jueves, 19 de noviembre de 2015

EL APÓSTOL PABLO, UNA VIDA EJEMPLAR.PABLO ES AHORA EL NUEVO APÓSTOL DE JESUCRISTO Y YA NO ES EL ENEMIGO DE LA IGLESIA.

PABLO ES AHORA EL NUEVO APÓSTOL DE JESUCRISTO  Y YA NO ES EL ENEMIGO DE LA IGLESIA.
LA CONVERSIÓN DE PABLO ES UN HECHO EXTRAORDINARIO.
EL GRAN PERSEGUIDOR, SE CONVIRTIÓ EN EL GRAN SIERVO DE CRISTO.
Ananías le respondió al Señor: «Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a Tus santos en Jerusalén. . . El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido Me es éste, para llevar Mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por Mi nombre.
Saulo de Tarso era un fariseo sincero que estaba determinado a apagar la llama del evangelio de los seguidores de Jesús quienes él consideraba que eran blasfemos religiosos que se merecían la sentencia de muerte. De esta manera Saulo recibió las cartas del sumo sacerdote para viajar unos 217 kilómetros hasta Damasco en Siria para arrestar a los creyentes que habían huido de Jerusalén. Él dijo: «a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino (seguidores de Jesús), los trajese presos a Jerusalén» (Hechos 9:2), donde podían ser juzgados por herejía y sentenciados a muerte.
En camino cerca de Damasco, «repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues» (9:3-5). Tres días después, el Señor llamó a Ananías, un discípulo de Cristo que vivía en Damasco, y le dijo: «Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías» (9:11-12).
Ananías le respondió al Señor: «Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a Tus santos en Jerusalén. . . El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido Me es éste, para llevar Mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por Mi nombre. Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús. . . me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. . . . (Y) recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado» (9:13-18).
Durante esos mismos días, Pedro también tuvo una visión que le causó reconocer que «(En) verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas» (10:34). Hablándole a los gentiles en la casa de Cornelio, Pedro les declaró: «De Éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en Él creyeren, recibirán perdón de pecados por Su nombre. Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso» (10:43-44). Después que el Espíritu Santo había caído sobre ellos, Pedro preguntó: «¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús» (10:47-48). «Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo» (I de Corintios 12:13,27).
EL APÓSTOL PABLO RECIBIÓ DE DIOS LO MEJOR.
Vamos a vivir para Dios y Él nos dará lo mejor que Él tiene.
EL APÓSTOL PABLO ES UN MODELO A IMITAR.
Saulo de Tarso era judío de nacimiento, pero también era un ciudadano romano por haber nacido en la ciudad de Cilicia, una provincia de Roma (Hechos 16:37-38). Su familia parece haber tenido considerables riquezas. Después de cumplir con los estudios recomendados de las Santas Escrituras en Tarso, Saulo fue escogido para continuar sus estudios de rabino en Jerusalén como estudiante del famoso rabí Gamaliel (22:3). Pablo después pudo compartir con los creyentes en Galacia que él era «mucho más celoso de las tradiciones de mis padres» (los ritos de los antiguos rabinos que se mantenían como leyes autoritarias) (Gálatas 1:14).
Después de aceptar a Jesucristo como el Mesías, Saulo se cambió su nombre hebreo a su nombre romano (pagano) de Pablo para identificarse mejor con los gentiles. Durante su primer viaje misionero, «Pablo y sus compañeros. . . pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia» (una provincia romana de Galacia, hoy en día en Turquía); « . . . y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron. Y después de la lectura de la Ley y de los profetas» (Hechos 13:13-15), fueron invitados a hablar. Pablo escogió las Escrituras proféticas para mostrar que Jesús era el Mesías. Él empezó con un repaso de cómo «El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres. . . les levantó por rey a David. . . (De) la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel. . . . (Sus) gobernantes, no conociendo a Jesús. . . pidieron a Pilato que se le matase. Y habiendo cumplido todas las cosas que de Él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro (la tumba). Mas Dios le levantó de los muertos» (13:17,22-23,27-30).
Por medio de la muerte y  la resurrección de Cristo, recibimos la vida eterna. Pero el llegar a ser salvo y en Él ser «justificado todo aquel que cree» es mucho más que sólo escoger un mejor estilo de vida. Primeramente, llegamos a reconocer lo terrible que es el pecado como una ofensa contra Dios, y sintiendo un verdadero dolor por nuestros pecados y un deseo sincero para ser librado del poder de esos pecados. Después sigue la decisión de vivir nuestras vidas evitando y resistiendo el pecado por medio del poder del Espíritu Santo. Pablo declaró: «todo aquello de que por la Ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en Él es justificado todo aquel que cree» (Hechos 13:39).
EL APÓSTOL PABLO COMPARTIÓ A CRISTO, Y ¿TU HARÁS LO MISMO?
Vamos a compartir con otros hoy en día lo que Cristo significa para nosotros.
PABLO SIGUE DANDO EJEMPLO DE SU CONVERSIÓN A CRISTO.
En casi todos los lugares adonde Pablo y Bernabé fueron, «los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos» (Hechos 14:5). En Iconio, unos 144 kilómetros al este de Antioquía de Pisidia, una violenta oposición otra vez surgió cuando Pablo les dijo que Jesús era el Mesías predicho por los profetas. Él se fue de Iconio y viajó unos 33 kilómetros hasta Listra donde fue atraído a un hombre inválido. «Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo» (14:9-10). Al ver esta sanidad milagrosa, la gente estaba convencida que «dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros» (14:11). Pero Pablo y Bernabé se opusieron firmemente a ser hechos objetos de cultos idólatras (14:12-18).
Después de este evento, «vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. Pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe» (14:19-20) donde hicieron muchos discípulos.
Después, Pablo hizo una breve referencia de sus sufrimientos por causa de Cristo, diciendo: «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios» (14:22; ver 9:16). Donde quiera que encontramos un avivamiento espiritual y hay personas que se están salvando, sin excepción, Satanás buscará la forma de interrumpir, desanimar, y destruir su efecto. Así, que nosotros no debemos de sorprendernos cuando, después de nuestros mejores esfuerzos para servir al Señor, Satanás tratará de desanimarnos por medio de la opresión y aun por los disgustos con las personas de quienes esperábamos la animación. Pablo, el hombre que Dios eligió para escribir gran parte del Nuevo Testamento, tuvo que enfrentarse a muchos peligros; pero aun pudo escribir: «Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:12-13).
LA VERDAD NOS GUÍA Y NOS LLEVA A TODA OBEDIENCIA.
Para ser guiados a toda la verdad, tenemos que leer y obedecer toda la Verdad.
GOLPES, PRISIÓN Y PERSECUCIÓN RECIBEN PABLO Y SUS DEMÁS COMPAÑEROS POR LLEVAR EL EVANGELIO.
El apóstol Pablo y su compañero Silas fueron golpeados brutalmente por un tumulto en Filipos y echados en la prisión. Sin embargo, por medio de la intervención de Dios, ellos fueron soltados al próximo día. Pablo no se daba por vencido, «habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se fueron. . . . (Y) llegaron a Tesalónica» (Hechos 16:40-17:1). Dondequiera que él iba, Pablo siempre asistía a la sinagoga de los judíos. «Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo (dando evidencias) por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio. . . es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron» (17:2-4).
Cuando los incrédulos líderes religiosos se dieron cuenta de todos estos nuevos conversos, ellos se enfurecieron y empezaron un gran alboroto. Inmediatamente después de esto, Pablo se fue de noche y viajó hacia el suroeste hasta Berea. Al llegar, «entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la Palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos» (17:10-12). El hecho de confesar a Jesús como su Mesías era una decisión monumental para los creyentes, lo cual tendría un gran efecto sobre todos los aspectos de sus vidas — su familia, sus amigos, y sus asociados en los negocios. Su dedicación a la verdad debe de animarnos a todos, sin pensar en el nivel de entrenamiento religioso, para estudiar todas las Escrituras con un deseo sincero para aprender las verdades que ellas nos revelan.
Nuestro Creador nos ha distribuido a cada uno de nosotros con sólo una vida para prepararnos en nuestro destino eterno. Todos nosotros tenemos una responsabilidad doble — de llegar a ser la persona que Dios quiere que seamos y de llegar a cumplir con el propósito para el cual Él nos creó. Vamos a pensar en lo trágico que será para esas personas que no llegan a cumplir la voluntad de Dios, solamente perdiendo sus cortos años en esta vida acumulando las metas materiales, sociales y financieras para su auto complacencia. Dios ha provisto solamente un perfecto libro para guiarnos — Su Santa Palabra. Vamos a obedecerla y vamos a seguir a Jesús, como nuestro Salvador y nuestro Señor (I de Timoteo 2:5).
«Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia» (Hechos 17:30-31).
ES TIEMPO DE ALABAR, DAR GLORIA Y ALABANZA AL SEÑOR.
Alabado sea Dios, Sus caminos siempre son los mejores.
EL APÓSTOL PABLO ES GUIADO POR EL ESPÍRITU SANTO, EN TODO SU RECORRIDO MISIONERO.
El apóstol Pablo se reunió en Mileto con los ancianos de la iglesia en Éfeso, diciendo: «Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo (excepto) que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio (afirmar solemnemente) del evangelio de la gracia de Dios» (Hechos 20:22-24).
El Espíritu Santo que mora en nuestras vidas nos dará la fuerza para resistir nuestras pruebas y tentaciones tal y como lo hizo para el apóstol Pablo. Jesucristo les prometió a todos los creyentes: «Y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté (more) con vosotros para siempre» (Juan 14:16). Dios no nos ha dejado solos, sino que somos «fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu» (Efesios 3:16). Con la seguridad de la Presencia del Espíritu Santo que mora en nosotros podemos enfrentarnos a la vida con la certeza que tenemos un futuro con Él. Esto nos permite gozarnos de una profunda paz interna que procede de Dios (Juan 14:27). Nosotros entonces experimentamos gran contentamiento que «sobrepasa todo entendimiento» (Filipenses 4:7), cual paz las circunstancias de esta vida no pueden afectar. Porque Dios, quien es misericordioso y amoroso, mora en nuestras vidas, nosotros podemos responder con amor y misericordia para todas las personas y hacer desvanecer todo prejuicio, celo, odio, y envidia. Ninguna oposición puede robarnos de la paz que Dios nos da cuando permitimos que Cristo nuestro Rey reine sobre nuestras emociones. Aunque anteriormente no le habíamos permitido a Cristo gobernar nuestras emociones, ahora podemos decir: «Aunque todavía no soy lo que debo de ser, ya no soy lo que antes era; gracias a Cristo, estoy llegando a ser lo que Dios propuso que yo fuese».
El crecimiento espiritual viene cuando damos, no sólo de las cosas materiales, pero también de lo que las personas verdaderamente necesitan: de nuestro amor, de nuestro perdón, y de nuestro entendimiento. Al hacer esto, estamos llegando a ser más y más como Jesucristo. Pablo nunca denunció las maldades del emperador romano Nerón, pero sí sabemos que él oró por Nerón. Aun siendo un prisionero en Roma, Pablo escribió: «Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia. . . Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (I de Timoteo 2:1-4).
DIOS HACE CADA DÍA, PARA QUE NOS GOCEMOS Y ALEGREMOS EN EL.
«Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él» (Salmo 118:24).
EL APÓSTOL PABLO EXPONE ANTE LAS AUTORIDADES Y JUECES TRES ASPECTOS DE SUMA IMPORTANCIA:
1.     JUSTICIA  2. DOMINIO PROPIO Y  3. JUICIO VENIDERO.
ESTO TRAJO TODO TIPO DE REACCIONES:
ALBOROTO DE LOS JUDÍOS, INTENTO DE MATAR A PABLO Y CARCEL
Cuando el apóstol Pablo llegó a Jerusalén, los líderes religiosos «alborotaron a toda la multitud» con acusadores falsos: «Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la Ley y este lugar» (Hechos 21:27-28). En respuesta, el tumulto con aun más ira se apoderó de Pablo y trató de matarlo, pero él fue rescatado de este acto violento por los soldados romanos. Entonces le permitieron hablar en defensa propia a los judíos. Cuando Pablo mencionó la comisión que él había recibido de Jesús de ir a los gentiles, ellos inmediatamente le consideraron un traidor a su religión, y airadamente gritaron: «Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva» (22:22).
Cuando las autoridades del Sanedrín no pudieron sentenciar a Pablo, los religiosos celosos decidieron tomar la ley en sus propias manos y asesinarle (23:12-15). «Más el hijo de la hermana de Pablo» oyó del malvado complot para asesinar a Pablo y vino y se lo dijo a un capitán romano, quien entonces tuvo que transferir a Pablo secretamente de noche y lo llevaron ante Félix, el gobernador romano de Judea que vivía en Cesarea (23:16-35).
Durante su encarcelamiento por varios años en Cesarea, Pablo fue juzgado por tres poderosos gobernadores del imperio romano que oyeron lo que él tenía que decir sobre su fe en Cristo Jesús. Él fielmente disertó «acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero» (24:25). Cada uno de sus jueces tuvieron diferentes reacciones cuando Pablo les habló «del juicio venidero». Su primer juez Félix «se espantó» (24:25), y por eso sólo le oyó de vez en cuando. Después, su segundo juez Festo mostró su indiferencia al exclamar en gran voz: «Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco» (26:24). Y, por lo que esto quiera decir, su tercer juez Agripa le dijo: «Por poco me persuades a ser cristiano» (26:28). No sabemos si las palabras de Agripa fueron sinceras, o sólo una burla, como algunos piensan, pero eso no importa — pues el resultado fue igual. Por lo que sabemos, ninguno de estos tres hombres recibieron a Cristo como su Salvador y Señor de sus vidas y, por consiguiente, todos terminaron perdidos eternamente.
Puede que haya solamente un tiempo conveniente para arrepentirse y recibir a Cristo como el Salvador y el Señor: «he aquí ahora el día de salvación» (II de Corintios 6:2).
JESUCRISTO LO DIO TODO. ¿QUÉ LE DARÁS TU A ÉL?
Cristo dejó todo lo que Él era por nosotros; vamos a darle todo lo que somos para que Él pueda vivir Su vida en y por nosotros.
ANTES DE LLEGAR HASTA ROMA, SU DESTINO FINAL, PABLO SUFRE TODO TIPO DE PENALIDADES. ASÍ ES LA VIDA, LLENA DE OBSTÁCULOS.
Cuando Saulo de Tarso confesó sobre su fe en Jesucristo como el Salvador y Mesías resucitado delante de Festo, el nuevo gobernador romano de Judea, exclamó en alta voz: «Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco. Más él (Pablo) dijo (Hechos 26:24-25).
Desde que Pablo, como un ciudadano romano, había apelado su caso para ir ante César, Festo le puso bajo el cuidado de «un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta» (27:1). Julio tenía que llevar a Pablo a salvo hasta Roma para presentarse en juicio ante Nerón, el emperador romano. Ellos salieron en un barco, y después de un tiempo en el muelle de Sidón, continuaron a lo largo de la costa de Chipre. Pero los vientos de una gran tormenta no les permitió adelantar muy rápido. Al llegar a «Buenos Puertos» en Creta (27:8), Pablo les sugirió de quedarse allí durante los meses del invierno. Entonces él les advirtió: «Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas»; pero la mayoría de las personas en el barco le pidieron a Julio de continuar «por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí» (27:10-12).
Un poco después, furiosos vientos de categoría de huracán empezaron a abatirles. Después de dos semanas de tormentas, el barco empezó a hundirse cerca de la costa de Malta. «Entonces Pablo . . . puesto en pie en medio de ellos, dijo . . . Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo» (27:21-24). De esta experiencia podemos aprender que nuestra habilidad para juzgar es sólo buena según la fuente de nuestra información.
El viaje que hacemos a lo largo de nuestras vidas, como el de Pablo, puede que esté lleno de tormentas violentas. Puede que experimentemos naufragios físicos, financieros, o aun emocionales, y «toda esperanza de salvarnos» puede parecer perdida (27:20). Pero, llegará un día cuando las tormentas que hemos sufrido parecerán insignificantes al compararlas con todo lo que Dios ha cumplido por medio de nuestra fidelidad. Por causa de Cristo, Pablo con confianza pudo decir: «me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (II de Corintios 12:10; ver Romanos 5:1-5).
EL APÓSTOL PABLO ESTÁ PRESO POR EL EVANGELIO.
Preso por Cristo.
Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Filipenses 1:13
El apóstol Pablo siempre se consideró un preso por la causa de Cristo; nunca por un delito. Estaba encadenado porque creía en Cristo, lo predicaba y lo representaba.
Desde el punto de vista de Roma, Pablo era un preso encadenado a un guarda romano. Pero desde la perspectiva de Pablo, ¡los guardas romanos eran esclavos cautivos encadenados a él! El resultado de tal confinamiento fue que la causa de Cristo se había llegado a conocer "en todo el pretorio". Lejos de ser una condición opresiva, a Pablo se le había dado la oportunidad de dar testimonio de Cristo a cada guardia asignado a él, cada seis horas.
¿Qué veían los soldados? Veían el carácter santo de Pablo, su misericordia, su paciencia, su amor, su sabiduría y su convicción. Al convertirse los miembros de la guardia de palacio, se difundía la salvación más allá de ellos hasta "los de la casa de César" (Fil. 4:22). Por muy difícil que pueda parecer a primera vista, nadie es demasiado difícil de evangelizar.
 HOY ES EL DÍA DE BUSCAR A JESUCRISTO EL SEÑOR; POR FAVOR HÁGALO HOY, NO ESPERE EL MAÑANA.

No hay garantía que usted pueda aceptar a Cristo mañana.

EL APÓSTOL PABLO SUFRE, PERO SE ALEGRA EN CRISTO.
VER LAS ALEGRÍAS DE UNA VIDA PARA JESUCRISTO.
Ver la realidad de una vida transformada.
Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento. Hechos 28:30-31.
El versículo de hoy muestra que, aunque Pablo estaba bajo arresto domiciliario "en una casa alquilada", siguió predicando. A pesar de las circunstancias, Pablo siguió haciendo lo que se le había llamado a hacer.
Tal vez usted esté pensando No puedo ir y predicar el evangelio. No puedo ser evangelista, ni maestro bíblico. Estoy atado a mi trabajo. Pero no importa si usted está encadenado a un escritorio, a una línea de montaje en una fábrica, a un aula, a un vehículo o a un puesto de vendedor; todo eso brinda oportunidades de predicar el evangelio. Cuanto peor es su confinamiento, tanto mayor es la oportunidad de brillar con una vida de santidad.
A menudo me dicen lo difícil que es dar testimonio en el centro laboral. Mi respuesta es que por lo general es más difícil dar testimonio en condiciones ideales que en una situación más difícil. Se debe a que en las situaciones difíciles la realidad de una vida transformada es más patente, y eso no puede menos que impresionar a quienes no la han experimentado.

NECESITAMOS COBRAR EL ÁNIMO PARA SEGUIR ADELANTE.
Cobrar valor.
Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. Filipenses 1:14.
El versículo de hoy sugiere que, antes del encarcelamiento de Pablo, a la iglesia en Roma le faltaba valor. Cuando los creyentes vieron que Dios proveyó para Pablo y lo capacitó para que tuviera una oportunidad fabulosa de evangelización, ellos también comenzaron a proclamar el evangelio. Comprendieron que, como Dios podía ministrar por medio de Pablo en su circunstancia difícil, también podía ministrar por medio de ellos. Cuando la fortaleza de Pablo llegó a ser la de ellos, los pastores en Roma comenzaron a "hablar la palabra sin temor" (v. 14).
¿Sube y baja su gozo según la marea de los beneficios terrenales? ¿Son el placer, las posesiones, el prestigio, la reputación, la comodidad y la satisfacción o sus propias ambiciones el motivo de su gozo? Si es así, su gozo subirá y bajará según las mareas cambiantes de la vida. Pero si su gozo está vinculado con el progreso del evangelio, nunca disminuirá. Ponga el corazón en el progreso del evangelio, y su gozo será constante.
LAS AFLICCIONES EN EL MINISTERIO POR LA ENVIDIA DE OTROS.
Aflicciones en el ministerio.
Algunos, a la verdad, predican a Cristo... por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones. Filipenses 1:15-16.
A veces me preguntan: "¿Qué ha sido lo más desalentador en su ministerio?" Hasta donde puedo recordar, mi respuesta ha sido la misma a través de los años.
Hay dos cuestiones que me afligen profundamente. Una es ver a quienes deben procurar ser los más maduros en la fe, los que conocen bien la Palabra de Dios, que han experimentado las bendiciones del desarrollo espiritual y de la comunión y que han visto el poder de Dios repetidas veces, apartarse de la fe y abrazar el pecado. Eso es mucho más desalentador que cuando un cristiano recién convertido cae en pecado debido a la ignorancia.
La segunda es ser calumniado por otros predicadores del evangelio. Parece que algunos desean desacreditar el ministerio de otros. Como resultado, calumnian a otros ministros, no porque tengan válidas razones para censurarlos, sino simplemente por la satisfacción de desacreditarlos.
Mientras lleva una vida de santidad, espere que ataques a su servicio a Dios. Pero no deje que eso afecte su gozo.
OTROS AÑADEN ALEGRÍA AL MINISTERIO.
La bendición de los partidarios.
Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Filipenses 1:15.
Es doloroso pensar que un santo como Pablo tuviera que soportar oposición hasta el punto de decir: "En mi primera defensa [el primer juicio en Roma] ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon" (2 Ti. 4:16). Cuando Pablo les escribió a los filipenses, estaba tan privado de amigos que dijo de Timoteo "A ninguno tengo del mismo ánimo" (Fil. 2:20).
Pero Pablo también escribió que algunos estaban predicando a Cristo "de buena voluntad" según el versículo de hoy, que denota satisfacción y contentamiento. Los partidarios de Pablo estaban contentos con lo que Dios estaba haciendo en la vida de ellos y en la vida de Pablo. Simpatizaban con él y estaban agradecidos de su ministerio.
Hoy también hay personas así. ¡Qué bendición, aliento y fuente de gozo son ellas! Doy gracias a Dios por llenar mi vida de personas así.
ANUNCIAR A JESUCRISTO Y SU MENSAJE ES LO MÁS IMPORTANTE.
Lo que más importa, no la contienda.
Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún. Filipenses 1:18.
La palabra "anunciado" en el versículo de hoy significa "proclamar con autoridad". Sin que importara el costo personal, Pablo estaba decidido a que Cristo se proclamara con autoridad.
Aun cuando los detractores de Pablo predicaran el evangelio verdadero, eso tenía un efecto. Un predicador con motivos egoístas puede ser usado por Dios porque la verdad es más poderosa que el paquete en el que viene.

Pablo vivía para ver que se proclamara el evangelio; no le importaba quién se atribuía el mérito. Esa debe ser la actitud de todo pastor, maestro, anciano, diácono, líder y laico en la iglesia. En todo lo que sufrió, Pablo no dejó de predicar, ni criticó, ni se deprimió ni perdió el gozo. Es porque la causa de Cristo seguía adelante y se proclamaba su nombre. Eso era todo lo que Pablo quería. Esa es una actitud que la gracia de Cristo infunde en todos los santos.

PABLO SE DECLARA APÓSTOL DE JESUCRISTO Y USTED POR QUÉ NO SE DECLARA SERVIDOR DE JESUCRISTO?
EL ENCARGO DE PREDICAR LA PALABRA DE VERDAD.
No había ninguna incertidumbre en la convicción del apóstol Pablo que él era «apóstol de Jesucristo. . . quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito Suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos» (II de Timoteo 1:1,9).
El nombre de «Jesús» y Su título «Cristo» fueron usados seis veces en los primeros dos versículos. Las Buenas Nuevas del evangelio de Jesucristo es que Él imparte la vida eterna a todos los que le reciben por medio de la fe. El resto de todas las cosas que hacemos toman segundo lugar al propósito supremo por el cual Jesucristo vino: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10).
La vida del creyente puede que requiera participar «de las aflicciones por el evangelio» (II de Timoteo 1:8). Sin embargo, no debemos temer las aflicciones porque «nuestro Salvador Jesucristo. . . quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio» (1:10).
El negar a Cristo viene en muchas formas. Nuestro estilo de vida puede ser una forma de negarle. En medio de un mundo perdido, si nos mantenemos callados en la presencia de vergonzosos pecados, entonces estamos negando al Señor. El no hacer todo lo posible para alcanzar a un mundo perdido con Su Palabra es quizás la forma más seria de negarle. Pues hemos sido amonestados: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina (enseñanza), sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas (mitos, historietas)» (4:3-4).
Hoy en día, entre algunas personas, hay una cristiandad que se mezcla con el mundo al apoyar la avaricia, el deseo de la comodidad, la riqueza, la ociosidad, y las posesiones materiales. Es un contraste bien chocante que el «buen soldado» tiene que sufrir «penalidades», de quien Pablo dijo: «Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a Aquel que lo tomó por soldado» (2:3-4). «Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia. . . Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno» (Efesios 6:13-14,16).
LA ACTITUD DE UN SIERVO.
Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Lucas 14:33.
Pocos en la iglesia actual están consagrados a Jesucristo como lo estuvo el apóstol Pablo. Pablo ejemplifica de lo que hablaba Cristo cuando dijo "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Lc. 9:23). Pablo vivía tan entregado a nuestro Señor que no le importaba si vivía o moría. Esa es una actitud de la que prácticamente no se oye en nuestra época materialista y ególatra. La mayoría de las personas hoy viven para todo menos para lo que Pablo vivía.
Pablo seguía sintiendo gozo siempre que su Señor fuera glorificado, aun cuando fuera él mismo amenazado de muerte. Lo único que le importaba era que se siguiera difundiendo el evangelio, que se predicara a Cristo y que se exaltara al Señor. La fuente de su gozo estaba totalmente relacionada con el reino de Dios.
DEJARLO TODO POR SERVIR A DIOS.
LEJOS DE TODA AVARICIA. 1 Timoteo 6: 6- 12.
6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
6:7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
6:8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
6:9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;
6:10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
6:11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.
6:12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
BASTANTE NUNCA ES SUFICIENTE.
© Copyright 2009 Más de la Vida con Jorge Cota.
Hace algún tiempo leí una calcomanía que decía: Bastante nunca es suficiente. Eso, es exactamente lo que es la avaricia. Bastante nunca es suficiente.
La avaricia no es simplemente la apreciación del dinero. No es la apreciación de las cosas o la acumulación de las cosas. No es la extravagancia porque la extravagancia es relativa. Si tienes más de un par de zapatos y dos abrigos ya eres extravagante para la mayoría del mundo.
En cambio, la avaricia es el deseo loco, descontrolado; es el consumo fuera de control.
La avaricia es ser devorado por algún deseo. La avaricia es la razón principal del porqué el endeudamiento del consumidor se ha duplicado en los últimos diez años.
La avaricia es descrita de esta forma en un epitafio en Inglaterra: "Ella murió por el deseo de las cosas". Al lado está otra tumba con el epitafio: "¡El murió tratando de dárselas a ella!"
La avaricia le da permiso a las posesiones para que nos posean. Al hacerlo, la avaricia llega a ser el cáncer del contentamiento.  Despacio consume a sus víctimas remplazando el contentamiento con el deseo insaciable de obtener dinero y posesiones materiales. En resumidas cuentas de acuerdo a la Biblia; la avaricia es el amor al dinero.
Hace algunos años una de las encuestas más grandes jamás conducidas en los Estados Unidos les preguntó a las personas; ¿Qué estarías dispuesto a hacer por 10 millones de dólares?
El 3% dijo que estaría dispuesto a poner a sus hijos en adopción. (¡Conociendo algunos niños no me sorprendí!) El 16% dijo que abandonaría a su cónyuge. El 25% dijo que por 10 millones de dólares abandonaría a su familia para siempre. El 23% dijo que por 10 millones de dólares sería prostituta por una semana.
En otra encuesta, el monto era de un millón de dólares. El 65% dijo que viviría en una isla desértica a solas por un año. El 30% dijo que pasaría seis meses en la cárcel por un delito que no cometió.
Por $3,000 dólares, el 24% (1 de 4) dijo que revelaría el secreto más profundo, y oscuro de su mejor amigo aun cuando juró por cielo y tierra que no le diría a nadie. Por $500 dólares, el 66% dijo que besaría en los labios a un extraño. Por $50 dólares, 3 de 4 personas dijo que besaría a una rana. ¡Yo sí besaría una rana por $50 dólares!
La avaricia es muy común y los parámetros de qué haremos y por cuánto están arraigados en nuestro amor al dinero. El dinero no es el problema. El amor al dinero es el problema. Del amor al dinero surgen los fraudes, las mentiras, los robos, las traiciones, y los engaños. No obstante, en el fondo, la avaricia es acusar a Dios de no proveer por nuestras necesidades.
LOS DESEOS PUEDEN LLEVARNOS AL PECADO.

CUIDADO CON TUS DESEOS.
“No codiciarás”… - Éxodo 20:17
A veces me pregunto por qué Dios no enumeró los Diez Mandamientos en el orden inverso, ya que el décimo se relaciona con el primer pecado: el deseo. El pecado de Eva no fue simplemente desear una fruta, sino querer tener el conocimiento que Satanás le dijo que la haría semejante a Dios (Génesis 3:5). Su codicia la llevó a violar el primero y el décimo mandamiento que Dios posteriormente le dio a Moisés.
Si no codiciamos, eliminamos muchas de las razones por las cuales desobedecemos los otros mandamientos. Querer tener lo que no es nuestro nos induce a mentir, robar, cometer adulterio, matar y negarnos a honrar a nuestros padres. Rehusamos descansar, porque con seis días de trabajo, no podemos conseguir lo que deseamos. Usamos mal el nombre de Dios cuando lo empleamos para justificar algo que queremos hacer. Idolatramos las riquezas y las relaciones interpersonales porque no queremos colocar toda nuestra confianza en el Señor.
Me resulta difícil pensar en pecados que no incluyan alguna forma de codicia. Sin embargo, como es el último de la lista, tendemos a pensar que es el más insignificante, pero no es así. Si detenemos el pecado cuando todavía está en nuestro corazón y en nuestra mente, evitamos convertir a los demás en víctimas de nuestro actuar pecaminoso y evitamos sus graves consecuencias.
Contentamiento es comprender que Dios ya me ha dado todo lo que necesito.
Autor: Editores de Nuestro Pan Diario.

PRINCIPIOS BÍBLICOS PARA ESTAR CONTENTOS.
 Alguien dijo: “El contentamiento nunca es el resultado de la posesión o escasez de cosas. Viene como resultado de una actitud de amor, adoración y gratitud hacia Dios y hacia la vida que Dios nos da”. Estudie y memorice estos principios y versículos:
1. Aprenda a dar gracias en todo (1Ts. 5:18).
2. No mire por lo suyo propio (Fil. 2:4).
3. No busque lo suyo propio (Fil. 2:21).
4. No se afane por nada (Fil. 4:7).
5. No se aferre a las cosas materiales (Job 1:21 – Sal. 39:6).
6. No se desgaste por las riquezas materiales (Pr. 23:4).
7. Si tiene sustento y abrigo debe estar contento (Mt. 6:25-34).
8. No ambicione hacerse rico, la codicia esclaviza y causa daños (1Ti. 6:9).
9. No ame el dinero, ame a Dios (1Ti. 6:10 – Mr. 12:30).
10. Sea generoso y comparta de aquello que Dios le da (2 Co. 9:7 - Ro. 12:13).
11. Cuide el corazón, por medio de la comunión con Dios (He. 10:23, 1Co. 10:12).
12. Espere con ansias la venida del Señor y viva de acuerdo a este evento (Stg. 5:8 - 1 Ts. 4:17,18).

UNA ORACIÓN POR LAS AFLICCIONES DEL SIERVO DE DIOS.
Liberación de aflicciones temporales.
Sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación. Filipenses 1:19.
El versículo de hoy muestra el valor de la plena confianza en Dios. Pablo sabía que su aflicción presente era temporal y que sería librado de ella.
¿Por qué estaba Pablo convencido de su liberación? Su declaración: "Sé que... esto resultará en mi liberación" es una cita de la versión griega de Job 13:16. Job era un hombre justo que sufrió mucho, pero fue librado porque Dios siempre libra a los justos. Job dijo "Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios" (Job 19:26). Él sabía que temporal o eternamente Dios lo libraría.
Pablo sabía que podía confiar en que Dios lo librara tal como Dios había librado a Job. Confiaba en que sus circunstancias resultarían en bien, ya fuera librado de la cárcel, justificado en su juicio y librado de la ejecución, o yendo a la gloria como un mártir. Tal vez usted no sufra las mismas pruebas que Pablo, pero cualesquiera que sean sus circunstancias la misma segura confianza está a su alcance.









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