miércoles, 25 de noviembre de 2015

TODAS LAS RAZONES PARA ESTUDIAR LA BIBLIA.

TODAS LAS RAZONES PARA ESTUDIAR LA BIBLIA.
EL VALOR DE ESTUDIAR LA BIBLIA.
"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero… que usa bien la palabra de verdad" 2 Timoteo 2:15
El internacionalmente aclamado violinista Midori cree que la práctica concentrada y diligente es la clave para una buena ejecución. Mientras cumplía un riguroso calendario de 90 conciertos por año, igualmente ensayaba 5 ó 6 horas por día. Jane Ammeson, periodista de una importante revista, citó estas palabras de Midori: «Tengo que practicar para mi trabajo y lo hago todos los días. En realidad, lo importante no es la cantidad de horas, sino la calidad del trabajo que hay que hacer.».
Este mismo principio se aplica a nuestro andar en la fe. Pablo le escribió a Timoteo: «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad» (2 Timoteo 2:15). Diligencia implica un esfuerzo constante y serio, lo opuesto a un enfoque descuidado y desatento. Abarca todos los aspectos de nuestra relación con Dios.
Así como un músico procura la excelencia, nosotros también debemos desear aprender, estudiar las verdades de Dios para que ellas renueven nuestro entendimiento, cambien nuestro corazón y transformen nuestro ser. No tenemos que olvidar que aun poseemos la vieja naturaleza y por eso tenemos viejo corazón, mente y voluntad los cuales se rebelan a Dios. Debido a esto es que necesitamos la Palabra de Dios para que ella nos trasforme la manera de pensar, sentir y actuar.
También necesitamos la Escritura para ser sabios, tener mejores principios bíblicos, y para que ella apruebe las decisiones diarias que tomamos. Si logramos esto seremos mejores creyentes, maduros y cumpliremos la meta suprema del cristiano, ser parecidos a Cristo. Ahora le pregunto ¿Necesita usted cambios en su vida, en su carácter y en su manera de pensar? Seguro que sí, al igual que yo los necesito.
¿Está siendo diligente al estudiar, orar y escuchar al Señor diariamente? ¿Está aprovechando su tiempo, su juventud o las oportunidades que Dios le concede?
No desperdicie su tiempo y vida, procure la excelencia de vida que ofrece la Palabra de Dios y aprenda a usarla para ser su obrero aprobado.
 Reflexión: Dios les habla a quienes se ocupan de escuchar y escucha a los que se ocupan de orar.
¿Por qué debemos estudiar la Biblia? 5 Razones sencillas
1- Debemos estudiar la Biblia porque es la Palabra de Dios. (2 Ti. 3:16).
2- Debemos estudiar la Biblia porque es eficaz y actual para nuestras vidas. (He. 1:2, 4:12)
3- Debemos estudiar la Biblia para discernir los errores doctrinales de hoy (1 Ti. 4:1-6)
4- Debemos estudiar la Biblia porque ella nos equipa para servir a Dios (2 Ti. 3:17; Ef.6:17; He. 4:12).
5- Debemos estudiar la Biblia, para estar alertas ante las tentaciones y engaños del diablo (2 Co.11:3 - Ef. 6:11-17- 1 P. 5:7-8)

Alguien escribió: “La Biblia es un libro no sólo para leerse, es un libro para estudiarse a fin de poder ser aplicado a tu vida, de otra manera, es como tragarse un bocado de comida sin masticar y después escupirlo; sin aprovechar ningún valor nutricional. La Biblia es la Palabra de Dios; como tal, es tan necesaria como las leyes de la naturaleza. Tú puedes ignorarla, pero lo harás para tu propio mal, así como lo sería si ignoraras la ley de la gravedad. No llegamos a enfatizar suficientemente la importancia que tiene la Biblia en nuestras vidas. El estudiar la Biblia se compara al extraer oro de una mina. Si haces un pequeño esfuerzo, sólo encontrarás un poco de polvo de oro. Pero si realmente te esfuerzas en “excavar en ella”, tu recompensa será de acuerdo a tu gran esfuerzo”.
¿Por qué debemos leer y meditar en la Biblia? Siete razones simples:
1.  La Escritura es viva y poderosa (He. 4:12).
2.  La Escritura es útil para enseñarnos, para corregirnos y para instruirnos (2 Ti. 3:16).
3. La Palabra de Dios nunca vuelve vacía (Is. 55:8-11).
4. Las verdades bíblicas que hemos almacenado mediante la lectura y la memorización, son utiliza por el Espíritu Santo en nuestra vida, en los momentos de necesidad. Ella nos ayuda a pensar correctamente (Fil. 4:8).
5. Si dedicamos tiempo a la lectura de la Biblia y reflexionamos en ella, el Espíritu Santo puede corregirnos, guiarnos, animarnos y recordarnos conceptos, con el fin de aplicarlos.(Mt. 4: 1-11).
6. La lectura Bíblica convierte nuestra mente en un depósito del cual el Espíritu Santo saca los recursos para ayudarnos en los momentos de tentación, prueba o necesidad (Sal. 119: 9,11).
7- La Palabra de Dios guardada en nuestras mentes y corazón;  nos ayuda a obedecerla (Dt. 30:14).
NUNCA DEJES DE APRENDER.
LO QUE APRENDIERON EN LA IGLESIA CRISTIANA.
Pero persiste tú en lo que has aprendido […] desde la niñez… (vv. 14-15).
Lectura: 2 Timoteo 3:10-17
Silvia es una lectora voraz. Mientras otros miran televisión o juegan a los videojuegos, ella está absorta en las páginas de un libro. Mucho de ese celo se remonta a sus primeros años de vida. Su familia solía visitar a unos tíos que tenían una librería. Allí, Silvia se sentaba en junto a su tío Eduardo mientras Él le leía y la iniciaba en las maravillas y los deleites de la lectura.
Hace cientos de siglos, un joven llamado Timoteo daba sus primeros pasos mientras lo guiaban en el sendero del aprendizaje. En la última carta de Pablo, el apóstol reconoce que la abuela y la madre de Timoteo fueron las que originariamente le enseñaron de la Biblia (2 Timoteo 1:5). Después, exhorta al joven a seguir en el camino cristiano porque «desde la niñez [había] sabido las Sagradas Escrituras» (3:14-15).
Para el creyente en Cristo, aprender sobre la vida espiritual nunca debe dejar de deleitarlo ni de ayudarlo a que crezca. Leer y estudiar puede ser una gran parte de esto, pero también necesitamos continuamente que otros nos animen y enseñen.
¿Quién te ha ayudado a crecer en la fe? ¿Cómo y cuánto estás aprendiendo? ¿A quién puedes ayudar? De este modo, apreciarás más al Señor y fortalecerás tu relación con Él.
Recordemos: El propósito de leer la Biblia no es informar, sino transformar.
Reflexionemos: Dios les habla a quienes se ocupan de escucharle atentamente leyendo, meditando y estudiando la Escritura.
Medios para la Santificación.

1. La Palabra de Dios. Ya hemos observado que el Señor oró para que el Padre santificara a los creyentes por medio de la Palabra (Jn. 17: 17). La iglesia primitiva consideró de gran importancia el continuar en la doctrina de los apóstoles (Hch. 2:42). Nuestro Señor mismo sirve del mejor ejemplo de la necesidad de usar debidamente la Palabra para enfrentarse con la tentación (Mt. 4: 1-1 1). El centro de los viajes misioneros de San Pablo fue siempre la predicación de la Palabra de Dios (Hch. 1 3:5, 44, 46; 17:2; 1 8:4; 20:32). Para la santificación, el uso de la Palabra es básico y crucial.
2. La oración. Un segundo medio de santificación es la oración. También fue esta una de las características de la iglesia primitiva (Hch. 2:42; cp. 3:1; 4:24; 6:4; 9:40; 10:4,31; 12:5; 13:3; 16:13,16; y 28:8) y es mandada a los creyentes actuales. Habló nuestro Señor « sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar» (Lc.18: 1). La palabra desmayar significa « descorazonarse o cansarse». El apóstol Pablo mandó: « Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias» (Col. 4:2). También dijo: «Orad sin cesar» (1 Ts. 5:17).
ESTUDIE TODOS LOS DÍAS LA PALABRA Y COMPRUEBE LA VERDAD.
Piense debidamente.
Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Hechos 17:11
Es alarmante ver que nuestra cultura tiene más interés en la emoción y el pragmatismo que en pensar. Eso es evidente cuando las personas se preguntan muchas veces "¿Cómo me hará sentir eso?", en vez de preguntarse "¿Es esa la verdad?" Ese enfoque equivocado también es evidente en la teología actual, en la que predominan las preguntas "¿Dividirá?" y "¿Ofenderá?" en lugar de "¿Es correcto?" No hay muchas personas como las de Berea, a quienes la Biblia describe como "más nobles" porque estaban interesadas en buscar la verdad, no en las emociones ni en las circunstancias agradables.
Muchísimas personas van actualmente a la iglesia no a pensar ni a razonar acerca de la verdad, sino a experimentar ciertas emociones. Pero vivir de emociones en vez de pensar debidamente producirá inestabilidad. En su libro Your Mind Matters [Su mente tiene importancia], John Stott explica este punto: "El pecado tiene más efectos peligrosos en nuestra facultad de sentir que en nuestra facultad de pensar, ya que nuestras opiniones pueden comprobarse y regularse más fácilmente que nuestras experiencias con la verdad revelada."
HIJOS, DIOS QUIERE QUE AHORA PENSEMOS COMO CRISTO.
Pensamos muy poco.
Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo. 1 Corintios 2:16
Algunos suponen que la preocupación es el resultado de pensar demasiado. Pero en realidad es el resultado de pensar muy poco en la dirección correcta. Cuando fuimos salvos, recibimos una nueva mente o manera de pensar. Ahora nuestro modo de pensar está impregnado de pensamientos divinos y sobrenaturales.
El apóstol Pablo dijo "Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz" (Ro. 8:5-6). Gracias al Espíritu de Dios en nuestra vida, pensamos a un nivel espiritual, no a un nivel carnal.
Mateo 24:35

¿Sabías que la Biblia es el libro más vendido de toda la historia? Ningún otro libro ni siquiera se le puede empezar a comparar. Ningún otro libro en la historia ha sido tan escudriñado y criticado. A través de los tiempos siempre han existido personas que han querido prohibirla y quemarla pero la Biblia no desaparece. ¿Por qué? La Biblia te guste o no es la infalible Palabra de Dios. Tiene sentido pensar que si Dios se tomó la molestia de escribir Su Palabra que la haya protegido a través de los tiempos.

La Biblia no simplemente contiene buenos consejos y sugerencias. No es simplemente un libro de historia ni tampoco una colección de pensamientos e ideas nobles. Es La Palabra de Dios. Lo triste de esto es que la mayoría de las personas la tienen en su librero en vez de en su corazón. Y qué trágico ya que la Biblia es el manual de la vida. Nos podríamos ahorrar una cantidad de problemas y dolores de cabeza si tan solo la leyéramos y aplicáramos sus principios a nuestras vidas.

Es en nuestro corazón donde la Biblia cobra sentido. De manera que la pregunta del millón es la siguiente: ¿Cómo llevamos la Biblia de nuestro librero a nuestro corazón? La mayoría de las personas creen que se requieren años de estudio y cientos de horas para verdaderamente comprender la Palabra de Dios. La realidad es que puedes invertir toda tu vida estudiando la Biblia y nunca comprenderla perfectamente. Por lo general - lo más esencial es bastante claro y directo.

Aquí te muestro como con tan solo 15 minutos al día puedes llevar la Biblia en tu corazón sin necesitar una maestría en teología.

Lo primero que debes hacer es seleccionar un párrafo. Cualquier párrafo está bien pero te recomiendo que mejor selecciones un libro o capítulo. Léelo cuidadosamente y busca respuestas prácticas a las siguientes cinco preguntas... (no todos los párrafos tendrán respuestas para estas cinco preguntas pero todos tendrán respuestas para algunas)

¿Hay algún pecado que confesar? 
¿Hay un buen ejemplo a seguir? 
¿Hay una actividad que evitar? 
¿Hay un mandamiento que obedecer? 
¿Hay una promesa que reclamar? 
Una vez que obtengas las respuestas a esas preguntas has comprendido el punto principal del pasaje y el poder de las Escrituras cobrará sentido en tu corazón.
CREER EN DIOS  Y  EN JESUCRISTO  Y  EN EL ESPÍRITU SANTO Y EN TODA SU PALABRA.
EL CREER PRESUPONE:
CONOCIMIENTO EN DIOS Y SU HJO JESUCRISTO.
RENOVACIÓN DE LA MENTE, EL ESPÍRITU Y EL CORAZÓN.
ÉTICA PARA DISCERNIR ENTRE LO BUENO Y LO MALO.
ESPERANZA Y CERTEZA DE LA VERDAD ABSOLUTA DE DIOS.
RAZÓN  PARA DAR GLORIA, HONRA, HONOR Y ALABANZA  AL DIOS VIVO.
UN HOMBRE RICO RECONOCIÓ A JESÚS COMO UN HOMBRE BUENO.
ESTE ATRIBUTO SOLO SE LE DABA A DIOS; ENTONCES EL RECONOCE A JESÚS COMO DIOS.¿ CREES TU LO MISMO?
SEA SABIO: ESTUDIE Y OBEDEZCA LA PALABRA.
«Hijo mío, si recibieres Mis Palabras, y Mis mandamientos guardares dentro de ti (llevarlos en el corazón), haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia. . . (si) como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios» (Proverbios 2:1-5). «(Si) recibieres . . . haciendo estar atento . . . si inclinares tu corazón . . . si clamares . . . la buscares, y la escudriñares (la sabiduría) como a tesoros», esto nos habla de una dedicación seria, progresiva y diaria para alcanzar un alto nivel espiritual.
LA PALABRA HACE SABIO AL SENCILLO.
Hablando por medio de Salomón, Dios nos está diciendo: «Toma Mi Palabra seriamente», porque ella es la única que puede proveerte con la verdadera sabiduría espiritual que te guiará y entonces «entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia» (2:9-11).
Unos 700 años antes, Isaías predijo: «Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un Hijo, y llamará Su nombre Emanuel» (Dios con nosotros). «Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre Su hombro; y se llamará Su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz» (Isaías 7:14; 9:6). El nacimiento de Jesús reveló Su Única Naturaleza como Dios y como Hombre.
El profeta Miqueas había profetizado que el Mesías iba a nacer en Belén Éfrata, y que «Sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad» (Miqueas 5:2). Este pequeño pueblecito, unas seis millas al sur de Jerusalén, era llamado «la Ciudad de David», porque allí fue donde el rey David nació.
«Zacarías. . . profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a Su pueblo» (Lucas 1:67-75).
EL MUNDO VIO SU GLORIA Y NOSOTROS CONOCEMOS HOY ESA GLORIA, DEL UNIGÉNITO HIJO DE DIOS.
«Vimos Su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:14).
LAS PROFECÍAS CUMPLIDAS.
Isaías 53:5 “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
El pastor Rogers dijo: “Lo que amo acerca del Antiguo Testamento es lo mismo que amo acerca del Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento ambos son la Palabra inspirada de Dios.”
No piense que el Antiguo Testamento tiene un mensaje diferente al Nuevo Testamento. Toda la Biblia habla acerca de Jesús. Si usted lee la Biblia y no encuentra a Jesús, es mejor que la vuelva a leer. Si alguien le pregunta si ha leído los cuatro evangelios. Usted puede contestarles: “¡He leído todos los sesenta y seis! Desde Génesis hasta Apocalipsis, todos tienen el mismo villano: Satanás. Tiene el mismo héroe: Jesús. Tiene el mismo propósito: proclamar que en ningún otro nombre podemos ser salvos, sino sólo en el nombre de JESÚS.”
LA PALABRA, LA BIBLIA, PERMANECE PARA SIEMPRE.
Primera Pedro 1:24-25: “Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; más la palabra del Señor permanece para siempre.”
La Biblia es la indiscutible, incorruptible, indestructible e indispensable Palabra de Dios. Nadie puede discutir con ella. Nada puede corromperla, ni destruirla, ni reemplazarla como la fuente de vida. El fallecido Dr. Robert G. Lee, un gran predicador de la generación pasada, dijo lo siguiente referente a la Biblia: “Todos sus enemigos no han podido hacerle ni un hoyo a su santo vestuario, ni robar una flor de su maravilloso jardín, ni diluir la miel de su abundante panal, ni romper una de las mil cuerdas de su arpa, ni ahogar una dulce palabra en tinta pagana.”
Exprésale a Dios cuánto ha cambiado su vida a causa de su Palabra. Reúnase con un grupo de amigos o con su familia para platicar acerca de las formas en que Dios ha ministrado su vida a través de su Palabra.
El TESORO ESCONDIDO.
Por el Hermano Pablo.
Don Julio Gómez Arbizú hacía un viaje a caballo por el campo. Al ocultarse el sol, pidió posada en una casa que estaba a la vera del camino. La casa tenía aspecto de pobreza. No había muebles, y la alimentación era escasa. Todo daba la impresión de suma indigencia.
La señora de la casa era joven, y sin embargo en su rostro se veían las huellas de una vida llena de sinsabores. No era de extrañarse. Su esposo era un borracho empedernido que la maltrataba una y otra vez.
Mientras el visitante miraba el aspecto de aquel hogar, vio una vieja y olvidada Biblia que estaba en un rincón. Al despedirse, le dijo a la familia: «Hay en esta casa un tesoro que los puede hacer ricos.»
Después que el forastero partió, los dueños de la casa comenzaron a buscar lo que a su juicio tendría que ser una joya o una vasija llena de oro. Hasta hicieron hoyos en el piso, pero todo sin resultado.
Un día la señora levantó la Biblia olvidada, y encontró escrita en la guarda esta nota: «Lea Salmo 119:72.» En ese pasaje de los Salmos encontró la siguiente afirmación: «Para mí es más valiosa tu enseñanza que millares de monedas de oro y plata.» La señora, recordando las palabras del visitante, se preguntó: «¿Será éste el tesoro del que habló el forastero?»
Así que le comunicó al resto de la familia lo que pensaba, y empezaron a leer la Biblia. Con eso, un gran milagro comenzó a efectuarse. El borracho se convirtió en un hombre trabajador. El color volvió a las mejillas de la señora. La armonía desplazó el resentimiento, y la felicidad retornó al hogar.
Cuando el forastero visitó de nuevo la casa, había desaparecido de ella todo indicio de tristeza. En su lugar reinaba la paz. Con el corazón rebosante de gratitud, la familia le dijo: «Encontramos el tesoro, que se ha convertido en todo lo que usted nos dijo.»
Lo cierto es que la Biblia es el Libro por excelencia. Produce resultados positivos en la vida de quienes lo estudian con fe y con devoción.
¿Con cuánta frecuencia leemos nosotros la Biblia? ¿Hemos leído la historia de Abraham? ¿Hemos experimentado la satisfacción que produce la lectura de los Salmos? ¿Hemos seguido la vida de Cristo? Si no hemos leído la Biblia, hemos hecho caso omiso del mensaje más importante para nuestra vida.
Leamos la Biblia. En ella encontraremos tesoros que cambiarán nuestra vida. Leámosla con sinceridad y fe. Dios, mediante su Santa Palabra, quiere hablarnos. Leamos ese tesoro que hace rico a todo el que lo descubre.
JESUCRISTO EN EL HOGAR.
En cierta ocasión Jesucristo dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos» (Lucas 18:16). Cristo, el autor de la vida, tiene una compasión muy especial por todos los que sufren injustamente.
Permítanme una palabra a ustedes, padres. ¿Será el ambiente de su hogar uno que podría dar lugar a la confusión y al deterioro moral de sus hijos? Su hogar es el único albergue que ellos tienen, y la vida presente y futura de ellos será una copia exacta de lo que es el hogar suyo.
Invitemos a Cristo, queridos padres, a ser el Señor de nuestro hogar. Cuando él reina en el hogar, hay serenidad y madurez y juicio y paz. Sólo Cristo produce cordura y armonía. Él quiere salvar nuestro hogar. Permitámosle entrar.
PASTOR: RIGOBERTO GÓMEZ ESCOBAR.







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