LAS QUEJAS
DE LOS CRISTIANOS O LAS CONFESIONES DE ACCIÓN DE GRACIAS.
Confesión y
Acción de Gracias.
...y en tu
mucho bien que les diste…, ellos, no te sirvieron. Nehemías 9:35
Durante un
servicio de adoración un domingo, el pastor de nuestra congregación después del
mensaje nos invitó a hacer voluntariamente la siguiente oración de confesión,
«Dios de Gracia, al igual que muchos creyentes que nos precedieron:
- Nos
quejamos cuando las cosas no salen como deseamos.
- Nos
quejamos por nuestra situación económica, posición laboral y muchas veces no
nos gusta el lugar que ocupamos en la iglesia o ministerio.
- Queremos
abundancia de todo para sustentarnos, más allá de lo suficiente.
-
Preferiríamos estar en otro lugar diferente al que nos encontramos en este
momento.
- Deseamos
tener los dones que les das a otros, en lugar de utilizar aquellos que has
provisto para nosotros.
-
Preferiríamos que Tú nos sirvieras en vez de servirte nosotros.
Dios
nuestro, perdona nuestra falta de gratitud, y queja. Perdónanos porque no somos
agradecidos con todo cuanto has provisto en tu Gracia y Bondad. En Nombre de Cristo. Amen”.
Yo hice esa
oración porque me sentí identificado y deseo decirte que ni la abundancia, ni
la escasez es garantía de agradecimiento, ni de acción de gracias. Puede ser
que en muchos casos, la prosperidad incluso aleje nuestros corazones del Señor.
Un ejemplo
que recuerdo es el siguiente, cuando varios exiliados judíos regresaron de
Babilonia con Nehemías para reconstruir los muros de Jerusalén, confesaron sus
pecados y los de sus padres. Oraron: “Nuestros reyes, nuestros príncipes,
nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu ley… Y ellos en
su reino y en tu mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y fértil
que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus
malas obras” (Nehemías 9:34-35). El profeta Daniel también se identificó con
las faltas de su pueblo e hizo una oración de confesión. La confesión es un
poderoso preludio a la oración de acción de gracias y la obediencia es el Amén.
Cuan
necesario es detenernos en el día, antes de comenzar a trabajar o antes de
empezar las tareas cotidianas, para adorar a nuestro Dios y darle gracias.
Además examinar el corazón para confesar cualquier pecado, que nos afecta en la
relación con Él y con otras personas.
Para el
cristiano la acción de Gracias no es cosa de tan sólo un día o un momento, sino
debe ser un estilo de vida.
DIOS SIEMPRE
NOS DA BUENAS DÁDIVAS. NUNCA DEJEMOS DE CONFIAR EN DIOS.
¿CUÁLES SON
NUESTRAS EXPECTATIVAS?
Expectativa
anticipada.
Si...sabéis
dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los
cielos dará buenas cosas a los que le pidan? —Mateo 7:11
Con un
puñado de copos de cereal crucé de puntillas por mi patio de atrás tratando de
acercarme sigilosamente a los peces de la laguna. Tal vez fue mi sombra sobre
el agua, o quizá no fui tan sigiloso como creí. Al acercarme al agua, quince
enormes peces dorados nadaron a toda velocidad hacia mí, abriendo y cerrando
frenéticamente sus grandes bocas, anticipando ansiosamente el esperado festín.
¿Por qué los
peces agitaron las aletas con tanta furia? Porque mi sola presencia desencadenó
una respuesta condicionada en sus diminutos cerebritos de pez, que les dijo que
tenía algo especial para darles.
Ojalá tuviéramos
siempre una respuesta así para Dios y Su deseo de darnos buenas dádivas; una
respuesta que se basa en nuestra experiencia pasada con Él que, y que fluyese
de un conocimiento profundamente arraigado de Su carácter.
El misionero
William Carey declaró: «Espera grandes cosas de parte de Dios.» «Intenta
grandes cosas para Dios». Dios desea equiparnos de manera perfecta para lo que
Él quiere que hagamos, y nos invita a «entrar confiadamente» para encontrar
misericordia y gracia en tiempo de necesidad (Hebreos 4:16). Cuando, como hijos
de Dios, estamos viviendo con fe, podemos tener una “expectativa anticipada” y
una tranquila confianza en que Dios nos dará exactamente lo que nos haga falta,
cuando lo necesitemos (Mateo 7:8-11).
La oración
sin expectativas es incredulidad disfrazada. ¡Nunca dejes de confiar en Dios!
ANALICEMOS
LAS SITUACIONES QUE NOS PREOCUPAN.
Seis
situaciones de preocupación.
1. Si
decimos: “Temo que mi situación sea imposible”. Dios dice: Todas las cosas son
posibles para mí. (Lucas 18:27)
2. Si
decimos: “Me siento abrumado por el miedo”. Dios dice: Yo te sostendré cuando
sientas temor. (Isaías 41:10)
3. Si decimos:
“Estoy muy preocupado. No puedo perdonarme a mí mismo”. Dios dice: Yo puedo
perdonarte. (1 Juan 1:9)
4. Si
decimos: “Tengo miedo de que mis seres queridos me abandonen”. Dios dice: Una
vez que te entregues a mí, nunca te abandonaré. (Deuteronomio 31:8)
5. Si
decimos: “Me preocupa la muerte”. Dios dice: Te daré vida eterna. (Juan 3:16)
6. Si
decimos: “Estoy tan preocupado que no puedo descansar”. Dios dice: Yo te daré
descanso. (Mateo 11:28–30).
MUCHAS VECES
IGNORAMOS LO CERCA QUE ESTÁ DIOS DE NOSOTROS.
Desde lejos,
pero muy cerca.
Ciertamente
el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía. —Génesis 28:16
Una canción
popular de hace años titulada “Desde lejos” prevé un mundo de armonía y paz.
Dice: «Dios nos observa desde lejos». Es verdad, que Dios nos observa, pero no
lo hace desde lejos, sino que está allí en tu habitación, enfrente de ti, en el
lugar dónde te encuentras, mirándote fijamente con un amor ilimitado en sus
ojos.
Pienso en el
ejemplo de un hermano llamado Lorenzo, que pasó muchos años trabajando en una
cocina de un ministerio, lavando ollas y sartenes, y reparando cosas. Él
escribió: «Cada vez que podía, me ponía delante de Cristo para adorarlo y
fijaba mi mente en su santa presencia».
Nosotros
debemos hacer lo mismo, pero lo olvidamos. Por eso, a veces, necesitamos tener
cosas que nos recuerden su presencia. En un estante frente a mi escritorio,
puse un viejo clavo hecho a mano que me recuerda que el Cristo crucificado, y
resucitado está siempre presente. Debemos acordarnos de poner al Señor «siempre
delante de [nosotros]» (Salmo 16:8), saber que está con nosotros «todos los
días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20) y que «ciertamente no está lejos de
cada uno de nosotros» (Hechos 17:27). Recordar puede ser algo tan sencillo como
pensar que el Señor ha prometido estar contigo todo el día; y entonces,
decirle: «buenos días», «gracias», «¡ayúdame!» o «te amo».
Recuerda:
Nadie puede acercarse a Dios más de lo que Él ya lo ha hecho hacia cada uno de
nosotros.
CRECER Y
CAMINAR CON DIOS A NUESTRO LADO.
Cómo Crecer
y Caminar con Dios.
El
crecimiento espiritual es el resultado de permanecer en Jesucristo, por medio
de la comunión con Él y perseverando en oración. Pablo dice: "El justo por
la fe vivirá" (Gá. 3:11). Una vida de fe le capacitará para confiar a Dios
cada vez más en todo detalle de tu vida y para cada decisión. Debe practicar lo
siguiente:
- Conversa
con Dios en oración diariamente (Jn. 15:7), recuerda Dios es tu Padre.
- Recurre a
la Biblia, estudiándola diariamente (Hch. 17:11). Comienza con el Evangelio de
San Juan o lee un Proverbio diariamente.
- Insiste en
confiar a Dios en cada aspecto de tu vida ( 1P. 5:7)
- Sé lleno
del Espíritu de Cristo, y permítele vivir su vida en ti (Gá. 5:16-17: Hch.
1:8).
- Testifica
a otros de Cristo verbalmente y con su vida en ti (Mt. 4:19, Jn 15:8).
- Obedece a
Dios en cada momento (Jn 14:21).
- Asiste a
una buena Iglesia de sana Doctrina y se fiel en congregarte (He. 10:25).
NO IGNORE LA
FORTALEZA DIVINA QUE ESTÁ A NUESTRO FAVOR.
Una Fortaleza
Diaria a nuestra Disposición.
"…
Jehová es la fortaleza de mi vida" Salmo 27:1
Tendemos a
dividir la vida en categorías: llenamos nuestros días de ocupaciones tales como
el trabajo, los pedidos, las tareas del hogar, el cuidado de los niños; y
después, tratamos de forjarnos tiempo para actividades «espirituales» como la
iglesia, los grupos pequeños, las devociones personales, actividades, etc. Pero
sabe no veo esta división en los salmos. De alguna manera, David y los demás
poetas se las arreglaban para hacer que Dios fuera el eje gravitacional de sus
vidas, de modo que todo se relacionara con Él. Para ellos, la adoración era una
actividad esencial en la vida; no algo que cumplir al pasar, a fin de poder
reasumir las otras actividades o algo que hacían para que otros lo vieran .
Todos nosotros necesitamos experimentar el proceso de permitir que el Señor
esté en cada detalle de nuestra vida. Todos necesitamos adorarle, agradecerle y
rogar que nos fortalezca para todo cuanto enfrentamos diariamente. Necesitamos
darle a Dios el lugar en nuestra vida que solo Él se merece.
Le comento
que para mí, los salmos se han convertido en un paso en dicho proceso de
reconocer el lugar central que le corresponde al Dios verdadero. Los escritores
de los salmos tenían un ansia, un deseo y un hambre del Señor que si los
comparo con mis deseos los míos parecen anémicos. Anhelaban profundamente a
Dios, como lo hace un ciervo exhausto y sediento de agua (42:1-2). Yacían
despiertos durante la noche soñando con «la hermosura de Jehová» (27:4). Preferían
pasar un día en la presencia del Señor que mil años en otra parte (84:10).
Estos poetas inspirados estaban inscritos en «la escuela de avanzada de la fe y
adoración». Quizá hoy deberías invertir un tiempo con Dios para confortar tu
alma, renovar tus pensamientos y permitir que Dios con su bendita Palabra
fortalezca tu vida. Hay muchas cosas importantes, urgentes en tu vida, pero
necesitas más que todas estas cosas la fortaleza de Dios para enfrentar este
día en el Señor (Ef. 6:10).
Reflexión:
Para tener un corazón fortalecido, depende de Cristo y su Palabra en cada
instante de tu vida.
CUANDO USTED
CONFÍA EN DIOS, OBTIENE TODA SU PAZ.
La Paz de
Confiar en Jesucristo, Nuestro Señor.
Estad
quietos, y conoced que yo soy Dios. - Salmo 46:10
Creo que
tengo grabadas las huellas digitales de mi madre en la rodilla por tantas veces
que me apretó la pierna en la iglesia y me susurró frases conocidas como:
«Quédate quieto». De niño, era muy inquieto; en especial, en lugares como la
iglesia. Por eso, durante años, cuando leía: «Estad quietos, y conoced que yo
soy Dios…» (Salmo 46:10), pensaba que se refería a no estar inquieto.
Sin embargo,
la palabra hebrea traducida quietos significa «dejar de luchar». La idea es
“bajar las manos” y dejar que Dios intervenga en la situación, sin que uno
interfiera. Este simbolismo es interesante, ya que solemos usar las manos para
apartar cosas del camino, para protegernos, para contraatacar o defendernos.
Cuando las bajamos, nos sentimos indefensos y vulnerables, a menos que podamos
confiar en que «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en
las tribulaciones» (vs. 1), y que «el Señor de los ejércitos está con nosotros;
nuestro refugio es el Dios de Jacob» (vs. 7). En otras palabras, Dios nos dice:
¡Deja de luchar y espera que yo obre. No necesito tu ayuda!
En todas las
circunstancias de la vida, podemos experimentar la paz de confiar en la
presencia y el poder de Dios en medio de las dificultades, cuando aguardamos en
oración y con paciencia que Él nos libre. Así que, ¡baja las manos, porque las
de Dios están obrando a tu favor! Deja tu problema, situación, conflicto,
injusticia, mal entendido, o mal obrar en tu contra, en las manos del
Todopoderoso.
Reflexión:
Cuando ponemos nuestros problemas en las manos de Dios, Él pone su paz en
nuestro corazón.
DEBEMOS
RENOVAR NUESTRA CONFIANZA EN DIOS, MIENTRAS ESPERAMOS.
Renovando la
confianza mientras espera la respuesta de Dios.
Mi Desafió:
Hoy deseo animarte a confiar y descansar en Dios, esperar en Su Tiempo.
1- Primer
paso: No esté Ansioso/a - busque a Dios y así tendrá su Paz.
"Por
nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios
en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa
todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en
Cristo Jesús. Fil. 4:6,7
2- Segundo
Paso: Renueve diariamente sus pensamientos- y Dios le guiará por senderos de
paz. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo
justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay
virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y
recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con
vosotros Fil. 4:8,9
3- Tercer
Paso: Aprenda a contentarse en la situación que Dios le tiene, aprenda a ser
humilde y a disfrutar la vida abundante que Dios le da, aproveche bien su
tiempo que es vida, crezca en Dios. "No lo digo porque tenga escasez, pues
he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir
humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así
para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para
padecer necesidad". Fil. 4:11,12
4- Cuarto
Paso: Fortalézcase en Dios, no dependa de sus fuerzas porque fracasará, aprenda a estar firme en su convicción de
esperar en Dios, espere Su voluntad y Su Tiempo, no se maneje por caprichos,
impulsos o deseos. Entregue el Control de su vida a Dios en toda situación.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Fil. 4:13.
EL SEÑOR NOS
INVITA A ESFORZARNOS Y CONFIAR EN ÉL.
Un gran
esfuerzo del cristiano verdadero.
"Por
eso, queridos hermanos, mientras esperan estos acontecimientos, esfuércense
para que Dios los halle sin mancha y sin defecto, y en paz con él." 2
Pedro 3:14 (NVI)
En las
olimpiadas de Londres 2012 Usain Bolt fue el más rápido de la tierra, bajando
el record olímpico en la carrera de los 100 metros. Este hombre corrió diez
metros por segundo. Es lo que yo tardo en escribir una palabra en mi teclado.
Pero no es un improvisado. Desde la anterior olimpiada, cuando asombró al mundo
con su velocidad, Usain ha estado trabajando cada día con ese objetivo. Él
deseaba bajar unas milésimas de segundos su record. ¡Milésimas de segundo! Y
por algo tan pequeño estuvo trabajando y esforzándose diariamente durante
cuatro años. Sacrificio silencioso, mucho entrenamiento, sudor, cansancio,
estirar la resistencia al límite, régimen de comida, sin excesos, poca
diversión, mucho esfuerzo por unas milésimas.
¿Cuántas
veces se habrá preguntado este hombre si valía la pena tanto esfuerzo durante
esos cuatro años?, ¿cuántas veces acalambrado, habrá deseando dejar de
entrenar; levantarse y seguir dolorido su rutina?, ¿Cuántas veces habrá querido
abandonar? Jamás lo sabremos. Solo podemos saber algo. No bajó los brazos, se
esforzó más que nadie y alcanzó su objetivo. Fue el hombre más rápido del mundo
en Londres 2012.
El Apóstol
Pedro no corría mucho, pero también sabía de esfuerzos, su vida fue dura siendo
pescador, sabía de madrugar, de tener frío, de pasar la noche en vela, de
trabajar mucho y recoger poco. Por eso, cuando su vida estaba terminando,
mirando todo lo que había vivido, les resume a sus amigos en la frase de 2
Pedro 3:14, la razón para seguir entrenando.
El tiempo se
acaba, cada vez queda menos para la llegada de Jesucristo. Y el clamor de Dios
sigue estando vigente. Dios demanda santidad de tu vida y de la mía. Pedro lo
sabía, muchas veces había fallado, y muchas veces había luchado, trabajado y
sudado por mantenerse santo. Y lo había conseguido; ya anciano, nos pide que
nos esforcemos por estar en paz y en santidad con Dios.
Es un gran
esfuerzo, y en medio de tanta corrupción y pecado, suena tonto querer mantener
la santidad. Cuesta demasiado y no tiene resultados positivos a corto plazo.
Pero al igual que Usain, el sacrificio y el esfuerzo de ser santo para Dios lo
disfrutarás aquí y por toda la eternidad. Recuerda que solo aquel que se
esfuerza alcanza el objetivo.
REFLEXIÓN –
Dios quiere darte la medalla de oro de santidad, ¡esfuérzate!
DIOS NOS
PRESENTA UNOS MEDIOS QUE NOS AYUDAN EN EL PROCESO DE LA SANTIFICACIÓN.
Medios para
la Santificación.
1. La
Palabra de Dios. Ya hemos observado que el Señor oró para que el Padre
santificara a los creyentes por medio de la Palabra (Jn. 17: 17). La iglesia
primitiva consideró de gran importancia el continuar en la doctrina de los
apóstoles (Hch. 2:42). Nuestro Señor mismo sirve del mejor ejemplo de la
necesidad de usar debidamente la Palabra para enfrentarse con la tentación (Mt.
4: 1-1 1). El centro de los viajes misioneros de San Pablo fue siempre la
predicación de la Palabra de Dios (Hch. 1 3:5, 44, 46; 17:2; 1 8:4; 20:32).
Para la santificación, el uso de la Palabra es básico y crucial.
2. La
oración. Un segundo medio de santificación es la oración. También fue esta una
de las características de la iglesia primitiva (Hch. 2:42; cp. 3:1; 4:24; 6:4;
9:40; 10:4,31; 12:5; 13:3; 16:13,16; y 28:8) y es mandada a los creyentes
actuales. Habló nuestro Señor « sobre la necesidad de orar siempre y no
desmayar» (Lc.18: 1). La palabra desmayar significa « descorazonarse o
cansarse». El apóstol Pablo mandó: « Perseverad en la oración, velando en ella
con acción de gracias» (Col. 4:2). También dijo: «Orad sin cesar» (1 Ts. 5:17).
PRESENTEMOS
TODO EN ORACIÓN AL DIOS AMOROSO QUE NOS ESCUCHA.
Lleva todo a
Dios en oración.
ESTA ES UNA
HISTORIA REAL Y QUE NOS PUEDE SERVIR DE EJEMPLO.
“Esperad en
él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es
nuestro refugio”. - Salmo 62:8
Un empleado
que me ayudó mientras yo compraba una pequeña grabadora digital de voz me contó
que él tenía una igual cuando trabajaba en otra ciudad. Me contó que «Cuando
comenzaba el camino de regreso a casa, después del trabajo, la encendía», y
gravaba sobre todo lo que había sucedido ese día, lo bueno y lo malo; cuando
entraba el coche al garaje, apretaba el botón para borrar todo. Luego sonrió_
Después de contarle todo a mi grabadora de voz, no tenía necesidad de hablar de
los problemas del día con mi esposa, ni con la familia.
Esto me recordó con cuánta frecuencia
suelo contarles, sin necesidad, las decepciones y los problemas a otros, en vez
de hablarles de Dios. El salmista escribió: «Esperad en él en todo tiempo, oh
pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio»
(Salmo 62:8). En dos ocasiones, habló acerca de esperar tranquilos en el Señor,
su roca y su refugio (vs. 1-2,5-7).
Si bien
hallamos gran consuelo al contarle nuestras dificultades a un amigo, nos
perdemos la ayuda más grandiosa si no las colocamos delante del Señor. José
Scriven lo expresó perfectamente:
¡Oh, qué amigo nos es Cristo!
Nuestras culpas él llevó,
Y nos manda que llevemos todo a
Dios en oración.
¿Somos tristes y agobiados, y
cargados de aflicción?
Esto es porque no llevamos todo a
Dios en oración.
No importa
dónde estemos, Jesús está a una oración de distancia.
RECUERDE QUE
HAY UNOS IMPEDIMENTOS PARA LA ORACIÓN EFICAZ.
Impedimentos
para una oración eficaz.
. La
presencia de pecados sin confesar en el corazón del que ora. Porque nuestro
Dios es santo, hay una barrera que existe entre Él y nosotros cuando venimos a
Él con un pecado sin confesar en nuestras vidas. (Is. 59:2 - Sal. 66:18).
b. Cuando
vivimos de acuerdo a la carne, y no al Espíritu. Cuando solo pensamos en nosotros y actuamos
conforme a esto (Ro. 8:13).
c. El
egoísmo, es otro impedimento para la oración y vida efectiva. (Fil. 2:3-4)
d. La falta
de perdón hacia otros. Cuando nos rehusamos perdonar a otros, el resentimiento
y la amargura ahogan nuestras oraciones (He 12:14,15).
e. La
vacilación o incredulidad. Recordemos que Dios no esta obligado ha hacer todo
cuanto le pedimos. Pero el orar sin
dudar, significa orar con la firme creencia y entendimiento del carácter,
naturaleza y motivos de Dios (He. 11:6 – Stg. 1:6-7).
f. Las
peleas o conflictos en el matrimonio y hogar. Estos aspectos son
definitivamente un impedimento para la oración. (1 P. 3:7).
Estos
impedimentos en la oración pueden ser solucionados de inmediato, viniendo ante
Dios en una oración caracterizada primeramente por el arrepentimiento (1Jn.
1:9). Una vez que hacemos eso, disfrutamos de un canal abierto de comunicación
con Dios, y nuestras oraciones no solo serán escuchadas y respondidas, sino que
estarán llenas de una profunda sensación de gozo.
LOS
DISCÍPULOS DE JESÚS SE DEBEN DISTINGUIR POR EL AMOR.
Un Amor
Mutuo entre Todos.
“En esto
conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los
otros Jn. 13:35"
“Tienes que
esforzarte para ofenderlo, por naturaleza, son un grupo ¡más perdonador,
comprensivo y considerado con que he tratado! No son malos, sino buenísimos;
valoran el amor y lo expresan cada día y en toda oportunidad, son lentos para
enojarse, rápidos para aceptarte, son tiernos… ¡Usted pensó que yo me refería a
los cristianos! no es así... ¡Estaba pensando en los perros Golden retriever!”
Me reí,
cuando leí esto en un mensaje de correo electrónico. Sin embargo, al haber
tenido experiencia con esta raza de perros (y también con cristianos), ¡creo
que es cierto! a veces, los creyentes no somos tan buenos, nos enojamos con
demasiada facilidad, nos ofendemos rápidamente, nos cuesta perdonar, pedir
perdón, aceptar y amar a otros. Generalmente no manifestamos las mejores
actitudes. Muchas veces nos resentimos y nos quejamos; decimos: «En la iglesia
no le importo a nadie», «El pastor ni me miró cuando me dio la mano para
saludarme». «Hago de todo aquí; la gente debería valorarme un poco más». Enojo,
resentimiento, orgullo, egoísmo y murmuración son muchas veces las
características que más mostramos. Pero ¿qué pasaría si siempre intentamos
tratar a los demás cómo queremos que nos traten a nosotros ?(Mateo 7:12), ¿qué
sucedería si en lugar de ser tan rápidos para juzgarlos, lo somos para
perdonarlos? (Lucas 6:37), ¿ y si demostramos un poquito de
humildad?(Filipenses 2:3), ¿Y qué ocurriría si el mundo reconociera, sin
ninguna duda, que somos seguidores de Jesús por el amor que tenemos «los unos
con los otros»? (Juan 13:35)
¡Es una
realidad en muchos!... ¿Es una realidad en tu caso?
El mejor
testimonio que podemos ofrecer los cristianos es el amor. ¡Practícalo hoy!
UN AMOR COMPROBADO,
PORQUE TODOS LO VEN.
Amor
Práctico.
Le
compartimos algunas de las Máximas de Dios, escritas por el apóstol Pablo, que
nos ayudan a practicar el amor unos con otros incluso con los no creyentes:
1- El amor
sea sin fingimiento.
2- Aborreced
lo malo, seguid lo bueno.
3- Amaos los
unos a los otros con amor fraternal.
4- En cuanto
a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
5- En lo que
requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.
6- Gozosos
en la esperanza.
7- Sufridos
en la tribulación.
8-
Constantes en la oración.
9-
Compartiendo para las necesidades de los santos.
10-
Practicando la hospitalidad. (Ro. 12:9-13)
Permite a
Dios que tu vida sea un canal de su amor para con otros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario