EL PRÍNCIPE DE LOS PASTORES TE DA IDENTIDAD DE NOBLEZA CON UNA CORONA.
1. EL PRÍNCIPE DE LOS PASTORES Y LA
IDENTIDAD.
Las Coronas
Son Para Los Reyes.
Y cuando
aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. – 1 P. 5:4
¡Las coronas
son para los reyes! Y el apóstol Pedro,
quien pasó tres años viviendo con Jesús, nos recuerda qué Él nos dará una
corona que nunca será destruida.
Nosotros reinaremos y gobernaremos con el Rey de la gloria. ¡Por siempre!
Otro
apóstol, Juan el discípulo a quien Jesús amaba, quien se recostaba cerca del
corazón de su Maestro (Jn. 13:25), afirmó lo mismo, anunciando estas palabras
precisas de Jesús. . .
Al que
venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y
me he sentado con mi Padre en su trono.
– Ap. 3:21
Pon atención
cuidadosamente al leer esto. Sé que es
fácil desanimarte en el ministerio.
Algunas veces pareciera que Dios no está trabajando. Quizá tú te sientes olvidado, solo, que nadie
lo entiende. Quizá te sientes derrotado. He sido enviado por Jesús para recordarte
quién eres tú en realidad.
Tú estás en
el proceso de ser alistado para reinar con el Rey de reyes, el Señor de
señores. Tienes sangre real fluyendo
dentro de ti, una sangre que fue derramada a un gran precio en la cruz del
calvario. Esa sangre te limpió. Te cubre y es la garantía de Dios que tú
servirás - junto con Jesús - en su glorioso Reino. Por siempre.
Así que,
anímate hoy. Mantén tu cabeza en
alto. Adórale. Aprende de su corazón y de su humildad para
así servir a los demás – él fue un Siervo-Rey.
Toma autoridad sobre cada tentación y todo pensamiento que quiera
derrotarte. Su corona está siendo
preparada para ti ahora mismo.
Sé
fiel. ¡Nunca te rindas! Camina con la dignidad de tu llamamiento y
siempre refleja el corazón de tu Rey. Tu
eres su embajador (2 Cor. 5:20). Algún
día, tú sabrás que tu trabajo no fue en vano (1 Co. 15:58).
Cosas que
ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios
ha preparado para los que le aman. – 1
Co. 2:9
¡Ama a tu
Pastor que viene! Él podría venir
hoy. ¡Maranatha!
2. EL
PRÍNCIPE DE LOS PASTORES ES QUIEN TE DA LAS CORONAS.
El Próximo
Gran Momento De La Historia.
Y cuando aparezca el Príncipe de los
pastores, vosotros
recibiréis la corona incorruptible de gloria.
- I P. 5:4
La mayoría
de los cristianos raramente piensan acerca del siguiente gran momento de la
historia. El regreso de su Pastor – El
Príncipe de los pastores.
Porque el Señor mismo con voz de mando, con
voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en
Cristo resucitarán primero (1 Ts. 4:16).
¡Pedro
estaba convencido! ¡Él no tenía
duda! En la montaña él había visto con
sus propios ojos a Jesús ascender al cielo.
Él escuchó con sus propios oídos a los dos ángeles, vestidos de blanco,
que declaraban, Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de
vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo (Hch. 1:11).
Así que,
varios años más tarde cuando Pedro escribió a aquellos primeros cristianos, él
uso las palabras “cuando aparezca”. ¡No
“si aparece”! Y cuando aparezca el
Príncipe de los pastores. . . Eso es
confianza y anticipación. ¡Eso es certeza!
Los
cristianos en todo lugar en el primer siglo vivieron esperando que Jesús
regresara en cualquier momento. La
palabra Maranatha (que significa, El Señor viene) estaba constantemente en sus
labios. Cuando se saludaban uno al otro
en las calles, se identificaban así mismos como creyentes con el saludo,
Maranatha. Y cuando se despedían uno del
otro, Maranatha. Siempre estaban
preparados – para el dramático momento cuando su Jesús pudiera aparecer en las
nubes. Ellos anhelaban ese momento
cuando serían arrebatados en el cielo y verían al Señor cara a cara. La promesa de la venida de Jesús les motivó a
llevar vidas de pureza. ¡Llenó sus días
con gozo y la esperanza bienaventurada (Tit. 2:13)!
Por los
últimos cuarenta años, he tenido el privilegio de viajar a lugares remotos del
mundo para convivir en comunión con muchos tipos de cristianos. Esto ha sido una probada del cielo. Con cada nuevo viaje he tenido que empacar mis
maletas. Empacar esas maletas
cuidadosamente, con la ayuda de mi querida esposa Mary, me ha preparado para el
momento cuando el avión despegue llevándome a los cielos y entregándome a mi
destino.
Quiero
preguntarte - ¿Tus maletas espirituales están empacadas y estás tu preparado
para volar con Jesús? ¿Estás tú viviendo
hoy esperando reunirte con Él esta noche o mañana por la mañana? Nadie sabe la hora, excepto el Padre en los
cielos (Mt. 24:36). ¡El próximo gran
momento de la historia está cerca!
Podría ser hoy mismo.
¿Por qué no
hacer un compromiso nuevo con Jesús ahora mismo? Nunca comienza otro día sin primero ver a los
cielos y escucharle a decir nuevamente, Ciertamente vengo en breve. Y tu experimentarás una esperanza fresca y un
propósito para vivir mientras susurras respondiendo Amén; sí, ven, Señor Jesús
(Ap. 22:20).
Por lo
demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez
justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su
venida (2 Ti. 4:8).
¡Ama a tu
Pastor que viene! Él podría venir
hoy. ¡Maranatha!
3. EL
PRÍNCIPE DE LOS PASTORES ES UNA FORMACIÓN DEL SEMINARIO: INSTITUTO MINISTERIAL.
A mis
eternos amigos en Cristo Jesús. Gracias por su amor a nuestro Señor Jesús y por su Palabra.
Si usted
recientemente se graduó del seminario del IIBT, es mi oración que usted haya
tenido una experiencia inolvidable. Se y
confio que El Espíritu Santo lo está motivando a finalizar sus Prácticas. ¿Usted ha podido leer el Prefacio? ¿Ha iniciado a completar las prácticas de
Oración, Fidelidad de Dios, Dar y Amor de Dios?
No se olvide que la única manera que va a madurar su don espiritual es a
través de la práctica.
Si usted aún
no ha tenido la oportunidad de asistir al Seminario de la Biblia Thompson, le
animamos a que asista! Será una
experiencia que cambiara su vida, su familia y su ministerio. Se lo garantizo. ¡Contáctenos!
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Esté atento
a los próximos devocionales. Cada uno
está diseñado para tocar su corazón y llevarlo al corazón de Dios. Así motivarlo y animarlo a medida que usted
enseña y predica la Palabra de Dios (2 Ti. 4:2).
Visite
nuestra Página de Facebook. Visite nuestra página Web (www.iibt.info). Allí
encontrará mucha ayuda, como: nuestros próximos eventos, las 52 cadenas de la
Biblia Thompson más destacadas y muchísimas ayudas más que usted podrá
descargar, imprimir y utilizarlo en su Iglesia o células.
¡Manténgase
animado! Somos más que vencedores (Ro. 8:37).
Sigamos trabajando juntos en armonía con el fluir del Espíritu Santo,
hasta que nuestro Dios Todopoderoso cumpla su promesa inquebrantable.
Porque la
tierra será llena del conocimiento de la Gloria de Jehová, como las aguas
cubren el mar (Hab. 2:14).
4. EL PRÍNCIPE DE LOS PASTORES ES TU DESCANSO.
No te
preocupes…No temas…Descansa
Nada te
faltará. – Salmo 23:1
David era un
hombre conforme al corazón de Dios.
Entendía que El era poderoso, que estaba presente en todo lugar y que
era un pastor personal. Este Pastor que
está presente en este momento, conocía a David.
Realmente lo conocía, y David a su Pastor.
Por eso
David estaba convencido que nunca necesitaría nada y pudo decir, Nada me
faltará. Su futuro estaba
asegurado. Todos sus recursos infinitos
de poder y de amor eran suyos.
¿Entiendes
con cuanto cuidado estás siendo protegido hoy? ¿Sabes cuán seguro estás? Cuando te afliges por dinero, Dios dice yo
soy “dueño del ganado de mil colinas” (Sal 50:10). Cuando sientes dolor, El promete que su gozo
será tu fortaleza (Neh 8:10). Cuando te
sientes temeroso acerca del futuro de tus hijos, El dice, No temas, Yo los
cuidaré (Is 54:13). Dios quiere que
descanses y que encuentres paz en El.
Claro que
esto no implica que dejes de trabajar y planificar, o que dejes de orar. ¡No!
Lo que quiere decir es que cada mañana despiertas y pones tus ojos en el
corazón inmenso de Dios. Te dices a ti
mismo, que no dejarás que tus problemas te controlen. Dios será tu vida. Es de El que vendrá tu descanso.
Jesús dijo
que el Padre sabe cuándo el gorrión más pequeño cae a la tierra (Mt 10:29).
Nunca son olvidados por Dios (Lc 12:6)
Si Él tiene tanto cuidado de un gorrión, ¿te puedes imaginar el cuidado
que tiene de ti?
David sabía
bien. ¡Él sabía cuánto era amado por
Dios! Es por eso que David se apresuraba
para encontrarse de madrugada con Dios cada día. Jorge Mueller de Inglaterra también sabía lo
propio. Aunque él tenía que dar de comer
a cientos de huérfanos cada día, nunca le faltó una sola comida. A veces las
provisiones de Dios vienen al último momento, pero siempre vienen.
Para tu
propio bien, estoy pidiéndote que te afirmes y ejercites esa misma fe. No dejes que el temor, la falta de perdón, el
dolor, o la ansiedad te esclavicen. Encuentra tu descanso en Jesús. Confía en El tal como un corderito inocente
confía en su pastor. Cuando vuelvas a
esa fe sencilla, conocerás lo que es realmente vivir así como vive el hijo del
rey más rico. Serás libre y nunca quedarás desilusionado.
Por nada
estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en
toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de
Dios que sobrepasa todo entendimiento,
Guardará
vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses
4:6-7.
5. EL
PRÍNCIPE DE LOS PASTORES ES TU ALIMENTO ESPIRITUAL.
Alimento
Poderoso Para Un Pastor Que Tiene Hambre
Jehová es mi
pastor; nada me faltará.
En lugares
de delicados pastos me hará descansar… Sal 23:1-2
“Hermano Juan, yo alimento a otros todo el
tiempo, pero nadie me alimenta mí.” Por
los últimos cuarenta años he escuchado este clamor de muchos pastores. La mayor parte de pastores entienden cuan
fácil es agotarse en el ministerio.
Todos saben que no se puede dar algo si no se recibe algo para dar.
David, el
pastor joven que más tarde llegó a ser rey, entendió esto también. Él sabía lo que era la soledad. Experimentó
el hambre espiritual, y como todos David precisaba aprender que solo Dios puede
satisfacer nuestras necesidades más profundas.
Muchos pastores muy conocidos han tenido que aprender que a veces
nuestro único maestro y pastor es Jesús.
La mejor
noticia es que Él siempre está a tu
lado. El nunca falla. Ni una sola vez. David nos hace recordar que Dios nos ha
rodeado con pastos delicados y verdes para nuestro descanso y confort. También
esos pastos están allí para alimentarnos.
Cada día tienes abundante alimento y tu satisfacción es garantizada. No
solo serás personalmente satisfecho pero podrás compartirlo con los que están
cerca de ti. Déjame sugerirte cuatros
áreas de tu vida en las cuales debes buscar esos pastos frescos y verdes…
LA PALABRA,
dice el Salmista “cuan dulce son a mi paladar tus palabras” (Sal 119:103). Job amaba la Palabra de Dios más que su pan
cotidiano (Job 23:12). Jeremías dice
“Fueron halladas tus palabras, y yo las comí.
Tu palabra me fue por gozo y por alegría de mí corazón.” (Jer
15:16). Al meditar en la Palabra de
Dios, deja que el Espíritu Santo te fortalezca.
LA FAMILIA Y
LOS AMIGOS te alimentarán. Hierro con
hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de un amigo (Pr 27:17). Escucha con cuidado lo que otros te dicen. Dios te hablará a través de ellos. Mucha de mi fortaleza y ánimo he recibido de
María quien frecuentemente comparte de lo profundo de su corazón.
JESÚS MISMO
te alimenta. La Biblia dice que Jesús
toca la puerta de nuestro corazón para que comamos con El (Ap. 3:20). Escúchalo a El mientras él habla corazón a
corazón contigo. Él te dice cuanto te
ama y cuan orgulloso se siente de ti.
Nos dice cuán nuevas son sus misericordias y su perdón cada día. Dios muy cariñosamente nos invita a “estar
quietos, y conocer que yo soy Dios…”(Sal 46:10). Cuando estamos quietos, lo oímos hablar y Sus
Palabras siempre son poderosas para nosotros.
EN PRESENCIA
DE NUESTROS ENEMIGOS busca esa mesa preparada por El (Sal 23:5). Es cuando confrontamos a nuestros peores
enemigos, cuando peleamos nuestras peores batallas que Dios revela su presencia
con gran poder. Cuando te alimentas de
su presencia serás como David ante Goliat.
No tendrás temor. Podrás decir
“yo voy contra ti en el nombre de Jehová de los ejércitos.” (I S 17:45).
Este mes
celebrarán las Olimpiadas en Londres.
Miles de atletas se alimentarán con lo que se llama barras poderosas
antes de entrar en una competencia.
Estas barras poderosas te dan energía inmediata y fortaleza. Te prometen una actuación superior. Te llevan a la victoria. Te digo que hoy tienes algo mucho mejor. Tú tienes los delicados pastos del Pastor
Jesús. El adereza un banquete delante de
ti. Así que ¿por qué no gustar y ver que
es bueno Jehová…(Sal 34:8). Si así lo
haces, nunca serás desilusionado. Serás
lleno con su sabiduría y poder para alimentar a otros con la Palabra
transformadora de nuestro Dios todopoderoso.
6. EL
PRÍNCIPE DE LOS PASTORES ES TU REPOSO.
¿Necesitas
un baño?
Junto a aguas de reposo me pastoreara. Salmo 23:2
¿Te has
sentido sucio últimamente? No estoy
hablando de tu necesidad de darte una ducha en tu casa. Me refiero a un espíritu contaminado. Un corazón lleno de ira o tal vez un pecado
oculto. Puede ser un resentimiento
profundo. Puede ser una amargura que has llevado por años, o una auto
conmiseración crónica o el orgullo.
Es fácil
estar limpio externamente, pero hediondo y podrido por dentro.
Es por eso
que el Buen Pastor guía a su rebaño por aguas de reposo. Es por eso que Jesús siempre está listo para
lavarnos. Él sabe de nuestra necesidad.
Él te lavó
con su sangre una vez y para siempre cuando llevó tus pecados en la cruz, y te
dio su justicia a cambio de tus pecados (Ro. 3:25-26). Al que no conoció pecado, por nosotros lo
hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co.
5:21).
Pero como
Pedro, nosotros también necesitamos ser lavados cada día. ¿Te acuerdas cuando
él se arrodilló y lavó los pies de sus discípulos? “Si no te lavare, no tendrás parte
conmigo.” Un verdadero seguidor de Jesús
desea andar en pureza en este mundo contaminado, para complacer a su Maestro.
Más tarde el
Apóstol Juan escribió, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonarnos, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).”
¿Por qué no
abrir tu corazón a Jesús hoy? Deja que
él te examine. Cuéntale tu debilidad y cuanto deseas que te limpie
cariñosamente. Él te bañará en esas
aguas de reposo y como resultado podrás perdonar a otros más fácilmente.
Estarás lleno de un gozo nuevo del Espíritu Santo y la gloria de Dios fluirá a
través tuyo hacia otros como nunca antes lo has experimentado. Agradécele por su trabajo de limpieza. Nadie te ama como te ama tu Pastor.
ORACIÓN:
Señor Jesús, gracias por tus aguas de reposo que me limpian. Yo las necesito hoy. Gracias por tu sangre que me lavó
completamente y para siempre. Gracias por tu Palabra que limpia mi mente. Gracias por tus misericordias que son nuevas
cada día, las cuales me permiten empezar de nuevo limpio, vibrante y
perdonado. Gracias por escogerme como tu
instrumento de limpieza para un mundo que precisa tanto de tu amor.
7. EL PRÍNCIPE DE LOS PASTORES ES EL QUE APACIENTA LAS OVEJAS
El Gran
Apacentador Y Sus Apacentadores.
Como pastor
apacentará su rebaño. . . –Is. 40:11
Tu pastor
Jesús -- que vive dentro de ti -- es uno que hace la paz. El desea que tú también seas un hacedor de la
paz.
Isaías dijo
proféticamente que Cristo es el Gran Apacentador. Es el que aquieta a su rebaño y que quita el
temor. Es el que perdona. Es el que guía con confianza sabiendo que
todo saldrá bien.
Cuando Jesús
es tu Pastor, no hay nada de qué preocuparse.
Aun cuando has sufrido una injusticia, no hay necesidad de enojarte o de
entregarte al resentimiento. Él está
obrando su plan perfecto en tu vida, y siempre traerá el bien, aun cuando has
sido tratado injustamente (Ro. 8:28).
El añora por
tu confianza para gobernar tu corazón, tu hogar, tu iglesia y aun tu país (Col.
3:15). Él te ha escogido para ser su
instrumento para que eso ocurra.
¿Has oído el
relato acerca de la Noche Buena durante la primera guerra mundial? Los alemanes y los ingleses estaban en plena
guerra, el uno contra el otro. Se
encontraban separados por una brecha de menos de 50 metros en una batalla
feroz. Durante varios días gran cantidad
de soldados habían muerto.
De repente,
al llegar la media noche del 24 de Diciembre, los Ingleses se dieron cuenta que
los Alemanes habían dejado de utilizar sus armas. Más bien los Ingleses
comenzaron a ver velas prendidas que se suspendían de las trincheras enemigas y
de pronto se escuchó la entonación del lado Alemán del afamado villancico “Noche de paz, Noche de amor. Todo duerme en derredor. Entre sus astros que esparcen su luz. Bella anunciando al niñito Jesús. Brilla la estrella de paz, brilla la estrella
de paz”.
Al principio
los Ingleses pensaron que era un truco del enemigo, pero cuando el primer
soldado Alemán levantó las manos en alto dejando su fusil en tierra y se paró
en la trinchera, los Ingleses se dieron cuenta que algo nuevo estaba pasando. De pronto otros hicieron lo mismo. Ellos dejaron sus armas y salieron de la
trinchera y dentro de minutos cientos de soldados de ambos lados se reunieron en ese espacio entre los dos ejércitos. Se abrazaron en celebración y de pronto
estaban entonando juntos los cánticos en armonía. ¡Paz en la tierra!, ¡Feliz Navidad!
Todo empezó
con un soldado.
Te pregunto
hoy ¿Por qué no eres como ese soldado?
¿Por qué no deponemos nuestras armas?
Dejemos de pelear entre nosotros.
Dejemos de pagar mal por mal. Más
bien seamos los primeros en humillarnos y de perdonar y más bien orar por los
que se oponen a nosotros. Imitemos más a
Jesús añorando la unidad (Jn. 17:20-21).
Él es
nuestro todo poderoso y misericordioso Príncipe de paz. El calma el mar cuando viene la tormenta y en
forma callada obra su perfecta voluntad
en cada uno de nosotros.
Mostremos al mundo que somos los verdaderos seguidores
del Señor. Cuando su paz realmente reina
en ti, sana a los que están en tu entorno.
Verás a otros seguir tu ejemplo.
Experimentarás en una forma nueva qué es ser hijo del Rey. Bienaventurados los pacificadores porque
ellos serán llamados hijos de Dios (Mt 5:9).
En paz me
acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo
tú, Jehová, me haces vivir confiado. –
Sal 4:8
8. EL PRÍNCIPE DE LOS PASTORES NOS LLEVA EN SUS BRAZOS
Los Brazos
de tu Pastor
Como pastor
apacentará su rebaño;
En su brazo
llevará los corderos,
Y en su seno
los llevará;
Pastoreará
suavemente a las recién paridas. – Is. 40:11
Quiero
animarte con una buena noticia. Es una
verdadera buena noticia. Tienes un Pastor que te está cuidando ahora
mismo. Y está listo para levantarte en sus
brazos en cualquier momento, especialmente en tiempos de necesidad.
Isaías,
hablando proféticamente acerca de Jesús en este pasaje mesiánico -- porque como
podrás notar, este verso se encuentra en rojo en la Biblia Thompson -- nos dice
que Cristo cuida en una forma especial a los más necesitados. Los corderos son los más tiernos. Estos son los más débiles y que se enferman
fácilmente. Son los que divagan, y frecuentemente se caen y se lastiman con
facilidad. El lleva a estos corderitos
en sus brazos.
¿Alguna vez
has pensado en la clase de brazos que tiene tu Pastor? Son. . .
Brazos
fuertes. Son los brazos más fuertes que
hay en todo el universo. Ellos crearon
el mundo y todo lo que en él hay. Fueron los brazos que movieron los dedos para
poner la luna y las estrellas en su lugar (Sal. 8:3). También fueron los mismos brazos que se
agacharon para levantar a Pedro y ponerlo en la barca cuando se estaba
hundiendo en la tormenta (Mt. 14:22-36).
Tal como Pedro, tú también puedes clamar al Señor, “Señor, sálvame,” y Él lo hará.
Brazos
largos. Sus brazos no son limitados como
los tuyos o los míos. Los de El no tienen límites. Alcanzan a cada pueblo, tribu y nación. Se extienden de mar a mar, y de una montaña a
otra. Son lo suficientemente largos para
alcanzar y aquietar tu corazón adolorido.
Son lo suficiente largos para alcanzar y rescatar a tu hijo o hija
pródiga, no importa cuán lejos se hayan alejado. Esos brazos los vuelven a
traer a casa. ¿Por qué no hacer la
canción del salmista tuya? Su diestra lo
ha salvado, y su santo brazo (Sal. 98:1).
Brazos
cariñosos, y misericordiosos que nos dan confianza. Jesús dijo, Venid a mí todos los que estáis
trabajados y cargados, y yo os haré descansar (Mt. 11:28). Sus brazos extendidos sanó al leproso, y
pueden hacer lo mismo por ti (Mt. 8:4).
Cuando Jesús vio la mujer adúltera, la saludó con esos brazos de
compasión y le dijo, Ni yo te condeno; quedas perdonada (Juan 8:1-11). Esos mismos brazos que dieron la bienvenida
al Hijo Prodigo, son los mismos que están listos para aceptar a cualquiera,
incondicionalmente. Esos brazos salen de
un corazón lleno de amor (Lc. 15:11-32).
¿Has oído de
Derek Raymond? Fue un corredor en las
Olimpiadas del 1992 quien se cayó a solo 175 metros de la meta. Lastimado, cansado y derrotado se quedó allí
no pudiendo culminar sus sueños Olímpicos.
Su papá que lo estaba observando desde la gradería en el estadio, cuando
vió a su hijo caer, saltó de su asiento y corrió entremedio de la gente. Brincó la malla para poder llegar a donde
estaba su hijo. En esos momentos, la
multitud pudo presenciar un cuadro conmovedor en la historia Olímpica. El padre levantó a su hijo que estaba
lastimado sobre la pista de carrera, y lo colocó sobre su hombro y lo llevó a
la meta. Derek terminó la carrera. Con lágrimas de gozo, el padre e hijo se
abrazaron. 65,000 personas aplaudieron y
un hijo experimento el increíble amor de un padre por su hijo. Si un padre humano puede hacer eso por su
hijo, ¿no piensas que tu Padre Celestial hará mucho más por ti?
Anímate, mi
querido amigo. Tu Pastor te espera con
los brazos abiertos. Son brazos que
conocen tu dolor porque fueron heridos, magullados y bañados en Sangre. Fueron clavados en una cruz por ti y para
mí. Todo lo que tienes que hacer es
clamar “Papito, por favor, levántame.”
Al hacer eso, te prometo, Él te oirá.
Él se interesa en ti. Te llevará.
Nadie tiene los brazos como los que tiene tu pastor.
Oración: Mi
Señor, Mi Dios, Mi Pastor, te adoro a ti hoy.
Gracias por tu cuidado infatigable.
Gracias por estar presto para levantarme en cualquier momento. Descanso en tus brazos hoy sin temor porque
eres mi Pastor. Eres mi Pastor con brazos largos, fuertes y cariñosos. Gracias,
Señor Jesús.
9. EL PRÍNCIPE DE LOS PASTORES NOS LLEVA EN SU SENO.
La Cosa Más
Importante
Como pastor
apacentará su rebaño;
En su brazo
llevará los corderos,
Y en su seno
los llevará;
Pastoreará
suavemente a las recién paridas. – Is. 40:11
¿Qué es lo
más importante que un pastor debe hacer?
El profeta Isaías nos presenta con la respuesta en un cuadro hermoso en
la figura de nuestro Pastor. Enfocaremos
su corazón hoy basado en la frase, “Y en su seno los llevará.”
El corazón
de Dios está muy abierto y esperando para todo aquel que viene a Él. Tu Pastor celestial quiere llevarte en su
seno, cerca de su corazón. Es allí donde
encontrarás un ministerio efectivo.
Su corazón
es tierno, revelador, y lleno de amor, sabiduría, consuelo y fortaleza. Te enseña a como amar a otros y como
perdonarlos. Es la fuente de paciencia,
lleno de esperanza y poder. Nunca
encontrarás éxito en el ministerio si no descubres el valor de dejar que el
Señor te lleve cerca de su corazón.
David era un
hombre conforme al corazón de Dios (Hch 13:22).
Aunque su vida fue plagada por
pecado, David clamó a Dios “Crea
en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”
(Sal. 51:10). En otra ocasión él
escribió, Deléitate asimismo en Jehová, él te concederá las peticiones de tu
corazón (Sal 37:4). David encontró su
refugio, su perdón, su pasión y pureza
al buscar el corazón de Dios.
Y
Jesús. ¿Alguna vez te has preguntado por
qué el Señor se apartaba de las multitudes para buscar los lugares silenciosos
en las montañas? Era que añoraba por la
presencia de su Padre (Mr. 1:35). Jesús
moraba en el seno de su Padre (Jn 1:18).
Él fue enseñado por su Padre (Jn 8:28).
Nunca hizo nada por su propia cuenta.
…El Padre que mora en mí, él hace las obras (Jn 14:10). El poder de Jesús para predicar, el hacer
milagros y aguantar la cruz provino del corazón de su Padre.
Juan, el
Amado, fue uno de los pastores más importantes de todas las edades. En su vejez, él exhortó a la iglesia hacia el
amor y la pureza (I Jn 4:7; 5:21). El
profetizó de las cosas que vendrían (Ap. 1:19).
¿Cuál fue el secreto del aguante en su ministerio? La última cena, nos da la respuesta. Juan estaba recostado sobre el pecho de Jesús
(Jn 13:35). A él le gustaba oír el
palpitar del corazón de Jesús y cultivó un oído atento al mismo por el resto de
su vida. Tal como Jesús entendía su
necesidad profunda de su Padre, así Juan el amado, entendía su gran necesidad
por los recursos que solo se encuentran en
Jesús.
Cuando uno
comienza a profundizarse en el corazón de Jesús, uno descubre sus motivos y
propósitos de Él. Uno aprende lo que le
trae contentamiento y tristeza. Uno
llora por las cosas que le hacen llorar a El.
También te encontrarás con la misma paz, amor y poder que lo fortaleció
a él. “El que en mí cree, las obras que
yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre” (Jn.
14:12).
Mi hijo
mayor se llama Andrés. El nació con el
síndrome de Downs. Aunque tiene cuarenta
años, el todavía piensa y habla a nivel de niño. María y yo lo amamos con todo nuestro
corazón. Cuando tenía cinco años, un día
estuvimos de paseo en el bosque. Andrés
se había adelantado cuando de pronto nos dimos cuenta que lo habíamos perdido.
No podíamos hallarlo. Lo buscamos
mucho hasta el anochecer. Lo llamábamos
con desesperación por su nombre, “Andrés, Andrés.” Al fin oí un clamor a la distancia “papito,
papito.” De pronto lo encontré bajo un
arbusto encogido, lleno de temor. Lo
levanté en mis brazos y coloqué su cabecita
cerca de mi corazón. Llorando se agarró
de mí. No quería soltarme. Ahora, seguro otra vez, Andrés podía descansar, y sentir al ritmo de ese corazón lleno de
amor que había conocido desde su nacimiento.
¿Es eso por
lo que tú añoras hoy? ¿Será eso lo que
tú deseas sobre todas las cosas? La
Escrituras revelan el corazón de Jesús.
Medita sobre ello cada día. Pero
no te olvides de pasar esos momentos en silencio y quietos cada día.
Están llenos con una cariñosa afirmación de tu Pastor. Vacía tu mente de las ansiedades cuando estás
solo. Escucha. Dile al Señor todas tus
preocupaciones. Y sigue escuchando. Cuando te despiertes, dile que quieres oír su
voz. Lo oirás hablar a través del día
“corazón a corazón.” No te
desilusionarás. Te sentirás refrescado,
lleno de poder, gozo y esperanza. Si
quieres tocar el corazón de personas, primero tienes que tocar el corazón de
Dios. Eso es clave a una vida rica y un ministerio efectivo.
Estad
quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré
exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. – Sal. 46:10
10. EL
PRÍNCIPE DE LOS PASTORES NOS TRATA SUAVEMENTE.
SUAVEMENTE
LO HARÁ.
Como pastor
apacentará su rebaño
En su brazo
llevará los corderos,
Y en su seno
los llevará;
Pastoreará
suavemente a las recién paridas. – Is. 40:11
El profeta
Isaías lo aclara muy bien. Dios es un
Pastor muy cariñoso. Si Dios es muy
cariñoso, entonces su Hijo es igual.
En mis
viajes, he conocido a muchos cristianos lastimados. Algunos han sido atacados por el
enemigo. Otros han sido lastimados por
este mundo cruel. Otros han sentido la
hipocresía y el dolor de hermanos y
hermanas dentro de la misma iglesia.
Penosamente, muchos han sido lastimados y heridos por su propio Pastor.
Un joven
líder de una célula en Lima se me acercó con lágrimas en los ojos. Me dijo, “Mi Pastor es indiferente y
duro. Es
impaciente. Nunca me anima. Tiene la doctrina correcta, pero no me siento
amado por él.”
Ese no es el
espíritu de Jesús. La doctrina correcta
dada en el espíritu incorrecto, siempre produce descontento, mal alimento y un
rebaño que no se reproduce.
El espíritu
de Jesús siempre es PERDONADOR. Él dijo
a sus discípulos que hay que perdonar hasta setenta veces siete. Si él dijo a sus discípulos que perdonen con
esa frecuencia, cuanto más lo hará con
nosotros (Mt. 18:22). Mas cuando el
pecado abundó, sobreabundó la gracia
(Ro. 5:20). El Salmista dice que las
misericordias de Dios son para siempre (Sal. 100:5).
El espíritu
de Jesús es PACIENTE. Nunca empuja a las
ovejas. Guía con ejemplo, motivando con
el amor. Una vez vi a un pastorcillo
azotando a su rebaño. ¡Las ovejas no
querían caminar! Jesús nunca azota a sus
seguidores para que lo obedezcan.
Cariñosamente les anima para que cambien para el bien pero siempre lo
hace con la fuerza de un amor incondicional.
El espíritu
de Jesús es COMPASIVO. La compasión
quiere decir “sentir con, identificarse con el dolor de otro.” Si estás herido hoy, puedes estar seguro que
tu Pastor también siente tu dolor. Jesús
es tocado, tentado en todo donde tú y yo somos probados (He. 4:15). No estás solo. El conoce y lleva tu dolor. Se identifica completamente contigo.
Yo le dije
al joven líder en Lima, “Nunca
encontrarás a un Pastor perfecto, solo Jesús.
Es el único que te va a escuchar siempre. Es el único que entenderá tu clamor por
ayuda.”
El Rey David
sufrió una desilusión muy grande. El
pueblo querían apedrearlo. Mas David se fortaleció en Jehová su Dios (1 S.
30:6). David no tenía a nadie más que a
Dios, pero David descubrió que Dios era todo lo que necesitaba.
Si tú eres
un Pastor, deja que el Espíritu de Dios selle esta palabra en tu corazón,
SUAVEMENTE. Nunca he conocido un Pastor
de éxito en ningún lugar que no posea esta característica tan importante. Deja que el Espíritu de Jesús penetre tu
espíritu. Nunca será lo mismo.
Y vendrán
las ovejas de todo lugar porque están buscando y ansiando por un líder
cariñoso. Es uno que guía con ejemplo y con amor. Es uno que siente el dolor y siempre está
listo para perdonar. Seamos pastores
dignos de la vocación con que fuimos llamados.
Pastoreemos al estilo de Jesús.
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