LA
IMPORTANCIA DE APROVECHAR BIEN EL TIEMPO QUE DIOS NOS DA.
«¡FÍJATE EN
LA HORMIGA!»
Por el
Hermano Pablo.
El desierto
ardía como horno encendido. El sol llameante calcinaba la tierra, y fuertes
vientos levantaban olas de arena que ennegrecían el cielo.
En medio del
calor una caravana, que cruzaba el Sahara, se vio de pronto rodeada de negras
nubes y debió buscar refugio donde lo hubiera. Pasado el simún, la caravana,
larga y abatida, miró atentamente al cielo, y con paso firme regresó al rumbo
que había perdido.
No eran
personas ni eran camellos. Eran hormigas. Hormigas que con sólo mirar a las
estrellas sabían cómo encontrar su ruta.
Las hormigas
del Sahara tienen un maravilloso instinto de dirección. Si se desvían, con sólo
mirar las estrellas vuelven a encontrar su rumbo.
El Dr.
Rudiger Wehner, de la Universidad de Zurich, Suiza, lo explicó así: «Esta
hormiga, al levantar su mirada a las estrellas, puede ver patrones de luz
polarizada. Eso le basta para conducirse a través de la larga travesía.»
La Biblia
también habla acerca de la hormiga. En el libro de los Proverbios dice:
«¡Fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría»
(Proverbios 6:6). La hormiga sabe, por instinto, interpretar las señales de los
cielos. Sabe dirigirse a través de vastos desiertos sin perder la dirección.
Labora todos los días de su vida y siempre está a la expectativa de algo nuevo.
Nunca deja de actuar, nunca deja de trabajar, nunca deja de producir, pase lo
que pase.
¿Qué le da
ese ánimo? ¿Cómo es que nunca se da por vencida? La respuesta es una lección
para todos nosotros. La hormiga se sujeta a leyes. En el caso de la hormiga,
esas leyes forman parte de su instinto natural, y sin embargo son leyes. Ahí,
precisamente, está la lección.
Muchos en
este mundo, incluso algunos llamados sabios, no saben que el verdadero triunfo
en la vida, incluyendo el dominio propio, consiste en vivir dentro de los
parámetros de las leyes morales de Dios.
Todos los
problemas personales y colectivos del ser humano vienen por no reconocer y
someterse a los mandamientos morales y espirituales de Dios. Cuando ignora las
leyes divinas, se encuentra sin brújula en medio de un desierto de confusiones.
Es entonces que se da a las drogas, al alcohol y a la vida desenfrenada, y termina
al fin deseando suicidarse.
Regresemos
al consejo del proverbista: «¡Fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y
adquiere sabiduría.»
¿SIN
AUTORIDAD?
Ve a la
hormiga,...y sé sabio; la cual no teniendo capitán,...recoge en el tiempo de la
siega su mantenimiento. - Proverbios 6:6-8
Cuando el
pórtico detrás de mi casa empezó a derrumbarse, me di cuenta de que yo mismo no
podría repararlo. Entonces, hice algunas llamadas, me dieron algunos
presupuestos y escogí un constructor para que hiciera uno nuevo. Cuando terminó
el trabajo, observé detenidamente la obra y vi algunos inconvenientes. Para
tener una segunda opinión, llamé al inspector de construcciones local y me
encontré con una sorpresa: el hombre había hecho el trabajo sin un permiso de
construcción. Al trabajar sin supervisión oficial, había transgredido muchos
puntos del código de edificación.
Este
incidente me recuerda una verdad importante (que no se refiere a tener el
permiso de construcción) "Si no rendimos cuentas a una autoridad, solemos
trabajar sin dar lo mejor de nosotros mismos". En las Escrituras, vemos
que Jesús explica este principio mediante dos parábolas: Mateo 24:45-51 y
25:14-30, en ambos casos, al menos un trabajador sin supervisión, fracasó
cuando el amo no estaba, luego vemos un enfoque diferente en Proverbios 6,
donde aparece el ejemplo de la hormiga que trabaja bien sin un supervisor
visible, por naturaleza, hace su tarea sin que la controlen.
¿Y qué
sucede con nosotros? ¿Solo trabajamos bien cuando alguien nos observa? ¿O
reconocemos que todo nuestro servicio es para Dios y, entonces, damos lo mejor
todo el tiempo aunque ninguna autoridad humana nos esté vigilando?
Reflexión:
¿Independientemente de quién sea tu jefe, estás trabajando para Dios? ¿Él,
cuenta con tu tiempo? ¡Recordemos que falta muy poco para que Cristo venga!
¿ESTÁS
APROVECHANDO BIEN TU TIEMPO?
Diez pasos para
aprovechar mejor tú tiempo.
Pablo nos
recuerda: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como
sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Ef. 5:15-16).
1- Reconoce
que la postergación es la asesina de la motivación (Pr. 21:25).
2- Pídele a
Dios sabiduría en el manejo de tu tiempo y colócate metas (Ec. 8:6).
3- Mantén
una agenda con todos tus horarios y con el detalle de aquello que haces. (Ec.
3:17).
4- No
inviertas tiempo en lo insignificante. Cada día enumera las cinco tareas más
importantes y realízalas en ese orden (Pr. 28:19).
5- Se
realista del tiempo que te toma terminar cada proyecto (Lc. 14:28-29).
6- No te
sientas culpable, si no puedes completar todas las tareas en un día
(He.10:35-36).
7- Evalúa el
diálogo que tienes contigo mismo, cuando se estanca en las tareas diarias o
cuando no llegas a cumplir tus objetivos (Sal. 19:14).
8- Si no
sabes cómo disciplinarte y usar bien tu tiempo, pídale a un amigo o consejero
que te ayude, también observa y sigue buenos ejemplos (Pr. 12:15).
9- Somete tu
vida a Cristo, entrégale el control total de ella (Gá. 2:20).
10- Pida al
Señor su provisión de todo cuanto necesitas, vive por fe y así podrás usar más
y mejor tiempo para Él (2 P. 1:3-4).
LA
PACIENCIA, EL PERDÓN Y EL AMOR QUE DIOS ESPERA QUE TENGAMOS CON EL OTRO.
PACIENCIA EN
LA PRISIÓN.
"[Dios]
dijo: No te desampararé, ni te dejaré" Hebreos 13:5
¿Has notado
cómo la mala memoria de las personas puede poner a prueba nuestra paciencia?
Como profesor, mi paciencia es puesta a prueba cada vez que un alumno se olvida
de hacer algún deber que ha sido detalladamente explicado.
En la
historia de José en la Biblia, vemos un ejemplo muchísimo peor de lo que es una
mala memoria; y sólo podemos imaginar la manera en que, por ello, José luchó
por mantener la paciencia.
Mientras
estuvo en la cárcel, José interpretó un sueño del copero del rey, que llevó a
la liberación de aquel hombre. José le dijo: «Acuérdate, pues, de mí cuando
tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención
de mí a Faraón, y me saques de esta casa» (Génesis 40:14). Sería lógico que,
después de que José había ayudado al copero a obtener su libertad, éste se
acordara de él y le pusiese en el primer lugar de su lista de «cosas para
hacer». Pero pasaron dos años antes de que el copero le hablara al faraón
acerca de José (Gn.41:9). Finalmente, José fue liberado.
Imagina la
impaciencia de José mientras esperaba cada día en esa mazmorra (Gn.40:15), tal
vez pensando que nunca más sería liberado. Pero José tenía un recurso: La
presencia de Dios (Gn.39:21), al igual que nosotros (Hebreos 13:5). Cuando te
sientas impaciente, apóyate en Dios que siempre está contigo. Él convertirá tu
impaciencia en paciente confianza.
Reflexión:
Paciencia significa esperar el tiempo de Dios sin dudar de Su amor.
Cómo confiar
mientras Esperamos:
Quiero darle
una nueva dosis de esperanza. Pero, para hacer eso, permítame ofrecerle cuatro
principios que le ayudarán, mientras Dios le enseña en la espera.
Primero:
Cuando Dios nos prepara para una vida más madura y efectiva, Él incorporará lo
que nosotros preferimos omitir, un período de espera. Eso cultiva la Paciencia.
Segundo:
Cuando Dios nos hace esperar, nos muestra que no somos tan importantes o
indispensables. Esto nos hace Humildes.
Tercero:
Mientras Dios nos hace esperar, nos revela nuevas dimensiones de sí mismo y
nuevas percepciones en cuanto a la vida, si nos acercamos a Él. Eso nos da
Madurez espiritual.
Cuarto:
Cuando Dios decide finalmente hacer algo en nosotros y mostrarnos Su voluntad,
eso se produce en el momento menos esperado, cuando nos sentimos menos
capacitados. Eso nos hace Efectivos y Seguros que hacemos Su Voluntad.
Mi Desafió:
Hoy deseo animarte a confiar en Dios, para no cansarte. Siempre es necesario
esperar Su Tiempo. ¡Ten cuidado y no te equivoques en decisiones importantes!
Cuatro pasos prácticos para el tiempo de espera:
1- No estés
Ansioso/a - busca a Dios y así tendrás su Paz (Fi. 4:6,7).
2- Renueva
diariamente tus pensamientos- y Dios te guiará por senderos de paz (Fi. 4:8,9).
3- Aprende a contentarte en la situación que
Dios te tiene, aprende a ser humilde y a disfrutar la vida abundante que Dios
te da, aprovecha bien tu tiempo que es vida, y decide crecer en Dios (Fi.
4:11,12).
4-
Fortalécete en Dios, no dependas de tus fuerzas porque fracasarás, aprende a
estar firme en tu convicción de esperar en Dios (Fi. 4:13).
Querido,
estudiante: Doy gracias a Dios por tu vida, para mi siempre es un privilegio
escribirte y animarte a seguir escudriñando la bendita Palabra de Dios. Ésta
siempre nos ayuda, desafía, exhorta y anima a seguir creciendo en Cristo. Bueno
aquí esta el devocional.
CUANDO NOS
DAÑAN
"… si
haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante
de Dios" 1 Pedro 2:20
Es natural
que querramos defendernos de la injusticia y devolver el golpe. Pero, si nos
quedamos tranquilos y somos pacíficos cuando otros nos maltratan y nos
persiguen, estamos respondiendo con una actitud cristiana, lo cual no siempre
conseguimos hacer.
Sin embargo,
Dios quiere desarrollar en nosotros cualidades que no son naturales en nuestra
vida, debido a eso enfrentamos en muchos momentos, muchas luchas internas.
Cualquier persona puede ser paciente cuando las cosas salen como quiere, lo
difícil es estar bien cuando las cosas van aparentemente mal.
Las mayores
virtudes para desarrollar en estos tiempos de turbulencia, es permanecer en
calma, ceder derechos, tener paciencia y soportar la provocación. Pedro nos
dice que si soportamos esto, somos aprobados delante de Dios (1 Pedro 2:20).
Fénelon, un
teólogo del siglo XVII, lo expresó así: "No te molestes tanto cuando te
defrauden los hombres y las mujeres malvados. Déjalos que hagan lo que quieran;
sólo procura hacer la voluntad de Dios. Tus recompensas por cada cosa mala que
te hagan serán, una paz silenciosa y una dulce comunión con Dios. Fija la
mirada en Él". El Señor permite que aparezcan situaciones dolorosas en tu
vida, y según Fénelon, "lo hace para beneficiarte". Lo que sucede es
que no le creemos a Dios cuando nos dice: “todas las cosas les ayudan a bien.. Ro.
8:28". No siempre obra para el bien que nosotros pensamos o deseamos, sino
"para que sean hechos conforme a la imagen de su hijo... Ro. 8:29", y
ese es el mayor bien que puede obtener un hijo de Dios del Padre Celestial.
Además
cuando respondemos a la injusticia con una conducta cristiana, nuestra
ansiedad, inseguridad y pesimismo se convertirán en tranquilidad, estabilidad y
esperanza.
Posiblemente
te preguntes: ¿Por qué ataco ferozmente cuando me maltratan? ¿Por qué soy tan
presto a defenderme o a vengarme? . ¿No será acaso porque valoramos mucho
nuestra comodidad, derechos propios y que somos egoístas?
Si es así,
debemos orar haciendo eco de las palabras de Agustín "Sáname de esa ansia
pecaminosa que tengo de querer vindicarme siempre". Y busca practicar las
palabra de Juan el bautista: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”
(Jn. 3:30).
Reflexión:
La mejor manera de responder al mal es haciendo el bien.
“No paguéis
a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. No seas
vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Ro. 12:17,21).
El deseo del
corazón de Dios respecto al perdón:
-Dios ordena
que nos perdonemos unos a otros. (Efesios 4:32)
-Dios quiere
que perdonemos a los demás, porque él nos perdona a nosotros primero.
(Colosenses 3:13)
-Dios quiere
que entendamos que la falta de perdón es un pecado. (Santiago 4:17)
-Dios quiere
que perdonemos antes de que la gente que amamos sea más afectada. (Hebreos
12:15)
-Dios quiere
que hagamos nuestra parte para vivir en paz con todos los demás. (Romanos
12:18)
-Dios quiere
que venzamos con el bien el mal. (Romanos 12:21)
-Dios quiere
que seamos libres para adorarle en honestidad y verdad. (Mateo 5:23–24).
EL FRACASO ME AYUDA A CRECER EN EL CONOCIMIENTO DE LA
PALABRA DE DIOS.
UN MAESTRO EFECTIVO.
"¿Por
qué te abates, oh alma mía...? Espera en Dios; porque aún he de alabarle"
Salmo 42:5.
El orador en
la ceremonia de graduación de una escuela secundaria era el presidente de una
gran corporación. Se le eligió para la ocasión debido a su éxito. Pero su
discurso vino con un deseo de lo más inusual para los graduados.
El orador
les dijo a los estudiantes que estaban sentados delante de él con sus togas y
birretes: "Si yo pudiera desear algo para ustedes ahora que salen al
mundo, sería esto: Espero que fracasen! Espero que fracasen en algo que sea
importante para ustedes! Prosiguió diciendo cómo su propia vida había sido un
fracaso tras otro, hasta que aprendió a ver el fracaso como un maestro
efectivo.
Muchos de
los cánticos de Israel se originaron en épocas de fracaso y desesperación, en
esas instancias surgió el clamor y luego alabanza que glorifico a Dios:
"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti,
oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo" (Salmo
32:1-2). Algunas veces no estamos listos para ver la maravilla de la sabiduría
y la fuerza de Dios hasta que estamos jadeando exhaustos porque nos hemos quedado
sin fuerzas. Pero en esos momentos, cuando nos quedamos sin fuerza, es cuando
Dios actúa por y a través de nosotros, el profeta dice: “El da esfuerzo al
cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Is. 40:29). La
historia en la Biblia muestra recurrentemente como distintos hombres de Dios,
fueron caminando por valles de fracaso y montañas de fe.
Antes de
descubrir el terreno elevado que estamos buscando, puede que tengamos que ver
el fracaso de los sueños que albergamos en nuestros corazones. Estos serán
momentos en los cuales debemos confiar en el amor, la sabiduría, y la guía de
nuestro Dios. Estos valles del fracaso deben ser momentos para acercarnos mucho
mejor a Dios, y depender más de Él, debido a que ese es su amado propósito.
Reflexión:
Aprende, crece e invierte tiempo en la presencia y con la Palabra de Dios en
tus fracasos, o fracasarás en tu peregrinar en esta vida.
ALGUNAS
RAZONES BÁSICAS del FRACASO
Generalmente
fracasamos por el pecado del orgullo, junto a esto tenemos algunas razones:
- Olvidamos
que dependemos en todo de Dios (Stg. 4:2).
- Rehusamos
pedir auxilio o ayuda (Pr. 15:22).
- Dependemos
del esfuerzo personal o de nuestra carne (Gá. 3:3).
- Nos
preocupamos mas por el elogio de los hombres, que por agradar a Dios (Jn.
12:43).
- Esperamos
la alabanza y el reconocimiento personal (Lc. 14:11).
Versículo
clave para memorizar: “pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda
atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del
supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:13,14).
Peldaños
para el cambio que nos enseña el apóstol Pedro:
- Humíllese
delante de Dios y de los demás (1 P. 5:6).
- Deposite
su temor y desilusión en las manos del Señor. (1 P. 5:7).
- Aleje de
su mente malos pensamientos y al diablo (1 P. 5:8).
- Acérquese
a los cristianos que sufren (1 P. 5:9).
- Busque al
Dios de toda Gracia para ser restaurado (1 P. 5: 10).
DEBEMOS
DESARROLLAR EL DOMINIO PROPIO.
Desarrollando
Dominio Propio.
Siempre me
han impresionado las artes marciales. Esos expertos, cinturones negros, saben
cómo usar aquello que han aprendido para defenderse, sin embargo se contienen
de no hacerlo.
Nosotros
como cristianos, debemos también disciplinarnos y tener dominio propio para
vivir una vida bajo la autoridad de Dios y no nuestros propios instintos,
deseos o emociones. Debemos depender de Dios para aprender a refrenar nuestra
lengua, nuestro temperamento, nuestros pensamientos y nuestras acciones.
Debemos aprender a vivir bajo el control del Espíritu Santo y permitámosle que
Él nos dirija. Esa es la forma más segura de no hacernos daño, ni dañar a
otros. Esa es la forma en que Dios puede transformarnos y hacernos cada vez
más, a su imagen.
El apóstol
nos da su consejo para aplicar esto, sería muy bueno memorizar y aplicar
diariamente esta verdad: Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el
deseo de la carne (Gá. 5:16). Todo creyente tiene la presencia y morada del
Espíritu Santo en su interior, es decir poseemos la persona y el poder del Espíritu
Santo para vivir una vida agradable a Dios. La palabra “andad” indica una
acción que debe ser continua, un andar o un estilo de vida habitual.
Otro consejo
del apóstol es el siguiente: porque si vivís conforme a la carne, habréis de
morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis
(Ro. 8:13). El Espíritu Santo nos da la energía y el poder para considerarnos
muertos al pecado de forma continua y gradual, y este es un proceso que nunca
termina en la vida. El medio por el cual opera el Espíritu Santo es, nuestra
obediencia a los mandatos sencillos de la Escritura.
Debemos
recordar que la guía, dependencia, control y ayuda del Espíritu Santo son
vitales para que desarrollemos el dominio propio.
El Dominio
Propio: Ayudas.
Versículo clave para memorizar: “Todo lo puedo
en Cristo que me fortalece”. (Fil 4:13)
Pasaje clave
para leer y meditar: (1 Cor. 6:9–20)
Pasos para
conseguir dominio propio:
- Empiece
haciendo un compromiso con Dios. (Dt. 32:4)
- Sepárese
del pecado. (Ro. 6:1–2)
- Ponga
nuevas metas. (2 Co. 5:9–10)
- Recuerde
quien es usted en Cristo, apóyese y viva en esa verdad. (Ro. 6:6)
- Sustituya
sus pensamientos por los de Dios. (Ro. 12:1–2)
- Someta su
voluntad a Dios. (Ro. 6:19)
- Procure
vivir en el poder de Cristo. (Ro. 5:1–2)
Enfóquese en
solucionar y mejorar su relación con Dios:
- Un nuevo
Propósito -“Deseo reflejar el carácter de Cristo en lo que veo y hago”. (Ro.
8:29)
- Una nueva
Prioridad -“Haré lo que sea para tener una vida y corazón puros”. (Ro. 12:2)
- Un nuevo
Plan -“Dependeré del poder de Jesucristo y no de mis fuerzas”. (Fil. 4:13).
LOS DADORES ALEGRES QUE HONRAN A DIOS.
EL DADOR DESCONOCIDO.
“Más cuando
tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha. Mateo 6:3” No sé
en tu caso, pero yo tiendo a disfrutar cuando se me reconoce por haber hecho
algo por otras personas. En realidad, no creo ser el único al que le agradan
las tarjetas y las palabras de agradecimiento. No obstante, también sé que es
importante decir algo sobre el tema del anonimato. Supongo que es una buena
manera de dar, ya que Jesús le dio el visto bueno.
Por esta
razón, quedé impresionado con un regalo que, de manera anónima, un día llegó a
la puerta de entrada de nuestra casa. Habíamos salido de viaje y, cuando
regresamos, encontramos varias macetas con plantas: cada una de ellas contenía
un girasol en flor. Sabíamos la razón por qué estaban allí; las habían dejado
el día del cumpleaños de nuestra hija fallecida, Melissa, a quien le encantaban
los girasoles. Alguien nos estaba diciendo: «Nos acordamos de Melissa». Al dar
en forma anónima, estaban centrándose completamente en nuestra familia, no en
sí mismos. Imagina n mundo donde todos diéramos con generosidad y sin egoísmo.
En Mateo 6, Jesús habló acerca de dar en secreto. Dijo: “Cuando tú des limosna,
no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en
secreto” vs. 3-4. En realidad, no siempre se puede dar en forma anónima. De
todos modos, nuestras dádivas deberían caracterizarse siempre por el mismo
espíritu de humildad generosa y de caridad guiada por Dios.
Reflexión:
El sacrificio personal es la verdadera medida de lo que damos.
Aprendiendo
a Dar con Amor.
Alguien
escribió: “Todo lo que se da debería ser dado con fe, con gozo, modestia, temor
y bondad, así Dios bendice al dador. Como cristianos debemos ser canales
abiertos y generosos de las bendiciones de Dios, no seamos canales cerrados con
corazones egoístas, porque así perdemos muchas bendiciones.”
Hay tres
razones por las cuales Dios pone tanto énfasis en que aprendamos a dar y
compartir
1. Aprender
a dar es importante! Seguimos el ejemplo de “mayor dador”, nuestro Dios (Juan
3:16). Dar lleva alabanza y gloria a Dios.
2. Aprender
a dar es importante! Es un principio bíblico. En toda la Biblia encontramos
principios para dar. Dar: debe ser sistemático (1 Corintios 16:1,2); debe ser
proporcional a su capacidad de dar (1 Corintios 16:2); debe ser sacrificial
(Marcos 12:43,44); debe ser espontáneo (Hechos 2:45); y más…
3. Aprender
a ofrendar es importante porque es alabanza de gratitud. Alguien escribió: La
generosidad está ligada al corazón. Cuando el corazón está lleno de alabanza a
Dios, el dar expresará esa alabanza mediante el compartir. ¿Quién merece su
agradecimiento más que Dios? También debemos reconocer que debemos dar gracias
a personas que nos aman, nos apoyan, nos pastorean y hacen crecer. Busquemos
ser agradecidos con Dios y las personas. Después de todo...., ¿No es
"dar" la primera expresión de "dar gracias"?.
CUIDANDO EL
CORAZÓN, OJO CON LOS DESEOS.
CUIDADO CON
TUS DESEOS
“No
codiciarás”… - Éxodo 20:17
A veces me
pregunto por qué Dios no enumeró los Diez Mandamientos en el orden inverso, ya
que el décimo se relaciona con el primer pecado: el deseo. El pecado de Eva no
fue simplemente desear una fruta, sino querer tener el conocimiento que Satanás
le dijo que la haría semejante a Dios (Génesis 3:5). Su codicia la llevó a
violar el primero y el décimo mandamiento que Dios posteriormente le dio a
Moisés.
Si no
codiciamos, eliminamos muchas de las razones por las cuales desobedecemos los
otros mandamientos. Querer tener lo que no es nuestro nos induce a mentir,
robar, cometer adulterio, matar y negarnos a honrar a nuestros padres.
Rehusamos descansar, porque con seis días de trabajo, no podemos conseguir lo
que deseamos. Usamos mal el nombre de Dios cuando lo empleamos para justificar
algo que queremos hacer. Idolatramos las riquezas y las relaciones
interpersonales porque no queremos colocar toda nuestra confianza en el Señor.
Me resulta
difícil pensar en pecados que no incluyan alguna forma de codicia. Sin embargo,
como es el último de la lista, tendemos a pensar que es el más insignificante,
pero no es así. Si detenemos el pecado cuando todavía está en nuestro corazón y
en nuestra mente, evitamos convertir a los demás en víctimas de nuestro actuar
pecaminoso y evitamos sus graves consecuencias.
Contentamiento
es comprender que Dios ya me ha dado todo lo que necesito.
Principios
Bíblicos para estar Contentos
Alguien
dijo: “El contentamiento nunca es el resultado de la posesión o escasez de
cosas. Viene como resultado de una actitud de amor, adoración y gratitud hacia
Dios y hacia la vida que Dios nos da”. Estudie y memorice estos principios y
versículos:
1. Aprenda a
dar gracias en todo (1Ts. 5:18).
2. No mire
por lo suyo propio (Fil. 2:4).
3. No busque
lo suyo propio (Fil. 2:21).
4. No se
afane por nada (Fil. 4:7).
5. No se
aferre a las cosas materiales (Job 1:21 – Sal. 39:6).
6. No se
desgaste por las riquezas materiales (Pr. 23:4).
7. Si tiene
sustento y abrigo debe estar contento (Mt. 6:25-34).
8. No
ambicione hacerse rico, la codicia esclaviza y causa daños (1Ti. 6:9).
9. No ame el
dinero, ame a Dios (1Ti. 6:10 – Mr. 12:30).
10. Sea
generoso y comparta de aquello que Dios le da (2 Co. 9:7 - Ro. 12:13).
11. Cuide el
corazón, por medio de la comunión con Dios (He. 10:23, 1Co. 10:12).
12. Espere
con ansias la venida del Señor y viva de acuerdo a este evento (Stg. 5:8 - 1
Ts. 4:17,18).
LAS ÚNICAS
MANOS SEGURAS SON LAS DE DIOS.
MANOS
SEGURAS.
“Y me
salvará tu diestra.” Salmo 138:7
Edwin van
der Sar, arquero del equipo de fútbol Manchester United, tenía un par de manos
«seguras». Durante una temporada, tuvo el récord mundial del arco menos
vencido: ¡1.302 minutos sin que le metieran un gol! Esto significa que, durante
casi 15 encuentros de 90 minutos cada uno, mientras él cuidaba los postes y el
travesaño, nadie pudo anotar ni siquiera un gol contra ese equipo. Pero, en
marzo de 2009, el récord se acabó cuando un equipo adversario anotó un gol.
El salmista
David hallaba consuelo en las manos más seguras que existen: las de Dios. En el
Salmo 138, hablando de la protección del Señor, escribió: «… extenderás tu
mano, y me salvará tu diestra» (v. 7). Tal como David, nosotros también podemos
acudir a las manos seguras de Dios para protegernos del peligro y de la derrota
espiritual.
Otra
seguridad que la Palabra de Dios brinda para los seguidores de Cristo se
encuentra en Judas 1:24-25 "Y a aquel que es poderoso para guardaros sin
caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único
y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia,
ahora y por todos los siglos. Amén". Esto no significa que nunca
tropezaremos, sino que nunca lo haremos de tal manera que el Señor no nos pueda
levantar. Las manos seguras de Dios no fallan… ¡Jamás!
Reflexión:
No hay nada más seguro que estar en las manos de Dios.
LAS
PREOCUPACIONES QUE NO ENTREGAMOS A DIOS, SE CONVIERTEN EN PECADOS.
¿Qué hacer
ante la preocupación?
- Debemos
evitar la preocupación. Filipenses 4:6, se nos ordena, “Por nada estéis
afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda
oración y ruego, con acción de gracias.”
- Debemos
traer todas nuestras necesidades y preocupaciones ante Dios en oración, en vez
de preocuparnos acerca de ellas.
- Debemos
impedir preocuparnos acerca de las necesidades físicas, como la ropa y la comida.
Jesús nos asegura que nuestro Padre Celestial cuida de todas nuestras
necesidades (Mt. 6:25-34).
¿Cómo vencer
la preocupación?
- Dios
quiere que vivamos ésta instrucción: “echando toda nuestra ansiedad sobre Él,
porque Él tiene cuidado de nosotros” (1 P. 5:7).
- Dios
quiere que no nos agobiemos llevando el peso de los problemas y las cargas.
Dios nos anima a entregarle todas nuestras preocupaciones y carga (Mt.
11:28-30).
- Dios
quiere que sepamos que le importamos y se interesa por nosotros (Sal.103:13,14).
- Dios
quiere que recordemos que ninguna preocupación es demasiado grande o pequeña
para que no tenga Su atención (Is. 49:15).
- Dios
quiere que le entreguemos nuestros problemas, y Él promete darnos Su paz, la
cual sobrepasa todo entendimiento (Fil. 4:7).
¡Por tanto,
no necesitamos preocuparnos por nada!.
TODOS
NUESTROS TESOROS DEBERÁN ESTAR EN LOS CIELOS.
INVERTIR EN
EL FUTURO
“haceos
tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones
no minan ni hurtan”. - Mt. 6:20
Jason Bohn
era estudiante universitario cuando convirtió un hoyo en un solo golpe jugando
al golf y ganó un millón de dólares. Aunque otros podrían haber despilfarrado
ese dinero, Bohn tenía un plan. Como deseaba ser profesional de ese deporte,
usó el premio como un fondo para vivir y entrenarse, y mejorar su talento
deportivo. El efectivo se convirtió en una inversión para su futuro, la cual le
dio sus dividendos cuando ganó el torneo B. C. Open de 2005 de la PGA
(Asociación de Golf Profesional). Sin duda, su decisión de invertir a largo
plazo en vez de vivir el momento fue sabia.
En un
sentido, esto es lo que Jesús nos dice que hagamos. Se nos han confiado
recursos (tiempo, talento, oportunidades) y nosotros decidimos cómo usarlos. El
desafío es considerar esos recursos como utilidades para invertir a largo
plazo. El Señor lo expresa de este modo en Mateo 6:20: «… haceos tesoros en el
cielo», y nos asegura que estos tesoros protegidos no pueden ser destruidos ni
robados.
Piensa en
tus recursos: talento, tiempo, conocimiento, capacidades, profesión, negocio,
dinero. Son temporales y limitados. Pero si los inviertes con la vista puesta
en la eternidad, estas cosas efímeras pueden producir un impacto permanente.
¿Cuál es tu objetivo? ¿El ahora o la eternidad? Invierte en el futuro, ya que
no solo tendrá un efecto interminable, sino que también cambiará tu manera de
ver la vida cada día.
Reflexión:
Las personas más ricas de la tierra son las que invierten su vida en el cielo.
UTILICE BIEN
EL DINERO QUE DIOS LE DA.
Cinco
principios para usar bien el dinero
Principio
#1—La ley del Contentamiento (Fil. 4:12)
Recuerde que
Dios es dueño de todas las cosas. (Sal. 50:12)
Principio
#2— La ley del Auto-control (Co. 3:5)
Empiece
transfiriendo a Dios todo lo que usted posee. (Hag. 2:8)
Aléjese de
los pecados financieros de la avaricia y la idolatría. (Ro. 6:1–2)
Principio
#3— La ley de la Mayordomía (Mt. 25:23)
Reconozca
que es responsable delante de Dios de cómo gasta el dinero.
Regrese el
diezmo de sus ganancias a Dios. Haga de esto un compromiso. (Gn.14:20).
Principio
#4— La ley de Dar (2 Co. 9:6 – Hch. 20:35)
Ofrende
regularmente (1 Co. 16:2).
Dé con
sacrificio, haciendo a un lado alguno de sus deseos personales (2 Co. 8:3).
Ofrende a
quienes son de bendición para su vida (Ga. 6:6).
Principio
#5— La ley de Pedir
Pida a Dios
que supla sus necesidades, no sus caprichos (Mt. 6:24-34).
Acepte la
voluntad de Dios con un corazón obediente. (Mr. 14:36).
No se
compare con los demás, y de gracias a Dios por todo cuanto posee (1 Ts. 5:18).
LA FIDELIDAD
DE DIOS EN CADA PROCESO.
LA FIDELIDAD
DE DIOS EN EL PROCESO
"Roma
no se construyó en un día." Escuché esto una y otra vez, debo haberlo oído
cientos de veces en mi niñez, y la frase había empezado a disgustarme. Yo era
joven e impaciente, con ansias de alcanzar mis metas. Pero ese fragmento de
consejo siempre permanecía, como un
recordatorio contundente que las buenas cosas llevan tiempo y las cosas grandes
exigen más tiempo todavía. A la larga finalmente estoy descubriendo que lo que
dicen en cuanto a Roma es verdad. Y hablando de Roma, las palabras de Pablo a
los creyentes del primer siglo que vivían allí son más ciertas que nunca: “Pero
si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos” (Romano 8:25). Dos
palabras sobresalen al meditar en ese pensamiento: “esperamos. . . aguardamos.
Y en esta área de la espera es que tenemos problemas. En cuanto a esto, varios
ejemplos vienen a la mente.
- Criar
hijos, pocos procesos exigen más paciencia, nosotros los padres, a menudo
sentimos que repetimos instrucciones hasta perder el aliento. Muchas noches
caemos en la cama y clamamos: “¡No funciona, Señor! ¿Por qué no podemos ver
alguna mejora?” Y así, “esperamos. . . aguardamos.” Lo tomamos por fe, y
sabemos que algún día la perseverancia rendirá sus frutos.
- Aceptar la
derrota o fracaso, nuestro mundo está orientado hacia el triunfo; pero nuestro
carácter se fortalece y cambia cuando tenemos que trepar la cima de un fracaso
o derrota, mucho más que cuando flamea la bandera de la victoria. El dolor
sigue siendo un maestro maravilloso, un profesor estricto pero fiel, si dejamos
de lado y abandonamos el orgullo. Y así, de nuevo, “esperamos. . . aguardamos”
en medio de nuestra derrota o fracaso, sabiendo que Dios está produciendo en
nosotros una obra agradable.
- Vernos
jóvenes, estoy completamente a favor de mantener la mente joven, el cuerpo
fuerte y la percepción aguda, pero simplemente no puedo entender el enorme afán
que hay en algunos de pretender y no aceptar que estamos envejeciendo. La
última vez que lo examiné observe lo siguiente, la Biblia honra la edad (vivida
en Cristo y con sabiduría) y habla con respeto de las canas. Cándidamente, es
vigorizante pensar que estamos mucho más cerca de contemplar a nuestro Señor
cara a cara: una verdad que “esperamos. . . aguardamos.”
Por lo
tanto, si tiene problemas con sus hijos, está aceptando una derrota, o tiene
que enfrentar alguna realidad en cuanto a la etapa de la vida en la que se
encuentra, ¡Anímese! Mejor todavía, ¡Tranquilícese! Usted, como la Roma
antigua, está todavía siendo edificado, esta en proceso de construcción. La
buena noticia es que usted, si dejo de lado el orgullo está ganando sabiduría
en el proceso. Así que, compañeros romanos, sigamos esperando, sigamos
aguardando, y con anhelo esperemos la fidelidad de Dios en el proceso.
DEBEMOS
CONVERTIRNOS EN MODELOS PARA EL MUNDO.
Sea un
modelo positivo a su edad
- Consideré
cada año de vida como una etapa diferente, no inferior. (Ec. 3:1, 11a)
-
Reconozca las ventajas de sus años
vividos en Cristo, y decida con la sabiduría adquirida ayudar a otros, no se
encierre en sí mismo/a (Job 12:12 - Is.
32:8).
- Acepte los
cambios físicos que le están ocurriendo y anhele cambios espirituales. (Is.
40:31 – 2 Co. 4:16)
- Haga una
evaluación del propósito en su vida (Col 1:10). Si aun no lo ha hallado,
persevere en su comunión y tiempo de oración.
- Colóquese
metas para nuevos desafíos, especialmente espirituales. (1 Co. 11:1 – Ef. 5:1)
- Esfuércese
por demostrar amor sincero en las relaciones interpersonales. (1 Co. 13:4–7)
-
Concéntrese en demostrar amor a los demás de manera creativa. (Jn. 13:34)
- Decida
aprovechar lo mejor posible el tiempo que Dios me da. (Sal. 90:12 – Ef. 5:16)
- Escuche la
dirección de Dios diariamente en su devocional y a través de los mensajes en su
iglesia. (Pr. 16:9).
DIOS YA NOS
SACÓ DE LA ESCLAVITUD Y DEL PECADO, NO DEBO RETROCEDER.
SIN MARCHA
ATRÁS.
En la tarde
sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto. - Éxodo 16:6
La primera vez
que la vi, me enamoré, era hermosa, elegante, limpia, radiante; en cuanto
divisé la “berlina Ford Thunderbird 1962” en el estacionamiento de automóviles
usados, su brillante exterior y su mortífero interior me atrajeron. Sabía que
era el coche para mí; así que, me despojé de 800 dólares y compré mi primer
auto.
Pero dentro
de mi apreciada posesión acechaba un problema. Pocos meses después de comprar
mi auto, repentinamente empezó a mostrarse raro en cuanto a la dirección en que
podía conducirlo, me dejaba avanzar, pero no podía retroceder; ¡No tenía marcha
atrás!
Aunque no
tener marcha atrás es un problema para un automóvil, a veces, es bueno que
nosotros nos parezcamos un poco a mi viejo T-Bird. Es necesario que sigamos
avanzando, sin posibilidad de poner la vida marcha atrás. En nuestro andar con
Cristo debemos negarnos a retroceder, Pablo lo dijo con sencillez: «… prosigo a
la meta…» Filipenses 3:14.
Quizá el
pueblo de Israel podría haber usado la caja de cambios de mi T-Bird. En Éxodo
16, leemos que corrían peligro de poner la vida marcha atrás. A pesar de los
numerosos milagros que Dios había hecho, anhelaban volver a Egipto y no
confiaban en que Dios podía guiarlos para seguir adelante. Es necesario que nos
mantengamos avanzando en nuestro andar con Cristo, ¡No retrocedamos; miremos
hacia delante; sigamos adelante!!
Reflexión:
Cuando enfrentes una crisis, confía en Dios y sigue avanzando.
EL QUE
PERSEVERA, ALCANZA. DEBEMOS SEGUIR ADELANTE.
Pasos
prácticos para la Perseverancia.
Un humorista
dijo: “Mire la estampilla de correos”, su utilidad consiste en la habilidad de
pegarse a algo hasta que llegue a su destino. Uno de los más grandes
inconvenientes del cristiano es la falta de perseverancia. He conocido muchas
personas con grandes ideas, pero con poco valor para perseverar; ser
perseverante no es fácil, y sobre todo en seguir la Voluntad de Dios, pero te
digo con el Señor tampoco es imposible. Tenemos grandes testimonios de personas
que por contar con perseverancia en una visión lo han logrado, ¿Te gustaría
desarrollar el hábito de la perseverancia? ¡A mí en lo personal Si! Te daré
algunos consejos:
1. No te
preocupes por el dinero, capacidad o equipo con el que cuentas al momento de
iniciar una visión o tarea; sólo necesitas una cantidad inagotable de
perseverancia y determinación. Aprende a vivir sin excusas y deja a un lado las
ambiciones materiales. Persiste en las cosas celestiales, donde tiene que estar
nuestro tesoro.
2. No existe
perseverancia sin determinación, la visión no muere… simplemente dejamos de
llevarlas a cabo porque dejamos de vivir por fe y creer que Dios puede hacerlo.
3.
Conviértete en un luchador del futuro, porque esa es la actitud para vencer a
la mediocridad y desánimo, que seguro te darán una fuerte guerra, una fuerte
lucha interna para que “tires la toalla” en cualquier área de la vida
cristiana.
4. Colócale
pasión al llamado y plan de Dios para tu vida, esa pasión se alimenta cerrando
tus ojos físicos y abriendo los ojos espirituales que deben estar en Cristo,
porque es ahí donde encontramos la fortaleza para ver, para creer y para hacer.
5. Cuida tus
pensamientos y los sentimientos que guardas dentro en tu mente y corazón,
porque de eso depende la energía que necesitas para ejercitar el músculo de la
perseverancia y constancia. Renueva tu manera de pensar cada día con la Palabra
de Dios.
6. No dejes
de esperar, nunca dejes de confiar en Dios, no dejes de soñar, no dejes de
vivir por fe, recuerda que nada mejor que vivir dependiendo de Dios, quien
siempre nos da las mejores cosas a Su tiempo.
7. Resiste
la desesperación, el desánimo, la avaricia y comparación, no olvides tener un
círculo de amigos o de hermanos en la fe que te ayuden a abonar y regar tu
visión. Tu familia en la fe es muy importante, tus hermanos en Cristo son
importantes porque es ahí donde está una gran parte de la fortaleza, estas
serán quienes te empujen o te detengan cuando sea necesario. No permitas que
nada impida, congregarte en tu iglesia local.
NO ANDEMOS
FUERA DE LOS PLANES DE DIOS.
FUERA DE MIS
PLANES
Guarda
silencio ante el Señor, y espera en él… Salmo 37:7
No esperaba
que mi vida fuera así. Quería casarme a los 19 años, tener media docena de
hijos y dedicar la vida a mi familia. Sin embargo, en lugar de eso, salí a
trabajar, me casé con más de 40 años y nunca tuvimos hijos. Durante muchos
años, tenía la esperanza que el Salmo 37:4 fuera para mí una promesa de Dios
garantizada: «… él te concederá las peticiones de tu corazón».
Pero el
Señor no siempre «hará» lo que esperamos, y los deseos insatisfechos generan
ocasionalmente tristeza. Como en mi caso, es probable que tu vida haya tomado
un giro diferente al que habías planeado. Algunos conceptos del Salmo 37 tal
vez sean útiles (aunque la idea primordial del pasaje es compararnos con los
impíos).
El vs. 4 nos
enseña que los deseos incumplidos no deben quitar el gozo de nuestra vida. A
medida que conocemos más el corazón de Dios, Él se convierte en nuestro gozo y
llegamos a comprender Su preciosa y perfecta voluntad, aun cuando nuestros
planes no se concreten. De todas maneras siempre son mejores los planes de
Dios. El salmo también dice: «Encomienda al Señor tu camino» (v. 5). La palabra
encomendar significa «volcar». El maestro de la Biblia Herbert Lockyear dice:
“Vuelca tu camino sobre el Señor”, como alguien que coloca sobre los hombros de
una persona más fuerte la carga que no puede soportar». Luego agrega “Confía en
él” (v. 5). Cuando le encomendamos todo con confianza a Dios, podemos esperar
en Él (v. 7), porque llevará a cabo lo mejor para nuestra vida.
Reflexión:
El corazón del hombre piensa su camino; mas el Señor endereza sus pasos. — Pr.
16:9
DIOS ES
NUESTRO GUÍA.
Cómo
permitir que Dios nos dirija
1- Reconozca
y disfrute la presencia del Maestro en su vida. (Sal. 18:2). Mantenga su
comunión diaria con Él, hablando por medio de la oración y escuchándole por
medio de la Biblia.
— Él es nuestra Vida. (Col. 3:4)
— Él es nuestra Seguridad. (Ro. 8:38–39)
— Él es nuestro Proveedor. (Fil. 4:19)
— Él es nuestro Protector. (Is. 41:10)
2- Vea las situaciones que le producen ansiedad
como oportunidades para desarrollar su confianza y madurez. (Fil. 1:6)
3- Confíe en
el Señor y Su dirección, aunque las cosas no salgan como usted esperaba.
4-
Comprométase a hacer lo siguiente cada día.
— Procure vivir en el presente — no en el
pasado, ni en el futuro. (Stg. 4:13–15)
— Pida a Dios que le dirija a realizar una
buena obra (Mt. 7:12).
— Piense como ser de bendición a otros con su
tiempo, vida y dinero (Fil. 2:21)
5- Procure
liberarse de todo cuanto le impide hacer la voluntad de Dios. (Mr. 4:19). Si no
esta haciendo la Voluntad de Dios:
—
Admita que ha pecado y ha hecho las cosas a su manera. (Sal. 51:4)
—
Entregue a Cristo el control de su vida, permita que Dios le guié y
hágale Señor de su vida (Mr. 8:34–36).
SU PALABRA
ES MEDICINA PARA NUESTRO CORAZÓN.
LA MEDICINA
DEL CORAZÓN ALEGRE
¿Recuerdas
algún momento cuando estuviste realmente enfermo? ¿Ya sea que se tratara de un
dolor de cabeza insoportable o del estómago revuelto, la medicina correcta obró
maravillas. ¿Pero cuál es el remedio para un corazón destrozado o para un sueño
hecho pedazos? No deja de ser interesante que la Biblia sí habla de una cura
espiritual para las decepciones de la vida. Podría llamársela «la medicina del
corazón alegre». «El corazón alegre es buena medicina, pero el espíritu
quebrantado seca los huesos» (Proverbios 17:22).
Este
versículo echa un vistazo realista a las dificultades de la vida. «Un corazón
alegre» es un regocijo interior producido por la fe que afecta lo que pensamos,
las decisiones que tomamos, y a la larga, cómo nos sentimos. Es tener la
voluntad de dar las gracias en las pérdidas o ganancias de la vida. Es «buena
medicina» porque tiene un efecto positivo en cuanto a cómo percibimos y
experimentamos la vida y restaura nuestra salud espiritual.
Pero el
versículo continúa observando cómo un espíritu herido que ha quedado sin ser
atendido puede llegar a la desesperación. El «espíritu quebrantado» puede
aplicarse a experiencias dolorosas que nos paralizan grabadas en nuestros
recuerdos. Son los fracasos y las heridas emocionales pasadas que inhiben
nuestras elecciones ahora. Estas ideas negativas pueden «secar los huesos».
Esto es, pueden minar las energías que nos dan la vitalidad, que nos alimentan
y nos sostienen en nuestro andar con Dios. Entonces, ¿cómo «tomamos nuestra
medicina»? He aquí varias sugerencias:
- Aprende a
alabar a Dios, dondequiera que estés (1 Tesalonicenses 5:16).
- Dale
gracias a Dios por las circunstancias que te rodean, incluso a pesar de cómo
sean éstas (1 Tesalonicenses 5:17).
- Encuentra
un lugar y día apropiado para lamentarte y para recuperarte de la pérdida (1
Reyes 19:1-10). Pero toma ese día, y luego deja este asunto en las manos de
Dios.
- Preséntale
tus heridas a Dios para que te sane en oración (Isaías 53:5; 2 Corintios
1:3-5).
- Cura tus
heridas, exponiéndote a diario a la Palabra de Dios, ella te transformará y te
hará sabio (Salmo 19: 7- 119:98 – Romanos 12:2)
- Trata de
ver lo bueno en una situación negativa (Filipenses1:12-14).
- Sé un
canal de bendición a los demás (Efesios 2:10; Filipenses 2:3-4).
¿Te sientes
enfermo por las decepciones, heridas, fracasos, relaciones rotas, etc? Toma tus
medicinas y recuerda que tener un «corazón alegre», siempre es una buena
medicina para el alma.
LEVANTARSE Y
VOLVER A EMPEZAR.
"Cuando
el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano"
Salmo 37:24
¿Te sientes
deprimido hoy? ¿Te desanimaste por lo que experimentaste ayer? En un momento de
descuido, ¿tropezaste y caíste por haber cedido al pecado?
Hay algo
peor que caerse, seguir caído. El pecador se cae y no se levanta, pero en el
caso del creyente en Cristo, la situación es diferente. Aunque a veces nos
caigamos, no estaremos contentos hasta que seamos restaurados. No deberíamos
pecar, pero lo hacemos demasiado a menudo. El apóstol Juan escribió: "Si
decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos..." (1 Juan
1:8). Pero la buena noticia es esta: "Hijitos míos, estas cosas os escribo
para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el
Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros
pecados..." (2:1-2). Cristo es
nuestro Defensor y Abogado diariamente. Por eso nada mejor que, admitir
nuestros pecados, errores y confesarlos. Jesús aunque murió por nuestros
pecados, sabía que seguiríamos luchando contra el pecado. Por esta razón,
proveyó lo necesario para que pudiéramos limpiarnos diariamente.
Empieza cada
día con el Señor Jesús, dedicando un
tiempo para leer tu Biblia o hacer tu devocional, confesar tus pecados, admitir
tu debilidad y pedirle a Dios fortaleza para hacer lo que Él quiere que hagas.
Cuando dependas de la gracia y de la fortaleza del Señor, ¡al poco tiempo
sabrás qué es en verdad, la victoria!
Reflexión:
El avance en la vida cristiana, no se mide tanto por las veces que caemos, sino
por las veces que nos levantamos cuando hemos caído.
DIOS NOS
LIBERA DEL PECADO.
Liberándome
del Pecado.
1- Confesar
todos los pecados conocidos y que no se hayan confesado. En algunos casos, los
sentimientos de culpa nos muestran que la confesión es necesaria. Muchas veces,
nos sentimos culpables ¡porque somos culpables! (Ver la descripción que hace
David de la culpa y su solución en el Salmo 32:3-5).
2- Pedir al
Señor que le revele cualquier otro pecado que necesite ser confesado. Ten el
valor de ser totalmente abierto y honesto ante el Señor. “Examíname, oh Dios, y
conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino
de perversidad.” (Salmo 139:23-24ª).
3- Confía en
la promesa de Dios de que Él perdonará los pecados y quitará la culpa,
basándose en la sangre de Cristo, 1 Juan 1:9; Salmo 85:2; 86:5; Romanos 8:1.
4- En
ocasiones, cuando surgen los sentimientos de culpa sobre pecados ya confesados
y abandonados, rechaza tales sentimientos como una culpa falsa. El Señor ha
sido fiel a Su promesa de perdonar. Lee y medita en el Salmo 103:8-12.
5- Pide al
Señor que aleje de ti a Satanás, tu acusador, y ruégale que te restaure al gozo
que procede de la libertad de la culpa.
6- Encuentra
una persona creyente, madura y de confianza con la cual puedas abrir tu corazón
y pedir ayuda. Pídele un tiempo para reunirte semanal o quincenalmente.
TENEMOS AL
DIOS DE LAS OPORTUNIDADES.
OTRA
OPORTUNIDAD
"... no
menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por
él..." Hebreos 12:5
Sin querer,
una mujer permitió que se vendieran unas valiosas joyas de la familia por diez
centavos de dólar. Sucedió después de que las sacara de la caja de seguridad de
un banco, para lucirlas en una boda. Cuando ella volvió a la casa, el banco
estaba cerrado; entonces, puso las joyas en una caja vieja con elementos para
afeitarse y se olvidó. Un día, le regaló la caja a una amiga que estaba
recolectando cosas para una venta de artículos usados. Cuando la mujer se dio
cuenta de lo que había hecho, las preciosas gemas ya habían sido vendidas por
diez centavos a un desconocido.
En cierto
sentido, su dolor es similar al de Esaú. Él también supo qué significa darse
cuenta repentinamente que se ha perdido algo de gran valor (Génesis 25:29-34).
Su decisión, apresurada, mala, su deseo solo de satisfacer sus apetitos y su
posterior tristeza pueden ser una gran lección para nosotros creyentes en
Cristo. Como dice W. Wiersbe: “Nosotros podemos olvidar nuestras decisiones,
pero nuestras decisiones no nos olvidan a nosotros”, toda decisión tiene su
consecuencia. Y aquellas decisiones que hacemos para gratificar apetitos,
pueden constarnos bien caras. Otro comentarista hablando de la decisión de Esaú
dice: “la gratificación de los apetitos ha arruinado miles de almas”. Debemos
aprender a no perder privilegios espirituales, por deseos pasajeros que
gratifican la carne. Si lo hemos hecho es necesario, no perder los beneficios
de la disciplina divina (He. 12:5). Y esta pérdida es mucho peor que negociar
joyas caras por casi nada.
¿Cómo
podemos evitar esa pérdida innecesaria? Cuando pecamos:
a. Debemos
estar dispuestos a aprender de la corrección de Dios (He. 12:11).
b. Debemos
humillarnos y mostrar valor, para aceptarla (He. 12:12-13).
c. Debemos
renovar nuestra vitalidad espiritual (He. 12:14).
Si
reaccionamos bien ante la corrección del Padre Celestial, disfrutaremos de otra
oportunidad y sin remordimientos.
Reflexión:
No puedes dejar tus pecados atrás hasta que los enfrentes, los confieses, te
arrepientas y apartes. ¡Aprovecha la oportunidad que Dios te ofrece hoy!
JESUCRISTO
NOS ENSEÑA A VENCER EL PECADO.
¿Cómo puedo
vencer el pecado en mi vida cristiana?
La Biblia
habla de los recursos que tenemos para vencer nuestra pecaminosidad:
(1) El
Espíritu Santo: Es la persona que mora en nosotros y que Dios ha dado a Su
iglesia, para ser victoriosos en el vivir cristiano. En Gálatas 5:16-25, Dios
hace un contraste entre las acciones de la carne y el fruto del Espíritu. En
ese pasaje, somos llamados a caminar en el Espíritu.
(2) La
Palabra de Dios, la Biblia: 2ª Timoteo 3:16-17 dice que Dios nos ha dado Su
Palabra para equiparnos para cada buena obra. Esto nos enseña cómo vivir y qué
creer, nos revela cuando hemos escogido senderos erróneos, nos ayuda a regresar
al sendero correcto, y nos ayuda a permanecer en ese sendero.
(3) La
Oración: Este es otro recurso esencial que Dios ha dado. Nuevamente, este es un
recurso que los cristianos mencionamos pero no lo ponemos en práctica, le damos
un uso muy pobre. (Efesios 6:18).
(4) La
Iglesia: Nuevamente, este último recurso es uno que tendemos a ignorar. Él nos
manda a no dejar de congregarnos como algunos tienen por costumbre, sino
exhortándonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras
(Hebreos 10:24-25). Él nos manda confesar nuestras ofensas unos a otros
(Santiago 5:16).
NI LOS
PROBLEMAS, NI LAS ENFERMEDADES, NADA ME PUEDE VENCER.
LA ENFERMEDAD
NO PUEDE
"Mas
gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor
Jesucristo" 1 Corintios 15:57
Una de las
cosas que más teme oír un paciente es: "Usted tiene cáncer". Estas
palabras petrifican el corazón de cualquiera. Aunque se ha progresado mucho en
el tratamiento de esta enfermedad, la recuperación puede ser larga y dolorosa,
y mucha gente no sobrevive. Aunque es doloroso aceptarlo es así, en nuestras
vidas y aun en la de un ser amado. Dan
Richardson, un entusiasta creyente en Cristo, perdió su batalla contra el
cáncer, pero su vida demostró que aunque la enfermedad es capaz de destruir el
cuerpo físico, el espíritu puede permanecer triunfante. Este poema se
distribuyó en el culto conmemorativo que le hicieron:
El cáncer o
cualquier enfermedad son limitados…
No puede
debilitar el amor,
Ni destrozar
las esperanzas,
Ni corroer
la fe,
Ni acabar
con la paz,
Ni destruir
la confianza,
Ni matar la
amistad,
Ni borrar
los recuerdos,
Ni silenciar
el valor,
Ni invadir el
alma,
Ni reducir
la vida eterna,
Ni apagar el
Espíritu,
Ni disminuir
el poder de la resurrección.
Si una
enfermedad ha invadido tu vida, no permitas que toque tu espíritu. Tu cuerpo
puede quedar gravemente afectado, débil y aun con deficiencias y tal vez
enfrentes una gran lucha. Pero no es así con el ser interior, el apóstol dijo:
“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va
desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día”. Posiblemente
Pablo sufría una enfermedad, ante esto dijo: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia;
porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me
gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de
Cristo”.
Nuestro
cuerpo puede estar abatido, por lo cual nos sentimos débiles y se desgasta aun
sin una enfermedad, pero nuestro espíritu se puede renovar y fortalecer
diariamente cuando invertimos tiempo con el Señor Jesús, el Autor de la vida.
Como hijos de Dios en cualquier situación, no debemos aferrarnos a la vida,
sino a Cristo Jesús para poder decir como Pablo: Porque para mí el vivir es
Cristo, y el morir es ganancia (Fil. 1:21)
Reflexión:
Nuestro mayor enemigo no es la enfermedad, sino desespéranos, y peder la
perspectiva de los planes de Dios.
DECLARE QUE
ESTÁ LIBRE DE LA ENFERMEDAD.
Claves para
soportar una enfermedad: Recuerde que…
- Su cuerpo
físico está diseñado para deteriorarse (Gn. 3:19)
- Dios
permite las aflicciones para instruirnos (Sal.119:71).
- Dios nos
ayuda a resistir las tentaciones (1 Co. 10:13).
- Los
sufrimientos nos permiten ver a Dios por la fe (Job 42:5).
- Por medio
del sufrimiento su vida moldeada a la imagen de Cristo (Ro. 8:28–29)
- Dios nos
ayuda en nuestra debilidad (2 Co.12:10)
- Sus
problemas físicos son temporales — la
gloria es eterna. (2 Co. 4:16–18)
Versículo
para memorizar: “Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra”
(Sal. 119:28).
EL PUNTO DE
INCLINACIÓN O PUNTO DE APOYO Y DE ESPERANZA ES JESUCRISTO.
EL PUNTO DE
INCLINACIÓN
“Así que,
hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto
racional” Romanos12:1
En su libro,
El Punto de Inclinación, Malcolm Gladwell observa que los negocios en apuros
suelen cambiar y tener éxito gracias a una decisión clave. Compañías que se
estaban yendo a pique, ahora crecen con fuerza y tienen mucho éxito debido a
una elección, que llaman punto de inclinación.
Aunque este
principio apunta a aquellos que trabajan administrando empresas, también se
aplica a los que se comprometen con el avance de la causa de Cristo. Algunas
veces nos encontramos contra la pared, luchando con una decisión o situación
que podría inutilizar o anular nuestra vida y las capacidades que Dios nos ha
dado para realizar un servicio efectivo. En esos momentos críticos es cuando
podemos tomar una “decisión importante”, para cambiar el rumbo de las cosas.
¿Cuál es la
decisión? Rinde tu voluntad y tu corazón a Dios. Santiago 4:7 dice: "Someteos
a Dios", y Romanos 12:1 agrega, "que presentemos nuestros cuerpos
como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios". En 1 Pedro 5: 6,7
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios…echando toda vuestra ansiedad
sobre él”.
Debes estar
dispuesto a sacrificar tu agenda, tus prioridades, y metas por “Sus
Propósitos”. Esto es cuestión de fe, confianza, entrega y obediencia a Dios.
Pregúntate
¿Qué hubiese pasado si Noé le hubiese dicho a Dios: "Yo no voy a construir
el arca!"?; ¿Qué hubiese pasado si José no hubiese perdonado a sus
hermanos y no les hubiese protegido de la hambruna que amenazaba sus vidas?; ¿O
qué hubiese pasado si Jesús se hubiese negado a morir en la cruz, y hubiese
dicho al padre “yo no voy a hacer tu Voluntad”?.
Nosotros le
decimos a Dios, tú eres mi Señor, pero al momento de tomar decisiones, no le
consultamos, no le buscamos, no pedimos consejo y nos llevamos por nuestros
impulsos, deseos, apetitos o ambiciones, (Meditemos entonces sobre nuestros
resultados).
Rendirse es
el punto de inclinación, es la decisión que cambia muchas cosas. ¿En qué área
necesita rendir su vida a Dios? Posiblemente se haya luchado con Dios por mucho
tiempo y se ha negado a rendir se a la
Voluntad de Dios que le mantiene solo/a, en el mismo trabajo, una enfermedad,
un ministerio, etc.
Cuando
tomamos la decisión de rendirnos, esperar y confiar en el cuidado paternal de
Dios y nos apoyamos en sus promesas, encontramos el secreto para regocijarnos
en Él, y Dios puede usarnos para hacer grandes cosas para Él.
Reflexión:
Nuestra entrega se convierte en victoria cuando nos rendimos a Dios.
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