TODAS LAS
RAZONES PARA ESTUDIAR LA BIBLIA.
EL VALOR DE
ESTUDIAR LA BIBLIA.
"Procura
con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero… que usa bien la
palabra de verdad" 2 Timoteo 2:15
El
internacionalmente aclamado violinista Midori cree que la práctica concentrada
y diligente es la clave para una buena ejecución. Mientras cumplía un riguroso
calendario de 90 conciertos por año, igualmente ensayaba 5 ó 6 horas por día.
Jane Ammeson, periodista de una importante revista, citó estas palabras de Midori:
«Tengo que practicar para mi trabajo y lo hago todos los días. En realidad, lo
importante no es la cantidad de horas, sino la calidad del trabajo que hay que
hacer.».
Este mismo
principio se aplica a nuestro andar en la fe. Pablo le escribió a Timoteo:
«Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene
de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad» (2 Timoteo 2:15).
Diligencia implica un esfuerzo constante y serio, lo opuesto a un enfoque
descuidado y desatento. Abarca todos los aspectos de nuestra relación con Dios.
Así como un
músico procura la excelencia, nosotros también debemos desear aprender,
estudiar las verdades de Dios para que ellas renueven nuestro entendimiento,
cambien nuestro corazón y transformen nuestro ser. No tenemos que olvidar que
aun poseemos la vieja naturaleza y por eso tenemos viejo corazón, mente y
voluntad los cuales se rebelan a Dios. Debido a esto es que necesitamos la
Palabra de Dios para que ella nos trasforme la manera de pensar, sentir y
actuar.
También
necesitamos la Escritura para ser sabios, tener mejores principios bíblicos, y
para que ella apruebe las decisiones diarias que tomamos. Si logramos esto
seremos mejores creyentes, maduros y cumpliremos la meta suprema del cristiano,
ser parecidos a Cristo. Ahora le pregunto ¿Necesita usted cambios en su vida,
en su carácter y en su manera de pensar? Seguro que sí, al igual que yo los
necesito.
¿Está siendo
diligente al estudiar, orar y escuchar al Señor diariamente? ¿Está aprovechando
su tiempo, su juventud o las oportunidades que Dios le concede?
No
desperdicie su tiempo y vida, procure la excelencia de vida que ofrece la
Palabra de Dios y aprenda a usarla para ser su obrero aprobado.
Reflexión: Dios les habla a quienes se ocupan
de escuchar y escucha a los que se ocupan de orar.
¿Por qué
debemos estudiar la Biblia? 5 Razones sencillas
1- Debemos
estudiar la Biblia porque es la Palabra de Dios. (2 Ti. 3:16).
2- Debemos
estudiar la Biblia porque es eficaz y actual para nuestras vidas. (He. 1:2,
4:12)
3- Debemos
estudiar la Biblia para discernir los errores doctrinales de hoy (1 Ti. 4:1-6)
4- Debemos
estudiar la Biblia porque ella nos equipa para servir a Dios (2 Ti. 3:17;
Ef.6:17; He. 4:12).
5- Debemos
estudiar la Biblia, para estar alertas ante las tentaciones y engaños del
diablo (2 Co.11:3 - Ef. 6:11-17- 1 P. 5:7-8)
Alguien
escribió: “La Biblia es un libro no sólo para leerse, es un libro para
estudiarse a fin de poder ser aplicado a tu vida, de otra manera, es como
tragarse un bocado de comida sin masticar y después escupirlo; sin aprovechar
ningún valor nutricional. La Biblia es la Palabra de Dios; como tal, es tan
necesaria como las leyes de la naturaleza. Tú puedes ignorarla, pero lo harás
para tu propio mal, así como lo sería si ignoraras la ley de la gravedad. No
llegamos a enfatizar suficientemente la importancia que tiene la Biblia en
nuestras vidas. El estudiar la Biblia se compara al extraer oro de una mina. Si
haces un pequeño esfuerzo, sólo encontrarás un poco de polvo de oro. Pero si
realmente te esfuerzas en “excavar en ella”, tu recompensa será de acuerdo a tu
gran esfuerzo”.
¿Por qué
debemos leer y meditar en la Biblia? Siete razones simples:
1. La Escritura es viva y poderosa (He. 4:12).
2. La Escritura es útil para enseñarnos, para
corregirnos y para instruirnos (2 Ti. 3:16).
3. La
Palabra de Dios nunca vuelve vacía (Is. 55:8-11).
4. Las
verdades bíblicas que hemos almacenado mediante la lectura y la memorización,
son utiliza por el Espíritu Santo en nuestra vida, en los momentos de
necesidad. Ella nos ayuda a pensar correctamente (Fil. 4:8).
5. Si
dedicamos tiempo a la lectura de la Biblia y reflexionamos en ella, el Espíritu
Santo puede corregirnos, guiarnos, animarnos y recordarnos conceptos, con el
fin de aplicarlos.(Mt. 4: 1-11).
6. La
lectura Bíblica convierte nuestra mente en un depósito del cual el Espíritu
Santo saca los recursos para ayudarnos en los momentos de tentación, prueba o
necesidad (Sal. 119: 9,11).
7- La
Palabra de Dios guardada en nuestras mentes y corazón; nos ayuda a obedecerla (Dt. 30:14).
NUNCA DEJES
DE APRENDER.
LO QUE
APRENDIERON EN LA IGLESIA CRISTIANA.
Pero
persiste tú en lo que has aprendido […] desde la niñez… (vv. 14-15).
Lectura: 2
Timoteo 3:10-17
Silvia es
una lectora voraz. Mientras otros miran televisión o juegan a los videojuegos,
ella está absorta en las páginas de un libro. Mucho de ese celo se remonta a
sus primeros años de vida. Su familia solía visitar a unos tíos que tenían una
librería. Allí, Silvia se sentaba en junto a su tío Eduardo mientras Él le leía
y la iniciaba en las maravillas y los deleites de la lectura.
Hace cientos
de siglos, un joven llamado Timoteo daba sus primeros pasos mientras lo guiaban
en el sendero del aprendizaje. En la última carta de Pablo, el apóstol reconoce
que la abuela y la madre de Timoteo fueron las que originariamente le enseñaron
de la Biblia (2 Timoteo 1:5). Después, exhorta al joven a seguir en el camino
cristiano porque «desde la niñez [había] sabido las Sagradas Escrituras»
(3:14-15).
Para el
creyente en Cristo, aprender sobre la vida espiritual nunca debe dejar de
deleitarlo ni de ayudarlo a que crezca. Leer y estudiar puede ser una gran
parte de esto, pero también necesitamos continuamente que otros nos animen y
enseñen.
¿Quién te ha
ayudado a crecer en la fe? ¿Cómo y cuánto estás aprendiendo? ¿A quién puedes
ayudar? De este modo, apreciarás más al Señor y fortalecerás tu relación con
Él.
Recordemos:
El propósito de leer la Biblia no es informar, sino transformar.
Reflexionemos:
Dios les habla a quienes se ocupan de escucharle atentamente leyendo, meditando
y estudiando la Escritura.
Medios para
la Santificación.
1. La
Palabra de Dios. Ya hemos observado que el Señor oró para que el Padre
santificara a los creyentes por medio de la Palabra (Jn. 17: 17). La iglesia
primitiva consideró de gran importancia el continuar en la doctrina de los
apóstoles (Hch. 2:42). Nuestro Señor mismo sirve del mejor ejemplo de la
necesidad de usar debidamente la Palabra para enfrentarse con la tentación (Mt.
4: 1-1 1). El centro de los viajes misioneros de San Pablo fue siempre la
predicación de la Palabra de Dios (Hch. 1 3:5, 44, 46; 17:2; 1 8:4; 20:32).
Para la santificación, el uso de la Palabra es básico y crucial.
2. La
oración. Un segundo medio de santificación es la oración. También fue esta una
de las características de la iglesia primitiva (Hch. 2:42; cp. 3:1; 4:24; 6:4;
9:40; 10:4,31; 12:5; 13:3; 16:13,16; y 28:8) y es mandada a los creyentes
actuales. Habló nuestro Señor « sobre la necesidad de orar siempre y no
desmayar» (Lc.18: 1). La palabra desmayar significa « descorazonarse o
cansarse». El apóstol Pablo mandó: « Perseverad en la oración, velando en ella
con acción de gracias» (Col. 4:2). También dijo: «Orad sin cesar» (1 Ts. 5:17).
ESTUDIE
TODOS LOS DÍAS LA PALABRA Y COMPRUEBE LA VERDAD.
Piense
debidamente.
Y éstos eran
más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con
toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas
eran así. Hechos 17:11
Es alarmante
ver que nuestra cultura tiene más interés en la emoción y el pragmatismo que en
pensar. Eso es evidente cuando las personas se preguntan muchas veces
"¿Cómo me hará sentir eso?", en vez de preguntarse "¿Es esa la
verdad?" Ese enfoque equivocado también es evidente en la teología actual,
en la que predominan las preguntas "¿Dividirá?" y
"¿Ofenderá?" en lugar de "¿Es correcto?" No hay muchas
personas como las de Berea, a quienes la Biblia describe como "más nobles"
porque estaban interesadas en buscar la verdad, no en las emociones ni en las
circunstancias agradables.
Muchísimas
personas van actualmente a la iglesia no a pensar ni a razonar acerca de la
verdad, sino a experimentar ciertas emociones. Pero vivir de emociones en vez
de pensar debidamente producirá inestabilidad. En su libro Your Mind Matters
[Su mente tiene importancia], John Stott explica este punto: "El pecado
tiene más efectos peligrosos en nuestra facultad de sentir que en nuestra facultad
de pensar, ya que nuestras opiniones pueden comprobarse y regularse más
fácilmente que nuestras experiencias con la verdad revelada."
HIJOS, DIOS
QUIERE QUE AHORA PENSEMOS COMO CRISTO.
Pensamos muy
poco.
Porque
¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la
mente de Cristo. 1 Corintios 2:16
Algunos
suponen que la preocupación es el resultado de pensar demasiado. Pero en
realidad es el resultado de pensar muy poco en la dirección correcta. Cuando
fuimos salvos, recibimos una nueva mente o manera de pensar. Ahora nuestro modo
de pensar está impregnado de pensamientos divinos y sobrenaturales.
El apóstol
Pablo dijo "Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la
carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el
ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y
paz" (Ro. 8:5-6). Gracias al Espíritu de Dios en nuestra vida, pensamos a
un nivel espiritual, no a un nivel carnal.
Mateo 24:35
¿Sabías que
la Biblia es el libro más vendido de toda la historia? Ningún otro libro ni
siquiera se le puede empezar a comparar. Ningún otro libro en la historia ha
sido tan escudriñado y criticado. A través de los tiempos siempre han existido
personas que han querido prohibirla y quemarla pero la Biblia no desaparece.
¿Por qué? La Biblia te guste o no es la infalible Palabra de Dios. Tiene
sentido pensar que si Dios se tomó la molestia de escribir Su Palabra que la
haya protegido a través de los tiempos.
La Biblia no
simplemente contiene buenos consejos y sugerencias. No es simplemente un libro
de historia ni tampoco una colección de pensamientos e ideas nobles. Es La
Palabra de Dios. Lo triste de esto es que la mayoría de las personas la tienen
en su librero en vez de en su corazón. Y qué trágico ya que la Biblia es el
manual de la vida. Nos podríamos ahorrar una cantidad de problemas y dolores de
cabeza si tan solo la leyéramos y aplicáramos sus principios a nuestras vidas.
Es en
nuestro corazón donde la Biblia cobra sentido. De manera que la pregunta del
millón es la siguiente: ¿Cómo llevamos la Biblia de nuestro librero a nuestro
corazón? La mayoría de las personas creen que se requieren años de estudio y
cientos de horas para verdaderamente comprender la Palabra de Dios. La realidad
es que puedes invertir toda tu vida estudiando la Biblia y nunca comprenderla
perfectamente. Por lo general - lo más esencial es bastante claro y directo.
Aquí te
muestro como con tan solo 15 minutos al día puedes llevar la Biblia en tu
corazón sin necesitar una maestría en teología.
Lo primero
que debes hacer es seleccionar un párrafo. Cualquier párrafo está bien pero te
recomiendo que mejor selecciones un libro o capítulo. Léelo cuidadosamente y
busca respuestas prácticas a las siguientes cinco preguntas... (no todos los
párrafos tendrán respuestas para estas cinco preguntas pero todos tendrán
respuestas para algunas)
¿Hay algún
pecado que confesar?
¿Hay un buen
ejemplo a seguir?
¿Hay una
actividad que evitar?
¿Hay un
mandamiento que obedecer?
¿Hay una
promesa que reclamar?
Una vez que
obtengas las respuestas a esas preguntas has comprendido el punto principal del
pasaje y el poder de las Escrituras cobrará sentido en tu corazón.
CREER EN
DIOS Y
EN JESUCRISTO Y EN EL ESPÍRITU SANTO Y EN TODA SU PALABRA.
EL CREER
PRESUPONE:
CONOCIMIENTO
EN DIOS Y SU HJO JESUCRISTO.
RENOVACIÓN
DE LA MENTE, EL ESPÍRITU Y EL CORAZÓN.
ÉTICA PARA
DISCERNIR ENTRE LO BUENO Y LO MALO.
ESPERANZA Y
CERTEZA DE LA VERDAD ABSOLUTA DE DIOS.
RAZÓN PARA DAR GLORIA, HONRA, HONOR Y ALABANZA AL DIOS VIVO.
UN HOMBRE
RICO RECONOCIÓ A JESÚS COMO UN HOMBRE BUENO.
ESTE
ATRIBUTO SOLO SE LE DABA A DIOS; ENTONCES EL RECONOCE A JESÚS COMO DIOS.¿ CREES
TU LO MISMO?
SEA SABIO:
ESTUDIE Y OBEDEZCA LA PALABRA.
«Hijo mío,
si recibieres Mis Palabras, y Mis mandamientos guardares dentro de ti
(llevarlos en el corazón), haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si
inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia. . . (si)
como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces
entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios» (Proverbios
2:1-5). «(Si) recibieres . . . haciendo estar atento . . . si inclinares tu
corazón . . . si clamares . . . la buscares, y la escudriñares (la sabiduría)
como a tesoros», esto nos habla de una dedicación seria, progresiva y diaria
para alcanzar un alto nivel espiritual.
LA PALABRA
HACE SABIO AL SENCILLO.
Hablando por
medio de Salomón, Dios nos está diciendo: «Toma Mi Palabra seriamente», porque
ella es la única que puede proveerte con la verdadera sabiduría espiritual que
te guiará y entonces «entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen
camino. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a
tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia» (2:9-11).
Unos 700
años antes, Isaías predijo: «Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí
que la virgen concebirá, y dará a luz un Hijo, y llamará Su nombre Emanuel»
(Dios con nosotros). «Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el
principado sobre Su hombro; y se llamará Su nombre Admirable, Consejero, Dios
Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz» (Isaías 7:14; 9:6). El nacimiento de
Jesús reveló Su Única Naturaleza como Dios y como Hombre.
El profeta
Miqueas había profetizado que el Mesías iba a nacer en Belén Éfrata, y que «Sus
salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad» (Miqueas 5:2).
Este pequeño pueblecito, unas seis millas al sur de Jerusalén, era llamado «la
Ciudad de David», porque allí fue donde el rey David nació.
«Zacarías. .
. profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y
redimido a Su pueblo» (Lucas 1:67-75).
EL MUNDO VIO
SU GLORIA Y NOSOTROS CONOCEMOS HOY ESA GLORIA, DEL UNIGÉNITO HIJO DE DIOS.
«Vimos Su
gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Juan
1:14).
LAS PROFECÍAS CUMPLIDAS.
Isaías 53:5
“Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el
castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
El pastor
Rogers dijo: “Lo que amo acerca del Antiguo Testamento es lo mismo que amo
acerca del Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento ambos
son la Palabra inspirada de Dios.”
No piense
que el Antiguo Testamento tiene un mensaje diferente al Nuevo Testamento. Toda
la Biblia habla acerca de Jesús. Si usted lee la Biblia y no encuentra a Jesús,
es mejor que la vuelva a leer. Si alguien le pregunta si ha leído los cuatro
evangelios. Usted puede contestarles: “¡He leído todos los sesenta y seis!
Desde Génesis hasta Apocalipsis, todos tienen el mismo villano: Satanás. Tiene
el mismo héroe: Jesús. Tiene el mismo propósito: proclamar que en ningún otro
nombre podemos ser salvos, sino sólo en el nombre de JESÚS.”
LA PALABRA,
LA BIBLIA, PERMANECE PARA SIEMPRE.
Primera
Pedro 1:24-25: “Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre
como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; más la palabra del
Señor permanece para siempre.”
La Biblia es
la indiscutible, incorruptible, indestructible e indispensable Palabra de Dios.
Nadie puede discutir con ella. Nada puede corromperla, ni destruirla, ni
reemplazarla como la fuente de vida. El fallecido Dr. Robert G. Lee, un gran
predicador de la generación pasada, dijo lo siguiente referente a la Biblia:
“Todos sus enemigos no han podido hacerle ni un hoyo a su santo vestuario, ni
robar una flor de su maravilloso jardín, ni diluir la miel de su abundante
panal, ni romper una de las mil cuerdas de su arpa, ni ahogar una dulce palabra
en tinta pagana.”
Exprésale a
Dios cuánto ha cambiado su vida a causa de su Palabra. Reúnase con un grupo de
amigos o con su familia para platicar acerca de las formas en que Dios ha
ministrado su vida a través de su Palabra.
El TESORO
ESCONDIDO.
Por el
Hermano Pablo.
Don Julio
Gómez Arbizú hacía un viaje a caballo por el campo. Al ocultarse el sol, pidió
posada en una casa que estaba a la vera del camino. La casa tenía aspecto de
pobreza. No había muebles, y la alimentación era escasa. Todo daba la impresión
de suma indigencia.
La señora de
la casa era joven, y sin embargo en su rostro se veían las huellas de una vida
llena de sinsabores. No era de extrañarse. Su esposo era un borracho
empedernido que la maltrataba una y otra vez.
Mientras el visitante
miraba el aspecto de aquel hogar, vio una vieja y olvidada Biblia que estaba en
un rincón. Al despedirse, le dijo a la familia: «Hay en esta casa un tesoro que
los puede hacer ricos.»
Después que
el forastero partió, los dueños de la casa comenzaron a buscar lo que a su
juicio tendría que ser una joya o una vasija llena de oro. Hasta hicieron hoyos
en el piso, pero todo sin resultado.
Un día la
señora levantó la Biblia olvidada, y encontró escrita en la guarda esta nota:
«Lea Salmo 119:72.» En ese pasaje de los Salmos encontró la siguiente
afirmación: «Para mí es más valiosa tu enseñanza que millares de monedas de oro
y plata.» La señora, recordando las palabras del visitante, se preguntó: «¿Será
éste el tesoro del que habló el forastero?»
Así que le
comunicó al resto de la familia lo que pensaba, y empezaron a leer la Biblia.
Con eso, un gran milagro comenzó a efectuarse. El borracho se convirtió en un
hombre trabajador. El color volvió a las mejillas de la señora. La armonía
desplazó el resentimiento, y la felicidad retornó al hogar.
Cuando el
forastero visitó de nuevo la casa, había desaparecido de ella todo indicio de
tristeza. En su lugar reinaba la paz. Con el corazón rebosante de gratitud, la
familia le dijo: «Encontramos el tesoro, que se ha convertido en todo lo que
usted nos dijo.»
Lo cierto es
que la Biblia es el Libro por excelencia. Produce resultados positivos en la
vida de quienes lo estudian con fe y con devoción.
¿Con cuánta
frecuencia leemos nosotros la Biblia? ¿Hemos leído la historia de Abraham?
¿Hemos experimentado la satisfacción que produce la lectura de los Salmos?
¿Hemos seguido la vida de Cristo? Si no hemos leído la Biblia, hemos hecho caso
omiso del mensaje más importante para nuestra vida.
Leamos la
Biblia. En ella encontraremos tesoros que cambiarán nuestra vida. Leámosla con
sinceridad y fe. Dios, mediante su Santa Palabra, quiere hablarnos. Leamos ese
tesoro que hace rico a todo el que lo descubre.
JESUCRISTO
EN EL HOGAR.
En cierta
ocasión Jesucristo dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan,
porque el reino de Dios es de quienes son como ellos» (Lucas 18:16). Cristo, el
autor de la vida, tiene una compasión muy especial por todos los que sufren
injustamente.
Permítanme
una palabra a ustedes, padres. ¿Será el ambiente de su hogar uno que podría dar
lugar a la confusión y al deterioro moral de sus hijos? Su hogar es el único
albergue que ellos tienen, y la vida presente y futura de ellos será una copia
exacta de lo que es el hogar suyo.
Invitemos a
Cristo, queridos padres, a ser el Señor de nuestro hogar. Cuando él reina en el
hogar, hay serenidad y madurez y juicio y paz. Sólo Cristo produce cordura y
armonía. Él quiere salvar nuestro hogar. Permitámosle entrar.
PASTOR:
RIGOBERTO GÓMEZ ESCOBAR.
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