¿ QUÉ HACER CUANDO TENEMOS PROBLEMAS?
¿Qué es lo
que Proverbios 3:5-7 le dice que debe hacer cuando está enfrentando un
problema?
3:5 Fíate de
Jehová de todo tu corazón,
Y no te
apoyes en tu propia prudencia.
3:6
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él
enderezará tus veredas.
3:7 No seas
sabio en tu propia opinión;
Teme a
Jehová, y apártate del mal;
“Porque
aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también
nosotros somos débiles en Él, pero viviremos con Él por el poder de Dios para
con vosotros” (2 Corintios 13:4).
¿Está
enfrentando un problema que necesita resolver? Podemos aprender mucho en cuanto
a cómo resolver problemas, leyendo sobre el milagro que Jesús realizó cuando
alimentó a 5.000 personas. Cuando Jesús y los discípulos estuvieron con miles
de personas hambrientas, Él le preguntó a Felipe: “¿De dónde compraremos pan
para que coman éstos?” (Juan 6:5).Amigo, le diré que Jesús no estaba pidiendo
información. Él ya sabía lo que iba a hacer. Más bien estaba tratando de darle
a Felipe la revelación que nosotros nunca debemos evaluar nuestros problemas a
la luz de nuestros propios recursos o fortaleza. No tenemos ningún derecho de
pedirle al mundo que crea nuestro mensaje a menos que haya algo en nosotros que
es inexplicable y sobrenatural. Debe haber una dimensión divina en nuestras
vidas.
¿QUÉ HACES
EN LA CUEVA?
“Y allí se
metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual
le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? 1 Reyes 19:9.
Elías,
profeta de Dios, había tenido una resonante victoria unos pocos días atrás,
había desafiado públicamente a los profetas de Baal para que claramente quedara
en evidencia, quien era el verdadero Dios, si Jehová o Baal. Dios le dio un
rotundo respaldo y los profetas de Baal, además de ser gravemente avergonzados,
terminaron degollados.
En otra
oportunidad y luego de tres años de sequía, Elías oró y Dios mandó la lluvia.
Pero durante los tiempos de sequía, Dios mismo enviaba sus cuervos para
alimentar a Elías.
Pero un día,
después de tantas victorias y tanto respaldo de Dios, llegó una notica que lo
preocupó, hasta el punto de sumergirlo en una profunda depresión:
“Acab dio a
Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a
espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero,
diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo
no he puesto tu persona como la de uno de ellos”. 1a de Reyes 19:2.
Entonces
Elías se fue a refugiar en una cueva, donde pasó la noche. Ahora el profeta,
que hasta hace poco irradiaba autoridad y poder, ahora se había llena de temor
y preocupación a causa de la amenaza de Jezabel, deseando morirse como una
manera de frenar su sufrimiento.
Cuantas
veces nos pasa algo parecido, en nuestro caminar cristiano... En otras épocas,
fuimos usados, llenos de autoridad, pero llega una mala noticia y parece que
nuestra fe se pierde por los orificios del temor. Instantáneamente nos asaltan
los pensamientos negativos o de muerte, como voy hacer, como lo voy a resolver,
como voy a sobrevivir?
Para Elías,
la cueva representaba un lugar de aparente seguridad, sin embargo Dios le pregunta,
Que haces ahí? Como diciendo, vamos Elías..., ese no es un lugar para ti y le
mandó a salir inmediatamente de la cueva y emprender un largo camino.
Estás
actualmente en una cueva? Te has aislado para que no te sigan lastimando?
Piensas que a nadie le importa lo que te pasa?
No sé cuál
puede ser la causa, que te hizo refugiarte en una cueva, tal vez el temor?, el
fracaso?, la soledad?. Elías también se sentía solo, decía: solo yo he
quedado....lo cual ni siquiera era verdad.
Has recibido
noticias que te han llenado de temor e inseguridad? O tal vez sientes que las
circunstancias te han acorralado, que no tienes salida?, o quizás hasta has
pensado en la muerte como una salida?
No naciste
para estar en una cueva, lleno de temor, ocultándote para obtener alguna
seguridad...
La Palabra
para hoy es, sal de esa cueva de temor y sufrimiento, largo camino te espera,
hay metas que alcanzar, planes de Dios para concretarse en tu vida, pero es
necesario abandonar la cueva de la auto-conmiseración y salir como el conquistador
que eres, para vencer sobre toda circunstancias, ya que todo lo puedes en
Cristo quien te fortalece.
Mayor es el
que está en nosotros, para vencer sobre cualquier situación.
Autor. Daniel
Zangaro
El siguiente
crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este
artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.
DIOS PUEDE
SOLUCIONAR TODO PROBLEMA.
“Echa sobre
Jehová tu carga, y Él te SUSTENTARÁ; no dejará para siempre caído al justo”
(Salmos 55:22).
¿Alguna vez
se ha preguntado por qué “Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir
delante de Él a la otra rivera” (Mateo 14:22), sabiendo que una tormenta se iba
a levantar, poco después de que ellos zarparan? ¿Por qué les envió directamente
a la boca de la tormenta? Porque Jesús quería que ellos supieran que Él era SUFICIENTE
para ellos. Él quería que le ADORARAN. Amigo, sus tormentas no son más que
autopistas para traerle a Jesús. Es el vehículo que lo lleva desde un
conocimiento intelectual a una experiencia de entendimiento de que Dios es
quien dice ser. Fue Andrés Crouch quien dijo: “Si nunca hubiera tenido un
problema, nunca hubiera conocido que Dios puede solucionarlo. Y nunca hubiera
sabido lo que la fe en su palabra puede hacer.”
¿Cuándo fue
la última vez que usted le agradeció a Dios por los problemas en su vida? Hoy
enfoque esos problemas y reajuste sus perspectivas para pensar en ellos como
vehículos que lo llevarán al corazón de Dios.
UNO DE LOS
PROBLEMAS MÁS GRANDES DEL HOMBRE ES NO PERDONAR.
“Porque si
perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro
Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro
Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15).
Un padre
llegó a su casa un día, y encontró a sus dos pequeños hijos en medio de una
gran pelea. Cuando la niña vio a su padre, supo que estaba en problemas. Así
que de inmediato vertió unas lágrimas de cocodrilo, se abrazó al cuello de su
papá y le dijo: “Papi, lo siento mucho. No debíamos haber estado peleando.
Perdóname. Te amo mucho.” Ella estaba en los brazos de su padre, y él pensaba:
“Ella en realidad tiene una buena actitud sobre esto.” Pero entonces, con el
rabillo de su ojo, él vio que su hija le estaba mostrando la lengua a su
pequeño hermano. El papá le dijo: “No puedes estar abrazándome y mostrándole la
lengua a tu hermano, al mismo tiempo.” ¿Tiene usted esa clase de corazón? ¿Está
usted jugando a amar a Dios, pero guarda resentimientos contra alguien? ¿Piensa
que Dios recibirá su adoración? Amigo, es tiempo de hacer lo correcto. Su
espíritu no perdonador le hará más daño a usted que a la persona a la cual
usted no quiere perdonar.
Si hay
alguien que ha pecado contra usted, perdone. Si hay alguien que tiene algo en
contra suya, vaya a esa persona y reconcíliese. Y entonces, invierta tiempo en
adoración.
JESUCRISTO
SOLUCIONÓ CADA PROBLEMA QUE SE LE PRESENTÓ.
“Y toda
lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”
(Filipenses 2:11).
Los
capítulos 4 y 5 de Marcos nos dan una maravillosa ilustración de todas las
cosas que Dios ha puesto bajo la autoridad del Señor Jesucristo. Encontramos a
Cristo calmando la tormenta (Marcos 4:35-41), lo cual nos dice que Jesús es el
Señor sobre los desastres; lo vemos sanando a un hombre endemoniado (Marcos
5:1-20), lo cual significa que tiene autoridad sobre los demonios. Luego Jesús
sana a una mujer que por doce años había padecido de un flujo de sangre (Marcos
5:24-34), así que aún las enfermedades están bajo su dominio. La ilustración
final en estos capítulos sobre la autoridad de Jesús, es cuando resucitó a la
hija de Jairo (Marcos 5:38-43). Sobre lo que quiera que sea: desastres,
demonios, enfermedades y aún la muerte, ¡Jesucristo es Señor!
¿Está usted,
o alguien en su familia, sufriendo? Proclame a Jesucristo como Señor sobre ese
problema. Pregunte a Dios qué debe hacer usted, confíe en que Él proveerá, y
por fe, crea que Él le ayudará en todas sus necesidades.
EL MAYOR
PROBLEMA DEL HOMBRE EL PECADO.
“¡Fariseo
ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de
fuera sea limpio” (Mateo 23:26).
¿Qué sucede
cuando usted trata de ayudar a otros? Siempre comenzamos desde “afuera”.
Pensamos que si podemos cambiar el medio ambiente del hombre (su hogar,
vestimenta, alimentos, educación, etc.), entonces podemos crear un nuevo
hombre. Esto no se puede hacer. No hay que olvidar que fue en el Huerto de Edén
en donde el hombre se metió en problemas. El “limpiar” lo exterior, lo de
afuera, es sólo reformar. Mas cuando usted limpia lo interior, eso es
regenerar. Jesús les dijo a los fariseos que no necesitaban otro baño;
necesitaban un nuevo nacimiento. Preste atención, no estamos diciendo que no
debemos ayudar a otros. Debemos hacerlo. Pero el ser humano necesita algo más
que jabón y jamón. ¡Necesita salvación! Necesita nacer “de arriba”, y no sólo
un empujoncito desde abajo.
¿Tiene usted
una lista de personas que no son salvas? Ore por ellas hoy. Pídale a Dios que
le use en el proceso de guiarles hacia Él, para que Él las regenere pudiendo
así ellas nacer de nuevo.
JESUCRISTO
NOS INVITA A CONFIAR EN ÉL Y NO TENER MIEDO.
Juan 16:33:
“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, Yo he vencido al mundo.”
La voluntad
de Dios nunca lo llevará donde la gracia de Dios no pueda mantenerlo. Su poder
está siempre presente en su vida como hijo de Él.
El pastor
Rogers en una ocasión mencionó: “Si yo hubiera podido estar en los días que
Jesús estuvo aquí en la carne, hubiera querido verle caminar sobre el mar y
calmar las olas. Puedo ver esa silueta real con el viento en su pelo, poniendo
sus pisadas sobre el mar, su ropa ondulando hacia atrás. Sonriéndole a la
tormenta.
Cuando los
discípulos le vieron caminando sobre el agua, ¿cuál era su mayor problema? El
agua. Jesús, en síntesis, estaba diciéndoles: “Lo que parece que va a caer
sobre su cabeza, ya está bajo mis pies.”
¿Cuáles son
algunos problemas que están ahogándole en el miedo, en el desaliento, en la
tristeza hoy? Déselos a Jesús. Recuerde lo que está fuera de sus manos ya está
bajo los pies de Cristo.
¿POR QUÉ TE
ABATES OH ALMA MÍA?
Salmo 42:5:
“¿Por qué te abates, oh alma mía... espera en Dios; porque aún he de alabarle.”
Aquí está un
ancla para su alma en las tormentas de la vida: Estoy creciendo por medio de Su
plan.
¿Cuál es el
plan de Dios para usted? Él quiere agrandarle, no consentirle. Dios no está tan
interesado en hacerle feliz, ni en que esté saludable. Él está interesado en
santificarle. Por ello, Dios permite las tribulaciones para hacerle más como
Cristo. Piense acerca de los tiempos cuando usted ha crecido más. Es cuando
llega su amigo “Problemas”.
El pastor
Rogers afirmó: “Yo he crecido más en mi propia vida, en tiempos de profunda
desesperación.”
¿Puede usted
mirar los problemas en su vida, no como adversidades, sino como amigos?
Obsérvelos de nuevo y adquiera una perspectiva piadosa acerca de éstos. Vea
cómo usted puede santificarse a través de las tribulaciones.
DEME SEÑOR
ENTENDIMIENTO PARA TENER VIDA PLENA.
“Llegue mi
clamor delante de ti, oh Jehová; dame entendimiento conforme a tu palabra”
(Sal. 119:169).
Llegamos a
la última estrofa del Salmo (vv. 169-176). Un tesoro lleno de enseñanzas para
nuestra vida, en cada circunstancia y en cada ocasión. Quiero tomar esta final
como el resumen de todo el contenido, cerrando la reflexión como el secreto
para una vida plena.
Primeramente,
esa vida debe estar comprometida con la oración (vv. 169-170). La oración fue
la tónica del Salmo. En ocasiones pidió ayuda sobre los enemigos (v. 153),
otras aliento en la prueba (v. 153b), pidiendo ayuda para entender las razones
por las que se produce (Stg. 1:5). La oración será en ocasiones un clamor que
sube delante de Dios (v. 169a); otras un ruego: “dame entendimiento” (v. 169b);
a veces un diálogo con Dios, que es la oración (170a). En esto seguimos el
ejemplo del Señor, y obedecemos Su mandamiento que nos insta a “orar sin
cesar”. La razón para orar es la promesa de Dios: “Clama a mí, y yo te
responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jer.
33:3). En segundo lugar, una vida plena es aquella en que la alabanza se
manifiesta (v. 171). En cada momento hay razones para alabar a Dios, Él ha
mostrado “su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió
por nosotros” (Ro. 5:8). Sus misericordias son nuevas proveyendo una salvación
segura, el aliento en cada circunstancia adversa, la restauración en las caídas
y la suprema esperanza de gloria, que es Cristo en nosotros (Col. 1:27). Hoy
tenemos razones para alabarle. Ningún problema es mayor que Su gracia.
En tercer
lugar, se nos llama a una vida de dependencia (v. 173). Necesitamos sustento y
socorro, no hay recursos en nosotros, pero Su mano está siempre pronta para
socorrernos. Debo entender que, separado de Él, nada puedo hacer (Jn. 15:5).
Debemos oír Su advertencia: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi
Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zac. 4:6). Es el tiempo para
volvernos en dependencia a Dios y decir delante de Él, como el antiguo himno:
Por fe yo voy, sintiendo mi flaqueza”. También la vida plena se desarrolla en
la santificación (v. 174). Nuestra salvación se desarrolla en la santidad:
“como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra
manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P.
1:15.16). La penúltima base es amor por la Palabra. El Salmo nos enseñó que es
fuente de orientación (v. 24); de consuelo (v. 77); de esperanza (v. 92); de
liberación (v. 143). El secreto no está en conocer la Biblia, sino en vivir
conforme a ella. Finalmente, la vida plena es una vida de testimonio (v. 175)
Miro todo
esto y me doy cuenta que debo confesar delante del Señor que muchas veces
fracaso porque soy “como oveja extraviada” (v. 176). Quiero reconocer que no
siempre estoy en el camino correcto que Él me marca. Pero, sé también que es en
mi debilidad donde se manifiesta el poder de Dios. Por eso tengo una petición
que quiero expresar delante de Él: “busca a tu siervo”, de otro modo “sostén a
tu siervo”. Mi mayor bendición no es la de ser restaurado, sino la de ser
sostenido. Me doy cuenta, cada vez más, al cabo de mis años, que esta es mi
mayor necesidad. Señor, dame un corazón que ore siempre, mientras Tú me
sustentas en la gracia.
Autor: Pastor Samuel Pérez Millos.
JESUCRISTO
NOS OFRECE VIDA EN ABUNDANCIA.
Juan 10:10:
“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
¿Sabe qué
anda mal con muchos de nosotros? Tratamos de salirnos de los problemas en lugar
de meternos en la justicia. Estamos tan concentrados en el lado defensivo del
cristianismo que nos olvidamos de tomar la ofensiva: un avance positivo.
¿Le gustaría
levantarse y permanecer firme? ¿Le gustaría experimentar la vida abundante de
la cual nos habla nuestro Señor? Jesús vino a darnos vida eterna. Vino a darnos
vida abundante. Necesitamos hacer como lo dice una vieja canción: “Acentúa lo
positivo. Elimina lo negativo.”
¿Por qué no
decide hoy ponerse en paz con Dios y permanecer en Él? Así podrá dar los pasos
que le guiarán a una vida de obediencia.
DIOS NOS
OFRECE PAZ ABUNDANTE.
“Mucha paz
tienen los que aman tu ley” (Sal. 119:165).
La sociedad
en la que estamos padece de desasosiego. Los problemas que se presentan en
todos los sentidos, llenan de inquietud. En alguna medida esto alcanza también
a los creyentes, que somos llamados a vivir una continua experiencia de paz. Este
es el tema de la penúltima estrofa del Salmo (vv. 161-168). Ella presenta tres
pasos para la experiencia de tener “mucha paz”.
El primero
es el de una elección correcta (vv. 161-164). Somos seres con capacidad para
escoger. Una mala elección trajo el pecado y sus consecuencias, una decisión de
fe, trae la salvación. La paz perfecta comienza por un modo sabio de elegir,
que consiste en respetar reverentemente a Dios (v. 161). Por esa razón podemos
ser perseguidos sin causa: calumnian sin causa, persiguen sin causa. Esto ha
ocurrido con Jesús: “sin causa me aborrecieron” (Jn. 15:25), por nos dice: “Si
a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán” (Jn. 15:20). En la
persecución sin causa hay paz, porque “si alguno padece como cristiano, no se avergüence,
sino glorifique a Dios por ello” (1 P. 4:16). El cristiano deja de ocuparse del
acosamiento para ocuparse de la Palabra (v. 162). Muchos se obsesionan con sus
problemas, pero el creyente que se centra en la Biblia descubre quién es Dios,
cómo actúa y cómo protege. En ella encuentra algo superior a muchos tesoros, lo
que determina una valoración correcta de las cosas.
El segundo
es limpieza personal (v. 163). Lo que amamos determina lo que aborrecemos. El
cristiano no miente. No se trata solo de hacerlo con palabras, sino con
apariencias engañosas, que la Biblia llama hipocresía. El salmista hace una
elección aborrecer y abominar la mentira. El tercero es ocuparse de la alabanza
(v. 164). La alabanza no es una actividad, sino una actitud. Es con la vida
personal que se alaba a Dios (Mt. 5:16). La alabanza forma parte de la oración,
debemos alabar antes de pedir.
La bendición
suprema se alcanza en los pasos anteriores, así lo indica el texto
seleccionado: “Mucha paz tienen los que aman tu ley”. Por ella descubrimos una
perfecta paz de relación con Dios, sin condenación alguna (Ro. 8:1); porque
también nos revela la perfecta paz de comunión en medio de los conflictos de la
vida, una paz que Jesús da, imposible de hallar en el mundo (Jn. 14:27); en ella
encontramos la paz de la esperanza, en la promesa de Jesús de venir a buscarnos
para que estemos siempre con Él (Jn. 14:1-4). Esta paz divina que “sobrepasa
todo entendimiento, guardará nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús”
(Fil. 4:7). La mente llena de Dios, permite la paz de comunión con Él,
sintiendo que “el Dios de paz, estará con vosotros”. En el conflicto sabemos
que nuestra salvación está en Dios, y sabemos que Él tiene Su tiempo para
actuar (v. 166). Por eso tenemos paz, porque sabemos que nuestros caminos están
delante del Señor, que los conoce (v. 168).
Ciertamente
necesito experimentar la paz de Dios en mi vida. Siento mi pequeñez y mi
impotencia ante situaciones adversas, grandes conflictos y profundos problemas,
mi camino es desconocido para mí, pero, “está delante de Él”. Tengo paz, porque
Tú “me guiarás por sendas de justicia, por amor de tu nombre.”
Autor:
Samuel Pérez Millos.
MIRANDO
CORRECTAMENTE.
1. MIRARSE A
SÍ MISMO.
2. MIRAR A
OTROS.
3. MIRAR A
DIOS.
“Mira, oh
Jehová, que amo tus mandamientos; vivifícame conforme a tu misericordia” (Sal.
119:159).
Hace un
tiempo dije a un hermano que mantenía con firmeza su posición sobre un
determinado asunto: Míralo de esta otra forma. Las cosas cambian notablemente
según las consideres. La estrofa del Salmo (vv. 153-160) presenta una
progresión en la forma de enfrentar los problemas según tres puntos de vista:
Mirarse a sí mismo; mirar a otros; mirar a Dios.
- La mirada
a uno mismo pone al descubierto la aflicción personal (v. 153). No hay duda que
el salmista y cada uno de nosotros pasamos por dificultades y aflicciones,
éstas llenan nuestra mente. Las presentamos delante de Dios de la misma manera:
“Mira mi aflicción”, de otra forma Señor, ocúpate un poco de mí. De ahí el
ruego: “Líbrame”. La segunda petición es de amparo: “Defiende mi causa”; así se
pone la dificultad en manos de Dios; le llama para que actúe con él como su
abogado. Así hizo David con el problema de Saúl, su perseguidor: “Jehová será
juez, y Él juzgará entre tú y yo. Él vea y sustente mi causa, y me defienda de
tu mano” (1 S. 24:15). Pide también: “redímeme”, habla de liberación, ruega que
Dios le saque de aquella situación difícil, librándole del problema. Aún más,
ruega también: “vivifícame”, dame una nueva dimensión de vida. Apela a la
gracia que vivifica y al poder de la Palabra que consuela el alma (v. 154).
- La segunda
mirada es al entorno. Está rodeado de enemigos, de diversos problemas, de
diferentes pruebas, pero se mantiene fiel a Dios sin apartarse de Su palabra
(156). Sin embargo, cuando vemos a otros, o alrededor nuestro, siempre hay un
punto de tristeza: “Veía a los prevaricadores y me disgustaba” (v. 158). Es un
disgusto santo, porque no observa lo que pueden hacerle a él, sino lo que hacen
a Dios: “no guardan tus palabras”. No importa cuál sea el motivo, la mirada
hacia otros descubrirá siempre aspectos negativos, que producirán tristeza. -
La tercera mirada es hacia Dios (v. 159). Descubre en ella que Dios es digno de
ser amado, y así lo hace: “amo tus mandamientos”. Jesús dijo que quien le ama a
Él, obedece Sus mandamientos. No hay amor a Dios, si no es en el camino de la
obediencia. Podemos estar desalentados, afligidos, pasando por grandes
conflictos, donde el alma desfallece y la angustia inunda. Pero, viendo a Dios,
descubrimos que podemos ser renovados: “vivifícame conforme a tu misericordia”.
Lo importante no son mis problemas, ni las aflicciones, es amarte con toda el
alma. Finalmente, al mirar a Dios encontramos en Él la fuente de la fidelidad y
de la justicia (v. 160).
Sé que los
hombres fracasan en el amor y en la fidelidad. Un día me encontraré con que
alguien en quien confío me ha defraudado. Otras veces buscaré amparo en alguien
y será injusto conmigo. Por eso mis ojos se vuelven a Dios, el único que ama
sin reservas y es continuamente fiel. Sólo puedo confiar en Él. Debo preguntarme:
¿En dónde está puesta mi vista? Acaso lo esté en mis problemas, o en mi
entorno, pero debo ver a Dios. Necesito una visión más clara, tengo que decirle
perdona mi estado y se Tú quien me lleve a nueva bendición. Esta es mi oración
ahora: Señor, que no me envuelva la luz de los ocasos... oh, rasga pronto el
velo, aumenta mi visión.
Autor:
Pastor Samuel P. Millos.
DÍGALE SÍ AL
SEÑOR Y NO A LAS PREOCUPACIONES.
1 Pedro 5:7:
“Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.”
¿Qué pasa cuando usted se preocupa?
Usted transporta las dificultades del mañana al día de hoy. Dios no le dio
gracia para las dificultades de mañana. Él solamente le da gracia para las de
hoy. Cuando usted toma prestado los problemas del mañana, sobrecarga el
circuito de hoy. La ansiedad no quita el pesar del mañana, sino las fuerzas del
día de hoy. Entonces cuando usted enfrenta el mañana, ya está sin aliento
porque va sobrecargado en el presente. Por consiguiente, la preocupación no le
prepara para el mañana, por el contrario, no estará listo para enfrentarlo. El
ayer es cheque cancelado. El mañana es una nota promisoria. El día de hoy posee
todo el efectivo que usted puede administrar. ¡Gástelo sabiamente!
¡La
preocupación se comerá su almuerzo y también su desayuno y cena! Confiese sus
preocupaciones como pecado (porque lo son). Coloque sus ansiedades ante el
trono de Dios todopoderoso y confíe en que Él proveerá.
JESUCRISTO NOS
INVITA A VIVIR SIN AFANES.
Mateo 6:34:
“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su
afán.”
En el crisol
de su sabiduría y en la ecología de su gracia, Dios ha diseñado algunos
problemas para usted el día de hoy, y todos los días de su vida. Hemos sido
bendecidos con dificultades. Así es, leyó lo correcto: ¡bendecidos! Lo peor que
puede pasarnos sería no tener dificultades. Si ese fuera el caso, nunca
llegaríamos a conocer cuánto necesitamos al Señor. En esencia, Dios nos dice:
“Te daré suficientes dificultades para este día.” Dios le da los problemas
necesarios para acercarlo a Él, pero también la gracia suficiente para
enfrentarlos diariamente.
¿Existe
alguna situación difícil en su vida? Si es así, agradézcale a Dios por
ponérsela en su camino, puesto que ésta le hace más como Jesús. Ahora, pídale
gracia para salir victorioso de esa dificultad.
SI EL MAYOR
PROBLEMA ES EL PECADO, ENTONCES LA MEJOR NOTICIA ES QUE AHORA NO HAY
CONDENACIÓN PARA LOS QUE ESTÁN EN CRISTO.
Romanos 8:1:
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”
La clave
para vivir una vida cristiana victoriosa es descubrir quién es usted en Cristo.
Muchos creyentes nunca lo han descubierto. Ellos se parecen a un hombre que
tenía un problema de identidad y una crisis de energía al mismo tiempo. Él no
sabía quién era y estaba muy cansado para investigarlo. Dios no trabaja de
afuera hacia adentro. Él trabaja de adentro hacia fuera. Dios no modifica
nuestro comportamiento para cambiarnos. Él nos cambia para modificar nuestro
comportamiento. Usted nunca purificaría el agua con pintar el pozo. Eso es
legalismo y un camino sin salida para descubrir quién es usted en Cristo.
Tome la
Palabra de Dios y encuentre la frase “en Cristo”. Al ir encontrando frases que
se apliquen a su vida, escríbalas, frases tales como “ninguna condenación hay” ahora
que usted está “en Cristo”.
OTRA BUENA
NOTICIA SOMOS ACEPTOS EN EL AMADO.
Efesios 1:6:
“Para la alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el
Amado.”
¿Posee usted
una salvación que “se conoce”? Lo que quiero decir es: ¿sabe usted que es salvo
y tiene la seguridad de que si usted muere en este momento, pasará a la
eternidad con el Señor en el cielo? Muchas personas no tienen esa seguridad.
Esto no es un problema espiritual. Es un problema psicológico. No pueden
aceptar el hecho que Dios les ha aceptado.
Charlotte
Elliot, una compositora, escribió estas palabras que perduran por los años en
un himno acerca de la seguridad: “Tal como soy, de pecador, sin más confianza
que tu amor, ya que me llamas, vengo a ti; Cordero de Dios, heme aquí.” Usted
es aceptado tal como es. Es todo por la gracia de Dios.
Encuentre
ese himno, “Tal como soy”, y cánteselo al Señor. Hágalo su canción durante el
transcurso del día cuando Satanás trata de hacerle dudar del amor de Dios y del
regalo eterno de la salvación.
¿HAY ALGÚN
PROBLEMA GRANDE PARA DIOS?
Génesis
18:14a: “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?”
Un niñito
trataba de mover una roca mientras su padre le observaba de lejos. El pequeño
empujaba agotado, mas no podía darle vuelta a la piedra. Su papá, con una
sonrisa, le preguntó: “¿Estás usando toda tu fuerza?” El niño respondió: “Sí,
papi. Uso toda mi fuerza.” Y el papá le explicó: “No, no la estás usando porque
no me has pedido que te ayude. Mi fuerza es tu fuerza.”
En ocasiones
luchamos con problemas y decimos: “No sé qué hacer.” Nuestro Padre quiere que
digamos: “Yo ya no tengo fuerzas”, y pidamos su ayuda. Él está allí. No hay
ningún problema demasiado grande para Jesús. ¿Cree en eso? Esperamos que sí.
¿Posee algún
problema que se le sale de las manos? Entrégueselo a Jesús. Él puede hacerse
cargo de éste.
EL MAYOR
PROBLEMA ES NO ENTENDER EL PROBLEMA.
Marcos
16:15: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda
criatura.”
El pastor
Rogers en una ocasión afirmó: “Si yo tuviera que identificar la mayor
equivocación acerca de los creyentes de hoy, sería que pasan mucho tiempo
tratando que Dios les saque de sus problemas, en lugar de sumergirse en la
justicia.”
Estamos
viviendo a la defensiva en vez de la ofensiva. Necesitamos ir más allá de la
línea defensiva del cristianismo y ubicarnos a la ofensiva: Proclamando el
Reino de Dios, cumpliendo la Gran Comisión y compartiendo con otros al Señor
Jesucristo. Nuestro Pastor nunca nos llevará a donde su fortaleza no pueda
sostenernos. Nunca nos llevará por un camino que Él mismo no haya recorrido
primero.
¿Está usted
compartiendo el amor de Jesucristo y sus palabras de salvación con alguien que
esté perdido? Si no lo está haciendo, comience hoy a posicionarse a la ofensiva
y verá la mano de Dios moverse.
RECUERDE LO
QUE LA PALBRA DICE: MAYOR ES EL QUE ESTÁ EN NOSOTROS.
Primera
Corintios 15: 27: “Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies.”
¡Alabe al
Señor! ¡La historia tiene un final feliz! ¡Él ha resucitado! Jesús está sentado
a la diestra de Dios en este mismo momento, intercediendo por nosotros (Romanos
8:34). Y sus oraciones son siempre contestadas. Cuando los problemas de su vida
estén más allá de su control, recuerde que éstos están bajo los pies de Cristo.
¿Dónde está el Señor? Está en los cielos, intercediendo por usted. ¿Dónde están
sus dificultades? Están sujetas debajo de los pies del Señor Jesucristo. ¡Él
está vivo y pronto regresará por usted!
¿Conoce a
alguien que esté pasando pesares? Escríbale una nota de ánimo y utilice Romanos
8:34 con un versículo de esperanza.
DIOS COMENZÓ
EN NOSOTROS UNA OBRA Y LA FINALIZARÁ.
Filipenses
1:6: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra,
la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Dios no le
ha prometido un viaje tranquilo, pero sí ha prometido un aterrizaje seguro. Él
tiene un propósito al permitir cada circunstancia en su vida. Usted puede
contar con ello. Él estará con usted en toda tormenta de la vida. Andrew Murray
dijo: “Dios está dispuesto a asumir completamente la responsabilidad de la vida
que totalmente se entrega a Él.”
Uno de estos
días, su destino será alcanzado. Y pronto, muy pronto, Él bajará de la montaña
de su gloria y la trompeta sonará. Y nuestra pequeña embarcación zarpará de las
aguas del tiempo y llegará inmediatamente a las orillas de la eternidad. Cuando
Él venga, ¡Él vendrá por usted! ¡Él viene por nosotros!
Primera
Tesalonicenses 4:16-18 nos dice que nos alentemos unos a otros con las palabras
acerca del regreso de Cristo. ¿Tiene un amigo que está pasando por un problema?
Llévele consuelo con estas palabras.
CUANDO ESTÉ
PASADO POR MUCHOS PROBLEMAS, BUSQUE LA SABIDURÍA DE DIOS.
Hijo mío, si
recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo
estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia,
si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la
plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el
temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la
sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de
sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que
guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. Entonces
entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino. Proverbios 2:1-9.
Si desea de
manera genuina la sabiduría de Dios, no se preocupe, porque Él ha prometido
dársela. Él dice: ' 'Yo amo a los que me aman, y me hallan los que con
diligencia me buscan" (Prov. 8:17). Las siguientes son dos disciplinas
adicionales que le ayudarán a conectarse con Dios, con Su sabiduría y Su
comprensión.
La
disciplina de la oración persistente: Si invoca a la inteligencia y al
entendimiento llamas a gritos... (v. 3).
Quizás el
acto más descuidado en la vida cristiana es la oración constante. Una oración
persistente. Una oración continua, sin cesar. No me malentienda. No estoy
sugiriendo que debemos pasar más tiempo en oración.
Aumentar el
tiempo de oración no debería ser nuestro enfoque. A lo que me refiero es a
desarrollar una mentalidad orientada a la oración. Un estilo de vida que
incluya una conversación constante con el Señor a través del día.
¿Está lleno
de preocupaciones? Haga que eso sirva para expresar sus preocupaciones ante
Dios. ¿Le agobia el conflicto? Comparta eso al Señor y pídale Su intervención.
¿Se siente perplejo por un problema? Pídale a Dios comprensión y
discernimiento. No guarde sus problemas ni sus preguntas para una sesión de
oración al final del día. Converse con Dios durante todo el día.
Ore
constantemente, sin hacer a un lado esos momentos de reflexión. Asegúrese de
dedicar unos minutos durante el día, cinco o tantos como sea necesario,
buscando un lugar a solas donde pueda separarse de las distracciones.
La
disciplina de la constancia diaria:. . . si la buscas como a la plata, como a
un tesoro escondido,.. (v. 4).
Este proverbio está hablando de diligencia y
esfuerzo. Nos llama a buscar los preceptos de Dios como si estuviéramos
tratando de encontrar un tesoro. Dios nos pide que lo busquemos de la misma
forma en que lo haríamos por un tesoro escondido. Para algunos, esto puede
sonar como un juego superficial, pero no lo es. Es una búsqueda diligente de la
mente de Cristo. Ciertamente no podemos ganarnos su favor y ciertamente no está
reteniendo su sabiduría para hacernos trabajar más, no obstante, es muy
importante que desarrollemos un deseo de obtener Su sabiduría y de que este
deseo sea más intenso que nuestra lujuria natural por la riqueza.
Desarrollar
amor por la sabiduría divina comienza con la decisión de hacer que esta sea una
prioridad en nuestras vidas. Jesús dijo: “Porque donde esté tu tesoro, allí
también estará tu corazón” (Mateo 6:21). Es un principio biológico: uno siempre
valora más lo que busca con intensidad. Salomón declaró que ese deseo de
obtener sabiduría sería recompensado:
. . .
entonces entenderás el temor del SEÑOR y hallarás el conocimiento de Dios
(Proverbios 2:5).
Reflexión
¿Qué es
aquello que le hace orar con más frecuencia? ¿Cuáles son aquellas cosas que
pide comúnmente? No hay nada de malo en pedirle a Dios que cambie las
circunstancias, pero la oración tiene también el potencial de cambiarle a usted,
sus perspectivas y sus valores, sus actitudes y sus deseos. Por ahora, piense
en una situación difícil y pídale al Señor que le ayude a pensar o a
comportarse diferente con respecto a ello.
BIENAVENTURADO
SI ES PERDONADO.
Salmos 32:1:
“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su
pecado.”
Lo peor que
le pudiese pasar a la gente pecadora sería vivir en un medio ambiente perfecto.
Si Dios hubiera dejado a Adán en el huerto de Edén, Adán no hubiera sabido que
tenía la letal infección del pecado. Y no hubiese buscado el tratamiento para
éste, el cual se encuentra en el derramamiento de sangre. Los problemas no son
para nuestra destrucción, sino para acercarnos a Jesucristo quien provee el
remedio del pecado por medio de su sangre derramada en la cruz. El problema del
pecado es real y terrible, pero trae consigo la posibilidad de ser perdonados y
ser cubiertos con la justicia de Cristo.
¿Cuándo fue
la última vez que le dio gracias a Dios por los problemas en su vida? Véalos
como si fueran vehículos que lo transportan al corazón de su Señor.
PROBLEMAS,
PROBLEMAS; ESTO ES LO MÁS COMÚN HOY EN DÍA.
Nehemías
2:20: “El Dios de los cielos, Él nos PROSPERARÁ, y nosotros sus siervos nos
levantaremos y edificaremos [...].”
¿Tiene algún
PROBLEMA el día de hoy? ¿Lo tiene? Entonces, tenemos una sola palabra para
usted: “¡Felicidades!” No queremos sonar frívolos al hacer ese comentario, pero
lo decimos con mucha seriedad. Verá, un PROBLEMA es una OPORTUNIDAD disfrazada.
Y usted debe aprender que Dios desea que vea los problemas como posibilidades y
a sus enemigos como oportunidades. Un creyente no es alguien que ve dificultad
en toda oportunidad, sino por el contrario, es una persona que ve OPORTUNIDAD
en toda DIFICULTAD.
Piense en un
problema con el que usted está batallando el día de hoy. Ahora, arrodíllese.
Pídale a Dios que le demuestre la oportunidad escondida en su dificultad,
oportunidad que le dará la gloria a Él.
LA PALBRA
DICE QUE SOMOS LIBRES Y SIERVOS DE DIOS.
Romanos
6:22: “Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de
Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.”
Cuando
Jesucristo entra en su vida, Él le cambia. Quizás usted tiene problemas con las
drogas o el alcohol. Tal vez lucha contra la lujuria, el miedo, la duda o
autocompasión. Quizás es esclavo de la opinión pública o del perfeccionismo.
Con todo, el mismo Jesucristo que liberó al pastor Adrián Rogers, es el mismo
JESUCRISTO que le LIBERARÁ a usted. Aunque la libertad en Jesucristo no
significa el privilegio de hacer lo que nosotros queramos, sí es el poder
glorioso, abundante y sobrenatural para llevar acabo lo que debemos hacer. Es
la gracia salvadora la que nos libera. Es la gracia sustentadora la que nos
mantiene libres.
Póstrese
ante el Señor y agradézcale la libertad que se le ha dado a través del enorme
precio pagado en el Calvario.
EN CRISTO
SOMOS MÁS QUE VICTORIOSOS.
“Porque las
armas de nuestra milicia no son carnales, sino PODEROSAS en Dios para la
destrucción de fortalezas” - (2 Corintios 10:4).
Creemos que
muchos experimentamos victoria limitada o ninguna porque no hemos aprendido a
encaminar la batalla hasta la victoria. “Un momento ―dirá usted―, yo quiero
victoria.” ¿Verdaderamente la quiere? Entonces, necesita saber esto: Primero,
Dios desea que usted tenga VICTORIA. Segundo, la taza para medir su VICTORIA
está en la palma de su mano. Eso es, usted es tan VICTORIOSO como desee serlo.
El diablo no posee ninguna fortaleza que nosotros no podamos derribar si usamos
las armas de Dios. El problema es que quizás estemos usando las armas
espirituales, pero tratamos de emplearlas en nuestras propias fuerzas.
Efesios 6:17
revela: “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la
PALABRA DE DIOS.”
¿Cuál es su
espada? ¿De quién es la espada? ¿Puede pensar en alguna batalla que le espera?
¿Cómo va a usar esta espada?
SOLO AMANDO CONOCEMOS
A DIOS Y ESTAMOS SEGUROS EN ÉL.
NUESTRO
PADRE CELESTIAL ES GRANDE Y NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO ES PODEROSO Y EL ESPÍRITU
SANTO ES FIEL.
“El que no
ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:8).
No se gana
sabiduría viendo las obras de Dios. Se la gana al conocer los caminos de Dios.
Cuando los israelitas marchaban por el desierto, sólo podían ver las obras de
Dios, pero Dios le permitió a Moisés ver sus caminos. AL principio, los
israelitas estaban infatuados con Dios, más cuando llegaron los problemas, su
aventura de amor con Dios murió rápidamente. Comenzaron a murmurar y a
quejarse. Sin embargo, Moisés vio el desierto desde la perspectiva de Dios, y
se acercó a Dios con humildad y honor. Como resultado, Dios le enseñó a guiar a
su pueblo desde la oscuridad hacia la luz. ¿Conoce usted los caminos de Dios?
¿Ha aprendido a ver la vida desde el punto de vista de Dios? ¿O todavía está
confiando en cómo ve usted la vida, para
enfrentar los tiempos difíciles?
Humíllese
delante de Dios y pídale que encienda en usted una visión de su gloria, que le
dé un atrevido deseo de guiar a los perdidos hacia Él, y una pasión
incondicional para amarle.
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