viernes, 15 de julio de 2016

OREMOS POR NUESTRA FAMILIA. QUE NUESTROS HIJOS CONOZCAN A JESUCRISTO COMO SU SEÑOR Y ÚNICO SALVADOR.

OREMOS POR NUESTRA FAMILIA. QUE NUESTROS HIJOS CONOZCAN A JESUCRISTO COMO SU SEÑOR Y ÚNICO SALVADOR.
ERAN IMPÍOS E INJUSTOS.
“Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová”-- 1 Samuel 2:12
Las declaraciones y pasajes tristes abundan en las Escrituras, pero ninguno más triste que el que está encima. Eli era un sacerdote, y aún la Biblia nos dice que sus hijos eran corruptos “y ellos no tenían conocimiento de Jehová.” Todos nosotros experimentamos acontecimientos y situaciones angustiosas  en nuestras vidas, pero como madre no puedo pensar en nada peor que mis hijos no conozcan al Señor. De hecho, es la oración diaria de mi corazón — que no sólo mis hijos sino también mis nietos y bisnietos también conocerán y servirán y amarán al Señor.
DECÍA UN PASTOR:
Debo confesar que hay veces que me distraigo de la pasión de orar por ese resultado en  las vidas de mi familia. Cuando las cosas van bien — ellos están felizmente casados, tienen empleos buenos, disfrutan de una salud excelente - casi me olvido de lo temporal que eso es. Recuerdo que una señora una vez me dijo que ella prefería tener a su hijo en la celda de los condenados a muerte en la prisión sirviendo a Jesús que disfrutando de una vida fácil como la de  un presidente de alguna gran empresa y viviendo en una gran mansión sin conocer al Salvador. Sus palabras me impresionaron al principio, hasta que consideré  la verdad de lo que ella dijo. ¿Por supuesto, ninguno de nosotros quiere ver a un ser querido  pasar ningún  tiempo en la prisión, pero cuándo recordamos que nuestro tiempo en esta tierra es sólo un parpadeo de ojos con relación a la eternidad, esto cambia nuestra perspectiva, verdad?
Hoy hago un nuevo compromiso de orar con pasión, no sólo por mi propia familia, pero por cada uno que cruza mi camino y no conoce a Jesús como su Salvador. Quiero ser capaz de decirle a cada uno de ellos que ellos realmente “conocen al Señor,” porque entonces también puedo decir, en las palabras de 3 Juan 1:4, “¡No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad!” Que esto sea así que cuando oremos con pasión por aquellos que necesitan doblar su rodilla al Nombre sobre todo nombre, el Nombre de Jesús!
Por Kathi Macias.
CUANDO SE TIENE HAMBRE DE DIOS. ÉL PUEDE SACIARNOS.
   “Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación” - (Salmos 91:16).
¿Y SI USTED TIENE HAMBRE DE DIOS, QUÉ HARÁ?
Un día el pastor Rogers, estaba comiendo en un restaurante en Nueva York, cuando de pronto se abrió la puerta del restaurante y un hombre corrió hacia una mesa que recién había sido desocupada, y comenzó a comer desesperadamente las sobras dejadas por los clientes, antes de que los empleados del restaurante se dieran cuenta.
 1. El hombre se escapó, veloz como una ardilla.
 2. Sin orgullo. Sin que le importara lo que la gente pensara.
3. Un hombre que se muere de hambre se desespera por conseguir alimento.
4. Su enfoque es eso. Tiene un solo pensamiento en mente: dónde conseguir su próxima comida.
5. A él no le preocupa la popularidad, posición social o posesiones materiales.
6. Cuando una persona tiene suficiente hambre o sed, hará cualquier cosa para satisfacerse.
¿TIENE USTED HAMBRE ESPIRITUAL?
¿De qué tiene hambre usted, hoy día? ¿Es Jesús suficiente para satisfacer su apetito?
DIOS NOS INVITA A SACIARNOS DE ÉL.
“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y a los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” (Isaías 55:1).
HAY UNA FORMA CORRECTA DE  ACERCARNOS A DIOS.
“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley” - (Salmos 119:18).
SU ESPÍRITU SANTO Y SU PALABRA ABRE NUESTROS OJOS.
¿Alguna vez ha pensado que lo único que tiene que hacer es ir a la Biblia para sacar alguna verdad para su vida?
DIOS PROVEE POR MEDIO DE SU PALABRA: SABIDURÍA, DISCERNIMIENTO Y CONOCIMIENTO.
Bueno, usted no puede hacer eso. Es decir, su mente nunca comprenderá las cosas de Dios, a menos que el Espíritu Santo le ilumine. Si usted quiere comprender la Palabra de Dios, debe poner su intelecto en el polvo, y con brazos abiertos y un corazón con fe, acercarse a la Palabra de Dios buscando sabiduría, discernimiento y conocimiento. Entonces Él le enseñará. Se necesitó un milagro sobrenatural para escribir la Palabra de Dios. Se requiere de un milagro sobrenatural para que usted la entienda. Cuando Dios comience a escribir su Palabra en su corazón, usted empezará a vivir una vida sobrenatural.
DEBEMOS TENER EL CORAZÓN ABIERTO PARA ESCUCHAR A DIOS.
Ore el Salmo 119:18 a Dios hoy. “Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.” Con expectativa y un corazón abierto, espere respuesta, teniendo su Biblia frente a usted. Luego, comparta con alguien más lo que Él le enseñe.
SI DIOS ME VISTIÓ CON VESTIDURAS DE SALVACIÓN ENTONCES YO DEBO VIVIR EN SU JUSTICIA.
“En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas” - (Isaías 61:10).
NO NOS PODEMOS VESTIR CON LOS TRAPOS DE LA AUTO- JUSTIFICACIÓN, SINO CON VESTIDURAS DE JUSTICIA.
Algunos que están leyendo esta meditación, se van a quedar boquiabiertos, cuando tengan que comparecer ante el Rey del cielo. Y aunque son miembros de alguna iglesia, no son salvos, ellos se visten con los trapos de su auto-justificación, en vez de ponerse las vestiduras nupciales de Su justicia.
¿ESTÁ USTED SEGURO DE SER SALVO?
En 1834, el compositor Edgard Mote, escribió, en uno de sus himnos: “Oh, que entonces en Él pueda yo ser encontrado, vestido sólo con Su justicia, y sin mancha estar delante de Su trono.” Será muy trágico, por cierto, para aquellos que actúan en cada forma religiosa posible, el que piensen que pueden venir a la boda del Cordero, sin Su justicia. No tratamos de que usted dude de su salvación, pero queremos preguntarle: ¿Es usted salvo? ¿Cómo lo sabe?
ES LA SANGRE DE JESUCRISTO LA QUE NOS JUSTIFICA Y ES NUESTRA FE, QUE LA CONFIRMA.
Si usted está confiando, para su salvación, en cualquier otra cosa que no sea la sangre de Jesucristo, entonces, necesita arrepentirse y creer en el Señor Jesucristo. Ya es tiempo de que le corone como Señor de su vida.
¿SE HA PREGUNTADO USTED CÓMO SON NUESTRAS JUSTICIAS?
¿Y SABE USTED CÓMO ES LA JUSTICIA DE DIOS?
“Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento” - (Isaías 64:6).
¿LE HA DICHO A ALGUIEN QUE ES BUENO?
RECUERDE QUE SOLO DIOS ES BUENO.
No existe ni uno bueno. Ni uno solo. Si usted pidiera a cada ser humano en el planeta tierra que ponga en una taza todas sus cosas buenas, no habría en esa taza ni siquiera lo suficiente para salvar a una sola persona.
NO SON NUESTRAS JUSTICIAS, SINO LA JUSTICIA DE JESUCRISTO.
Isaías 64:6 dice que “todas nuestras justicias son como trapo de inmundicia” a los ojos de Dios. La cruz de Jesucristo es nuestra única esperanza. Sin Jesús, usted tendrá que enfrentar la ira de Dios. Jesús pagó la deuda de su pecado que la justicia de Dios requiere, y ahora, como Su hijo, usted comparte Su justicia.
En 1906 Jessie Brown Pounds escribió estas palabras: “Necesito ir al hogar por el camino de la cruz; no hay ninguna otra forma, sino ésta. Nunca podré ver las puertas de luz, si es que pierdo el camino de la cruz.”
ES BUENO EXAMINARNOS A TRAVÉS  DE LA PALABRA DE DIOS.
¿Cómo se ve a usted mismo, este momento? ¿Digno? ¿O indigno? ¿Qué es lo que dice Juan 3:36. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
 Juan 5:24. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
Y Romanos 3:23-26. Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
3:25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
3:26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
JESUCRISTO ES NUESTRA JUSTICIA.
SI, CRISTO MURIÓ EN MI LUGAR.
MURIÓ «EN MI LUGAR»
Por Carlos Rey.
«Enrique velaba en su capilla, abatido y lleno de terror. Tenía la fiebre que acomete a los reos de muerte cuando no tienen la fortuna de contar con un corazón templado y un alma estoica....
»Sin creencias de ninguna especie, carecía... de la energía que da la justicia de una causa.... Él no había tenido más que ambición, y la ambición... cuando está sola no sirve de nada en los negros momentos de la adversidad, y mucho menos en presencia de la muerte.
»Enrique estaba desfallecido.... La convicción que tenía... de ser culpable, y la consideración de que ante todo el mundo su delincuencia estaba probada, era bastante para quitarle su vigor. Además, un hombre que ha hecho en el mundo numerosas víctimas y que no ha vivido sino para gozar, no llevando en su memoria ese tesoro de consuelo de las buenas acciones... no ve acercarse el fin de sus días sin estremecerse y sin abatirse.
»Enrique, pues, tenía miedo.... Tenía los cabellos erizados y los ojos fuera de las órbitas....
»De repente... el centinela de vista [abrió la puerta].
»Era Fernando Valle.
»Enrique se levantó azorado.
»—¿Qué desea usted aquí, Fernando? —preguntó tartamudeando....
»—Vengo a salvar a usted.
»—¡A salvarme! ¿Cómo?
»—... Si usted no hubiese traicionado, es seguro que yo no habría tenido motivo para acusarlo; de modo que la traición de usted es la verdadera causa de que se halle así, próximo a ser ejecutado....  Pero, en fin —continuó Fernando—, yo lo acusé; y la causa indirecta de su condenación soy yo.... La muerte de usted emponzoñaría con su recuerdo mi vida entera. Quiero ahorrarme esta pena y, además, hay una mujer que moriría si lo fusilasen a usted. Quiero que viva y que sea feliz; ella lo ama, y a su amor deberá usted su salvación. He aquí lo que vengo a proponerle: Usted se vestirá en este momento mi uniforme, se ceñirá mi espada y mis pistolas..., se echará... el capuchón sobre la cabeza, y nadie podrá reconocerlo....
»Enrique quedó estupefacto... No podía creer aquello....
»—Pero usted, ¿qué hará?
»—Eso no es cuenta de usted, caballero; yo sabré arreglarme.
»—Es que [pudieran] fusilarlo a usted en mi lugar.... ¡Fernando..., es usted mi salvador!
»Luego que Enrique estuvo listo, Fernando le hizo señas de que saliese....
»—¡Adiós! —dijo a Valle.
»—¡Adiós! —respondió éste sin volver la cara....
»Fernando respiró como si algún enorme peso acabase de quitársele del corazón.... Dos gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas, y murmuró con voz ronca:
»—¡No creía yo que había de morir así!1.
Así como Fernando Valle, en efecto, fue fusilado en lugar de su amigo Enrique Flores al final de la clásica novela Clemencia, escrita por el ilustre autor mexicano Ignacio Manuel Altamirano en el siglo diecinueve, también nuestro Señor Jesucristo, en el primer siglo de la era cristiana, fue crucificado en lugar de cada uno de nosotros, a quienes considera sus amigos. «Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos»,2. dijo Cristo antes de dar su vida voluntariamente por nosotros. Y así como Fernando, que era inocente, murió por Enrique, que era culpable, también Cristo, el único que jamás pecó, 3. Murió por nosotros «cuando todavía éramos pecadores»,4. Como dice San Pablo, «el justo por los injustos»,5. como dice San Pedro. Correspondamos cuanto antes a ese amor, al que debemos nuestra salvación eterna.
1         Ignacio Manuel Altamirano, Clemencia (Bogotá, Editorial Norma, 1990), pp. 175179.
2         Jn 15:13. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
3         1P 2:22. El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;
4         Ro 5:68. 5:6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
5:7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.
5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
5         1P 3:18. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;





           
















           
















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