viernes, 23 de marzo de 2018

¿ QUÉ HACER CUANDO TENEMOS PROBLEMAS?


 ¿ QUÉ HACER CUANDO TENEMOS PROBLEMAS?
¿Qué es lo que Proverbios 3:5-7 le dice que debe hacer cuando está enfrentando un problema?
3:5 Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
3:6 Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
3:7 No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;
“Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en Él, pero viviremos con Él por el poder de Dios para con vosotros” (2 Corintios 13:4).
¿Está enfrentando un problema que necesita resolver? Podemos aprender mucho en cuanto a cómo resolver problemas, leyendo sobre el milagro que Jesús realizó cuando alimentó a 5.000 personas. Cuando Jesús y los discípulos estuvieron con miles de personas hambrientas, Él le preguntó a Felipe: “¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?” (Juan 6:5).Amigo, le diré que Jesús no estaba pidiendo información. Él ya sabía lo que iba a hacer. Más bien estaba tratando de darle a Felipe la revelación que nosotros nunca debemos evaluar nuestros problemas a la luz de nuestros propios recursos o fortaleza. No tenemos ningún derecho de pedirle al mundo que crea nuestro mensaje a menos que haya algo en nosotros que es inexplicable y sobrenatural. Debe haber una dimensión divina en nuestras vidas.
¿QUÉ HACES EN LA CUEVA?
“Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? 1 Reyes 19:9.
Elías, profeta de Dios, había tenido una resonante victoria unos pocos días atrás, había desafiado públicamente a los profetas de Baal para que claramente quedara en evidencia, quien era el verdadero Dios, si Jehová o Baal. Dios le dio un rotundo respaldo y los profetas de Baal, además de ser gravemente avergonzados, terminaron degollados.
En otra oportunidad y luego de tres años de sequía, Elías oró y Dios mandó la lluvia. Pero durante los tiempos de sequía, Dios mismo enviaba sus cuervos para alimentar a Elías.
Pero un día, después de tantas victorias y tanto respaldo de Dios, llegó una notica que lo preocupó, hasta el punto de sumergirlo en una profunda depresión:
“Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos”. 1a de Reyes 19:2.
Entonces Elías se fue a refugiar en una cueva, donde pasó la noche. Ahora el profeta, que hasta hace poco irradiaba autoridad y poder, ahora se había llena de temor y preocupación a causa de la amenaza de Jezabel, deseando morirse como una manera de frenar su sufrimiento.
Cuantas veces nos pasa algo parecido, en nuestro caminar cristiano... En otras épocas, fuimos usados, llenos de autoridad, pero llega una mala noticia y parece que nuestra fe se pierde por los orificios del temor. Instantáneamente nos asaltan los pensamientos negativos o de muerte, como voy hacer, como lo voy a resolver, como voy a sobrevivir?

Para Elías, la cueva representaba un lugar de aparente seguridad, sin embargo Dios le pregunta, Que haces ahí? Como diciendo, vamos Elías..., ese no es un lugar para ti y le mandó a salir inmediatamente de la cueva y emprender un largo camino.
Estás actualmente en una cueva? Te has aislado para que no te sigan lastimando? Piensas que a nadie le importa lo que te pasa?
No sé cuál puede ser la causa, que te hizo refugiarte en una cueva, tal vez el temor?, el fracaso?, la soledad?. Elías también se sentía solo, decía: solo yo he quedado....lo cual ni siquiera era verdad.
Has recibido noticias que te han llenado de temor e inseguridad? O tal vez sientes que las circunstancias te han acorralado, que no tienes salida?, o quizás hasta has pensado en la muerte como una salida?
No naciste para estar en una cueva, lleno de temor, ocultándote para obtener alguna seguridad...
La Palabra para hoy es, sal de esa cueva de temor y sufrimiento, largo camino te espera, hay metas que alcanzar, planes de Dios para concretarse en tu vida, pero es necesario abandonar la cueva de la auto-conmiseración y salir como el conquistador que eres, para vencer sobre toda circunstancias, ya que todo lo puedes en Cristo quien te fortalece.
Mayor es el que está en nosotros, para vencer sobre cualquier situación.
Autor. Daniel Zangaro
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.
DIOS PUEDE SOLUCIONAR TODO PROBLEMA.
“Echa sobre Jehová tu carga, y Él te SUSTENTARÁ; no dejará para siempre caído al justo” (Salmos 55:22).
¿Alguna vez se ha preguntado por qué “Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de Él a la otra rivera” (Mateo 14:22), sabiendo que una tormenta se iba a levantar, poco después de que ellos zarparan? ¿Por qué les envió directamente a la boca de la tormenta? Porque Jesús quería que ellos supieran que Él era SUFICIENTE para ellos. Él quería que le ADORARAN. Amigo, sus tormentas no son más que autopistas para traerle a Jesús. Es el vehículo que lo lleva desde un conocimiento intelectual a una experiencia de entendimiento de que Dios es quien dice ser. Fue Andrés Crouch quien dijo: “Si nunca hubiera tenido un problema, nunca hubiera conocido que Dios puede solucionarlo. Y nunca hubiera sabido lo que la fe en su palabra puede hacer.”
¿Cuándo fue la última vez que usted le agradeció a Dios por los problemas en su vida? Hoy enfoque esos problemas y reajuste sus perspectivas para pensar en ellos como vehículos que lo llevarán al corazón de Dios.
UNO DE LOS PROBLEMAS MÁS GRANDES DEL HOMBRE ES NO PERDONAR.
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15).
Un padre llegó a su casa un día, y encontró a sus dos pequeños hijos en medio de una gran pelea. Cuando la niña vio a su padre, supo que estaba en problemas. Así que de inmediato vertió unas lágrimas de cocodrilo, se abrazó al cuello de su papá y le dijo: “Papi, lo siento mucho. No debíamos haber estado peleando. Perdóname. Te amo mucho.” Ella estaba en los brazos de su padre, y él pensaba: “Ella en realidad tiene una buena actitud sobre esto.” Pero entonces, con el rabillo de su ojo, él vio que su hija le estaba mostrando la lengua a su pequeño hermano. El papá le dijo: “No puedes estar abrazándome y mostrándole la lengua a tu hermano, al mismo tiempo.” ¿Tiene usted esa clase de corazón? ¿Está usted jugando a amar a Dios, pero guarda resentimientos contra alguien? ¿Piensa que Dios recibirá su adoración? Amigo, es tiempo de hacer lo correcto. Su espíritu no perdonador le hará más daño a usted que a la persona a la cual usted no quiere perdonar.
Si hay alguien que ha pecado contra usted, perdone. Si hay alguien que tiene algo en contra suya, vaya a esa persona y reconcíliese. Y entonces, invierta tiempo en adoración.
JESUCRISTO SOLUCIONÓ CADA PROBLEMA QUE SE LE PRESENTÓ.
“Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:11).
Los capítulos 4 y 5 de Marcos nos dan una maravillosa ilustración de todas las cosas que Dios ha puesto bajo la autoridad del Señor Jesucristo. Encontramos a Cristo calmando la tormenta (Marcos 4:35-41), lo cual nos dice que Jesús es el Señor sobre los desastres; lo vemos sanando a un hombre endemoniado (Marcos 5:1-20), lo cual significa que tiene autoridad sobre los demonios. Luego Jesús sana a una mujer que por doce años había padecido de un flujo de sangre (Marcos 5:24-34), así que aún las enfermedades están bajo su dominio. La ilustración final en estos capítulos sobre la autoridad de Jesús, es cuando resucitó a la hija de Jairo (Marcos 5:38-43). Sobre lo que quiera que sea: desastres, demonios, enfermedades y aún la muerte, ¡Jesucristo es Señor!
¿Está usted, o alguien en su familia, sufriendo? Proclame a Jesucristo como Señor sobre ese problema. Pregunte a Dios qué debe hacer usted, confíe en que Él proveerá, y por fe, crea que Él le ayudará en todas sus necesidades.
EL MAYOR PROBLEMA DEL HOMBRE EL PECADO.
“¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio” (Mateo 23:26).
¿Qué sucede cuando usted trata de ayudar a otros? Siempre comenzamos desde “afuera”. Pensamos que si podemos cambiar el medio ambiente del hombre (su hogar, vestimenta, alimentos, educación, etc.), entonces podemos crear un nuevo hombre. Esto no se puede hacer. No hay que olvidar que fue en el Huerto de Edén en donde el hombre se metió en problemas. El “limpiar” lo exterior, lo de afuera, es sólo reformar. Mas cuando usted limpia lo interior, eso es regenerar. Jesús les dijo a los fariseos que no necesitaban otro baño; necesitaban un nuevo nacimiento. Preste atención, no estamos diciendo que no debemos ayudar a otros. Debemos hacerlo. Pero el ser humano necesita algo más que jabón y jamón. ¡Necesita salvación! Necesita nacer “de arriba”, y no sólo un empujoncito desde abajo.
¿Tiene usted una lista de personas que no son salvas? Ore por ellas hoy. Pídale a Dios que le use en el proceso de guiarles hacia Él, para que Él las regenere pudiendo así ellas nacer de nuevo.
JESUCRISTO NOS INVITA A CONFIAR EN ÉL Y NO TENER MIEDO.
Juan 16:33: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, Yo he vencido al mundo.”
La voluntad de Dios nunca lo llevará donde la gracia de Dios no pueda mantenerlo. Su poder está siempre presente en su vida como hijo de Él.
El pastor Rogers en una ocasión mencionó: “Si yo hubiera podido estar en los días que Jesús estuvo aquí en la carne, hubiera querido verle caminar sobre el mar y calmar las olas. Puedo ver esa silueta real con el viento en su pelo, poniendo sus pisadas sobre el mar, su ropa ondulando hacia atrás. Sonriéndole a la tormenta.
Cuando los discípulos le vieron caminando sobre el agua, ¿cuál era su mayor problema? El agua. Jesús, en síntesis, estaba diciéndoles: “Lo que parece que va a caer sobre su cabeza, ya está bajo mis pies.”
¿Cuáles son algunos problemas que están ahogándole en el miedo, en el desaliento, en la tristeza hoy? Déselos a Jesús. Recuerde lo que está fuera de sus manos ya está bajo los pies de Cristo.
¿POR QUÉ TE ABATES OH ALMA MÍA?
Salmo 42:5: “¿Por qué te abates, oh alma mía... espera en Dios; porque aún he de alabarle.”
Aquí está un ancla para su alma en las tormentas de la vida: Estoy creciendo por medio de Su plan.
¿Cuál es el plan de Dios para usted? Él quiere agrandarle, no consentirle. Dios no está tan interesado en hacerle feliz, ni en que esté saludable. Él está interesado en santificarle. Por ello, Dios permite las tribulaciones para hacerle más como Cristo. Piense acerca de los tiempos cuando usted ha crecido más. Es cuando llega su amigo “Problemas”.
El pastor Rogers afirmó: “Yo he crecido más en mi propia vida, en tiempos de profunda desesperación.”
¿Puede usted mirar los problemas en su vida, no como adversidades, sino como amigos? Obsérvelos de nuevo y adquiera una perspectiva piadosa acerca de éstos. Vea cómo usted puede santificarse a través de las tribulaciones.
DEME SEÑOR ENTENDIMIENTO PARA TENER VIDA PLENA.
“Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; dame entendimiento conforme a tu palabra” (Sal. 119:169).
Llegamos a la última estrofa del Salmo (vv. 169-176). Un tesoro lleno de enseñanzas para nuestra vida, en cada circunstancia y en cada ocasión. Quiero tomar esta final como el resumen de todo el contenido, cerrando la reflexión como el secreto para una vida plena.
Primeramente, esa vida debe estar comprometida con la oración (vv. 169-170). La oración fue la tónica del Salmo. En ocasiones pidió ayuda sobre los enemigos (v. 153), otras aliento en la prueba (v. 153b), pidiendo ayuda para entender las razones por las que se produce (Stg. 1:5). La oración será en ocasiones un clamor que sube delante de Dios (v. 169a); otras un ruego: “dame entendimiento” (v. 169b); a veces un diálogo con Dios, que es la oración (170a). En esto seguimos el ejemplo del Señor, y obedecemos Su mandamiento que nos insta a “orar sin cesar”. La razón para orar es la promesa de Dios: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jer. 33:3). En segundo lugar, una vida plena es aquella en que la alabanza se manifiesta (v. 171). En cada momento hay razones para alabar a Dios, Él ha mostrado “su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8). Sus misericordias son nuevas proveyendo una salvación segura, el aliento en cada circunstancia adversa, la restauración en las caídas y la suprema esperanza de gloria, que es Cristo en nosotros (Col. 1:27). Hoy tenemos razones para alabarle. Ningún problema es mayor que Su gracia.
En tercer lugar, se nos llama a una vida de dependencia (v. 173). Necesitamos sustento y socorro, no hay recursos en nosotros, pero Su mano está siempre pronta para socorrernos. Debo entender que, separado de Él, nada puedo hacer (Jn. 15:5). Debemos oír Su advertencia: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zac. 4:6). Es el tiempo para volvernos en dependencia a Dios y decir delante de Él, como el antiguo himno: Por fe yo voy, sintiendo mi flaqueza”. También la vida plena se desarrolla en la santificación (v. 174). Nuestra salvación se desarrolla en la santidad: “como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:15.16). La penúltima base es amor por la Palabra. El Salmo nos enseñó que es fuente de orientación (v. 24); de consuelo (v. 77); de esperanza (v. 92); de liberación (v. 143). El secreto no está en conocer la Biblia, sino en vivir conforme a ella. Finalmente, la vida plena es una vida de testimonio (v. 175)
Miro todo esto y me doy cuenta que debo confesar delante del Señor que muchas veces fracaso porque soy “como oveja extraviada” (v. 176). Quiero reconocer que no siempre estoy en el camino correcto que Él me marca. Pero, sé también que es en mi debilidad donde se manifiesta el poder de Dios. Por eso tengo una petición que quiero expresar delante de Él: “busca a tu siervo”, de otro modo “sostén a tu siervo”. Mi mayor bendición no es la de ser restaurado, sino la de ser sostenido. Me doy cuenta, cada vez más, al cabo de mis años, que esta es mi mayor necesidad. Señor, dame un corazón que ore siempre, mientras Tú me sustentas en la gracia.
 Autor: Pastor Samuel Pérez Millos.
JESUCRISTO NOS OFRECE VIDA EN ABUNDANCIA.
Juan 10:10: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
¿Sabe qué anda mal con muchos de nosotros? Tratamos de salirnos de los problemas en lugar de meternos en la justicia. Estamos tan concentrados en el lado defensivo del cristianismo que nos olvidamos de tomar la ofensiva: un avance positivo.
¿Le gustaría levantarse y permanecer firme? ¿Le gustaría experimentar la vida abundante de la cual nos habla nuestro Señor? Jesús vino a darnos vida eterna. Vino a darnos vida abundante. Necesitamos hacer como lo dice una vieja canción: “Acentúa lo positivo. Elimina lo negativo.”
¿Por qué no decide hoy ponerse en paz con Dios y permanecer en Él? Así podrá dar los pasos que le guiarán a una vida de obediencia.
DIOS NOS OFRECE PAZ ABUNDANTE.
“Mucha paz tienen los que aman tu ley” (Sal. 119:165).
La sociedad en la que estamos padece de desasosiego. Los problemas que se presentan en todos los sentidos, llenan de inquietud. En alguna medida esto alcanza también a los creyentes, que somos llamados a vivir una continua experiencia de paz. Este es el tema de la penúltima estrofa del Salmo (vv. 161-168). Ella presenta tres pasos para la experiencia de tener “mucha paz”.
El primero es el de una elección correcta (vv. 161-164). Somos seres con capacidad para escoger. Una mala elección trajo el pecado y sus consecuencias, una decisión de fe, trae la salvación. La paz perfecta comienza por un modo sabio de elegir, que consiste en respetar reverentemente a Dios (v. 161). Por esa razón podemos ser perseguidos sin causa: calumnian sin causa, persiguen sin causa. Esto ha ocurrido con Jesús: “sin causa me aborrecieron” (Jn. 15:25), por nos dice: “Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán” (Jn. 15:20). En la persecución sin causa hay paz, porque “si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello” (1 P. 4:16). El cristiano deja de ocuparse del acosamiento para ocuparse de la Palabra (v. 162). Muchos se obsesionan con sus problemas, pero el creyente que se centra en la Biblia descubre quién es Dios, cómo actúa y cómo protege. En ella encuentra algo superior a muchos tesoros, lo que determina una valoración correcta de las cosas.
El segundo es limpieza personal (v. 163). Lo que amamos determina lo que aborrecemos. El cristiano no miente. No se trata solo de hacerlo con palabras, sino con apariencias engañosas, que la Biblia llama hipocresía. El salmista hace una elección aborrecer y abominar la mentira. El tercero es ocuparse de la alabanza (v. 164). La alabanza no es una actividad, sino una actitud. Es con la vida personal que se alaba a Dios (Mt. 5:16). La alabanza forma parte de la oración, debemos alabar antes de pedir.
La bendición suprema se alcanza en los pasos anteriores, así lo indica el texto seleccionado: “Mucha paz tienen los que aman tu ley”. Por ella descubrimos una perfecta paz de relación con Dios, sin condenación alguna (Ro. 8:1); porque también nos revela la perfecta paz de comunión en medio de los conflictos de la vida, una paz que Jesús da, imposible de hallar en el mundo (Jn. 14:27); en ella encontramos la paz de la esperanza, en la promesa de Jesús de venir a buscarnos para que estemos siempre con Él (Jn. 14:1-4). Esta paz divina que “sobrepasa todo entendimiento, guardará nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:7). La mente llena de Dios, permite la paz de comunión con Él, sintiendo que “el Dios de paz, estará con vosotros”. En el conflicto sabemos que nuestra salvación está en Dios, y sabemos que Él tiene Su tiempo para actuar (v. 166). Por eso tenemos paz, porque sabemos que nuestros caminos están delante del Señor, que los conoce (v. 168).
Ciertamente necesito experimentar la paz de Dios en mi vida. Siento mi pequeñez y mi impotencia ante situaciones adversas, grandes conflictos y profundos problemas, mi camino es desconocido para mí, pero, “está delante de Él”. Tengo paz, porque Tú “me guiarás por sendas de justicia, por amor de tu nombre.”
Autor: Samuel Pérez Millos.
MIRANDO CORRECTAMENTE.
1. MIRARSE A SÍ MISMO.
2. MIRAR A OTROS.
3. MIRAR A DIOS.
“Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; vivifícame conforme a tu misericordia” (Sal. 119:159).
Hace un tiempo dije a un hermano que mantenía con firmeza su posición sobre un determinado asunto: Míralo de esta otra forma. Las cosas cambian notablemente según las consideres. La estrofa del Salmo (vv. 153-160) presenta una progresión en la forma de enfrentar los problemas según tres puntos de vista: Mirarse a sí mismo; mirar a otros; mirar a Dios.
- La mirada a uno mismo pone al descubierto la aflicción personal (v. 153). No hay duda que el salmista y cada uno de nosotros pasamos por dificultades y aflicciones, éstas llenan nuestra mente. Las presentamos delante de Dios de la misma manera: “Mira mi aflicción”, de otra forma Señor, ocúpate un poco de mí. De ahí el ruego: “Líbrame”. La segunda petición es de amparo: “Defiende mi causa”; así se pone la dificultad en manos de Dios; le llama para que actúe con él como su abogado. Así hizo David con el problema de Saúl, su perseguidor: “Jehová será juez, y Él juzgará entre tú y yo. Él vea y sustente mi causa, y me defienda de tu mano” (1 S. 24:15). Pide también: “redímeme”, habla de liberación, ruega que Dios le saque de aquella situación difícil, librándole del problema. Aún más, ruega también: “vivifícame”, dame una nueva dimensión de vida. Apela a la gracia que vivifica y al poder de la Palabra que consuela el alma (v. 154).
- La segunda mirada es al entorno. Está rodeado de enemigos, de diversos problemas, de diferentes pruebas, pero se mantiene fiel a Dios sin apartarse de Su palabra (156). Sin embargo, cuando vemos a otros, o alrededor nuestro, siempre hay un punto de tristeza: “Veía a los prevaricadores y me disgustaba” (v. 158). Es un disgusto santo, porque no observa lo que pueden hacerle a él, sino lo que hacen a Dios: “no guardan tus palabras”. No importa cuál sea el motivo, la mirada hacia otros descubrirá siempre aspectos negativos, que producirán tristeza. - La tercera mirada es hacia Dios (v. 159). Descubre en ella que Dios es digno de ser amado, y así lo hace: “amo tus mandamientos”. Jesús dijo que quien le ama a Él, obedece Sus mandamientos. No hay amor a Dios, si no es en el camino de la obediencia. Podemos estar desalentados, afligidos, pasando por grandes conflictos, donde el alma desfallece y la angustia inunda. Pero, viendo a Dios, descubrimos que podemos ser renovados: “vivifícame conforme a tu misericordia”. Lo importante no son mis problemas, ni las aflicciones, es amarte con toda el alma. Finalmente, al mirar a Dios encontramos en Él la fuente de la fidelidad y de la justicia (v. 160).
Sé que los hombres fracasan en el amor y en la fidelidad. Un día me encontraré con que alguien en quien confío me ha defraudado. Otras veces buscaré amparo en alguien y será injusto conmigo. Por eso mis ojos se vuelven a Dios, el único que ama sin reservas y es continuamente fiel. Sólo puedo confiar en Él. Debo preguntarme: ¿En dónde está puesta mi vista? Acaso lo esté en mis problemas, o en mi entorno, pero debo ver a Dios. Necesito una visión más clara, tengo que decirle perdona mi estado y se Tú quien me lleve a nueva bendición. Esta es mi oración ahora: Señor, que no me envuelva la luz de los ocasos... oh, rasga pronto el velo, aumenta mi visión.
Autor: Pastor Samuel P. Millos.
DÍGALE SÍ AL SEÑOR Y NO A LAS PREOCUPACIONES.
1 Pedro 5:7: “Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.”
 ¿Qué pasa cuando usted se preocupa? Usted transporta las dificultades del mañana al día de hoy. Dios no le dio gracia para las dificultades de mañana. Él solamente le da gracia para las de hoy. Cuando usted toma prestado los problemas del mañana, sobrecarga el circuito de hoy. La ansiedad no quita el pesar del mañana, sino las fuerzas del día de hoy. Entonces cuando usted enfrenta el mañana, ya está sin aliento porque va sobrecargado en el presente. Por consiguiente, la preocupación no le prepara para el mañana, por el contrario, no estará listo para enfrentarlo. El ayer es cheque cancelado. El mañana es una nota promisoria. El día de hoy posee todo el efectivo que usted puede administrar. ¡Gástelo sabiamente!
¡La preocupación se comerá su almuerzo y también su desayuno y cena! Confiese sus preocupaciones como pecado (porque lo son). Coloque sus ansiedades ante el trono de Dios todopoderoso y confíe en que Él proveerá.
JESUCRISTO NOS INVITA A VIVIR SIN AFANES.
Mateo 6:34: “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán.”
En el crisol de su sabiduría y en la ecología de su gracia, Dios ha diseñado algunos problemas para usted el día de hoy, y todos los días de su vida. Hemos sido bendecidos con dificultades. Así es, leyó lo correcto: ¡bendecidos! Lo peor que puede pasarnos sería no tener dificultades. Si ese fuera el caso, nunca llegaríamos a conocer cuánto necesitamos al Señor. En esencia, Dios nos dice: “Te daré suficientes dificultades para este día.” Dios le da los problemas necesarios para acercarlo a Él, pero también la gracia suficiente para enfrentarlos diariamente.
¿Existe alguna situación difícil en su vida? Si es así, agradézcale a Dios por ponérsela en su camino, puesto que ésta le hace más como Jesús. Ahora, pídale gracia para salir victorioso de esa dificultad.
SI EL MAYOR PROBLEMA ES EL PECADO, ENTONCES LA MEJOR NOTICIA ES QUE AHORA NO HAY CONDENACIÓN PARA LOS QUE ESTÁN EN CRISTO.
Romanos 8:1: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”
La clave para vivir una vida cristiana victoriosa es descubrir quién es usted en Cristo. Muchos creyentes nunca lo han descubierto. Ellos se parecen a un hombre que tenía un problema de identidad y una crisis de energía al mismo tiempo. Él no sabía quién era y estaba muy cansado para investigarlo. Dios no trabaja de afuera hacia adentro. Él trabaja de adentro hacia fuera. Dios no modifica nuestro comportamiento para cambiarnos. Él nos cambia para modificar nuestro comportamiento. Usted nunca purificaría el agua con pintar el pozo. Eso es legalismo y un camino sin salida para descubrir quién es usted en Cristo.
Tome la Palabra de Dios y encuentre la frase “en Cristo”. Al ir encontrando frases que se apliquen a su vida, escríbalas, frases tales como “ninguna condenación hay” ahora que usted está “en Cristo”.
OTRA BUENA NOTICIA SOMOS ACEPTOS EN EL AMADO.
Efesios 1:6: “Para la alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.”
¿Posee usted una salvación que “se conoce”? Lo que quiero decir es: ¿sabe usted que es salvo y tiene la seguridad de que si usted muere en este momento, pasará a la eternidad con el Señor en el cielo? Muchas personas no tienen esa seguridad. Esto no es un problema espiritual. Es un problema psicológico. No pueden aceptar el hecho que Dios les ha aceptado.
Charlotte Elliot, una compositora, escribió estas palabras que perduran por los años en un himno acerca de la seguridad: “Tal como soy, de pecador, sin más confianza que tu amor, ya que me llamas, vengo a ti; Cordero de Dios, heme aquí.” Usted es aceptado tal como es. Es todo por la gracia de Dios.
Encuentre ese himno, “Tal como soy”, y cánteselo al Señor. Hágalo su canción durante el transcurso del día cuando Satanás trata de hacerle dudar del amor de Dios y del regalo eterno de la salvación.
¿HAY ALGÚN PROBLEMA GRANDE PARA DIOS?
Génesis 18:14a: “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?”
Un niñito trataba de mover una roca mientras su padre le observaba de lejos. El pequeño empujaba agotado, mas no podía darle vuelta a la piedra. Su papá, con una sonrisa, le preguntó: “¿Estás usando toda tu fuerza?” El niño respondió: “Sí, papi. Uso toda mi fuerza.” Y el papá le explicó: “No, no la estás usando porque no me has pedido que te ayude. Mi fuerza es tu fuerza.”
En ocasiones luchamos con problemas y decimos: “No sé qué hacer.” Nuestro Padre quiere que digamos: “Yo ya no tengo fuerzas”, y pidamos su ayuda. Él está allí. No hay ningún problema demasiado grande para Jesús. ¿Cree en eso? Esperamos que sí.
¿Posee algún problema que se le sale de las manos? Entrégueselo a Jesús. Él puede hacerse cargo de éste.
EL MAYOR PROBLEMA ES NO ENTENDER EL PROBLEMA.
Marcos 16:15: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”
El pastor Rogers en una ocasión afirmó: “Si yo tuviera que identificar la mayor equivocación acerca de los creyentes de hoy, sería que pasan mucho tiempo tratando que Dios les saque de sus problemas, en lugar de sumergirse en la justicia.”
Estamos viviendo a la defensiva en vez de la ofensiva. Necesitamos ir más allá de la línea defensiva del cristianismo y ubicarnos a la ofensiva: Proclamando el Reino de Dios, cumpliendo la Gran Comisión y compartiendo con otros al Señor Jesucristo. Nuestro Pastor nunca nos llevará a donde su fortaleza no pueda sostenernos. Nunca nos llevará por un camino que Él mismo no haya recorrido primero.
¿Está usted compartiendo el amor de Jesucristo y sus palabras de salvación con alguien que esté perdido? Si no lo está haciendo, comience hoy a posicionarse a la ofensiva y verá la mano de Dios moverse.
RECUERDE LO QUE LA PALBRA DICE: MAYOR ES EL QUE ESTÁ EN NOSOTROS.
Primera Corintios 15: 27: “Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies.”
¡Alabe al Señor! ¡La historia tiene un final feliz! ¡Él ha resucitado! Jesús está sentado a la diestra de Dios en este mismo momento, intercediendo por nosotros (Romanos 8:34). Y sus oraciones son siempre contestadas. Cuando los problemas de su vida estén más allá de su control, recuerde que éstos están bajo los pies de Cristo. ¿Dónde está el Señor? Está en los cielos, intercediendo por usted. ¿Dónde están sus dificultades? Están sujetas debajo de los pies del Señor Jesucristo. ¡Él está vivo y pronto regresará por usted!
¿Conoce a alguien que esté pasando pesares? Escríbale una nota de ánimo y utilice Romanos 8:34 con un versículo de esperanza.
DIOS COMENZÓ EN NOSOTROS UNA OBRA Y LA FINALIZARÁ.
Filipenses 1:6: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Dios no le ha prometido un viaje tranquilo, pero sí ha prometido un aterrizaje seguro. Él tiene un propósito al permitir cada circunstancia en su vida. Usted puede contar con ello. Él estará con usted en toda tormenta de la vida. Andrew Murray dijo: “Dios está dispuesto a asumir completamente la responsabilidad de la vida que totalmente se entrega a Él.”
Uno de estos días, su destino será alcanzado. Y pronto, muy pronto, Él bajará de la montaña de su gloria y la trompeta sonará. Y nuestra pequeña embarcación zarpará de las aguas del tiempo y llegará inmediatamente a las orillas de la eternidad. Cuando Él venga, ¡Él vendrá por usted! ¡Él viene por nosotros!
Primera Tesalonicenses 4:16-18 nos dice que nos alentemos unos a otros con las palabras acerca del regreso de Cristo. ¿Tiene un amigo que está pasando por un problema? Llévele consuelo con estas palabras.
CUANDO ESTÉ PASADO POR MUCHOS PROBLEMAS, BUSQUE LA SABIDURÍA DE DIOS.
Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. Entonces entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino. Proverbios 2:1-9.
Si desea de manera genuina la sabiduría de Dios, no se preocupe, porque Él ha prometido dársela. Él dice: ' 'Yo amo a los que me aman, y me hallan los que con diligencia me buscan" (Prov. 8:17). Las siguientes son dos disciplinas adicionales que le ayudarán a conectarse con Dios, con Su sabiduría y Su comprensión.
La disciplina de la oración persistente: Si invoca a la inteligencia y al entendimiento llamas a gritos... (v. 3).
Quizás el acto más descuidado en la vida cristiana es la oración constante. Una oración persistente. Una oración continua, sin cesar. No me malentienda. No estoy sugiriendo que debemos pasar más tiempo en oración.
Aumentar el tiempo de oración no debería ser nuestro enfoque. A lo que me refiero es a desarrollar una mentalidad orientada a la oración. Un estilo de vida que incluya una conversación constante con el Señor a través del día.
¿Está lleno de preocupaciones? Haga que eso sirva para expresar sus preocupaciones ante Dios. ¿Le agobia el conflicto? Comparta eso al Señor y pídale Su intervención. ¿Se siente perplejo por un problema? Pídale a Dios comprensión y discernimiento. No guarde sus problemas ni sus preguntas para una sesión de oración al final del día. Converse con Dios durante todo el día.
Ore constantemente, sin hacer a un lado esos momentos de reflexión. Asegúrese de dedicar unos minutos durante el día, cinco o tantos como sea necesario, buscando un lugar a solas donde pueda separarse de las distracciones.
La disciplina de la constancia diaria:. . . si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido,.. (v. 4).
 Este proverbio está hablando de diligencia y esfuerzo. Nos llama a buscar los preceptos de Dios como si estuviéramos tratando de encontrar un tesoro. Dios nos pide que lo busquemos de la misma forma en que lo haríamos por un tesoro escondido. Para algunos, esto puede sonar como un juego superficial, pero no lo es. Es una búsqueda diligente de la mente de Cristo. Ciertamente no podemos ganarnos su favor y ciertamente no está reteniendo su sabiduría para hacernos trabajar más, no obstante, es muy importante que desarrollemos un deseo de obtener Su sabiduría y de que este deseo sea más intenso que nuestra lujuria natural por la riqueza.
Desarrollar amor por la sabiduría divina comienza con la decisión de hacer que esta sea una prioridad en nuestras vidas. Jesús dijo: “Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón” (Mateo 6:21). Es un principio biológico: uno siempre valora más lo que busca con intensidad. Salomón declaró que ese deseo de obtener sabiduría sería recompensado:
. . . entonces entenderás el temor del SEÑOR y hallarás el conocimiento de Dios (Proverbios 2:5).
 Reflexión
¿Qué es aquello que le hace orar con más frecuencia? ¿Cuáles son aquellas cosas que pide comúnmente? No hay nada de malo en pedirle a Dios que cambie las circunstancias, pero la oración tiene también el potencial de cambiarle a usted, sus perspectivas y sus valores, sus actitudes y sus deseos. Por ahora, piense en una situación difícil y pídale al Señor que le ayude a pensar o a comportarse diferente con respecto a ello.
BIENAVENTURADO SI ES PERDONADO.
Salmos 32:1: “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.”
Lo peor que le pudiese pasar a la gente pecadora sería vivir en un medio ambiente perfecto. Si Dios hubiera dejado a Adán en el huerto de Edén, Adán no hubiera sabido que tenía la letal infección del pecado. Y no hubiese buscado el tratamiento para éste, el cual se encuentra en el derramamiento de sangre. Los problemas no son para nuestra destrucción, sino para acercarnos a Jesucristo quien provee el remedio del pecado por medio de su sangre derramada en la cruz. El problema del pecado es real y terrible, pero trae consigo la posibilidad de ser perdonados y ser cubiertos con la justicia de Cristo.
¿Cuándo fue la última vez que le dio gracias a Dios por los problemas en su vida? Véalos como si fueran vehículos que lo transportan al corazón de su Señor.
PROBLEMAS, PROBLEMAS; ESTO ES LO MÁS COMÚN HOY EN DÍA.
Nehemías 2:20: “El Dios de los cielos, Él nos PROSPERARÁ, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos [...].”
¿Tiene algún PROBLEMA el día de hoy? ¿Lo tiene? Entonces, tenemos una sola palabra para usted: “¡Felicidades!” No queremos sonar frívolos al hacer ese comentario, pero lo decimos con mucha seriedad. Verá, un PROBLEMA es una OPORTUNIDAD disfrazada. Y usted debe aprender que Dios desea que vea los problemas como posibilidades y a sus enemigos como oportunidades. Un creyente no es alguien que ve dificultad en toda oportunidad, sino por el contrario, es una persona que ve OPORTUNIDAD en toda DIFICULTAD.
Piense en un problema con el que usted está batallando el día de hoy. Ahora, arrodíllese. Pídale a Dios que le demuestre la oportunidad escondida en su dificultad, oportunidad que le dará la gloria a Él.
LA PALBRA DICE QUE SOMOS LIBRES Y SIERVOS DE DIOS.
Romanos 6:22: “Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.”
Cuando Jesucristo entra en su vida, Él le cambia. Quizás usted tiene problemas con las drogas o el alcohol. Tal vez lucha contra la lujuria, el miedo, la duda o autocompasión. Quizás es esclavo de la opinión pública o del perfeccionismo. Con todo, el mismo Jesucristo que liberó al pastor Adrián Rogers, es el mismo JESUCRISTO que le LIBERARÁ a usted. Aunque la libertad en Jesucristo no significa el privilegio de hacer lo que nosotros queramos, sí es el poder glorioso, abundante y sobrenatural para llevar acabo lo que debemos hacer. Es la gracia salvadora la que nos libera. Es la gracia sustentadora la que nos mantiene libres.
Póstrese ante el Señor y agradézcale la libertad que se le ha dado a través del enorme precio pagado en el Calvario.
EN CRISTO SOMOS MÁS QUE VICTORIOSOS.
“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino PODEROSAS en Dios para la destrucción de fortalezas” - (2 Corintios 10:4).
Creemos que muchos experimentamos victoria limitada o ninguna porque no hemos aprendido a encaminar la batalla hasta la victoria. “Un momento ―dirá usted―, yo quiero victoria.” ¿Verdaderamente la quiere? Entonces, necesita saber esto: Primero, Dios desea que usted tenga VICTORIA. Segundo, la taza para medir su VICTORIA está en la palma de su mano. Eso es, usted es tan VICTORIOSO como desee serlo. El diablo no posee ninguna fortaleza que nosotros no podamos derribar si usamos las armas de Dios. El problema es que quizás estemos usando las armas espirituales, pero tratamos de emplearlas en nuestras propias fuerzas.
Efesios 6:17 revela: “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la PALABRA DE DIOS.”
¿Cuál es su espada? ¿De quién es la espada? ¿Puede pensar en alguna batalla que le espera? ¿Cómo va a usar esta espada?
SOLO AMANDO CONOCEMOS A DIOS Y ESTAMOS SEGUROS EN ÉL.
NUESTRO PADRE CELESTIAL ES GRANDE Y NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO ES PODEROSO Y EL ESPÍRITU SANTO ES FIEL.
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:8).
No se gana sabiduría viendo las obras de Dios. Se la gana al conocer los caminos de Dios. Cuando los israelitas marchaban por el desierto, sólo podían ver las obras de Dios, pero Dios le permitió a Moisés ver sus caminos. AL principio, los israelitas estaban infatuados con Dios, más cuando llegaron los problemas, su aventura de amor con Dios murió rápidamente. Comenzaron a murmurar y a quejarse. Sin embargo, Moisés vio el desierto desde la perspectiva de Dios, y se acercó a Dios con humildad y honor. Como resultado, Dios le enseñó a guiar a su pueblo desde la oscuridad hacia la luz. ¿Conoce usted los caminos de Dios? ¿Ha aprendido a ver la vida desde el punto de vista de Dios? ¿O todavía está confiando en cómo ve usted la vida,  para enfrentar los tiempos difíciles?
Humíllese delante de Dios y pídale que encienda en usted una visión de su gloria, que le dé un atrevido deseo de guiar a los perdidos hacia Él, y una pasión incondicional para amarle.

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