martes, 2 de agosto de 2016

NOCHES DE DESENFRENO Y LIBERTINAJE.«SALÓN DE VÍBORAS»

«SALÓN DE VÍBORAS»
Por el Hermano Pablo.
NOCHES DE DESENFRENO Y LIBERTINAJE.
Ocurrió en el club nocturno llamado «Salón de víboras» en la calle Sunset, es decir, «Puesta de sol», de Hollywood, California. Era una de esas fiestas donde abundan el alcohol, el tabaco, la música rock y bellas muchachas.
ES TIEMPO DE DIVERTIRNOS DICEN LOS JÓVENES.
Al ritmo de la música y en medio de bamboleos y contorsiones, las muchachas se iban quitando poco a poco la ropa. Entre los asistentes a la fiesta se hallaba River Phoenix, un promisorio joven actor de cine.
LA SOBRE DOSIS, ACABA CON LA VIDA EN FORMA SORPRESIVA.
De pronto, como herido por un rayo, River cayó al suelo en convulsiones incontrolables. Siendo la estrella de la fiesta, muchos lo rodearon tratando de ver qué hacían por él, pero los espasmos eran muy fuertes y, en cuestión de minutos, River quedó como muerto. Al llegar el auxilio médico se comprobó que, en efecto, River había pasado de esta vida. En el «Salón de víboras» de la calle «Puesta de sol», River halló el ocaso de su vida.
SUBIR POR LAS ESCALERAS DEL ÉXITO Y BAJAR POR LAS DE LA TRAGEDIA.
El suceso conmovió a toda la comunidad artística de Hollywood. River Phoenix había hecho ya cuatro películas. Iba subiendo rápidamente la escalera del éxito. Pero frecuentaba clubes nocturnos de fama cuestionable, y se sabía que usaba drogas. A eso se atribuyó su muerte.
HOY LOS CLUBES DE MUERTE ESTÁN DE MODA.
Los nombres aquí son simbólicos. El nombre del club, «Salón de víboras», es una fiel descripción de las ondulaciones del humo del tabaco y del sumo del alcohol y de las drogas que llenaban el oscuro ambiente del lugar. Y la calle donde está situado, Sunset, resultó ser, cuando menos para River Phoenix, la puesta literal y terminante del sol de él.
HOY LOS JÓVENES ESTÁN BAILANDO LA DANZA DE LA MUERTE CON “VÍBORAS”
Lo triste es que son miles los jóvenes que sucumben diariamente al llamado de esa vida. Estos jóvenes creen que están disfrutando de la plenitud de su juventud y hacen gala de su libertad, pero están bailando la danza de la muerte con víboras. Creyendo estar en el amanecer de su vida, están más bien acercándose a su ocaso. ¡Qué lástima que se tenga que desperdiciar la gloria y el porvenir de la juventud en muchachos que todavía no han aprendido a vivir!
JESUCRISTO NOS OFRECE HOY UNA VIDA ÍNTEGRA, RECTA, JUSTA Y FELIZ
Cristo le ofrece a todo joven una vida mejor. Él no le ofrece un «Salón de víboras». Él le ofrece una vida íntegra, recta, justa y feliz, una vida que el mundo no puede dar porque no la conoce.
JESUCRISTO NOS OFRECE HOY UNA MAÑANA GLORIOSA, LLENA DE LUZ Y DE ESPERANZA.
Y Cristo no ofrece ningún ocaso. Él ofrece una mañana gloriosa, llena de luz y esperanza. Permitamos que Cristo sea el Señor de nuestra vida. Con Él estaremos libres de víboras y de puestas del sol. Con Él seremos eternamente felices.
JESUCRISTO ES LA ÚNICA PUERTA A LA VERDADERA LIBERTAD. ÉL ES EL PAN DE VIDA.
Juan 14:6
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.
Juan 10:7
Entonces Jesús les dijo de nuevo: En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.
Juan 10:9
Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto.
Apocalipsis 3:20
'He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.
Juan 6:35: “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a Mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás.”
En ocasiones las personas que pertenecen a grandes congregaciones reciben mucha crítica del mundo debido a los enormes gastos que representan el mantenimiento de su propiedad. He escuchado: “¿Por qué no toman ese dinero y alimentan a los pobres?” Esta es mi respuesta: “La gente necesita a Jesús.” El evangelio social cree que lo único que el hombre necesita es comida. Si tuviera 5 mil millones de dólares y comprara una merienda para toda la humanidad sobre la tierra, en unas cuantas horas, todos tendrían hambre otra vez. No hay nada malo con alimentar a los pobres. Debemos hacerlo. No obstante, el evangelio social enfatiza lo temporal. El evangelio verdadero enfatiza lo eterno. La gente necesita algo más que la sopa y el jabón, ellos necesitan la salvación.
Piense en la forma en que usted podría involucrarse con las necesidades de alimentar, vestir y dar techo a los destituidos. Luego, abra la puerta para alimentarlos con el Pan de Vida: Jesucristo.
“Comerán los humildes, y serán saciados; alabarán a Jehová los que le buscan; vivirá vuestro corazón para siempre” - (Salmo 22:26).
¿Sabe por qué las personas se tropiezan con páginas de Internet inapropiadas? Quizás usted mismo lucha en esta área. Es porque no se están alimentando de Jesús. Ellos buscan satisfacción en los placeres malévolos de este mundo, en lugar de las promesas eternales. Suponga que usted acaba de terminar una maravillosa cena y alguien toca a su puerta. Usted abre la puerta y le ofrecen un plato lleno de migajas añejas: “Tome esto, cómaselo.” Usted respondería: “No gracias, no lo necesito. Estoy satisfecho.” Cuando usted se deleita en la benevolencia de Jesús, no irá a un callejón oscuro a comer latas con las cabras del diablo.
“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a Mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás”(Juan 6:30- 35).
6:30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?
6:31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.
6:32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, más mi Padre os da el verdadero pan del cielo.
6:33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.
6:34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.
6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
La próxima vez que vaya rumbo a la Iglesia, note el número de personas que no asisten; ore por ellas. Pídale a Dios que les haga tener sed y hambre de Él.
EL SEÑOR JESUCRISTO LE ESCRIBE A SU IGLESIA.
Los mensajes de nuestro Señor a las iglesias de Sardis y de Filadelfia; la iglesia de Laodicea es desaprobada.
Las personas en la iglesia en Sardis podían haber estado muy orgullosas de que ellos no tenían falsos maestros, ni enseñaban falsas doctrinas; pero aun tenían un gran mal igualmente serio. El Rey que sabe bien todas las cosas les anunció: «Escribe al ángel de la iglesia en Sardis . . . Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir. . . y arrepiéntete» (Apocalipsis 3:1-3).
«Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere . . . no borraré su nombre del libro de la vida» (3:4-5). Durante Su ministerio aquí en la tierra, Jesús también había dicho: «Si guardareis Mis mandamientos (obedeciéndolos), permaneceréis en Mi amor» (Juan 15:10).
Jesucristo recomendó a la iglesia en Filadelfia por su fidelidad, diciendo: «Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque . . . has guardado Mi palabra, y no has negado Mi nombre. . . . Yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero» (Apocalipsis 3:8,10).
La mayoría de los miembros en Laodicea probablemente se felicitaban por ser moderados y de mentes bien tolerantes a los de ideas liberales. Ellos seguro tenían lástima de los creyentes en otras iglesias que eran intolerantes. Los creyentes en Laodicea estaban bien orgullosos de su habilidad de hacer amigos y aceptar a los que odiaban a Cristo. Pero Jesucristo severamente condena a esta iglesia: «Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de Mi boca» (3:16). Nuestro Señor nos explica que Él disciplina a todos los que Él ama y les dice: «sé, pues, celoso, y arrepiéntete» (3:19). El comprometerse con el mundo trae el engaño y la destrucción.
Jesús, el Señor de Su iglesia, todavía está tocando en las puertas de los corazones de los hombres con las mismas Palabras de amonestación: «He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en Mi trono, así como Yo he vencido, y Me he sentado con Mi Padre en Su trono» (Apocalipsis 3:20-21).


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