¿QUÉ ES
HACER VERDADERAMENTE LA VOLUNTAD DE DIOS?
»El seguir
la voluntad de Dios no es tan confuso como pudiera pensarse. Pudiera compararse
con subir por unas escaleras. Hay que ascender los primeros escalones antes de
llegar a los del centro, y luego ascender los del centro antes de llegar a los
de arriba.
CONOCER AL
DIOS DE LA BIBLIA Y HABLAR CON ÉL EN ORACIÓN.
»El primer
escalón es leer la Biblia a fin de aprender acerca del carácter de Dios y su
voluntad para todos nosotros. La Biblia es como un manual con instrucciones. El
escalón que le sigue, y que complementa el leer (o escuchar) la Biblia, es
hablar con Dios en nuestras propias palabras. A esa parte del diálogo se le
llama oración, pero en realidad se trata de una conversación. Dígale cómo se
siente usted, las cosas que lo confunden, y que está interesado en conocer su
voluntad divina. Pídale que le muestre lo que Él desea para la vida de usted.
CONOCER A
JESUCRISTO, SU SALVADOR Y HONRARLO.
»Al leer la
Biblia, comenzando con los Evangelios, que son la crónica de la vida de
Jesucristo, observe cómo trató Cristo a los demás. Trabó amistad con
recaudadores de impuestos, que eran unos de los hombres malos de esa época.
Acogió a todo el mundo con los brazos abiertos, incluso a adúlteros, a
estafadores y a mentirosos. No les dijo a las personas que tenían que
reformarse para que pudieran tener amistad con Él. Más bien, insistió en que se
le acercaran, dándoles así total confianza. Él mostró interés en el prójimo
porque lo amaba.
AMAR A
NUESTROS VECINOS Y AUN A NUESTROS ENEMIGOS.
»Al leer
acerca de la vida de Cristo, tome nota de los aspectos en que Dios nos revela
su voluntad para todos. Él quiere que todos amemos al prójimo como a nosotros
mismos.1 Y nuestro prójimo más cercano es nuestro vecino. Lamentablemente “del
dicho al hecho hay mucho trecho”.
EL SEÑOR NOS
DA A CONOCER SU VOLUNTAD EN CADA UNO DE NOSOTROS.
»Cuando
estudie el carácter de Dios y llegue a conocerlo mejor, se irá acercando a los
escalones del centro. Él entonces comenzará a mostrarle su voluntad para usted
en particular. Y le será más fácil escuchar su voz divina. A medida que ore y
le pida que ponga amor en su corazón hacia los demás, lo ayudará a que usted
sea como Él lo ha planeado.»
1
Lv
19:18. No te vengarás,
ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a
ti mismo. Yo Jehová.
2
Mt 22:37- 40. Jesús le dijo: Amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
22:38 Este es el primero y grande mandamiento.
22:39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a
ti mismo.
22:40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los
profetas.
SIEMPRE DEBO ESTAR BIEN CON MI HERMANO.
“Deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate
primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” - (Mateo 5:24).
PRIMERO ES NECESARIO RECONCILIARSE CON SU HERMANO.
Jesús nos dice que debemos dejar nuestra ofrenda a un lado y
hacer la paz con algún hermano enojado, antes de que podamos adorar. Nadie
puede estar “bien con Dios”, y conscientemente estar mal con su hermano. Pero
note que Jesús no está diciendo que usted necesita dejar su ofrenda e ir y
reconciliarse con su hermano si es que usted tiene algo en contra de él (o
ella), (vea Mateo 18:15-20). Aquí Jesús está diciendo que usted necesita “hacer
la paz” con algún hermano o hermana que tiene algo en contra suya. Antes de que
cante, antes de que ore, antes de que enseñe, antes de que ofrende, antes de
que adore, la Biblia dice que primero debe reconciliarse con su hermano (a). No
hay ofrenda sobre la tierra que pueda substituir el estar en paz con los otros.
RECUERDE SI ALGUN HERMANO TIENE ALGO EN SU CONTRA.
De lo que usted sabe, ¿hay alguna persona que está guardando
sentimientos negativos en su contra? Entonces, el Señor le dice: “Deja allí tu
ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano.”
ES TIEMPO DE RECONCILIACIÓN, ¡VAYA Y HÁGALO!
Antes de que usted haga ninguna otra cosa, ahora mismo, este
minuto, pídale a Dios que le enseñe si hay alguien con quien usted necesita
reconciliarse. Luego, ¡vaya y hágalo!
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