viernes, 6 de noviembre de 2015

LA IMPORTANCIA DE APROVECHAR BIEN EL TIEMPO QUE DIOS NOS DA.

LA IMPORTANCIA DE APROVECHAR BIEN EL TIEMPO QUE DIOS NOS DA.
«¡FÍJATE EN LA HORMIGA!»
Por el Hermano Pablo.

El desierto ardía como horno encendido. El sol llameante calcinaba la tierra, y fuertes vientos levantaban olas de arena que ennegrecían el cielo.

En medio del calor una caravana, que cruzaba el Sahara, se vio de pronto rodeada de negras nubes y debió buscar refugio donde lo hubiera. Pasado el simún, la caravana, larga y abatida, miró atentamente al cielo, y con paso firme regresó al rumbo que había perdido.

No eran personas ni eran camellos. Eran hormigas. Hormigas que con sólo mirar a las estrellas sabían cómo encontrar su ruta.

Las hormigas del Sahara tienen un maravilloso instinto de dirección. Si se desvían, con sólo mirar las estrellas vuelven a encontrar su rumbo.

El Dr. Rudiger Wehner, de la Universidad de Zurich, Suiza, lo explicó así: «Esta hormiga, al levantar su mirada a las estrellas, puede ver patrones de luz polarizada. Eso le basta para conducirse a través de la larga travesía.»

La Biblia también habla acerca de la hormiga. En el libro de los Proverbios dice: «¡Fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría» (Proverbios 6:6). La hormiga sabe, por instinto, interpretar las señales de los cielos. Sabe dirigirse a través de vastos desiertos sin perder la dirección. Labora todos los días de su vida y siempre está a la expectativa de algo nuevo. Nunca deja de actuar, nunca deja de trabajar, nunca deja de producir, pase lo que pase.

¿Qué le da ese ánimo? ¿Cómo es que nunca se da por vencida? La respuesta es una lección para todos nosotros. La hormiga se sujeta a leyes. En el caso de la hormiga, esas leyes forman parte de su instinto natural, y sin embargo son leyes. Ahí, precisamente, está la lección.

Muchos en este mundo, incluso algunos llamados sabios, no saben que el verdadero triunfo en la vida, incluyendo el dominio propio, consiste en vivir dentro de los parámetros de las leyes morales de Dios.

Todos los problemas personales y colectivos del ser humano vienen por no reconocer y someterse a los mandamientos morales y espirituales de Dios. Cuando ignora las leyes divinas, se encuentra sin brújula en medio de un desierto de confusiones. Es entonces que se da a las drogas, al alcohol y a la vida desenfrenada, y termina al fin deseando suicidarse.

Regresemos al consejo del proverbista: «¡Fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría.»
¿SIN AUTORIDAD?

Ve a la hormiga,...y sé sabio; la cual no teniendo capitán,...recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. - Proverbios 6:6-8

Cuando el pórtico detrás de mi casa empezó a derrumbarse, me di cuenta de que yo mismo no podría repararlo. Entonces, hice algunas llamadas, me dieron algunos presupuestos y escogí un constructor para que hiciera uno nuevo. Cuando terminó el trabajo, observé detenidamente la obra y vi algunos inconvenientes. Para tener una segunda opinión, llamé al inspector de construcciones local y me encontré con una sorpresa: el hombre había hecho el trabajo sin un permiso de construcción. Al trabajar sin supervisión oficial, había transgredido muchos puntos del código de edificación.

Este incidente me recuerda una verdad importante (que no se refiere a tener el permiso de construcción) "Si no rendimos cuentas a una autoridad, solemos trabajar sin dar lo mejor de nosotros mismos". En las Escrituras, vemos que Jesús explica este principio mediante dos parábolas: Mateo 24:45-51 y 25:14-30, en ambos casos, al menos un trabajador sin supervisión, fracasó cuando el amo no estaba, luego vemos un enfoque diferente en Proverbios 6, donde aparece el ejemplo de la hormiga que trabaja bien sin un supervisor visible, por naturaleza, hace su tarea sin que la controlen.

¿Y qué sucede con nosotros? ¿Solo trabajamos bien cuando alguien nos observa? ¿O reconocemos que todo nuestro servicio es para Dios y, entonces, damos lo mejor todo el tiempo aunque ninguna autoridad humana nos esté vigilando?

Reflexión: ¿Independientemente de quién sea tu jefe, estás trabajando para Dios? ¿Él, cuenta con tu tiempo? ¡Recordemos que falta muy poco para que Cristo venga!
¿ESTÁS APROVECHANDO BIEN TU TIEMPO?
Diez pasos para aprovechar mejor tú tiempo.

Pablo nos recuerda: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Ef. 5:15-16).

1- Reconoce que la postergación es la asesina de la motivación (Pr. 21:25).

2- Pídele a Dios sabiduría en el manejo de tu tiempo y colócate metas (Ec. 8:6).

3- Mantén una agenda con todos tus horarios y con el detalle de aquello que haces. (Ec. 3:17).

4- No inviertas tiempo en lo insignificante. Cada día enumera las cinco tareas más importantes y realízalas en ese orden (Pr. 28:19).

5- Se realista del tiempo que te toma terminar cada proyecto (Lc. 14:28-29).

6- No te sientas culpable, si no puedes completar todas las tareas en un día (He.10:35-36).

7- Evalúa el diálogo que tienes contigo mismo, cuando se estanca en las tareas diarias o cuando no llegas a cumplir tus objetivos (Sal. 19:14).

8- Si no sabes cómo disciplinarte y usar bien tu tiempo, pídale a un amigo o consejero que te ayude, también observa y sigue buenos ejemplos (Pr. 12:15).

9- Somete tu vida a Cristo, entrégale el control total de ella (Gá. 2:20).

10- Pida al Señor su provisión de todo cuanto necesitas, vive por fe y así podrás usar más y mejor tiempo para Él (2 P. 1:3-4).
LA PACIENCIA, EL PERDÓN Y EL AMOR QUE DIOS ESPERA QUE TENGAMOS CON EL OTRO.
PACIENCIA EN LA PRISIÓN.
"[Dios] dijo: No te desampararé, ni te dejaré" Hebreos 13:5
¿Has notado cómo la mala memoria de las personas puede poner a prueba nuestra paciencia? Como profesor, mi paciencia es puesta a prueba cada vez que un alumno se olvida de hacer algún deber que ha sido detalladamente explicado.
En la historia de José en la Biblia, vemos un ejemplo muchísimo peor de lo que es una mala memoria; y sólo podemos imaginar la manera en que, por ello, José luchó por mantener la paciencia.
Mientras estuvo en la cárcel, José interpretó un sueño del copero del rey, que llevó a la liberación de aquel hombre. José le dijo: «Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa» (Génesis 40:14). Sería lógico que, después de que José había ayudado al copero a obtener su libertad, éste se acordara de él y le pusiese en el primer lugar de su lista de «cosas para hacer». Pero pasaron dos años antes de que el copero le hablara al faraón acerca de José (Gn.41:9). Finalmente, José fue liberado.
Imagina la impaciencia de José mientras esperaba cada día en esa mazmorra (Gn.40:15), tal vez pensando que nunca más sería liberado. Pero José tenía un recurso: La presencia de Dios (Gn.39:21), al igual que nosotros (Hebreos 13:5). Cuando te sientas impaciente, apóyate en Dios que siempre está contigo. Él convertirá tu impaciencia en paciente confianza.
Reflexión: Paciencia significa esperar el tiempo de Dios sin dudar de Su amor.
Cómo confiar mientras Esperamos:
Quiero darle una nueva dosis de esperanza. Pero, para hacer eso, permítame ofrecerle cuatro principios que le ayudarán, mientras Dios le enseña en la espera.
Primero: Cuando Dios nos prepara para una vida más madura y efectiva, Él incorporará lo que nosotros preferimos omitir, un período de espera.  Eso cultiva la Paciencia.
Segundo: Cuando Dios nos hace esperar, nos muestra que no somos tan importantes o indispensables.  Esto nos hace Humildes.
Tercero: Mientras Dios nos hace esperar, nos revela nuevas dimensiones de sí mismo y nuevas percepciones en cuanto a la vida, si nos acercamos a Él. Eso nos da Madurez espiritual.
Cuarto: Cuando Dios decide finalmente hacer algo en nosotros y mostrarnos Su voluntad, eso se produce en el momento menos esperado, cuando nos sentimos menos capacitados. Eso nos hace Efectivos y Seguros que hacemos Su Voluntad.
Mi Desafió: Hoy deseo animarte a confiar en Dios, para no cansarte. Siempre es necesario esperar Su Tiempo. ¡Ten cuidado y no te equivoques en decisiones importantes! Cuatro pasos prácticos para el tiempo de espera:
1- No estés Ansioso/a - busca a Dios y así tendrás su Paz (Fi. 4:6,7).
2- Renueva diariamente tus pensamientos- y Dios te guiará por senderos de paz (Fi. 4:8,9).
3-  Aprende a contentarte en la situación que Dios te tiene, aprende a ser humilde y a disfrutar la vida abundante que Dios te da, aprovecha bien tu tiempo que es vida, y decide crecer en Dios (Fi. 4:11,12).
4- Fortalécete en Dios, no dependas de tus fuerzas porque fracasarás, aprende a estar firme en tu convicción de esperar en Dios (Fi. 4:13).
Querido, estudiante: Doy gracias a Dios por tu vida, para mi siempre es un privilegio escribirte y animarte a seguir escudriñando la bendita Palabra de Dios. Ésta siempre nos ayuda, desafía, exhorta y anima a seguir creciendo en Cristo. Bueno aquí esta el devocional.
CUANDO NOS DAÑAN
"… si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios" 1 Pedro 2:20
Es natural que querramos defendernos de la injusticia y devolver el golpe. Pero, si nos quedamos tranquilos y somos pacíficos cuando otros nos maltratan y nos persiguen, estamos respondiendo con una actitud cristiana, lo cual no siempre conseguimos hacer.
Sin embargo, Dios quiere desarrollar en nosotros cualidades que no son naturales en nuestra vida, debido a eso enfrentamos en muchos momentos, muchas luchas internas. Cualquier persona puede ser paciente cuando las cosas salen como quiere, lo difícil es estar bien cuando las cosas van aparentemente mal.
Las mayores virtudes para desarrollar en estos tiempos de turbulencia, es permanecer en calma, ceder derechos, tener paciencia y soportar la provocación. Pedro nos dice que si soportamos esto, somos aprobados delante de Dios (1 Pedro 2:20).
Fénelon, un teólogo del siglo XVII, lo expresó así: "No te molestes tanto cuando te defrauden los hombres y las mujeres malvados. Déjalos que hagan lo que quieran; sólo procura hacer la voluntad de Dios. Tus recompensas por cada cosa mala que te hagan serán, una paz silenciosa y una dulce comunión con Dios. Fija la mirada en Él". El Señor permite que aparezcan situaciones dolorosas en tu vida, y según Fénelon, "lo hace para beneficiarte". Lo que sucede es que no le creemos a Dios cuando nos dice: “todas las cosas les ayudan a bien.. Ro. 8:28". No siempre obra para el bien que nosotros pensamos o deseamos, sino "para que sean hechos conforme a la imagen de su hijo... Ro. 8:29", y ese es el mayor bien que puede obtener un hijo de Dios del Padre Celestial.
Además cuando respondemos a la injusticia con una conducta cristiana, nuestra ansiedad, inseguridad y pesimismo se convertirán en tranquilidad, estabilidad y esperanza.
Posiblemente te preguntes: ¿Por qué ataco ferozmente cuando me maltratan? ¿Por qué soy tan presto a defenderme o a vengarme? . ¿No será acaso porque valoramos mucho nuestra comodidad, derechos propios y que somos egoístas?
Si es así, debemos orar haciendo eco de las palabras de Agustín "Sáname de esa ansia pecaminosa que tengo de querer vindicarme siempre". Y busca practicar las palabra de Juan el bautista: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Jn. 3:30).
Reflexión: La mejor manera de responder al mal es haciendo el bien.
“No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Ro. 12:17,21).
El deseo del corazón de Dios respecto al perdón:
-Dios ordena que nos perdonemos unos a otros. (Efesios 4:32)
-Dios quiere que perdonemos a los demás, porque él nos perdona a nosotros primero. (Colosenses 3:13)
-Dios quiere que entendamos que la falta de perdón es un pecado. (Santiago 4:17)
-Dios quiere que perdonemos antes de que la gente que amamos sea más afectada. (Hebreos 12:15)
-Dios quiere que hagamos nuestra parte para vivir en paz con todos los demás. (Romanos 12:18)
-Dios quiere que venzamos con el bien el mal. (Romanos 12:21)
-Dios quiere que seamos libres para adorarle en honestidad y verdad. (Mateo 5:23–24).
EL FRACASO ME AYUDA A CRECER EN EL CONOCIMIENTO DE LA PALABRA DE DIOS.
UN MAESTRO EFECTIVO.
"¿Por qué te abates, oh alma mía...? Espera en Dios; porque aún he de alabarle" Salmo 42:5.
El orador en la ceremonia de graduación de una escuela secundaria era el presidente de una gran corporación. Se le eligió para la ocasión debido a su éxito. Pero su discurso vino con un deseo de lo más inusual para los graduados.
El orador les dijo a los estudiantes que estaban sentados delante de él con sus togas y birretes: "Si yo pudiera desear algo para ustedes ahora que salen al mundo, sería esto: Espero que fracasen! Espero que fracasen en algo que sea importante para ustedes! Prosiguió diciendo cómo su propia vida había sido un fracaso tras otro, hasta que aprendió a ver el fracaso como un maestro efectivo.
Muchos de los cánticos de Israel se originaron en épocas de fracaso y desesperación, en esas instancias surgió el clamor y luego alabanza que glorifico a Dios: "Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo" (Salmo 32:1-2). Algunas veces no estamos listos para ver la maravilla de la sabiduría y la fuerza de Dios hasta que estamos jadeando exhaustos porque nos hemos quedado sin fuerzas. Pero en esos momentos, cuando nos quedamos sin fuerza, es cuando Dios actúa por y a través de nosotros, el profeta dice: “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Is. 40:29). La historia en la Biblia muestra recurrentemente como distintos hombres de Dios, fueron caminando por valles de fracaso y montañas de fe.
Antes de descubrir el terreno elevado que estamos buscando, puede que tengamos que ver el fracaso de los sueños que albergamos en nuestros corazones. Estos serán momentos en los cuales debemos confiar en el amor, la sabiduría, y la guía de nuestro Dios. Estos valles del fracaso deben ser momentos para acercarnos mucho mejor a Dios, y depender más de Él, debido a que ese es su amado propósito.
Reflexión: Aprende, crece e invierte tiempo en la presencia y con la Palabra de Dios en tus fracasos, o fracasarás en tu peregrinar en esta vida.
ALGUNAS RAZONES BÁSICAS del FRACASO
Generalmente fracasamos por el pecado del orgullo, junto a esto tenemos algunas razones:
- Olvidamos que dependemos en todo de Dios (Stg. 4:2).
- Rehusamos pedir auxilio o ayuda (Pr. 15:22).
- Dependemos del esfuerzo personal o de nuestra carne (Gá. 3:3).
- Nos preocupamos mas por el elogio de los hombres, que por agradar a Dios (Jn. 12:43).
- Esperamos la alabanza y el reconocimiento personal (Lc. 14:11).
Versículo clave para memorizar: “pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:13,14).
Peldaños para el cambio que nos enseña el apóstol Pedro:
- Humíllese delante de Dios y de los demás (1 P. 5:6).
- Deposite su temor y desilusión en las manos del Señor. (1 P. 5:7).
- Aleje de su mente malos pensamientos y al diablo (1 P. 5:8).
- Acérquese a los cristianos que sufren (1 P. 5:9).
- Busque al Dios de toda Gracia para ser restaurado (1 P. 5: 10).
DEBEMOS DESARROLLAR EL DOMINIO PROPIO.
Desarrollando Dominio Propio.
Siempre me han impresionado las artes marciales. Esos expertos, cinturones negros, saben cómo usar aquello que han aprendido para defenderse, sin embargo se contienen de no hacerlo.
Nosotros como cristianos, debemos también disciplinarnos y tener dominio propio para vivir una vida bajo la autoridad de Dios y no nuestros propios instintos, deseos o emociones. Debemos depender de Dios para aprender a refrenar nuestra lengua, nuestro temperamento, nuestros pensamientos y nuestras acciones. Debemos aprender a vivir bajo el control del Espíritu Santo y permitámosle que Él nos dirija. Esa es la forma más segura de no hacernos daño, ni dañar a otros. Esa es la forma en que Dios puede transformarnos y hacernos cada vez más, a su imagen.
El apóstol nos da su consejo para aplicar esto, sería muy bueno memorizar y aplicar diariamente esta verdad: Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne (Gá. 5:16). Todo creyente tiene la presencia y morada del Espíritu Santo en su interior, es decir poseemos la persona y el poder del Espíritu Santo para vivir una vida agradable a Dios. La palabra “andad” indica una acción que debe ser continua, un andar o un estilo de vida habitual.
Otro consejo del apóstol es el siguiente: porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis (Ro. 8:13). El Espíritu Santo nos da la energía y el poder para considerarnos muertos al pecado de forma continua y gradual, y este es un proceso que nunca termina en la vida. El medio por el cual opera el Espíritu Santo es, nuestra obediencia a los mandatos sencillos de la Escritura.
Debemos recordar que la guía, dependencia, control y ayuda del Espíritu Santo son vitales para que desarrollemos el dominio propio.
El Dominio Propio: Ayudas.
 Versículo clave para memorizar: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Fil 4:13)
Pasaje clave para leer y meditar: (1 Cor. 6:9–20)
Pasos para conseguir dominio propio:
- Empiece haciendo un compromiso con Dios. (Dt. 32:4)
- Sepárese del pecado. (Ro. 6:1–2)
- Ponga nuevas metas. (2 Co. 5:9–10)
- Recuerde quien es usted en Cristo, apóyese y viva en esa verdad. (Ro. 6:6)
- Sustituya sus pensamientos por los de Dios. (Ro. 12:1–2)
- Someta su voluntad a Dios. (Ro. 6:19)
- Procure vivir en el poder de Cristo. (Ro. 5:1–2)
Enfóquese en solucionar y mejorar su relación con Dios:
- Un nuevo Propósito -“Deseo reflejar el carácter de Cristo en lo que veo y hago”. (Ro. 8:29)
- Una nueva Prioridad -“Haré lo que sea para tener una vida y corazón puros”. (Ro. 12:2)
- Un nuevo Plan -“Dependeré del poder de Jesucristo y no de mis fuerzas”. (Fil. 4:13).
LOS DADORES ALEGRES QUE HONRAN A DIOS.
EL DADOR DESCONOCIDO.

“Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha. Mateo 6:3” No sé en tu caso, pero yo tiendo a disfrutar cuando se me reconoce por haber hecho algo por otras personas. En realidad, no creo ser el único al que le agradan las tarjetas y las palabras de agradecimiento. No obstante, también sé que es importante decir algo sobre el tema del anonimato. Supongo que es una buena manera de dar, ya que Jesús le dio el visto bueno.

Por esta razón, quedé impresionado con un regalo que, de manera anónima, un día llegó a la puerta de entrada de nuestra casa. Habíamos salido de viaje y, cuando regresamos, encontramos varias macetas con plantas: cada una de ellas contenía un girasol en flor. Sabíamos la razón por qué estaban allí; las habían dejado el día del cumpleaños de nuestra hija fallecida, Melissa, a quien le encantaban los girasoles. Alguien nos estaba diciendo: «Nos acordamos de Melissa». Al dar en forma anónima, estaban centrándose completamente en nuestra familia, no en sí mismos. Imagina n mundo donde todos diéramos con generosidad y sin egoísmo. En Mateo 6, Jesús habló acerca de dar en secreto. Dijo: “Cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto” vs. 3-4. En realidad, no siempre se puede dar en forma anónima. De todos modos, nuestras dádivas deberían caracterizarse siempre por el mismo espíritu de humildad generosa y de caridad guiada por Dios.

Reflexión: El sacrificio personal es la verdadera medida de lo que damos.
Aprendiendo a Dar con Amor.

Alguien escribió: “Todo lo que se da debería ser dado con fe, con gozo, modestia, temor y bondad, así Dios bendice al dador. Como cristianos debemos ser canales abiertos y generosos de las bendiciones de Dios, no seamos canales cerrados con corazones egoístas, porque así perdemos muchas bendiciones.”

Hay tres razones por las cuales Dios pone tanto énfasis en que aprendamos a dar y compartir

1. Aprender a dar es importante! Seguimos el ejemplo de “mayor dador”, nuestro Dios (Juan 3:16). Dar lleva alabanza y gloria a Dios.

2. Aprender a dar es importante! Es un principio bíblico. En toda la Biblia encontramos principios para dar. Dar: debe ser sistemático (1 Corintios 16:1,2); debe ser proporcional a su capacidad de dar (1 Corintios 16:2); debe ser sacrificial (Marcos 12:43,44); debe ser espontáneo (Hechos 2:45); y más…

3. Aprender a ofrendar es importante porque es alabanza de gratitud. Alguien escribió: La generosidad está ligada al corazón. Cuando el corazón está lleno de alabanza a Dios, el dar expresará esa alabanza mediante el compartir. ¿Quién merece su agradecimiento más que Dios? También debemos reconocer que debemos dar gracias a personas que nos aman, nos apoyan, nos pastorean y hacen crecer. Busquemos ser agradecidos con Dios y las personas. Después de todo...., ¿No es "dar" la primera expresión de "dar gracias"?.
CUIDANDO EL CORAZÓN, OJO CON LOS DESEOS.
CUIDADO CON TUS DESEOS
“No codiciarás”… - Éxodo 20:17
A veces me pregunto por qué Dios no enumeró los Diez Mandamientos en el orden inverso, ya que el décimo se relaciona con el primer pecado: el deseo. El pecado de Eva no fue simplemente desear una fruta, sino querer tener el conocimiento que Satanás le dijo que la haría semejante a Dios (Génesis 3:5). Su codicia la llevó a violar el primero y el décimo mandamiento que Dios posteriormente le dio a Moisés.
Si no codiciamos, eliminamos muchas de las razones por las cuales desobedecemos los otros mandamientos. Querer tener lo que no es nuestro nos induce a mentir, robar, cometer adulterio, matar y negarnos a honrar a nuestros padres. Rehusamos descansar, porque con seis días de trabajo, no podemos conseguir lo que deseamos. Usamos mal el nombre de Dios cuando lo empleamos para justificar algo que queremos hacer. Idolatramos las riquezas y las relaciones interpersonales porque no queremos colocar toda nuestra confianza en el Señor.
Me resulta difícil pensar en pecados que no incluyan alguna forma de codicia. Sin embargo, como es el último de la lista, tendemos a pensar que es el más insignificante, pero no es así. Si detenemos el pecado cuando todavía está en nuestro corazón y en nuestra mente, evitamos convertir a los demás en víctimas de nuestro actuar pecaminoso y evitamos sus graves consecuencias.
Contentamiento es comprender que Dios ya me ha dado todo lo que necesito.
Principios Bíblicos para estar Contentos
Alguien dijo: “El contentamiento nunca es el resultado de la posesión o escasez de cosas. Viene como resultado de una actitud de amor, adoración y gratitud hacia Dios y hacia la vida que Dios nos da”. Estudie y memorice estos principios y versículos:
1. Aprenda a dar gracias en todo (1Ts. 5:18).
2. No mire por lo suyo propio (Fil. 2:4).
3. No busque lo suyo propio (Fil. 2:21).
4. No se afane por nada (Fil. 4:7).
5. No se aferre a las cosas materiales (Job 1:21 – Sal. 39:6).
6. No se desgaste por las riquezas materiales (Pr. 23:4).
7. Si tiene sustento y abrigo debe estar contento (Mt. 6:25-34).
8. No ambicione hacerse rico, la codicia esclaviza y causa daños (1Ti. 6:9).
9. No ame el dinero, ame a Dios (1Ti. 6:10 – Mr. 12:30).
10. Sea generoso y comparta de aquello que Dios le da (2 Co. 9:7 - Ro. 12:13).
11. Cuide el corazón, por medio de la comunión con Dios (He. 10:23, 1Co. 10:12).
12. Espere con ansias la venida del Señor y viva de acuerdo a este evento (Stg. 5:8 - 1 Ts. 4:17,18).
LAS ÚNICAS MANOS SEGURAS SON LAS DE DIOS.
MANOS SEGURAS.

“Y me salvará tu diestra.”  Salmo 138:7

Edwin van der Sar, arquero del equipo de fútbol Manchester United, tenía un par de manos «seguras». Durante una temporada, tuvo el récord mundial del arco menos vencido: ¡1.302 minutos sin que le metieran un gol! Esto significa que, durante casi 15 encuentros de 90 minutos cada uno, mientras él cuidaba los postes y el travesaño, nadie pudo anotar ni siquiera un gol contra ese equipo. Pero, en marzo de 2009, el récord se acabó cuando un equipo adversario anotó un gol.

El salmista David hallaba consuelo en las manos más seguras que existen: las de Dios. En el Salmo 138, hablando de la protección del Señor, escribió: «… extenderás tu mano, y me salvará tu diestra» (v. 7). Tal como David, nosotros también podemos acudir a las manos seguras de Dios para protegernos del peligro y de la derrota espiritual.

Otra seguridad que la Palabra de Dios brinda para los seguidores de Cristo se encuentra en Judas 1:24-25 "Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén". Esto no significa que nunca tropezaremos, sino que nunca lo haremos de tal manera que el Señor no nos pueda levantar. Las manos seguras de Dios no fallan… ¡Jamás!

Reflexión: No hay nada más seguro que estar en las manos de Dios.
LAS PREOCUPACIONES QUE NO ENTREGAMOS A DIOS, SE CONVIERTEN EN PECADOS.
¿Qué hacer ante la preocupación?

 - Debemos evitar la preocupación. Filipenses 4:6, se nos ordena, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”

- Debemos traer todas nuestras necesidades y preocupaciones ante Dios en oración, en vez de preocuparnos acerca de ellas.

- Debemos impedir preocuparnos acerca de las necesidades físicas, como la ropa y la comida. Jesús nos asegura que nuestro Padre Celestial cuida de todas nuestras necesidades (Mt. 6:25-34).

¿Cómo vencer la preocupación?

- Dios quiere que vivamos ésta instrucción: “echando toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros” (1 P. 5:7).

- Dios quiere que no nos agobiemos llevando el peso de los problemas y las cargas. Dios nos anima a entregarle todas nuestras preocupaciones y carga (Mt. 11:28-30).

- Dios quiere que sepamos que le importamos y se interesa por nosotros (Sal.103:13,14).

- Dios quiere que recordemos que ninguna preocupación es demasiado grande o pequeña para que no tenga Su atención (Is. 49:15).

- Dios quiere que le entreguemos nuestros problemas, y Él promete darnos Su paz, la cual sobrepasa todo entendimiento (Fil. 4:7).

¡Por tanto, no necesitamos preocuparnos por nada!.
TODOS NUESTROS TESOROS DEBERÁN ESTAR EN LOS CIELOS.
INVERTIR EN EL FUTURO

“haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan”. - Mt. 6:20

Jason Bohn era estudiante universitario cuando convirtió un hoyo en un solo golpe jugando al golf y ganó un millón de dólares. Aunque otros podrían haber despilfarrado ese dinero, Bohn tenía un plan. Como deseaba ser profesional de ese deporte, usó el premio como un fondo para vivir y entrenarse, y mejorar su talento deportivo. El efectivo se convirtió en una inversión para su futuro, la cual le dio sus dividendos cuando ganó el torneo B. C. Open de 2005 de la PGA (Asociación de Golf Profesional). Sin duda, su decisión de invertir a largo plazo en vez de vivir el momento fue sabia.

En un sentido, esto es lo que Jesús nos dice que hagamos. Se nos han confiado recursos (tiempo, talento, oportunidades) y nosotros decidimos cómo usarlos. El desafío es considerar esos recursos como utilidades para invertir a largo plazo. El Señor lo expresa de este modo en Mateo 6:20: «… haceos tesoros en el cielo», y nos asegura que estos tesoros protegidos no pueden ser destruidos ni robados.

Piensa en tus recursos: talento, tiempo, conocimiento, capacidades, profesión, negocio, dinero. Son temporales y limitados. Pero si los inviertes con la vista puesta en la eternidad, estas cosas efímeras pueden producir un impacto permanente. ¿Cuál es tu objetivo? ¿El ahora o la eternidad? Invierte en el futuro, ya que no solo tendrá un efecto interminable, sino que también cambiará tu manera de ver la vida cada día.

Reflexión: Las personas más ricas de la tierra son las que invierten su vida en el cielo.
UTILICE BIEN EL DINERO QUE DIOS LE DA.
Cinco principios para usar bien el dinero

Principio #1—La ley del Contentamiento (Fil. 4:12)

Recuerde que Dios es dueño de todas las cosas. (Sal. 50:12)

Principio #2— La ley del Auto-control (Co. 3:5)

Empiece transfiriendo a Dios todo lo que usted posee. (Hag. 2:8)

Aléjese de los pecados financieros de la avaricia y la idolatría. (Ro. 6:1–2)

Principio #3— La ley de la Mayordomía (Mt. 25:23)

Reconozca que es responsable delante de Dios de cómo gasta el dinero.

Regrese el diezmo de sus ganancias a Dios. Haga de esto un compromiso. (Gn.14:20).

Principio #4— La ley de Dar (2 Co. 9:6 – Hch. 20:35)

Ofrende regularmente (1 Co. 16:2).

Dé con sacrificio, haciendo a un lado alguno de sus deseos personales (2 Co. 8:3).

Ofrende a quienes son de bendición para su vida (Ga. 6:6).

Principio #5— La ley de Pedir

Pida a Dios que supla sus necesidades, no sus caprichos (Mt. 6:24-34).

Acepte la voluntad de Dios con un corazón obediente. (Mr. 14:36).

No se compare con los demás, y de gracias a Dios por todo cuanto posee (1 Ts. 5:18).
LA FIDELIDAD DE DIOS EN CADA PROCESO.
LA FIDELIDAD DE DIOS EN EL PROCESO
"Roma no se construyó en un día." Escuché esto una y otra vez, debo haberlo oído cientos de veces en mi niñez, y la frase había empezado a disgustarme. Yo era joven e impaciente, con ansias de alcanzar mis metas. Pero ese fragmento de consejo siempre permanecía, como  un recordatorio contundente que las buenas cosas llevan tiempo y las cosas grandes exigen más tiempo todavía. A la larga finalmente estoy descubriendo que lo que dicen en cuanto a Roma es verdad. Y hablando de Roma, las palabras de Pablo a los creyentes del primer siglo que vivían allí son más ciertas que nunca: “Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos” (Romano 8:25). Dos palabras sobresalen al meditar en ese pensamiento: “esperamos. . . aguardamos. Y en esta área de la espera es que tenemos problemas. En cuanto a esto, varios ejemplos vienen a la mente.
- Criar hijos, pocos procesos exigen más paciencia, nosotros los padres, a menudo sentimos que repetimos instrucciones hasta perder el aliento. Muchas noches caemos en la cama y clamamos: “¡No funciona, Señor! ¿Por qué no podemos ver alguna mejora?” Y así, “esperamos. . . aguardamos.” Lo tomamos por fe, y sabemos que algún día la perseverancia rendirá sus frutos.
- Aceptar la derrota o fracaso, nuestro mundo está orientado hacia el triunfo; pero nuestro carácter se fortalece y cambia cuando tenemos que trepar la cima de un fracaso o derrota, mucho más que cuando flamea la bandera de la victoria. El dolor sigue siendo un maestro maravilloso, un profesor estricto pero fiel, si dejamos de lado y abandonamos el orgullo. Y así, de nuevo, “esperamos. . . aguardamos” en medio de nuestra derrota o fracaso, sabiendo que Dios está produciendo en nosotros una obra agradable.
- Vernos jóvenes, estoy completamente a favor de mantener la mente joven, el cuerpo fuerte y la percepción aguda, pero simplemente no puedo entender el enorme afán que hay en algunos de pretender y no aceptar que estamos envejeciendo. La última vez que lo examiné observe lo siguiente, la Biblia honra la edad (vivida en Cristo y con sabiduría) y habla con respeto de las canas. Cándidamente, es vigorizante pensar que estamos mucho más cerca de contemplar a nuestro Señor cara a cara: una verdad que “esperamos. . . aguardamos.”
Por lo tanto, si tiene problemas con sus hijos, está aceptando una derrota, o tiene que enfrentar alguna realidad en cuanto a la etapa de la vida en la que se encuentra, ¡Anímese! Mejor todavía, ¡Tranquilícese! Usted, como la Roma antigua, está todavía siendo edificado, esta en proceso de construcción. La buena noticia es que usted, si dejo de lado el orgullo está ganando sabiduría en el proceso. Así que, compañeros romanos, sigamos esperando, sigamos aguardando, y con anhelo esperemos la fidelidad de Dios en el proceso.
DEBEMOS CONVERTIRNOS EN MODELOS PARA EL MUNDO.
Sea un modelo positivo a su edad
- Consideré cada año de vida como una etapa diferente, no inferior. (Ec. 3:1, 11a)
- Reconozca  las ventajas de sus años vividos en Cristo, y decida con la sabiduría adquirida ayudar a otros, no se encierre en sí mismo/a  (Job 12:12 - Is. 32:8).
- Acepte los cambios físicos que le están ocurriendo y anhele cambios espirituales. (Is. 40:31 – 2 Co. 4:16)
- Haga una evaluación del propósito en su vida (Col 1:10). Si aun no lo ha hallado, persevere en su comunión y tiempo de oración.
- Colóquese metas para nuevos desafíos, especialmente espirituales. (1 Co. 11:1 – Ef.  5:1)
- Esfuércese por demostrar amor sincero en las relaciones interpersonales. (1 Co.  13:4–7)
- Concéntrese en demostrar amor a los demás de manera creativa. (Jn. 13:34)
- Decida aprovechar lo mejor posible el tiempo que Dios me da. (Sal. 90:12 – Ef. 5:16)
- Escuche la dirección de Dios diariamente en su devocional y a través de los mensajes en su iglesia. (Pr. 16:9).
DIOS YA NOS SACÓ DE LA ESCLAVITUD Y DEL PECADO, NO DEBO RETROCEDER.
SIN MARCHA ATRÁS.
En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto. - Éxodo 16:6
La primera vez que la vi, me enamoré, era hermosa, elegante, limpia, radiante; en cuanto divisé la “berlina Ford Thunderbird 1962” en el estacionamiento de automóviles usados, su brillante exterior y su mortífero interior me atrajeron. Sabía que era el coche para mí; así que, me despojé de 800 dólares y compré mi primer auto.
Pero dentro de mi apreciada posesión acechaba un problema. Pocos meses después de comprar mi auto, repentinamente empezó a mostrarse raro en cuanto a la dirección en que podía conducirlo, me dejaba avanzar, pero no podía retroceder; ¡No tenía marcha atrás!
Aunque no tener marcha atrás es un problema para un automóvil, a veces, es bueno que nosotros nos parezcamos un poco a mi viejo T-Bird. Es necesario que sigamos avanzando, sin posibilidad de poner la vida marcha atrás. En nuestro andar con Cristo debemos negarnos a retroceder, Pablo lo dijo con sencillez: «… prosigo a la meta…» Filipenses 3:14.
Quizá el pueblo de Israel podría haber usado la caja de cambios de mi T-Bird. En Éxodo 16, leemos que corrían peligro de poner la vida marcha atrás. A pesar de los numerosos milagros que Dios había hecho, anhelaban volver a Egipto y no confiaban en que Dios podía guiarlos para seguir adelante. Es necesario que nos mantengamos avanzando en nuestro andar con Cristo, ¡No retrocedamos; miremos hacia delante; sigamos adelante!!
Reflexión: Cuando enfrentes una crisis, confía en Dios y sigue avanzando.
EL QUE PERSEVERA, ALCANZA. DEBEMOS SEGUIR ADELANTE.
Pasos prácticos para la Perseverancia.
Un humorista dijo: “Mire la estampilla de correos”, su utilidad consiste en la habilidad de pegarse a algo hasta que llegue a su destino. Uno de los más grandes inconvenientes del cristiano es la falta de perseverancia. He conocido muchas personas con grandes ideas, pero con poco valor para perseverar; ser perseverante no es fácil, y sobre todo en seguir la Voluntad de Dios, pero te digo con el Señor tampoco es imposible. Tenemos grandes testimonios de personas que por contar con perseverancia en una visión lo han logrado, ¿Te gustaría desarrollar el hábito de la perseverancia? ¡A mí en lo personal Si! Te daré algunos consejos:
1. No te preocupes por el dinero, capacidad o equipo con el que cuentas al momento de iniciar una visión o tarea; sólo necesitas una cantidad inagotable de perseverancia y determinación. Aprende a vivir sin excusas y deja a un lado las ambiciones materiales. Persiste en las cosas celestiales, donde tiene que estar nuestro tesoro.
2. No existe perseverancia sin determinación, la visión no muere… simplemente dejamos de llevarlas a cabo porque dejamos de vivir por fe y creer que Dios puede hacerlo.
3. Conviértete en un luchador del futuro, porque esa es la actitud para vencer a la mediocridad y desánimo, que seguro te darán una fuerte guerra, una fuerte lucha interna para que “tires la toalla” en cualquier área de la vida cristiana.
4. Colócale pasión al llamado y plan de Dios para tu vida, esa pasión se alimenta cerrando tus ojos físicos y abriendo los ojos espirituales que deben estar en Cristo, porque es ahí donde encontramos la fortaleza para ver, para creer y para hacer.
5. Cuida tus pensamientos y los sentimientos que guardas dentro en tu mente y corazón, porque de eso depende la energía que necesitas para ejercitar el músculo de la perseverancia y constancia. Renueva tu manera de pensar cada día con la Palabra de Dios.
6. No dejes de esperar, nunca dejes de confiar en Dios, no dejes de soñar, no dejes de vivir por fe, recuerda que nada mejor que vivir dependiendo de Dios, quien siempre nos da las mejores cosas a Su tiempo.
7. Resiste la desesperación, el desánimo, la avaricia y comparación, no olvides tener un círculo de amigos o de hermanos en la fe que te ayuden a abonar y regar tu visión. Tu familia en la fe es muy importante, tus hermanos en Cristo son importantes porque es ahí donde está una gran parte de la fortaleza, estas serán quienes te empujen o te detengan cuando sea necesario. No permitas que nada impida, congregarte en tu iglesia local.
NO ANDEMOS FUERA DE LOS PLANES DE DIOS.
FUERA DE MIS PLANES
Guarda silencio ante el Señor, y espera en él… Salmo 37:7
No esperaba que mi vida fuera así. Quería casarme a los 19 años, tener media docena de hijos y dedicar la vida a mi familia. Sin embargo, en lugar de eso, salí a trabajar, me casé con más de 40 años y nunca tuvimos hijos. Durante muchos años, tenía la esperanza que el Salmo 37:4 fuera para mí una promesa de Dios garantizada: «… él te concederá las peticiones de tu corazón».
Pero el Señor no siempre «hará» lo que esperamos, y los deseos insatisfechos generan ocasionalmente tristeza. Como en mi caso, es probable que tu vida haya tomado un giro diferente al que habías planeado. Algunos conceptos del Salmo 37 tal vez sean útiles (aunque la idea primordial del pasaje es compararnos con los impíos).
El vs. 4 nos enseña que los deseos incumplidos no deben quitar el gozo de nuestra vida. A medida que conocemos más el corazón de Dios, Él se convierte en nuestro gozo y llegamos a comprender Su preciosa y perfecta voluntad, aun cuando nuestros planes no se concreten. De todas maneras siempre son mejores los planes de Dios. El salmo también dice: «Encomienda al Señor tu camino» (v. 5). La palabra encomendar significa «volcar». El maestro de la Biblia Herbert Lockyear dice: “Vuelca tu camino sobre el Señor”, como alguien que coloca sobre los hombros de una persona más fuerte la carga que no puede soportar». Luego agrega “Confía en él” (v. 5). Cuando le encomendamos todo con confianza a Dios, podemos esperar en Él (v. 7), porque llevará a cabo lo mejor para nuestra vida.
Reflexión: El corazón del hombre piensa su camino; mas el Señor endereza sus pasos. — Pr. 16:9
DIOS ES NUESTRO GUÍA.
Cómo permitir que Dios nos dirija
1- Reconozca y disfrute la presencia del Maestro en su vida. (Sal. 18:2). Mantenga su comunión diaria con Él, hablando por medio de la oración y escuchándole por medio de la Biblia.
  — Él es nuestra Vida. (Col. 3:4)
  — Él es nuestra Seguridad. (Ro. 8:38–39)
  — Él es nuestro Proveedor. (Fil. 4:19)
  — Él es nuestro Protector. (Is. 41:10)
2-   Vea las situaciones que le producen ansiedad como oportunidades para desarrollar su confianza y madurez. (Fil. 1:6)
3- Confíe en el Señor y Su dirección, aunque las cosas no salgan como usted esperaba.
4- Comprométase a hacer lo siguiente cada día.
  — Procure vivir en el presente — no en el pasado, ni en el futuro. (Stg. 4:13–15)
  — Pida a Dios que le dirija a realizar una buena obra (Mt. 7:12).
  — Piense como ser de bendición a otros con su tiempo, vida y dinero (Fil. 2:21)
5- Procure liberarse de todo cuanto le impide hacer la voluntad de Dios. (Mr. 4:19). Si no esta haciendo la Voluntad de Dios:
  —  Admita que ha pecado y ha hecho las cosas a su manera. (Sal. 51:4)
  —  Entregue a Cristo el control de su vida, permita que Dios le guié y hágale Señor de su vida (Mr. 8:34–36).
SU PALABRA ES MEDICINA PARA NUESTRO CORAZÓN.
LA MEDICINA DEL CORAZÓN ALEGRE
¿Recuerdas algún momento cuando estuviste realmente enfermo? ¿Ya sea que se tratara de un dolor de cabeza insoportable o del estómago revuelto, la medicina correcta obró maravillas. ¿Pero cuál es el remedio para un corazón destrozado o para un sueño hecho pedazos? No deja de ser interesante que la Biblia sí habla de una cura espiritual para las decepciones de la vida. Podría llamársela «la medicina del corazón alegre». «El corazón alegre es buena medicina, pero el espíritu quebrantado seca los huesos» (Proverbios 17:22).
Este versículo echa un vistazo realista a las dificultades de la vida. «Un corazón alegre» es un regocijo interior producido por la fe que afecta lo que pensamos, las decisiones que tomamos, y a la larga, cómo nos sentimos. Es tener la voluntad de dar las gracias en las pérdidas o ganancias de la vida. Es «buena medicina» porque tiene un efecto positivo en cuanto a cómo percibimos y experimentamos la vida y restaura nuestra salud espiritual.
Pero el versículo continúa observando cómo un espíritu herido que ha quedado sin ser atendido puede llegar a la desesperación. El «espíritu quebrantado» puede aplicarse a experiencias dolorosas que nos paralizan grabadas en nuestros recuerdos. Son los fracasos y las heridas emocionales pasadas que inhiben nuestras elecciones ahora. Estas ideas negativas pueden «secar los huesos». Esto es, pueden minar las energías que nos dan la vitalidad, que nos alimentan y nos sostienen en nuestro andar con Dios. Entonces, ¿cómo «tomamos nuestra medicina»? He aquí varias sugerencias:
- Aprende a alabar a Dios, dondequiera que estés (1 Tesalonicenses 5:16).
- Dale gracias a Dios por las circunstancias que te rodean, incluso a pesar de cómo sean éstas (1 Tesalonicenses 5:17).
- Encuentra un lugar y día apropiado para lamentarte y para recuperarte de la pérdida (1 Reyes 19:1-10). Pero toma ese día, y luego deja este asunto en las manos de Dios.
- Preséntale tus heridas a Dios para que te sane en oración (Isaías 53:5; 2 Corintios 1:3-5).
- Cura tus heridas, exponiéndote a diario a la Palabra de Dios, ella te transformará y te hará sabio (Salmo 19: 7- 119:98 – Romanos 12:2)
- Trata de ver lo bueno en una situación negativa (Filipenses1:12-14).
- Sé un canal de bendición a los demás (Efesios 2:10; Filipenses 2:3-4).
¿Te sientes enfermo por las decepciones, heridas, fracasos, relaciones rotas, etc? Toma tus medicinas y recuerda que tener un «corazón alegre», siempre es una buena medicina para el alma.
LEVANTARSE Y VOLVER A EMPEZAR.
"Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano" Salmo 37:24
¿Te sientes deprimido hoy? ¿Te desanimaste por lo que experimentaste ayer? En un momento de descuido, ¿tropezaste y caíste por haber cedido al pecado?
Hay algo peor que caerse, seguir caído. El pecador se cae y no se levanta, pero en el caso del creyente en Cristo, la situación es diferente. Aunque a veces nos caigamos, no estaremos contentos hasta que seamos restaurados. No deberíamos pecar, pero lo hacemos demasiado a menudo. El apóstol Juan escribió: "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos..." (1 Juan 1:8). Pero la buena noticia es esta: "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados..." (2:1-2).  Cristo es nuestro Defensor y Abogado diariamente. Por eso nada mejor que, admitir nuestros pecados, errores y confesarlos. Jesús aunque murió por nuestros pecados, sabía que seguiríamos luchando contra el pecado. Por esta razón, proveyó lo necesario para que pudiéramos limpiarnos diariamente.
Empieza cada día con el Señor Jesús,  dedicando un tiempo para leer tu Biblia o hacer tu devocional, confesar tus pecados, admitir tu debilidad y pedirle a Dios fortaleza para hacer lo que Él quiere que hagas. Cuando dependas de la gracia y de la fortaleza del Señor, ¡al poco tiempo sabrás qué es en verdad, la victoria!
Reflexión: El avance en la vida cristiana, no se mide tanto por las veces que caemos, sino por las veces que nos levantamos cuando hemos caído.
DIOS NOS LIBERA DEL PECADO.
Liberándome del Pecado.
1- Confesar todos los pecados conocidos y que no se hayan confesado. En algunos casos, los sentimientos de culpa nos muestran que la confesión es necesaria. Muchas veces, nos sentimos culpables ¡porque somos culpables! (Ver la descripción que hace David de la culpa y su solución en el Salmo 32:3-5).
2- Pedir al Señor que le revele cualquier otro pecado que necesite ser confesado. Ten el valor de ser totalmente abierto y honesto ante el Señor. “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad.” (Salmo 139:23-24ª).
3- Confía en la promesa de Dios de que Él perdonará los pecados y quitará la culpa, basándose en la sangre de Cristo, 1 Juan 1:9; Salmo 85:2; 86:5; Romanos 8:1.
4- En ocasiones, cuando surgen los sentimientos de culpa sobre pecados ya confesados y abandonados, rechaza tales sentimientos como una culpa falsa. El Señor ha sido fiel a Su promesa de perdonar. Lee y medita en el Salmo 103:8-12.
5- Pide al Señor que aleje de ti a Satanás, tu acusador, y ruégale que te restaure al gozo que procede de la libertad de la culpa.
6- Encuentra una persona creyente, madura y de confianza con la cual puedas abrir tu corazón y pedir ayuda. Pídele un tiempo para reunirte semanal o quincenalmente.
TENEMOS AL DIOS DE LAS OPORTUNIDADES.
OTRA OPORTUNIDAD
"... no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él..." Hebreos 12:5
Sin querer, una mujer permitió que se vendieran unas valiosas joyas de la familia por diez centavos de dólar. Sucedió después de que las sacara de la caja de seguridad de un banco, para lucirlas en una boda. Cuando ella volvió a la casa, el banco estaba cerrado; entonces, puso las joyas en una caja vieja con elementos para afeitarse y se olvidó. Un día, le regaló la caja a una amiga que estaba recolectando cosas para una venta de artículos usados. Cuando la mujer se dio cuenta de lo que había hecho, las preciosas gemas ya habían sido vendidas por diez centavos a un desconocido.
En cierto sentido, su dolor es similar al de Esaú. Él también supo qué significa darse cuenta repentinamente que se ha perdido algo de gran valor (Génesis 25:29-34). Su decisión, apresurada, mala, su deseo solo de satisfacer sus apetitos y su posterior tristeza pueden ser una gran lección para nosotros creyentes en Cristo. Como dice W. Wiersbe: “Nosotros podemos olvidar nuestras decisiones, pero nuestras decisiones no nos olvidan a nosotros”, toda decisión tiene su consecuencia. Y aquellas decisiones que hacemos para gratificar apetitos, pueden constarnos bien caras. Otro comentarista hablando de la decisión de Esaú dice: “la gratificación de los apetitos ha arruinado miles de almas”. Debemos aprender a no perder privilegios espirituales, por deseos pasajeros que gratifican la carne. Si lo hemos hecho es necesario, no perder los beneficios de la disciplina divina (He. 12:5). Y esta pérdida es mucho peor que negociar joyas caras por casi nada.
¿Cómo podemos evitar esa pérdida innecesaria? Cuando pecamos:
a. Debemos estar dispuestos a aprender de la corrección de Dios (He. 12:11).
b. Debemos humillarnos y mostrar valor, para aceptarla (He. 12:12-13).
c. Debemos renovar nuestra vitalidad espiritual (He. 12:14).
Si reaccionamos bien ante la corrección del Padre Celestial, disfrutaremos de otra oportunidad y sin remordimientos.
Reflexión: No puedes dejar tus pecados atrás hasta que los enfrentes, los confieses, te arrepientas y apartes. ¡Aprovecha la oportunidad que Dios te ofrece hoy!
JESUCRISTO NOS ENSEÑA A VENCER EL PECADO.
¿Cómo puedo vencer el pecado en mi vida cristiana?
La Biblia habla de los recursos que tenemos para vencer nuestra pecaminosidad:
(1) El Espíritu Santo: Es la persona que mora en nosotros y que Dios ha dado a Su iglesia, para ser victoriosos en el vivir cristiano. En Gálatas 5:16-25, Dios hace un contraste entre las acciones de la carne y el fruto del Espíritu. En ese pasaje, somos llamados a caminar en el Espíritu.
(2) La Palabra de Dios, la Biblia: 2ª Timoteo 3:16-17 dice que Dios nos ha dado Su Palabra para equiparnos para cada buena obra. Esto nos enseña cómo vivir y qué creer, nos revela cuando hemos escogido senderos erróneos, nos ayuda a regresar al sendero correcto, y nos ayuda a permanecer en ese sendero.
(3) La Oración: Este es otro recurso esencial que Dios ha dado. Nuevamente, este es un recurso que los cristianos mencionamos pero no lo ponemos en práctica, le damos un uso muy pobre. (Efesios 6:18).
(4) La Iglesia: Nuevamente, este último recurso es uno que tendemos a ignorar. Él nos manda a no dejar de congregarnos como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24-25). Él nos manda confesar nuestras ofensas unos a otros (Santiago 5:16).
NI LOS PROBLEMAS, NI LAS ENFERMEDADES, NADA ME PUEDE VENCER.
LA ENFERMEDAD NO PUEDE

"Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo" 1 Corintios 15:57

Una de las cosas que más teme oír un paciente es: "Usted tiene cáncer". Estas palabras petrifican el corazón de cualquiera. Aunque se ha progresado mucho en el tratamiento de esta enfermedad, la recuperación puede ser larga y dolorosa, y mucha gente no sobrevive. Aunque es doloroso aceptarlo es así, en nuestras vidas y aun en la de un ser amado.  Dan Richardson, un entusiasta creyente en Cristo, perdió su batalla contra el cáncer, pero su vida demostró que aunque la enfermedad es capaz de destruir el cuerpo físico, el espíritu puede permanecer triunfante. Este poema se distribuyó en el culto conmemorativo que le hicieron:

El cáncer o cualquier enfermedad son limitados…

No puede debilitar el amor,

Ni destrozar las esperanzas,

Ni corroer la fe,

Ni acabar con la paz,

Ni destruir la confianza,

Ni matar la amistad,

Ni borrar los recuerdos,

Ni silenciar el valor,

Ni invadir el alma,

Ni reducir la vida eterna,

Ni apagar el Espíritu,

Ni disminuir el poder de la resurrección.

Si una enfermedad ha invadido tu vida, no permitas que toque tu espíritu. Tu cuerpo puede quedar gravemente afectado, débil y aun con deficiencias y tal vez enfrentes una gran lucha. Pero no es así con el ser interior, el apóstol dijo: “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día”. Posiblemente Pablo sufría una enfermedad, ante esto dijo: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.

Nuestro cuerpo puede estar abatido, por lo cual nos sentimos débiles y se desgasta aun sin una enfermedad, pero nuestro espíritu se puede renovar y fortalecer diariamente cuando invertimos tiempo con el Señor Jesús, el Autor de la vida. Como hijos de Dios en cualquier situación, no debemos aferrarnos a la vida, sino a Cristo Jesús para poder decir como Pablo: Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia (Fil. 1:21)

Reflexión: Nuestro mayor enemigo no es la enfermedad, sino desespéranos, y peder la perspectiva de los planes de Dios.
DECLARE QUE ESTÁ LIBRE DE LA ENFERMEDAD.
Claves para soportar una enfermedad: Recuerde que…

- Su cuerpo físico está diseñado para deteriorarse (Gn. 3:19)

- Dios permite las aflicciones para instruirnos (Sal.119:71).

- Dios nos ayuda a resistir las tentaciones (1 Co. 10:13).

- Los sufrimientos nos permiten ver a Dios por la fe (Job 42:5).

- Por medio del sufrimiento su vida moldeada a la imagen de Cristo (Ro. 8:28–29)

- Dios nos ayuda en nuestra debilidad (2 Co.12:10)

- Sus problemas físicos  son temporales — la gloria es eterna. (2 Co. 4:16–18)

Versículo para memorizar: “Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra” (Sal. 119:28).
EL PUNTO DE INCLINACIÓN O PUNTO DE APOYO Y DE ESPERANZA ES JESUCRISTO.
EL PUNTO DE INCLINACIÓN
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” Romanos12:1
En su libro, El Punto de Inclinación, Malcolm Gladwell observa que los negocios en apuros suelen cambiar y tener éxito gracias a una decisión clave. Compañías que se estaban yendo a pique, ahora crecen con fuerza y tienen mucho éxito debido a una elección, que llaman punto de inclinación.
Aunque este principio apunta a aquellos que trabajan administrando empresas, también se aplica a los que se comprometen con el avance de la causa de Cristo. Algunas veces nos encontramos contra la pared, luchando con una decisión o situación que podría inutilizar o anular nuestra vida y las capacidades que Dios nos ha dado para realizar un servicio efectivo. En esos momentos críticos es cuando podemos tomar una “decisión importante”, para cambiar el rumbo de las cosas.
¿Cuál es la decisión? Rinde tu voluntad y tu corazón a Dios. Santiago 4:7 dice: "Someteos a Dios", y Romanos 12:1 agrega, "que presentemos nuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios". En 1 Pedro 5: 6,7 “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios…echando toda vuestra ansiedad sobre él”.
Debes estar dispuesto a sacrificar tu agenda, tus prioridades, y metas por “Sus Propósitos”. Esto es cuestión de fe, confianza, entrega y obediencia a Dios.
Pregúntate ¿Qué hubiese pasado si Noé le hubiese dicho a Dios: "Yo no voy a construir el arca!"?; ¿Qué hubiese pasado si José no hubiese perdonado a sus hermanos y no les hubiese protegido de la hambruna que amenazaba sus vidas?; ¿O qué hubiese pasado si Jesús se hubiese negado a morir en la cruz, y hubiese dicho al padre “yo no voy a hacer tu Voluntad”?.
Nosotros le decimos a Dios, tú eres mi Señor, pero al momento de tomar decisiones, no le consultamos, no le buscamos, no pedimos consejo y nos llevamos por nuestros impulsos, deseos, apetitos o ambiciones, (Meditemos entonces sobre nuestros resultados).
Rendirse es el punto de inclinación, es la decisión que cambia muchas cosas. ¿En qué área necesita rendir su vida a Dios? Posiblemente se haya luchado con Dios por mucho tiempo y  se ha negado a rendir se a la Voluntad de Dios que le mantiene solo/a, en el mismo trabajo, una enfermedad, un ministerio, etc.
Cuando tomamos la decisión de rendirnos, esperar y confiar en el cuidado paternal de Dios y nos apoyamos en sus promesas, encontramos el secreto para regocijarnos en Él, y Dios puede usarnos para hacer grandes cosas para Él.
Reflexión: Nuestra entrega se convierte en victoria cuando nos rendimos a Dios.


No hay comentarios:

Publicar un comentario