viernes, 4 de diciembre de 2015

LAS OBRAS DE LA CARNE Y LAS OBRAS DEL ESPÍRITU SANTO TODO UN CONTRASTE.

Los dos pactos de la Ley y la Promesa; la libertad del evangelio; el fruto del Espíritu Santo.
El apóstol Pablo registró diecisiete pecados: «Y manifiestas (evidentes) son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia (sensualidad), idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios» (Gálatas 5:19-21).
La inmoralidad sexual, que incluye el adulterio y la fornicación, está a la cabeza de la lista. Estos pecados incluyen las relaciones sexuales entre un hombre soltero con una mujer, como también todas las viles perversiones sexuales, tales como la homosexualidad, sodomía, y el lesbianismo. El pecado sexual es uno de los pecados más engañosos en estos días el cual termina destruyendo las relaciones matrimoniales que han sido ordenadas por Dios.
Sin embargo, «las obras de la carne» también incluyen todo lo que contamina nuestra mente, nuestro cuerpo, y nuestro espíritu, tal y como las explícitas revistas sexuales, los programas pornográficos en la televisión y en las películas, los chistes inmorales, los malos pensamientos, y las malas conversaciones y acciones.
La idolatría incluye la avaricia y cualquier otra cosa o persona fuera del mismo Dios que pueda determinar nuestra conducta. El objeto de la idolatría puede incluir el dinero, un empleo o profesión, o los placeres personales. Aunque hay cosas que no son malvadas en sí mismas, si ellas ocupan el tiempo y la lealtad que sólo Dios se merece, tales cosas llegan a ser ídolos en actualidad. No podemos olvidar el daño de las «hechicerías», que incluyen el horóscopo, leer las palmas de las manos, el hipnotismo, sesiones de espiritistas, y otras obras del ocultismo.
También en la lista encontramos los siguientes: «enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías» (5:20). Las «iras» y las «contiendas» incluyen la rivalidad y la discordia, mientras que las «envidias» incluyen los celos y las obsesiones de exceder sobre otras personas a cualquier precio. Todas estas cosas surgen de las actitudes egoístas del corazón.
Podemos darle gracias a Dios que «los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos» (5:24). Ya no más somos esclavos de estas obras de la carne, pero hemos sido sellados con el Espíritu Santo y podemos llevar Su fruto que es «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley» (Gálatas 5:22-24).
MUCHO CUIDADO CON LOS PECADOS SECRETOS.
Quizás el fracaso que vemos en la vida de otras personas es una reflexión de los pecados escondidos en nuestros corazones por el egoísmo.
LA ENVIDIA QUE ROMPE CORAZONES.
Podrido de Envidia.
© Copyright 2009 Más de la Vida con Jorge Cota.
Proverbios 14:30.
La envidia pudrirá tu razonamiento y arruinará tus relaciones interpersonales.
La envidia es el común denominador que destruye cada amistad. Destruye familias, negocios, iglesias y vecindarios. Fomenta el tipo de mentalidad que dice "yo me lo merezco". Se alimenta de sospechas y suposiciones. Enciende el chisme y la calumnia. Muchas de las veces se disfrazan como espiritualidad.
Es importante señalar que la envidia NO es tener una meta, un deseo o un sueño.
La envidia NO es desear algo bueno o anhelar algo por el cual hayas trabajado o ahorrado.  En cambio, la envidia es el resentimiento de alguien que ya tiene lo que tú quieres. La envidia, por ejemplo, ve a alguien que ha sido bendecido con belleza y dice: "¿Por qué ella y yo no?" La envidia ve a alguien que nació rico o talentoso y se pregunta: "¿Por qué él y yo qué?"
Es muy fácil ver los privilegios de otros y pensar: "Deben pasársela bien".
La envidia no toma en consideración lo duro que otros trabajaron para merecerse lo que tienen o para llegar al puesto que tienen. La envidia no está interesada en los sacrificios que alguien hizo para llegar al lugar donde se encuentra. La envida pudre el razonamiento.
El Filósofo y escritor español Miguel de Unamuno dijo "La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual".
Cada vez que somos envidiosos entablamos en guerra con Dios. En el fondo, el problema no es la persona a la que le tenemos envidia. Si somos honestos, la envida se molesta por la decisión que Dios tomó de bendecir a alguien más con lo que nosotros queremos.
La envidia es resentirse de la bondad de Dios hacia otros. ¿Sabes por qué? Porque si tú lo tienes, cualquier cosa que sea, es porque Dios te lo dio. Y si otros lo tienen, cualquier cosa que sea, es porque Dios se lo dio a ellos. De manera que si otros lo tienen y tú lo resientes; ¿A quién estás resintiendo? - a Dios. ¿Lo ves? Pero La envidia no comprende eso.
Tendemos a pensar que la envidia no es tan mala como creemos. La realidad es que es bastante dañina y nociva porque nunca está contenta con el simple hecho de sentir celos. ¡No! La envida desenfrenada, literalmente desea que les sucedan cosas malas a otras personas y se regocija en las calamidades de otros. Desea ver a otras personas pisoteadas, y hundidas. No se conforma con sentir celos. La envidia es enfermiza e insensata. La envidia es cruel. Lo peor de todo es que la envidia pudrirá tu razonamiento y arruinará tus relaciones interpersonales.
EL CHISME, LA LENGUA QUE ENCIENDE UN FUEGO.
¡Cómo corre el chisme!
© Copyright 2010 Más de la Vida con Jorge Cota.
Proverbios 25:18.
Había una vez un joven que divulgó chismes sobre su amigo por toda la aldea. Se sintió extremadamente culpable por lo que había hecho así que fue con el cura del pueblo para confesar su difamación.
Le preguntó al padre qué podía hacer para retirar sus palabras dañinas y reconciliar la amistad con su amigo.
El padre le dijo "Anda, toma un pluma y colócala en la entrada de cada casa del pueblo". El joven no sabía exactamente la razón de esto pero pensó que estaría haciendo lo correcto y que se sentiría mejor al obedecer al cura así que tomó una bolsa llena de plumas y se fue por toda la aldea colocando una pluma en la entrada de cada casa; con la esperanza de que cada vez que colocara una pluma se sentiría mejor, pero no fue así. Cuando terminó de colocar la última pluma aún se sentía miserable por dentro.
De manera que regresó con el padre y le dijo "Padre, ya hice lo que usted me mandó pero aún me siento muy mal por lo que he hecho, qué más puedo hacer".
El cura le respondió: "Ahora regresa al pueblo y recoge todas las plumas que has colocado". El joven sorprendido exclamó: "Padre, eso es imposible ya el viento se la llevó todas; jamás podré recuperarlas". El padre le dijo "Exactamente, lo mismo pasa con el daño que han ocasionado tus palabras".
Como puedes ver, las palabras malvadas siempre reflejan un corazón lleno de odio, orgullo, envidia y celos.
 A menudo complicamos las cosas y multiplicamos el daño entre nosotros porque traicionamos confianzas y divulgamos palabras que sabemos que no son ciertas con la intención de dañar, herir, envenenar y destruir; y eso… es malvado.
Anótalo bien, una vez que divulgamos un chisme es imposible remediar lo hecho.
Salomón dijo "Quien habla mal de su amigo lo hiere más que una espada".
LA LEALTAD ES RARA EN NUESTROS TIEMPOS.
La fidelidad es rara.
© Copyright 2010 Más de la Vida con Jorge Cota.
Proverbios 20:6.
¿Cómo se sentiría si su carro lo dejara tirado cada tercer día?
¿Cómo se sentiría si la alarma de su casa fallara ocasionalmente?
¿Cómo se sentiría si el aire acondicionado de su casa dejara de funcionar durante el verano?
La fidelidad es la fundación para las relaciones interpersonales ya que nos brinda estabilidad y seguridad. Desafortunadamente, la fidelidad, y palabras parecidas como compromiso, lealtad, confianza, fiabilidad ya no son consideradas como algo esencial.
De hecho, si nuestro diccionario fuese actualizado en los próximos años, encontraríamos la siguiente definición para la palabra fidelidad:  "Una característica en un momento valorada por el ser humano la cual ya ha dejado de existir".
La característica de la lealtad ciertamente es un elemento que hace falta en nuestra sociedad el día de hoy.
Hoy por hoy, los matrimonios se desmoronan por falta de fidelidad. Los acuerdos entre socios se rompen por falta de lealtad y las amistades terminan en amargura por falta de lealtad.
 Como puede ver, donde no hay lealtad hay dolor. Y qué triste porque todos apreciamos la lealtad y la fidelidad por eso nos pesa tanto cuando no la tenemos.  Es por eso que la fidelidad es demostrada realmente durante la dificultad.
La adversidad separa a los habladores de los hacedores. Los momentos difíciles separan a los que prometen de los que cumplen. La marca de la lealtad es mantenerse fiel cuando las probabilidades no son muy buenas.
La marca de la lealtad es rehusarse a huir cuando el mundo se viene encima.
Sí, el coste es alto pero las recompensas son incalculables y eternas. Por eso Dios la quiere cultivar en nosotros.
EL DAÑO TAN GRANDE QUE HACE EL ORGULLO.
A comerse el orgullo.
© Copyright 2010 Más de la Vida con Jorge Cota.
1 Corintios 4:7.
Había una vez un león que se despertó y comenzó a pavonearse a través de la selva. Decidió asegurarse que todos los animales supieran quién era rey. Pasó por alto a los animales más chicos. Se le acercó al oso y con un rugir le preguntó: "¿Quién es el rey de la selva?" "Tú, señor León, tú eres el rey de la selva". Llegó con la jirafa y con un rugir le preguntó: "¿Quién es el rey de la selva?" "Todo mundo sabe que tú señor León eres el rey de la selva". Llegó con el elefante, y con un rugir le preguntó: "¿Quién es el rey de la selva?" El elefante lo enroscó con su trompa, le dio seis vueltas en el aire, lo azotó cuatro veces contra un árbol, lo azotó siete veces contra el suelo, lo hundió en el lago por tres minutos y lo aventó a la orilla... El león todo moribundo y moreteado, como pudo se puso de pie y con los ojos llenos de sangre le dijo "Mira elefante, solamente porque no sabes la respuesta no tienes por qué enojarte".
El orgullo es la adoración del YO;  Lo que yo soy, lo que yo tengo, lo que yo hago. Es creer que uno es autosuficiente. El problema con el orgullo es que es un cáncer espiritual que se come el contentamiento y se roba la alegría.
Cuando estamos llenos de orgullo aniquilamos la alegría, ya que la alegría y el orgullo no son compatibles. Como puede ver, el orgullo siempre hace comparaciones superficiales y es por eso que es destructivo.
El orgullo está en el núcleo de cada pelea, de cada discusión, de cada desacuerdo, y de cada división.
El orgullo destruye su capacidad para amar.
El orgullo propicia ideas de exclusividad en vez de aceptar a los demás.
El orgullo lo lleva a criticar en vez de servir.
El orgullo le roba la alegría y la felicidad.
El orgullo envenena nuestra perspectiva.
El orgullo ciega nuestra objetividad.
Cuando somos orgullosos no podemos pensar bien. No podemos evaluar objetivamente lo que nos rodea. El orgullo no nos deja ver las cosas claramente para tomar buenas decisiones.
El poeta Italiano, Antonio Porchia dijo "Si no alzas la vista creerás que eres el punto más alto". La realidad de las cosas es que el orgullo tiende a tocarnos a todos: Al  rico, al humilde, al culto, al fuerte, al vigoroso, al atractivo, al exitoso, al poderoso, al afamado, y al religioso. Todos podemos llegar a creer que somos autosuficientes.
Es por eso que es imprescindible comernos el orgullo y recordar que al terminar el juego, el rey y el peón, vuelven a la misma caja.
EL ORGULLO HACE MUCHO DAÑO A LA IGLESIA Y SE MANIFIESTA EN EL LEGALISMO.
La Ley del Legalismo.
© Copyright 2009 Más de la Vida con Jorge Cota.
Gálatas 3:2-3.
¡La gracia es fantástica! Yo no sé por qué algunas personas prefieren una relación con Dios llena de reglas y normas. Sin embargo, muchos cristianos, de hecho la gran mayoría viven así; bajo una lista de qué hacer y qué no hacer creyendo que al obedecerla agradarán a Dios. Muchos reducen la honradez y la rectitud a un montón de reglas y normas; las cuales reflejan preferencias personales y tradiciones pero no tienen nada que ver con mandatos bíblicos.
Hoy por hoy, hay muchos en la comunidad evangélica que le dirán: "Soy salvo por gracia, pero me mantengo salvo haciendo buenas obras".
El apóstol Pablo dijo lo siguiente en Gálatas 3:2-3,
"Sólo quiero que me respondan a esta ¿Recibieron el Espíritu por las obras que demandaba la ley, o por la fe con que aceptaron el mensaje? ¿Tan torpes son? Después de haber comenzado con el Espíritu, ¿Pretenden ahora perfeccionarse con esfuerzos humanos?"
No falle en comprender lo que San Pablo está diciendo. Está diciendo, "¿A quién quieres engañar? Si todos los días nos quedamos cortos del glorioso estándar de Dios y no hay ningún esfuerzo humano que nos gane méritos con El".
El legalismo toma forma de todos colores y todos sabores pero siempre se fija en cosas exteriores como evidencia de madurez espiritual. No obstante, la verdadera prueba de espiritualidad no es que tan "puro" usted es sino lo consciente que está de su impureza. Es estar consciente de que aún está en necesidad a causa de su pecado, y que necesita la gracia de Dios.
El legalismo cree lo siguiente: "Porque haga ciertas cosas o no haga ciertas cosas estoy agradando a Dios. Si yo pudiera hacer o dejar de hacer esto o lo u otro, tendría favor con Dios. Estas cosas que yo hago o dejo de hacer me gana el amor de Dios".
Todo eso se puede resumir en una palabra: orgullo.  El orgullo es el núcleo, el corazón del legalismo, enmascarado de espiritualidad. Es exaltarse a sí mismo, creerse superior a otros y ganar méritos.
El legalismo es alimentado por el orgullo y comparaciones superficiales. Comparamos estilos de música e instrumentos, creyendo que unos son más espirituales que otros. Comparamos ingresos y decidimos que ciertos niveles de vida son más espirituales que otros. ¿De dónde viene eso? Jesucristo jamás juzgó a sus amigos basándose en dónde vivían o de dónde venían.
Necesitamos entender que nuestra rectitud y nuestra espiritualidad no se manifiestan en el auto que conducimos. Nuestra rectitud no se manifiesta en lo que usted lleva puesto o no lleva puesto. Nuestra espiritualidad no se manifiesta en cuántas horas oramos al día, si vamos o no a la iglesia, o en ninguna otra cosa externa. La espiritualidad es buscar la pureza interna.
MÁS LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SON:
EL AMOR, EL VÍNCULO PERFECTO, EL MÁS GRANDE.
El Amor es un Verbo.
© Copyright 2010 Más de la Vida con Jorge Cota.
1 Corintios 13:4-7.
1 Corintios 13:4-7 describe el tipo de amor que debería caracterizar nuestras vidas. Es interesante señalar que la Biblia nunca define el amor solamente lo describe y esto se debe a que el amor no es algo que uno siente sino algo que uno hace. Entonces, ¿Qué es el amor?
El amor es quedarse callado cuando sabes que tus palabras van a lastimar.
El amor es ser paciente cuando tu vecino ha sido bien grosero contigo.
El amor es guardar silencio cuando todos los demás andan chismeando.
El amor es tener fe cuando tus hijos se han descarrilado.
El amor es ser amable cuando esa persona se merece que la pongas en su lugar.
El amor no es orgulloso.  Como puedes ver, la arrogancia no es amorosa porque siempre subestima y rebaja a otros que no son tan inteligentes, sabios, y fuertes; o porque no están bien conectados, o porque no son tan espirituales.
El amor no es exigente. No siempre tiene que ser el número uno ni busca sus propios intereses.
El amor no es explosivo ni reacciona en coraje.
El amor no lleva una lista de ofensas.
El amor nunca se regocija de las injusticias de otros.
El amor nunca se rinde; siempre persevera.
El amor nunca pierde la fe, siempre cree y espera lo mejor de otros.

El amor lo soporta todo en cualquier circunstancia así como un soldado que jamás abandona su puesto.  

miércoles, 25 de noviembre de 2015

TODAS LAS RAZONES PARA ESTUDIAR LA BIBLIA.

TODAS LAS RAZONES PARA ESTUDIAR LA BIBLIA.
EL VALOR DE ESTUDIAR LA BIBLIA.
"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero… que usa bien la palabra de verdad" 2 Timoteo 2:15
El internacionalmente aclamado violinista Midori cree que la práctica concentrada y diligente es la clave para una buena ejecución. Mientras cumplía un riguroso calendario de 90 conciertos por año, igualmente ensayaba 5 ó 6 horas por día. Jane Ammeson, periodista de una importante revista, citó estas palabras de Midori: «Tengo que practicar para mi trabajo y lo hago todos los días. En realidad, lo importante no es la cantidad de horas, sino la calidad del trabajo que hay que hacer.».
Este mismo principio se aplica a nuestro andar en la fe. Pablo le escribió a Timoteo: «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad» (2 Timoteo 2:15). Diligencia implica un esfuerzo constante y serio, lo opuesto a un enfoque descuidado y desatento. Abarca todos los aspectos de nuestra relación con Dios.
Así como un músico procura la excelencia, nosotros también debemos desear aprender, estudiar las verdades de Dios para que ellas renueven nuestro entendimiento, cambien nuestro corazón y transformen nuestro ser. No tenemos que olvidar que aun poseemos la vieja naturaleza y por eso tenemos viejo corazón, mente y voluntad los cuales se rebelan a Dios. Debido a esto es que necesitamos la Palabra de Dios para que ella nos trasforme la manera de pensar, sentir y actuar.
También necesitamos la Escritura para ser sabios, tener mejores principios bíblicos, y para que ella apruebe las decisiones diarias que tomamos. Si logramos esto seremos mejores creyentes, maduros y cumpliremos la meta suprema del cristiano, ser parecidos a Cristo. Ahora le pregunto ¿Necesita usted cambios en su vida, en su carácter y en su manera de pensar? Seguro que sí, al igual que yo los necesito.
¿Está siendo diligente al estudiar, orar y escuchar al Señor diariamente? ¿Está aprovechando su tiempo, su juventud o las oportunidades que Dios le concede?
No desperdicie su tiempo y vida, procure la excelencia de vida que ofrece la Palabra de Dios y aprenda a usarla para ser su obrero aprobado.
 Reflexión: Dios les habla a quienes se ocupan de escuchar y escucha a los que se ocupan de orar.
¿Por qué debemos estudiar la Biblia? 5 Razones sencillas
1- Debemos estudiar la Biblia porque es la Palabra de Dios. (2 Ti. 3:16).
2- Debemos estudiar la Biblia porque es eficaz y actual para nuestras vidas. (He. 1:2, 4:12)
3- Debemos estudiar la Biblia para discernir los errores doctrinales de hoy (1 Ti. 4:1-6)
4- Debemos estudiar la Biblia porque ella nos equipa para servir a Dios (2 Ti. 3:17; Ef.6:17; He. 4:12).
5- Debemos estudiar la Biblia, para estar alertas ante las tentaciones y engaños del diablo (2 Co.11:3 - Ef. 6:11-17- 1 P. 5:7-8)

Alguien escribió: “La Biblia es un libro no sólo para leerse, es un libro para estudiarse a fin de poder ser aplicado a tu vida, de otra manera, es como tragarse un bocado de comida sin masticar y después escupirlo; sin aprovechar ningún valor nutricional. La Biblia es la Palabra de Dios; como tal, es tan necesaria como las leyes de la naturaleza. Tú puedes ignorarla, pero lo harás para tu propio mal, así como lo sería si ignoraras la ley de la gravedad. No llegamos a enfatizar suficientemente la importancia que tiene la Biblia en nuestras vidas. El estudiar la Biblia se compara al extraer oro de una mina. Si haces un pequeño esfuerzo, sólo encontrarás un poco de polvo de oro. Pero si realmente te esfuerzas en “excavar en ella”, tu recompensa será de acuerdo a tu gran esfuerzo”.
¿Por qué debemos leer y meditar en la Biblia? Siete razones simples:
1.  La Escritura es viva y poderosa (He. 4:12).
2.  La Escritura es útil para enseñarnos, para corregirnos y para instruirnos (2 Ti. 3:16).
3. La Palabra de Dios nunca vuelve vacía (Is. 55:8-11).
4. Las verdades bíblicas que hemos almacenado mediante la lectura y la memorización, son utiliza por el Espíritu Santo en nuestra vida, en los momentos de necesidad. Ella nos ayuda a pensar correctamente (Fil. 4:8).
5. Si dedicamos tiempo a la lectura de la Biblia y reflexionamos en ella, el Espíritu Santo puede corregirnos, guiarnos, animarnos y recordarnos conceptos, con el fin de aplicarlos.(Mt. 4: 1-11).
6. La lectura Bíblica convierte nuestra mente en un depósito del cual el Espíritu Santo saca los recursos para ayudarnos en los momentos de tentación, prueba o necesidad (Sal. 119: 9,11).
7- La Palabra de Dios guardada en nuestras mentes y corazón;  nos ayuda a obedecerla (Dt. 30:14).
NUNCA DEJES DE APRENDER.
LO QUE APRENDIERON EN LA IGLESIA CRISTIANA.
Pero persiste tú en lo que has aprendido […] desde la niñez… (vv. 14-15).
Lectura: 2 Timoteo 3:10-17
Silvia es una lectora voraz. Mientras otros miran televisión o juegan a los videojuegos, ella está absorta en las páginas de un libro. Mucho de ese celo se remonta a sus primeros años de vida. Su familia solía visitar a unos tíos que tenían una librería. Allí, Silvia se sentaba en junto a su tío Eduardo mientras Él le leía y la iniciaba en las maravillas y los deleites de la lectura.
Hace cientos de siglos, un joven llamado Timoteo daba sus primeros pasos mientras lo guiaban en el sendero del aprendizaje. En la última carta de Pablo, el apóstol reconoce que la abuela y la madre de Timoteo fueron las que originariamente le enseñaron de la Biblia (2 Timoteo 1:5). Después, exhorta al joven a seguir en el camino cristiano porque «desde la niñez [había] sabido las Sagradas Escrituras» (3:14-15).
Para el creyente en Cristo, aprender sobre la vida espiritual nunca debe dejar de deleitarlo ni de ayudarlo a que crezca. Leer y estudiar puede ser una gran parte de esto, pero también necesitamos continuamente que otros nos animen y enseñen.
¿Quién te ha ayudado a crecer en la fe? ¿Cómo y cuánto estás aprendiendo? ¿A quién puedes ayudar? De este modo, apreciarás más al Señor y fortalecerás tu relación con Él.
Recordemos: El propósito de leer la Biblia no es informar, sino transformar.
Reflexionemos: Dios les habla a quienes se ocupan de escucharle atentamente leyendo, meditando y estudiando la Escritura.
Medios para la Santificación.

1. La Palabra de Dios. Ya hemos observado que el Señor oró para que el Padre santificara a los creyentes por medio de la Palabra (Jn. 17: 17). La iglesia primitiva consideró de gran importancia el continuar en la doctrina de los apóstoles (Hch. 2:42). Nuestro Señor mismo sirve del mejor ejemplo de la necesidad de usar debidamente la Palabra para enfrentarse con la tentación (Mt. 4: 1-1 1). El centro de los viajes misioneros de San Pablo fue siempre la predicación de la Palabra de Dios (Hch. 1 3:5, 44, 46; 17:2; 1 8:4; 20:32). Para la santificación, el uso de la Palabra es básico y crucial.
2. La oración. Un segundo medio de santificación es la oración. También fue esta una de las características de la iglesia primitiva (Hch. 2:42; cp. 3:1; 4:24; 6:4; 9:40; 10:4,31; 12:5; 13:3; 16:13,16; y 28:8) y es mandada a los creyentes actuales. Habló nuestro Señor « sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar» (Lc.18: 1). La palabra desmayar significa « descorazonarse o cansarse». El apóstol Pablo mandó: « Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias» (Col. 4:2). También dijo: «Orad sin cesar» (1 Ts. 5:17).
ESTUDIE TODOS LOS DÍAS LA PALABRA Y COMPRUEBE LA VERDAD.
Piense debidamente.
Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Hechos 17:11
Es alarmante ver que nuestra cultura tiene más interés en la emoción y el pragmatismo que en pensar. Eso es evidente cuando las personas se preguntan muchas veces "¿Cómo me hará sentir eso?", en vez de preguntarse "¿Es esa la verdad?" Ese enfoque equivocado también es evidente en la teología actual, en la que predominan las preguntas "¿Dividirá?" y "¿Ofenderá?" en lugar de "¿Es correcto?" No hay muchas personas como las de Berea, a quienes la Biblia describe como "más nobles" porque estaban interesadas en buscar la verdad, no en las emociones ni en las circunstancias agradables.
Muchísimas personas van actualmente a la iglesia no a pensar ni a razonar acerca de la verdad, sino a experimentar ciertas emociones. Pero vivir de emociones en vez de pensar debidamente producirá inestabilidad. En su libro Your Mind Matters [Su mente tiene importancia], John Stott explica este punto: "El pecado tiene más efectos peligrosos en nuestra facultad de sentir que en nuestra facultad de pensar, ya que nuestras opiniones pueden comprobarse y regularse más fácilmente que nuestras experiencias con la verdad revelada."
HIJOS, DIOS QUIERE QUE AHORA PENSEMOS COMO CRISTO.
Pensamos muy poco.
Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo. 1 Corintios 2:16
Algunos suponen que la preocupación es el resultado de pensar demasiado. Pero en realidad es el resultado de pensar muy poco en la dirección correcta. Cuando fuimos salvos, recibimos una nueva mente o manera de pensar. Ahora nuestro modo de pensar está impregnado de pensamientos divinos y sobrenaturales.
El apóstol Pablo dijo "Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz" (Ro. 8:5-6). Gracias al Espíritu de Dios en nuestra vida, pensamos a un nivel espiritual, no a un nivel carnal.
Mateo 24:35

¿Sabías que la Biblia es el libro más vendido de toda la historia? Ningún otro libro ni siquiera se le puede empezar a comparar. Ningún otro libro en la historia ha sido tan escudriñado y criticado. A través de los tiempos siempre han existido personas que han querido prohibirla y quemarla pero la Biblia no desaparece. ¿Por qué? La Biblia te guste o no es la infalible Palabra de Dios. Tiene sentido pensar que si Dios se tomó la molestia de escribir Su Palabra que la haya protegido a través de los tiempos.

La Biblia no simplemente contiene buenos consejos y sugerencias. No es simplemente un libro de historia ni tampoco una colección de pensamientos e ideas nobles. Es La Palabra de Dios. Lo triste de esto es que la mayoría de las personas la tienen en su librero en vez de en su corazón. Y qué trágico ya que la Biblia es el manual de la vida. Nos podríamos ahorrar una cantidad de problemas y dolores de cabeza si tan solo la leyéramos y aplicáramos sus principios a nuestras vidas.

Es en nuestro corazón donde la Biblia cobra sentido. De manera que la pregunta del millón es la siguiente: ¿Cómo llevamos la Biblia de nuestro librero a nuestro corazón? La mayoría de las personas creen que se requieren años de estudio y cientos de horas para verdaderamente comprender la Palabra de Dios. La realidad es que puedes invertir toda tu vida estudiando la Biblia y nunca comprenderla perfectamente. Por lo general - lo más esencial es bastante claro y directo.

Aquí te muestro como con tan solo 15 minutos al día puedes llevar la Biblia en tu corazón sin necesitar una maestría en teología.

Lo primero que debes hacer es seleccionar un párrafo. Cualquier párrafo está bien pero te recomiendo que mejor selecciones un libro o capítulo. Léelo cuidadosamente y busca respuestas prácticas a las siguientes cinco preguntas... (no todos los párrafos tendrán respuestas para estas cinco preguntas pero todos tendrán respuestas para algunas)

¿Hay algún pecado que confesar? 
¿Hay un buen ejemplo a seguir? 
¿Hay una actividad que evitar? 
¿Hay un mandamiento que obedecer? 
¿Hay una promesa que reclamar? 
Una vez que obtengas las respuestas a esas preguntas has comprendido el punto principal del pasaje y el poder de las Escrituras cobrará sentido en tu corazón.
CREER EN DIOS  Y  EN JESUCRISTO  Y  EN EL ESPÍRITU SANTO Y EN TODA SU PALABRA.
EL CREER PRESUPONE:
CONOCIMIENTO EN DIOS Y SU HJO JESUCRISTO.
RENOVACIÓN DE LA MENTE, EL ESPÍRITU Y EL CORAZÓN.
ÉTICA PARA DISCERNIR ENTRE LO BUENO Y LO MALO.
ESPERANZA Y CERTEZA DE LA VERDAD ABSOLUTA DE DIOS.
RAZÓN  PARA DAR GLORIA, HONRA, HONOR Y ALABANZA  AL DIOS VIVO.
UN HOMBRE RICO RECONOCIÓ A JESÚS COMO UN HOMBRE BUENO.
ESTE ATRIBUTO SOLO SE LE DABA A DIOS; ENTONCES EL RECONOCE A JESÚS COMO DIOS.¿ CREES TU LO MISMO?
SEA SABIO: ESTUDIE Y OBEDEZCA LA PALABRA.
«Hijo mío, si recibieres Mis Palabras, y Mis mandamientos guardares dentro de ti (llevarlos en el corazón), haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia. . . (si) como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios» (Proverbios 2:1-5). «(Si) recibieres . . . haciendo estar atento . . . si inclinares tu corazón . . . si clamares . . . la buscares, y la escudriñares (la sabiduría) como a tesoros», esto nos habla de una dedicación seria, progresiva y diaria para alcanzar un alto nivel espiritual.
LA PALABRA HACE SABIO AL SENCILLO.
Hablando por medio de Salomón, Dios nos está diciendo: «Toma Mi Palabra seriamente», porque ella es la única que puede proveerte con la verdadera sabiduría espiritual que te guiará y entonces «entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia» (2:9-11).
Unos 700 años antes, Isaías predijo: «Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un Hijo, y llamará Su nombre Emanuel» (Dios con nosotros). «Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre Su hombro; y se llamará Su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz» (Isaías 7:14; 9:6). El nacimiento de Jesús reveló Su Única Naturaleza como Dios y como Hombre.
El profeta Miqueas había profetizado que el Mesías iba a nacer en Belén Éfrata, y que «Sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad» (Miqueas 5:2). Este pequeño pueblecito, unas seis millas al sur de Jerusalén, era llamado «la Ciudad de David», porque allí fue donde el rey David nació.
«Zacarías. . . profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a Su pueblo» (Lucas 1:67-75).
EL MUNDO VIO SU GLORIA Y NOSOTROS CONOCEMOS HOY ESA GLORIA, DEL UNIGÉNITO HIJO DE DIOS.
«Vimos Su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:14).
LAS PROFECÍAS CUMPLIDAS.
Isaías 53:5 “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
El pastor Rogers dijo: “Lo que amo acerca del Antiguo Testamento es lo mismo que amo acerca del Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento ambos son la Palabra inspirada de Dios.”
No piense que el Antiguo Testamento tiene un mensaje diferente al Nuevo Testamento. Toda la Biblia habla acerca de Jesús. Si usted lee la Biblia y no encuentra a Jesús, es mejor que la vuelva a leer. Si alguien le pregunta si ha leído los cuatro evangelios. Usted puede contestarles: “¡He leído todos los sesenta y seis! Desde Génesis hasta Apocalipsis, todos tienen el mismo villano: Satanás. Tiene el mismo héroe: Jesús. Tiene el mismo propósito: proclamar que en ningún otro nombre podemos ser salvos, sino sólo en el nombre de JESÚS.”
LA PALABRA, LA BIBLIA, PERMANECE PARA SIEMPRE.
Primera Pedro 1:24-25: “Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; más la palabra del Señor permanece para siempre.”
La Biblia es la indiscutible, incorruptible, indestructible e indispensable Palabra de Dios. Nadie puede discutir con ella. Nada puede corromperla, ni destruirla, ni reemplazarla como la fuente de vida. El fallecido Dr. Robert G. Lee, un gran predicador de la generación pasada, dijo lo siguiente referente a la Biblia: “Todos sus enemigos no han podido hacerle ni un hoyo a su santo vestuario, ni robar una flor de su maravilloso jardín, ni diluir la miel de su abundante panal, ni romper una de las mil cuerdas de su arpa, ni ahogar una dulce palabra en tinta pagana.”
Exprésale a Dios cuánto ha cambiado su vida a causa de su Palabra. Reúnase con un grupo de amigos o con su familia para platicar acerca de las formas en que Dios ha ministrado su vida a través de su Palabra.
El TESORO ESCONDIDO.
Por el Hermano Pablo.
Don Julio Gómez Arbizú hacía un viaje a caballo por el campo. Al ocultarse el sol, pidió posada en una casa que estaba a la vera del camino. La casa tenía aspecto de pobreza. No había muebles, y la alimentación era escasa. Todo daba la impresión de suma indigencia.
La señora de la casa era joven, y sin embargo en su rostro se veían las huellas de una vida llena de sinsabores. No era de extrañarse. Su esposo era un borracho empedernido que la maltrataba una y otra vez.
Mientras el visitante miraba el aspecto de aquel hogar, vio una vieja y olvidada Biblia que estaba en un rincón. Al despedirse, le dijo a la familia: «Hay en esta casa un tesoro que los puede hacer ricos.»
Después que el forastero partió, los dueños de la casa comenzaron a buscar lo que a su juicio tendría que ser una joya o una vasija llena de oro. Hasta hicieron hoyos en el piso, pero todo sin resultado.
Un día la señora levantó la Biblia olvidada, y encontró escrita en la guarda esta nota: «Lea Salmo 119:72.» En ese pasaje de los Salmos encontró la siguiente afirmación: «Para mí es más valiosa tu enseñanza que millares de monedas de oro y plata.» La señora, recordando las palabras del visitante, se preguntó: «¿Será éste el tesoro del que habló el forastero?»
Así que le comunicó al resto de la familia lo que pensaba, y empezaron a leer la Biblia. Con eso, un gran milagro comenzó a efectuarse. El borracho se convirtió en un hombre trabajador. El color volvió a las mejillas de la señora. La armonía desplazó el resentimiento, y la felicidad retornó al hogar.
Cuando el forastero visitó de nuevo la casa, había desaparecido de ella todo indicio de tristeza. En su lugar reinaba la paz. Con el corazón rebosante de gratitud, la familia le dijo: «Encontramos el tesoro, que se ha convertido en todo lo que usted nos dijo.»
Lo cierto es que la Biblia es el Libro por excelencia. Produce resultados positivos en la vida de quienes lo estudian con fe y con devoción.
¿Con cuánta frecuencia leemos nosotros la Biblia? ¿Hemos leído la historia de Abraham? ¿Hemos experimentado la satisfacción que produce la lectura de los Salmos? ¿Hemos seguido la vida de Cristo? Si no hemos leído la Biblia, hemos hecho caso omiso del mensaje más importante para nuestra vida.
Leamos la Biblia. En ella encontraremos tesoros que cambiarán nuestra vida. Leámosla con sinceridad y fe. Dios, mediante su Santa Palabra, quiere hablarnos. Leamos ese tesoro que hace rico a todo el que lo descubre.
JESUCRISTO EN EL HOGAR.
En cierta ocasión Jesucristo dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos» (Lucas 18:16). Cristo, el autor de la vida, tiene una compasión muy especial por todos los que sufren injustamente.
Permítanme una palabra a ustedes, padres. ¿Será el ambiente de su hogar uno que podría dar lugar a la confusión y al deterioro moral de sus hijos? Su hogar es el único albergue que ellos tienen, y la vida presente y futura de ellos será una copia exacta de lo que es el hogar suyo.
Invitemos a Cristo, queridos padres, a ser el Señor de nuestro hogar. Cuando él reina en el hogar, hay serenidad y madurez y juicio y paz. Sólo Cristo produce cordura y armonía. Él quiere salvar nuestro hogar. Permitámosle entrar.
PASTOR: RIGOBERTO GÓMEZ ESCOBAR.







jueves, 19 de noviembre de 2015

EL APÓSTOL PABLO, UNA VIDA EJEMPLAR.PABLO ES AHORA EL NUEVO APÓSTOL DE JESUCRISTO Y YA NO ES EL ENEMIGO DE LA IGLESIA.

PABLO ES AHORA EL NUEVO APÓSTOL DE JESUCRISTO  Y YA NO ES EL ENEMIGO DE LA IGLESIA.
LA CONVERSIÓN DE PABLO ES UN HECHO EXTRAORDINARIO.
EL GRAN PERSEGUIDOR, SE CONVIRTIÓ EN EL GRAN SIERVO DE CRISTO.
Ananías le respondió al Señor: «Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a Tus santos en Jerusalén. . . El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido Me es éste, para llevar Mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por Mi nombre.
Saulo de Tarso era un fariseo sincero que estaba determinado a apagar la llama del evangelio de los seguidores de Jesús quienes él consideraba que eran blasfemos religiosos que se merecían la sentencia de muerte. De esta manera Saulo recibió las cartas del sumo sacerdote para viajar unos 217 kilómetros hasta Damasco en Siria para arrestar a los creyentes que habían huido de Jerusalén. Él dijo: «a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino (seguidores de Jesús), los trajese presos a Jerusalén» (Hechos 9:2), donde podían ser juzgados por herejía y sentenciados a muerte.
En camino cerca de Damasco, «repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues» (9:3-5). Tres días después, el Señor llamó a Ananías, un discípulo de Cristo que vivía en Damasco, y le dijo: «Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías» (9:11-12).
Ananías le respondió al Señor: «Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a Tus santos en Jerusalén. . . El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido Me es éste, para llevar Mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por Mi nombre. Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús. . . me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. . . . (Y) recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado» (9:13-18).
Durante esos mismos días, Pedro también tuvo una visión que le causó reconocer que «(En) verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas» (10:34). Hablándole a los gentiles en la casa de Cornelio, Pedro les declaró: «De Éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en Él creyeren, recibirán perdón de pecados por Su nombre. Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso» (10:43-44). Después que el Espíritu Santo había caído sobre ellos, Pedro preguntó: «¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús» (10:47-48). «Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo» (I de Corintios 12:13,27).
EL APÓSTOL PABLO RECIBIÓ DE DIOS LO MEJOR.
Vamos a vivir para Dios y Él nos dará lo mejor que Él tiene.
EL APÓSTOL PABLO ES UN MODELO A IMITAR.
Saulo de Tarso era judío de nacimiento, pero también era un ciudadano romano por haber nacido en la ciudad de Cilicia, una provincia de Roma (Hechos 16:37-38). Su familia parece haber tenido considerables riquezas. Después de cumplir con los estudios recomendados de las Santas Escrituras en Tarso, Saulo fue escogido para continuar sus estudios de rabino en Jerusalén como estudiante del famoso rabí Gamaliel (22:3). Pablo después pudo compartir con los creyentes en Galacia que él era «mucho más celoso de las tradiciones de mis padres» (los ritos de los antiguos rabinos que se mantenían como leyes autoritarias) (Gálatas 1:14).
Después de aceptar a Jesucristo como el Mesías, Saulo se cambió su nombre hebreo a su nombre romano (pagano) de Pablo para identificarse mejor con los gentiles. Durante su primer viaje misionero, «Pablo y sus compañeros. . . pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia» (una provincia romana de Galacia, hoy en día en Turquía); « . . . y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron. Y después de la lectura de la Ley y de los profetas» (Hechos 13:13-15), fueron invitados a hablar. Pablo escogió las Escrituras proféticas para mostrar que Jesús era el Mesías. Él empezó con un repaso de cómo «El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres. . . les levantó por rey a David. . . (De) la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel. . . . (Sus) gobernantes, no conociendo a Jesús. . . pidieron a Pilato que se le matase. Y habiendo cumplido todas las cosas que de Él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro (la tumba). Mas Dios le levantó de los muertos» (13:17,22-23,27-30).
Por medio de la muerte y  la resurrección de Cristo, recibimos la vida eterna. Pero el llegar a ser salvo y en Él ser «justificado todo aquel que cree» es mucho más que sólo escoger un mejor estilo de vida. Primeramente, llegamos a reconocer lo terrible que es el pecado como una ofensa contra Dios, y sintiendo un verdadero dolor por nuestros pecados y un deseo sincero para ser librado del poder de esos pecados. Después sigue la decisión de vivir nuestras vidas evitando y resistiendo el pecado por medio del poder del Espíritu Santo. Pablo declaró: «todo aquello de que por la Ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en Él es justificado todo aquel que cree» (Hechos 13:39).
EL APÓSTOL PABLO COMPARTIÓ A CRISTO, Y ¿TU HARÁS LO MISMO?
Vamos a compartir con otros hoy en día lo que Cristo significa para nosotros.
PABLO SIGUE DANDO EJEMPLO DE SU CONVERSIÓN A CRISTO.
En casi todos los lugares adonde Pablo y Bernabé fueron, «los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos» (Hechos 14:5). En Iconio, unos 144 kilómetros al este de Antioquía de Pisidia, una violenta oposición otra vez surgió cuando Pablo les dijo que Jesús era el Mesías predicho por los profetas. Él se fue de Iconio y viajó unos 33 kilómetros hasta Listra donde fue atraído a un hombre inválido. «Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo» (14:9-10). Al ver esta sanidad milagrosa, la gente estaba convencida que «dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros» (14:11). Pero Pablo y Bernabé se opusieron firmemente a ser hechos objetos de cultos idólatras (14:12-18).
Después de este evento, «vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. Pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe» (14:19-20) donde hicieron muchos discípulos.
Después, Pablo hizo una breve referencia de sus sufrimientos por causa de Cristo, diciendo: «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios» (14:22; ver 9:16). Donde quiera que encontramos un avivamiento espiritual y hay personas que se están salvando, sin excepción, Satanás buscará la forma de interrumpir, desanimar, y destruir su efecto. Así, que nosotros no debemos de sorprendernos cuando, después de nuestros mejores esfuerzos para servir al Señor, Satanás tratará de desanimarnos por medio de la opresión y aun por los disgustos con las personas de quienes esperábamos la animación. Pablo, el hombre que Dios eligió para escribir gran parte del Nuevo Testamento, tuvo que enfrentarse a muchos peligros; pero aun pudo escribir: «Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:12-13).
LA VERDAD NOS GUÍA Y NOS LLEVA A TODA OBEDIENCIA.
Para ser guiados a toda la verdad, tenemos que leer y obedecer toda la Verdad.
GOLPES, PRISIÓN Y PERSECUCIÓN RECIBEN PABLO Y SUS DEMÁS COMPAÑEROS POR LLEVAR EL EVANGELIO.
El apóstol Pablo y su compañero Silas fueron golpeados brutalmente por un tumulto en Filipos y echados en la prisión. Sin embargo, por medio de la intervención de Dios, ellos fueron soltados al próximo día. Pablo no se daba por vencido, «habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se fueron. . . . (Y) llegaron a Tesalónica» (Hechos 16:40-17:1). Dondequiera que él iba, Pablo siempre asistía a la sinagoga de los judíos. «Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo (dando evidencias) por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio. . . es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron» (17:2-4).
Cuando los incrédulos líderes religiosos se dieron cuenta de todos estos nuevos conversos, ellos se enfurecieron y empezaron un gran alboroto. Inmediatamente después de esto, Pablo se fue de noche y viajó hacia el suroeste hasta Berea. Al llegar, «entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la Palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos» (17:10-12). El hecho de confesar a Jesús como su Mesías era una decisión monumental para los creyentes, lo cual tendría un gran efecto sobre todos los aspectos de sus vidas — su familia, sus amigos, y sus asociados en los negocios. Su dedicación a la verdad debe de animarnos a todos, sin pensar en el nivel de entrenamiento religioso, para estudiar todas las Escrituras con un deseo sincero para aprender las verdades que ellas nos revelan.
Nuestro Creador nos ha distribuido a cada uno de nosotros con sólo una vida para prepararnos en nuestro destino eterno. Todos nosotros tenemos una responsabilidad doble — de llegar a ser la persona que Dios quiere que seamos y de llegar a cumplir con el propósito para el cual Él nos creó. Vamos a pensar en lo trágico que será para esas personas que no llegan a cumplir la voluntad de Dios, solamente perdiendo sus cortos años en esta vida acumulando las metas materiales, sociales y financieras para su auto complacencia. Dios ha provisto solamente un perfecto libro para guiarnos — Su Santa Palabra. Vamos a obedecerla y vamos a seguir a Jesús, como nuestro Salvador y nuestro Señor (I de Timoteo 2:5).
«Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia» (Hechos 17:30-31).
ES TIEMPO DE ALABAR, DAR GLORIA Y ALABANZA AL SEÑOR.
Alabado sea Dios, Sus caminos siempre son los mejores.
EL APÓSTOL PABLO ES GUIADO POR EL ESPÍRITU SANTO, EN TODO SU RECORRIDO MISIONERO.
El apóstol Pablo se reunió en Mileto con los ancianos de la iglesia en Éfeso, diciendo: «Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo (excepto) que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio (afirmar solemnemente) del evangelio de la gracia de Dios» (Hechos 20:22-24).
El Espíritu Santo que mora en nuestras vidas nos dará la fuerza para resistir nuestras pruebas y tentaciones tal y como lo hizo para el apóstol Pablo. Jesucristo les prometió a todos los creyentes: «Y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté (more) con vosotros para siempre» (Juan 14:16). Dios no nos ha dejado solos, sino que somos «fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu» (Efesios 3:16). Con la seguridad de la Presencia del Espíritu Santo que mora en nosotros podemos enfrentarnos a la vida con la certeza que tenemos un futuro con Él. Esto nos permite gozarnos de una profunda paz interna que procede de Dios (Juan 14:27). Nosotros entonces experimentamos gran contentamiento que «sobrepasa todo entendimiento» (Filipenses 4:7), cual paz las circunstancias de esta vida no pueden afectar. Porque Dios, quien es misericordioso y amoroso, mora en nuestras vidas, nosotros podemos responder con amor y misericordia para todas las personas y hacer desvanecer todo prejuicio, celo, odio, y envidia. Ninguna oposición puede robarnos de la paz que Dios nos da cuando permitimos que Cristo nuestro Rey reine sobre nuestras emociones. Aunque anteriormente no le habíamos permitido a Cristo gobernar nuestras emociones, ahora podemos decir: «Aunque todavía no soy lo que debo de ser, ya no soy lo que antes era; gracias a Cristo, estoy llegando a ser lo que Dios propuso que yo fuese».
El crecimiento espiritual viene cuando damos, no sólo de las cosas materiales, pero también de lo que las personas verdaderamente necesitan: de nuestro amor, de nuestro perdón, y de nuestro entendimiento. Al hacer esto, estamos llegando a ser más y más como Jesucristo. Pablo nunca denunció las maldades del emperador romano Nerón, pero sí sabemos que él oró por Nerón. Aun siendo un prisionero en Roma, Pablo escribió: «Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia. . . Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (I de Timoteo 2:1-4).
DIOS HACE CADA DÍA, PARA QUE NOS GOCEMOS Y ALEGREMOS EN EL.
«Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él» (Salmo 118:24).
EL APÓSTOL PABLO EXPONE ANTE LAS AUTORIDADES Y JUECES TRES ASPECTOS DE SUMA IMPORTANCIA:
1.     JUSTICIA  2. DOMINIO PROPIO Y  3. JUICIO VENIDERO.
ESTO TRAJO TODO TIPO DE REACCIONES:
ALBOROTO DE LOS JUDÍOS, INTENTO DE MATAR A PABLO Y CARCEL
Cuando el apóstol Pablo llegó a Jerusalén, los líderes religiosos «alborotaron a toda la multitud» con acusadores falsos: «Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la Ley y este lugar» (Hechos 21:27-28). En respuesta, el tumulto con aun más ira se apoderó de Pablo y trató de matarlo, pero él fue rescatado de este acto violento por los soldados romanos. Entonces le permitieron hablar en defensa propia a los judíos. Cuando Pablo mencionó la comisión que él había recibido de Jesús de ir a los gentiles, ellos inmediatamente le consideraron un traidor a su religión, y airadamente gritaron: «Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva» (22:22).
Cuando las autoridades del Sanedrín no pudieron sentenciar a Pablo, los religiosos celosos decidieron tomar la ley en sus propias manos y asesinarle (23:12-15). «Más el hijo de la hermana de Pablo» oyó del malvado complot para asesinar a Pablo y vino y se lo dijo a un capitán romano, quien entonces tuvo que transferir a Pablo secretamente de noche y lo llevaron ante Félix, el gobernador romano de Judea que vivía en Cesarea (23:16-35).
Durante su encarcelamiento por varios años en Cesarea, Pablo fue juzgado por tres poderosos gobernadores del imperio romano que oyeron lo que él tenía que decir sobre su fe en Cristo Jesús. Él fielmente disertó «acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero» (24:25). Cada uno de sus jueces tuvieron diferentes reacciones cuando Pablo les habló «del juicio venidero». Su primer juez Félix «se espantó» (24:25), y por eso sólo le oyó de vez en cuando. Después, su segundo juez Festo mostró su indiferencia al exclamar en gran voz: «Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco» (26:24). Y, por lo que esto quiera decir, su tercer juez Agripa le dijo: «Por poco me persuades a ser cristiano» (26:28). No sabemos si las palabras de Agripa fueron sinceras, o sólo una burla, como algunos piensan, pero eso no importa — pues el resultado fue igual. Por lo que sabemos, ninguno de estos tres hombres recibieron a Cristo como su Salvador y Señor de sus vidas y, por consiguiente, todos terminaron perdidos eternamente.
Puede que haya solamente un tiempo conveniente para arrepentirse y recibir a Cristo como el Salvador y el Señor: «he aquí ahora el día de salvación» (II de Corintios 6:2).
JESUCRISTO LO DIO TODO. ¿QUÉ LE DARÁS TU A ÉL?
Cristo dejó todo lo que Él era por nosotros; vamos a darle todo lo que somos para que Él pueda vivir Su vida en y por nosotros.
ANTES DE LLEGAR HASTA ROMA, SU DESTINO FINAL, PABLO SUFRE TODO TIPO DE PENALIDADES. ASÍ ES LA VIDA, LLENA DE OBSTÁCULOS.
Cuando Saulo de Tarso confesó sobre su fe en Jesucristo como el Salvador y Mesías resucitado delante de Festo, el nuevo gobernador romano de Judea, exclamó en alta voz: «Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco. Más él (Pablo) dijo (Hechos 26:24-25).
Desde que Pablo, como un ciudadano romano, había apelado su caso para ir ante César, Festo le puso bajo el cuidado de «un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta» (27:1). Julio tenía que llevar a Pablo a salvo hasta Roma para presentarse en juicio ante Nerón, el emperador romano. Ellos salieron en un barco, y después de un tiempo en el muelle de Sidón, continuaron a lo largo de la costa de Chipre. Pero los vientos de una gran tormenta no les permitió adelantar muy rápido. Al llegar a «Buenos Puertos» en Creta (27:8), Pablo les sugirió de quedarse allí durante los meses del invierno. Entonces él les advirtió: «Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas»; pero la mayoría de las personas en el barco le pidieron a Julio de continuar «por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí» (27:10-12).
Un poco después, furiosos vientos de categoría de huracán empezaron a abatirles. Después de dos semanas de tormentas, el barco empezó a hundirse cerca de la costa de Malta. «Entonces Pablo . . . puesto en pie en medio de ellos, dijo . . . Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo» (27:21-24). De esta experiencia podemos aprender que nuestra habilidad para juzgar es sólo buena según la fuente de nuestra información.
El viaje que hacemos a lo largo de nuestras vidas, como el de Pablo, puede que esté lleno de tormentas violentas. Puede que experimentemos naufragios físicos, financieros, o aun emocionales, y «toda esperanza de salvarnos» puede parecer perdida (27:20). Pero, llegará un día cuando las tormentas que hemos sufrido parecerán insignificantes al compararlas con todo lo que Dios ha cumplido por medio de nuestra fidelidad. Por causa de Cristo, Pablo con confianza pudo decir: «me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (II de Corintios 12:10; ver Romanos 5:1-5).
EL APÓSTOL PABLO ESTÁ PRESO POR EL EVANGELIO.
Preso por Cristo.
Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Filipenses 1:13
El apóstol Pablo siempre se consideró un preso por la causa de Cristo; nunca por un delito. Estaba encadenado porque creía en Cristo, lo predicaba y lo representaba.
Desde el punto de vista de Roma, Pablo era un preso encadenado a un guarda romano. Pero desde la perspectiva de Pablo, ¡los guardas romanos eran esclavos cautivos encadenados a él! El resultado de tal confinamiento fue que la causa de Cristo se había llegado a conocer "en todo el pretorio". Lejos de ser una condición opresiva, a Pablo se le había dado la oportunidad de dar testimonio de Cristo a cada guardia asignado a él, cada seis horas.
¿Qué veían los soldados? Veían el carácter santo de Pablo, su misericordia, su paciencia, su amor, su sabiduría y su convicción. Al convertirse los miembros de la guardia de palacio, se difundía la salvación más allá de ellos hasta "los de la casa de César" (Fil. 4:22). Por muy difícil que pueda parecer a primera vista, nadie es demasiado difícil de evangelizar.
 HOY ES EL DÍA DE BUSCAR A JESUCRISTO EL SEÑOR; POR FAVOR HÁGALO HOY, NO ESPERE EL MAÑANA.

No hay garantía que usted pueda aceptar a Cristo mañana.

EL APÓSTOL PABLO SUFRE, PERO SE ALEGRA EN CRISTO.
VER LAS ALEGRÍAS DE UNA VIDA PARA JESUCRISTO.
Ver la realidad de una vida transformada.
Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento. Hechos 28:30-31.
El versículo de hoy muestra que, aunque Pablo estaba bajo arresto domiciliario "en una casa alquilada", siguió predicando. A pesar de las circunstancias, Pablo siguió haciendo lo que se le había llamado a hacer.
Tal vez usted esté pensando No puedo ir y predicar el evangelio. No puedo ser evangelista, ni maestro bíblico. Estoy atado a mi trabajo. Pero no importa si usted está encadenado a un escritorio, a una línea de montaje en una fábrica, a un aula, a un vehículo o a un puesto de vendedor; todo eso brinda oportunidades de predicar el evangelio. Cuanto peor es su confinamiento, tanto mayor es la oportunidad de brillar con una vida de santidad.
A menudo me dicen lo difícil que es dar testimonio en el centro laboral. Mi respuesta es que por lo general es más difícil dar testimonio en condiciones ideales que en una situación más difícil. Se debe a que en las situaciones difíciles la realidad de una vida transformada es más patente, y eso no puede menos que impresionar a quienes no la han experimentado.

NECESITAMOS COBRAR EL ÁNIMO PARA SEGUIR ADELANTE.
Cobrar valor.
Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. Filipenses 1:14.
El versículo de hoy sugiere que, antes del encarcelamiento de Pablo, a la iglesia en Roma le faltaba valor. Cuando los creyentes vieron que Dios proveyó para Pablo y lo capacitó para que tuviera una oportunidad fabulosa de evangelización, ellos también comenzaron a proclamar el evangelio. Comprendieron que, como Dios podía ministrar por medio de Pablo en su circunstancia difícil, también podía ministrar por medio de ellos. Cuando la fortaleza de Pablo llegó a ser la de ellos, los pastores en Roma comenzaron a "hablar la palabra sin temor" (v. 14).
¿Sube y baja su gozo según la marea de los beneficios terrenales? ¿Son el placer, las posesiones, el prestigio, la reputación, la comodidad y la satisfacción o sus propias ambiciones el motivo de su gozo? Si es así, su gozo subirá y bajará según las mareas cambiantes de la vida. Pero si su gozo está vinculado con el progreso del evangelio, nunca disminuirá. Ponga el corazón en el progreso del evangelio, y su gozo será constante.
LAS AFLICCIONES EN EL MINISTERIO POR LA ENVIDIA DE OTROS.
Aflicciones en el ministerio.
Algunos, a la verdad, predican a Cristo... por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones. Filipenses 1:15-16.
A veces me preguntan: "¿Qué ha sido lo más desalentador en su ministerio?" Hasta donde puedo recordar, mi respuesta ha sido la misma a través de los años.
Hay dos cuestiones que me afligen profundamente. Una es ver a quienes deben procurar ser los más maduros en la fe, los que conocen bien la Palabra de Dios, que han experimentado las bendiciones del desarrollo espiritual y de la comunión y que han visto el poder de Dios repetidas veces, apartarse de la fe y abrazar el pecado. Eso es mucho más desalentador que cuando un cristiano recién convertido cae en pecado debido a la ignorancia.
La segunda es ser calumniado por otros predicadores del evangelio. Parece que algunos desean desacreditar el ministerio de otros. Como resultado, calumnian a otros ministros, no porque tengan válidas razones para censurarlos, sino simplemente por la satisfacción de desacreditarlos.
Mientras lleva una vida de santidad, espere que ataques a su servicio a Dios. Pero no deje que eso afecte su gozo.
OTROS AÑADEN ALEGRÍA AL MINISTERIO.
La bendición de los partidarios.
Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Filipenses 1:15.
Es doloroso pensar que un santo como Pablo tuviera que soportar oposición hasta el punto de decir: "En mi primera defensa [el primer juicio en Roma] ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon" (2 Ti. 4:16). Cuando Pablo les escribió a los filipenses, estaba tan privado de amigos que dijo de Timoteo "A ninguno tengo del mismo ánimo" (Fil. 2:20).
Pero Pablo también escribió que algunos estaban predicando a Cristo "de buena voluntad" según el versículo de hoy, que denota satisfacción y contentamiento. Los partidarios de Pablo estaban contentos con lo que Dios estaba haciendo en la vida de ellos y en la vida de Pablo. Simpatizaban con él y estaban agradecidos de su ministerio.
Hoy también hay personas así. ¡Qué bendición, aliento y fuente de gozo son ellas! Doy gracias a Dios por llenar mi vida de personas así.
ANUNCIAR A JESUCRISTO Y SU MENSAJE ES LO MÁS IMPORTANTE.
Lo que más importa, no la contienda.
Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún. Filipenses 1:18.
La palabra "anunciado" en el versículo de hoy significa "proclamar con autoridad". Sin que importara el costo personal, Pablo estaba decidido a que Cristo se proclamara con autoridad.
Aun cuando los detractores de Pablo predicaran el evangelio verdadero, eso tenía un efecto. Un predicador con motivos egoístas puede ser usado por Dios porque la verdad es más poderosa que el paquete en el que viene.

Pablo vivía para ver que se proclamara el evangelio; no le importaba quién se atribuía el mérito. Esa debe ser la actitud de todo pastor, maestro, anciano, diácono, líder y laico en la iglesia. En todo lo que sufrió, Pablo no dejó de predicar, ni criticó, ni se deprimió ni perdió el gozo. Es porque la causa de Cristo seguía adelante y se proclamaba su nombre. Eso era todo lo que Pablo quería. Esa es una actitud que la gracia de Cristo infunde en todos los santos.

PABLO SE DECLARA APÓSTOL DE JESUCRISTO Y USTED POR QUÉ NO SE DECLARA SERVIDOR DE JESUCRISTO?
EL ENCARGO DE PREDICAR LA PALABRA DE VERDAD.
No había ninguna incertidumbre en la convicción del apóstol Pablo que él era «apóstol de Jesucristo. . . quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito Suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos» (II de Timoteo 1:1,9).
El nombre de «Jesús» y Su título «Cristo» fueron usados seis veces en los primeros dos versículos. Las Buenas Nuevas del evangelio de Jesucristo es que Él imparte la vida eterna a todos los que le reciben por medio de la fe. El resto de todas las cosas que hacemos toman segundo lugar al propósito supremo por el cual Jesucristo vino: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10).
La vida del creyente puede que requiera participar «de las aflicciones por el evangelio» (II de Timoteo 1:8). Sin embargo, no debemos temer las aflicciones porque «nuestro Salvador Jesucristo. . . quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio» (1:10).
El negar a Cristo viene en muchas formas. Nuestro estilo de vida puede ser una forma de negarle. En medio de un mundo perdido, si nos mantenemos callados en la presencia de vergonzosos pecados, entonces estamos negando al Señor. El no hacer todo lo posible para alcanzar a un mundo perdido con Su Palabra es quizás la forma más seria de negarle. Pues hemos sido amonestados: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina (enseñanza), sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas (mitos, historietas)» (4:3-4).
Hoy en día, entre algunas personas, hay una cristiandad que se mezcla con el mundo al apoyar la avaricia, el deseo de la comodidad, la riqueza, la ociosidad, y las posesiones materiales. Es un contraste bien chocante que el «buen soldado» tiene que sufrir «penalidades», de quien Pablo dijo: «Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a Aquel que lo tomó por soldado» (2:3-4). «Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia. . . Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno» (Efesios 6:13-14,16).
LA ACTITUD DE UN SIERVO.
Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Lucas 14:33.
Pocos en la iglesia actual están consagrados a Jesucristo como lo estuvo el apóstol Pablo. Pablo ejemplifica de lo que hablaba Cristo cuando dijo "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Lc. 9:23). Pablo vivía tan entregado a nuestro Señor que no le importaba si vivía o moría. Esa es una actitud de la que prácticamente no se oye en nuestra época materialista y ególatra. La mayoría de las personas hoy viven para todo menos para lo que Pablo vivía.
Pablo seguía sintiendo gozo siempre que su Señor fuera glorificado, aun cuando fuera él mismo amenazado de muerte. Lo único que le importaba era que se siguiera difundiendo el evangelio, que se predicara a Cristo y que se exaltara al Señor. La fuente de su gozo estaba totalmente relacionada con el reino de Dios.
DEJARLO TODO POR SERVIR A DIOS.
LEJOS DE TODA AVARICIA. 1 Timoteo 6: 6- 12.
6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
6:7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
6:8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
6:9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;
6:10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
6:11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.
6:12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
BASTANTE NUNCA ES SUFICIENTE.
© Copyright 2009 Más de la Vida con Jorge Cota.
Hace algún tiempo leí una calcomanía que decía: Bastante nunca es suficiente. Eso, es exactamente lo que es la avaricia. Bastante nunca es suficiente.
La avaricia no es simplemente la apreciación del dinero. No es la apreciación de las cosas o la acumulación de las cosas. No es la extravagancia porque la extravagancia es relativa. Si tienes más de un par de zapatos y dos abrigos ya eres extravagante para la mayoría del mundo.
En cambio, la avaricia es el deseo loco, descontrolado; es el consumo fuera de control.
La avaricia es ser devorado por algún deseo. La avaricia es la razón principal del porqué el endeudamiento del consumidor se ha duplicado en los últimos diez años.
La avaricia es descrita de esta forma en un epitafio en Inglaterra: "Ella murió por el deseo de las cosas". Al lado está otra tumba con el epitafio: "¡El murió tratando de dárselas a ella!"
La avaricia le da permiso a las posesiones para que nos posean. Al hacerlo, la avaricia llega a ser el cáncer del contentamiento.  Despacio consume a sus víctimas remplazando el contentamiento con el deseo insaciable de obtener dinero y posesiones materiales. En resumidas cuentas de acuerdo a la Biblia; la avaricia es el amor al dinero.
Hace algunos años una de las encuestas más grandes jamás conducidas en los Estados Unidos les preguntó a las personas; ¿Qué estarías dispuesto a hacer por 10 millones de dólares?
El 3% dijo que estaría dispuesto a poner a sus hijos en adopción. (¡Conociendo algunos niños no me sorprendí!) El 16% dijo que abandonaría a su cónyuge. El 25% dijo que por 10 millones de dólares abandonaría a su familia para siempre. El 23% dijo que por 10 millones de dólares sería prostituta por una semana.
En otra encuesta, el monto era de un millón de dólares. El 65% dijo que viviría en una isla desértica a solas por un año. El 30% dijo que pasaría seis meses en la cárcel por un delito que no cometió.
Por $3,000 dólares, el 24% (1 de 4) dijo que revelaría el secreto más profundo, y oscuro de su mejor amigo aun cuando juró por cielo y tierra que no le diría a nadie. Por $500 dólares, el 66% dijo que besaría en los labios a un extraño. Por $50 dólares, 3 de 4 personas dijo que besaría a una rana. ¡Yo sí besaría una rana por $50 dólares!
La avaricia es muy común y los parámetros de qué haremos y por cuánto están arraigados en nuestro amor al dinero. El dinero no es el problema. El amor al dinero es el problema. Del amor al dinero surgen los fraudes, las mentiras, los robos, las traiciones, y los engaños. No obstante, en el fondo, la avaricia es acusar a Dios de no proveer por nuestras necesidades.
LOS DESEOS PUEDEN LLEVARNOS AL PECADO.

CUIDADO CON TUS DESEOS.
“No codiciarás”… - Éxodo 20:17
A veces me pregunto por qué Dios no enumeró los Diez Mandamientos en el orden inverso, ya que el décimo se relaciona con el primer pecado: el deseo. El pecado de Eva no fue simplemente desear una fruta, sino querer tener el conocimiento que Satanás le dijo que la haría semejante a Dios (Génesis 3:5). Su codicia la llevó a violar el primero y el décimo mandamiento que Dios posteriormente le dio a Moisés.
Si no codiciamos, eliminamos muchas de las razones por las cuales desobedecemos los otros mandamientos. Querer tener lo que no es nuestro nos induce a mentir, robar, cometer adulterio, matar y negarnos a honrar a nuestros padres. Rehusamos descansar, porque con seis días de trabajo, no podemos conseguir lo que deseamos. Usamos mal el nombre de Dios cuando lo empleamos para justificar algo que queremos hacer. Idolatramos las riquezas y las relaciones interpersonales porque no queremos colocar toda nuestra confianza en el Señor.
Me resulta difícil pensar en pecados que no incluyan alguna forma de codicia. Sin embargo, como es el último de la lista, tendemos a pensar que es el más insignificante, pero no es así. Si detenemos el pecado cuando todavía está en nuestro corazón y en nuestra mente, evitamos convertir a los demás en víctimas de nuestro actuar pecaminoso y evitamos sus graves consecuencias.
Contentamiento es comprender que Dios ya me ha dado todo lo que necesito.
Autor: Editores de Nuestro Pan Diario.

PRINCIPIOS BÍBLICOS PARA ESTAR CONTENTOS.
 Alguien dijo: “El contentamiento nunca es el resultado de la posesión o escasez de cosas. Viene como resultado de una actitud de amor, adoración y gratitud hacia Dios y hacia la vida que Dios nos da”. Estudie y memorice estos principios y versículos:
1. Aprenda a dar gracias en todo (1Ts. 5:18).
2. No mire por lo suyo propio (Fil. 2:4).
3. No busque lo suyo propio (Fil. 2:21).
4. No se afane por nada (Fil. 4:7).
5. No se aferre a las cosas materiales (Job 1:21 – Sal. 39:6).
6. No se desgaste por las riquezas materiales (Pr. 23:4).
7. Si tiene sustento y abrigo debe estar contento (Mt. 6:25-34).
8. No ambicione hacerse rico, la codicia esclaviza y causa daños (1Ti. 6:9).
9. No ame el dinero, ame a Dios (1Ti. 6:10 – Mr. 12:30).
10. Sea generoso y comparta de aquello que Dios le da (2 Co. 9:7 - Ro. 12:13).
11. Cuide el corazón, por medio de la comunión con Dios (He. 10:23, 1Co. 10:12).
12. Espere con ansias la venida del Señor y viva de acuerdo a este evento (Stg. 5:8 - 1 Ts. 4:17,18).

UNA ORACIÓN POR LAS AFLICCIONES DEL SIERVO DE DIOS.
Liberación de aflicciones temporales.
Sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación. Filipenses 1:19.
El versículo de hoy muestra el valor de la plena confianza en Dios. Pablo sabía que su aflicción presente era temporal y que sería librado de ella.
¿Por qué estaba Pablo convencido de su liberación? Su declaración: "Sé que... esto resultará en mi liberación" es una cita de la versión griega de Job 13:16. Job era un hombre justo que sufrió mucho, pero fue librado porque Dios siempre libra a los justos. Job dijo "Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios" (Job 19:26). Él sabía que temporal o eternamente Dios lo libraría.
Pablo sabía que podía confiar en que Dios lo librara tal como Dios había librado a Job. Confiaba en que sus circunstancias resultarían en bien, ya fuera librado de la cárcel, justificado en su juicio y librado de la ejecución, o yendo a la gloria como un mártir. Tal vez usted no sufra las mismas pruebas que Pablo, pero cualesquiera que sean sus circunstancias la misma segura confianza está a su alcance.