazón
y mi espíritu decae. Por tanto, si esa es su experiencia en este momento, puedo
identificarme con usted.
Mi deseo es
que usted y yo nos aferremos a la gracia y que cultivemos la firmeza en medio
de nuestro sufrimiento, al igual que Pablo. Y, de paso, que nos independicemos
de la frenética búsqueda de la felicidad tan generalizada en nuestra cultura.
La felicidad es un subproducto del contentamiento. Después que Pablo descubrió
eso, vivió de esa manera. Yo todavía no he llegado completamente a eso; y lo
más probable es que usted tampoco. Por eso, seguimos adelante, creciendo y
aprendiendo, recordando que el Señor debe crecer, y nosotros menguar.
La próxima
vez que usted escuche que tocan a su puerta la queja porque piensa que tiene
poco, la autocompasión, la insatisfacción, los anhelos de tener más o poseer
otra posición antes de abrirla repita
estas palabras para usted mismo: “Su gracia es suficiente para mí”.
Escrito por
el Pastor Charles R. Swindoll.
NO REBAJEMOS
EL CONCEPTO DE DIOS, MEJOR ELEVEMOS
NUESTRA FE.
Y tres
amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que
oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar;
porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para
consolarle. Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron
a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo
sobre sus cabezas hacia el cielo. Así se sentaron con él en tierra por siete
días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor
era muy grande. Job 2:11-13
Puesto que
nuestra vida está llena de problemas, necesitamos recordar que siempre habrá
más. Job lo reconoce: "El hombre nace para el sufrimiento, así como las
chispas vuelan hacia arriba" (Job 5:7) y tiene toda la razón. Los
problemas son inevitables y por eso usted no debe sorprenderse. Esté consciente
que nuestro adversario, Satanás, anda suelto.
Por vivir en
un mundo caído, puede ser que quienes nos aman nos den consejos equivocados. En
los muchos años que he vivido, he recibido, en varias ocasiones, consejos
errados de personas bien intencionadas y que me aman realmente. Eran sinceras,
pero estaban equivocadas. No es que quisieran actuar mal, pero lo hicieron.
Ya que Dios
es soberano, debemos estar preparados para la bendición como para la adversidad.
¿Quiere que le dé un consejo? No se desilusione. Debemos estar preparados para
la bendición y también para la adversidad, porque Dios es soberano.
Nuestro Dios
no tiene la obligación de dar explicaciones de lo que hace. Él no tiene que
entrar en la habitación de un hospital, y decir: “Déjame darte cinco razones
por lo que le sucedió esto a tu hijo”. Entiéndame bien: Dios está lleno de
compasión, pero su divino plan a largo plazo está más allá de nuestra
comprensión humana a corto plazo.
Por eso, digamos
como Job: “Oh, Señor, confío en ti. No sé por qué me está sucediendo esto. Si
es algo que debo aprender, excelente. Si es algo que otra persona debe
aprender, maravilloso. Sólo te pido que estés conmigo hasta el final. Mantenme
cerca de ti. Sostenme. Ensánchame. Transfórmame”.
“Es más
fácil rebajar nuestro concepto de Dios, que elevar nuestra fe a tal altura”
escribe un agudo autor, y luego añade: “Observaremos la lucha a medida que la
fe de Job es puesta a prueba de todas las formas con toda tentación, para ver
que la causa de su desgracia es algo que no se puede comparar con Dios”. El
Señor tiene el control de manera total, completa y absoluta. Acepte, por favor,
y sométase a esta enseñanza. ¡Qué magnífico es encontrar a personas que confíen
en Él hasta el final del valle de lágrimas que atraviesan, y que digan:
“Alabado sea su nombre!” No soy capaz de entenderlo. No sé cómo explicarlo. Sin
embargo, alabado sea su nombre. Eso es adoración a su más alto nivel.
En los
momentos difíciles, de prueba, o dificultad, que el Señor le permita elevar su
fe a esas alturas, en vez de rebajar su concepto de Él.
Autor:
Pastor Charles Swindoll
DIOS Y YO.
DIOS Y YO
“Tu eres, oh
Jehová, el Dios que escogiste a Abraham, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y
le pusiste el nombre Abraham” (Neh. 9:7).
Es bueno al
principio de un año saber qué relación tengo con Dios, porque de eso dependen
las bendiciones que deseo recibir en los días que transcurran. El versículo
tiene que ver con un creyente, el padre de los creyentes; quiere decir que lo
que Dios hizo con él, es lo que yo debo esperar también.
Necesito
conocer que Dios me ha escogido. Esta es una verdad incuestionable. El apóstol
enseña que “nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo” (Ef. 1:4).
Cuando no había sido creado nada, Dios pensaba en mí. Me escogió para que
“fuese santo y sin mancha delante de Él”. Quiere decir que fui objeto de Su
amor personal. Para llevar a cabo esto tendría que enviar a su Hijo para que
ocupando mi lugar, pudiese perdonar mis pecados y adoptarme en su familia,
haciéndome objeto de su gracia. No podré entender jamás una obra semejante,
pero puedo sentirla y decir como el apóstol: “Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo”.
Necesito
conocer que Dios me ha sacado del lugar donde estaba. Así hizo antes con
Abraham, sacándolo de Ur para llevarlo a otro lugar y hacerle promesas de
bendiciones que incluían la ciudad celestial. Miro atrás y me doy cuenta de una
obra admirable, que la Biblia describe así: “El cual nos ha librado de la potestad
de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Col. 1:13). De una
situación de esclavitud me ha trasladado a una de libertad. De la desesperanza
a la certeza de una herencia eterna. De no tener nada a poseerlo todo. El mundo
me desprecia porque no soy del mundo. Cada día procurará generar para mi una
nueva aflicción y un profundo conflicto, pero oigo al que me ha sacado de ese
lugar y que dice a su Padre: “no es del mundo, como tampoco yo soy del mundo”
(Jn. 17:14). Todavía algo más, el admirable Intercesor, que conoce las
dificultades y riesgos de mi camino, ha pedido también por mí: “No ruego que lo
quites del mundo, sino que lo guardes del mal” (Jn. 17:15). El maligno no podrá
obtener victoria en mi vida, porque estoy rodeado del escudo protector de Dios.
Ante esto sólo puedo decir: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo”.
Necesito
recordar que Dios me ha dado una nueva identidad en Él. Dios cambió el nombre
de Abraham: “le pusiste nombre”. Esta es la seguridad absoluta de mi salvación:
“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a
los que son suyos” (2 Ti. 2:19). Soy pequeño, pobre, débil, transito por un
valle de lágrimas, muchas veces soy desconocido e ignorado, pero ¡que gloriosa
bendición! Dios me conoce, porque me puso nombre. Como Padre sabe mi nombre de
hijo. En cada circunstancia gozosa o adversa, el amor paterno está orientado
hacia mí. Puedo avanzar con confianza porque Él me dice: “Con amor eterno te he
amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jer. 31:3). Mis miserias no le
son indiferentes porque las siente en su mismo corazón. Tal vez sufra el
abandono de los más queridos, y sienta la indiferencia de los más próximos,
pero Él, que me conoce, estará siempre a mi lado, porque ese es el compromiso
de su amor. Por eso saludando de lejos las glorias venideras, comienzo el año
diciendo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”
Autor:
Pastor Samuel Pérez Millos.
CUANDO
OBEDECEMOS, EL RESULTADO ES ASOMBROSO.
Y
despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y
recibió a su mujer. Mateo 1:24
La historia
de la Navidad, registrada en Mateo y en Lucas, se ha vuelto tan conocida que me
pregunto si llegamos a captar la importancia de lo que realmente sucedió:
- Un ángel
le dijo a una muchacha virgen que ella “concebiría un hijo por el poder del
Espíritu Santo” (Lucas 1:26-38).
- El mismo
ángel le dijo al novio de la joven que se casara con ella y que le pusiera al
niño porl nombre; Jesús, “porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo
1:21).
- Los
pastores vieron ángeles en el cielo, que les comunicaban que un Salvador
nacería en Belén (Lucas 2:11).
- Unos
hombres sabios viajaron miles de kilómetros para adorar a quien ellos
denominaron; “el rey de los judíos, que ha nacido” (Mateo 2:2).
¡Todos
siguieron los planes y designios de Dios! porque la obediencia es uno de los
mejores regalos de adoración y alabanza que podemos ofrecer a Dios que nos dio
su precioso Hijo.
Así de
sorprendente es también que María, José, los pastores y los sabios hicieran
exactamente lo que se les había dicho. María se sometió a Dios; José la tomó
por esposa y la llevó a su casa; los pastores fueron a Belén a buscar al bebé
que estaba en un pesebre; y los sabios siguieron la estrella. Sin tener idea de
lo que sucedería, todos ellos dieron el paso siguiente por fe en el Señor.
¡Asombroso!
¿Qué haremos
nosotros a partir de esta Navidad? ¿Confiaremos en Dios y seguiremos Su guía,
aunque enfrentemos incertidumbres y circunstancias abrumadoras?
¡Cuando tú y
yo obedecemos al Señor, el resultado es realmente asombroso!
Reflexionemos:
“La fe nunca sabe hacia dónde va, pero cree y ama al Guía”.
Autor:
Escritores de Nuestro Pan Diario.
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